viernes, 21 de octubre de 2016

Valdez - número 0

Fausto Martín es un excelente pintor y dibujante. También es mi amigo. Fue la primera persona que conocí en España, en un colegio público donde había una estufa que no calentaba ni a Dios. Hicimos amistad al instante. Fueron las canciones de los Beatles las que nos permitieron volar en aquella lejana transición, una España aún gris donde no estaba claro de qué lado caería la moneda.
Valdez nos ha vuelto a unir. Alguien todavía joven pero cansado, porque antaño soñó mucho día y noche.
Hoy publicamos el número 0 de Valdez. Las imágenes corren a cargo de Fausto Martín, los textos pertenecen al "ruso", Martín Rasskin.
Va por ustedes.


Vivo para la milonga y mi vida es un carrusel permanente de sombras que trajo el tango. Mujeres rotas por dentro, profundamente solas, heridas en lo más íntimo. Que se visten para matar y se quiebran como si fueran niñas. Que te abrazan como si el último tren ya hubiera partido. Ninguna relación dura más allá de unas semanas. A veces ni eso. Es como intentar amar en un campo de concentración. Tal vez lo llevo conmigo a todas partes.
No sé si soy capaz de amar.
Aléjate de mí... Terminaría haciéndote daño.


© Fausto Martín & Martín Rasskin, 2016

jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan gana el Nobel de literatura

Gran noticia para la poesía y la música. Bob Dylan es un artista único.

¡Mazel Tov, Robert Zimmerman!

miércoles, 12 de octubre de 2016

¡Tierra!

En esta madrugada del Día de la Hispanidad o del Día del Comienzo del Genocidio, según se mire, creo haber descubierto el secreto básico del misterio de la Creación.

Dos grandes fuerzas gobiernan al ser humano: la imbecilidad congénita y la locura. Somos todos producto de una serie infinita de apareamientos endogámicos.

Adán y Eva tuvieron dos hijos varones. Y después ¿qué?

Se trata del efecto "Borbón". Nadie escapa al origen incestuoso de esta criatura ridícula, vehemente. Un cerdo largo. El canibalismo se acabó no por culpa del progreso moral, sino por simple indigestión.

El otro gran vector es la locura agresiva, que nos hizo descender de los árboles y cazar animales que nos superan en tamaño y están mucho mejor diseñados que nosotros para matar. Nos convertimos en criaturas sedientas de sangre y a fe mía que somos los amos en ese terreno.

La evolución es absurda. Al ser bípedos implumes dejamos nuestros genitales indefensos. La columna se somete a una presión insoportable... en fin.

Si el balance es correcto, la combinación de imbecilidad congénita y locura agresiva genera un Mozart o un Einstein. Cabría formular la hipótesis de un tercer elemento, un factor indeterminado, un catalizador que transforma la locura en belleza. El factor Van Gogh. Tal vez una combinación secreta y no reproducible en laboratorio de soledad infinita, abandono, sed de amar.

Si por el contrario la balanza se inclina hacia el lado equivocado, surgen Donald Trump, Hitler o Galtieri. La televisión y los objetos que la pueblan constituye un ejemplo de manual. Imbecilidad químicamente pura.

Amebas estúpidas embutidas en un armazón que las mantiene erguidas. Que harán daño a sus propios vástagos. Que necesitan poder y sensación de dominio sobre algo o alguien de forma agónica, de ahí esos seres añosos torturando aterrorizadas mascotas: sus hijos ya no se dejan. Que se golpean el pecho como los inermes simios que continúan siendo. Un asco de criatura. Que solo se siente bien en la medida en que otros se sienten mal.

Y sin embargo, en ese mismo mundo estás vos, Occhi Verdi. De ritos olvidados y mares en calma. Manos como gotas de lluvia. Saltos de ángel.

Ricomincio da tre!

lunes, 3 de octubre de 2016

Crónicas

K llegó a España escondido en un camión de la basura. Tenía 11 años y estaba drogado con disolvente para soportar el viaje. Ahora roba en las calles de Barcelona.

El Mar Mediterráneo se traga gente todos los días. El número de cadáveres de niños es incontable. También hay gente que usa el Mediterráneo para irse de crucero. A veces se cruzan con alguna balsa de desesperados.

Los pijos de izquierdas están preocupados porque no encuentran billetes disponibles para el próximo puente. Viven en sus putas casas de lujo, tienen esclavos como corresponde y se dicen de izquierdas.

Tienen "conciencia social". Hasta votan a la izquierda "radical". Me recontracago en sus almas, caso de tenerlas.

El día en que la furia de los Espartacos nos alcance a todos, esta mierda de planeta, repleta hasta los topes de hipócritas y egocéntricos, se saldrá de su órbita.

Hace falta un Strelnikov. Un millón de Strelnikovs.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Autoayuda

El truco para ganar en este mundo de trileros es relativamente simple y está al alcance de todos. Se trata de parecer bastante más tonto de lo que en realidad se es. El problema de partida es que eso aparentemente tan sencillo -al igual que ocurre con todo aquello que es estructuralmente simple-, requiere una inteligencia superior.

Una paradoja digna de Zenón de Elea.

Bienaventurados los presuntos tontos, porque no dejarán títere con cabeza.

Dualidad

El poderoso cerebro de Karl Marx no pudo prever la evolución de la economía de mercado. Finalmente, las contradicciones internas del capitalismo no habrían de destruirlo. No. El sistema mutó y se adaptó.

Vivimos en un sistema dual. Socialismo para los ricos (si yo pierdo la cuenta la pagamos entre todos) y capitalismo salvaje para el resto de la población.

Un mundo. Dos sistemas.

A ver qué inventan cuando explote la próxima burbuja.


martes, 20 de septiembre de 2016

Uruguayos

Un uruguayo es como un porteño sin ocho tazas de café.

martes, 13 de septiembre de 2016

Qué hay de lo mío

Vamos camino de un año sin gobierno y aquí no pasa nada. Resulta notable la falta de generosidad y de altura de miras de nuestros políticos. ¿Un gobierno de concentración nacional? ¿Para qué? Es mucho mejor ladrar.

Antón, Antón Pirulero
Cada cual, cada cual que atienda a su juego.

Da igual que el país comience a acusar los efectos de la parálisis institucional o que la coyuntura internacional siga siendo extremadamente delicada. Solo han transcurrido dos meses y medio del Brexit, ese hermoso cisne negro con el que nadie contaba. Aún no hemos podido calibrar los efectos que esto puede tener en la continuidad del proyecto europeo. No sabemos qué puede desencadenar.

Y en semejante tesitura, por no hablar de un Trump a los mandos de la nave Enterprise, ni siquiera podemos elaborar los presupuestos…

Es igual. A botellazo limpio. Como bien dice Loquillo… ¿para qué dialogar si podemos resolverlo a hostias?

El nuevo escenario político, que modifica las reglas del bipartidismo que venía alternándose desde la recuperación de la democracia, ha dejado a todos los actores en posición de fuera de juego.
Izquierdas, derechas… odios sarracenos desde la noche de los tiempos. Imposibilidad de alcanzar un acuerdo de mínimos. Guerras civiles frías. Las dos Españas más los pescadores a río revuelto.

Ya lo dijo un iluminado de postín mientras los aliados arrasaban su amado Berlín: “Podemos hundirnos, pero nos llevaremos un mundo con nosotros”.

Miserables.

viernes, 9 de septiembre de 2016

La máquina

Llevo una temporada con ciertos problemas para dormir. La máquina se empeña en salir a volar, recorrer las playas de infancia, visitar viejos amores, diluirse en la emoción de un abrazo.

Allá lejos y hace tiempo. Colectivos, abuelos, Miramar, la escuela de Sacco, la primera vez que escuché una guitarra, Manuel cantando en A Coruña, los viajes, los sueños desaforados, vos.

El tango, que me rescató de mí mismo en el terrible verano de 1978. Andando solo por un Madrid en llamas.

Por más que busco no encuentro, no localizo el interruptor. No logro apagar la cabeza.

lunes, 8 de agosto de 2016

Un hombre tan valeroso

La música latinoamericana, es decir, nuestra, no cantada por niñatos con cara de cervatillo, sino por los nuestros, indios, negros, mestizos, gitanos, judíos, gallegos, tanos del sur, la maravillosa mezcla que supone la América que habla español, la contracara del retrasado mental que aspira a la presidencia de los Estados Unidos y que tiene un gato apestoso en la cabeza.

De la música folclórica de nuestra América, de una riqueza apabullante, la música venezolana atesora joyas de valor incalculable. Esos contrarritmos con el cuatro invitan a galopar hacia el horizonte y a liarse a tiros hasta enterrarlas bien profundo. Serpientes de mar!

Montilla vive en cada latinoamericano con entrañas.




domingo, 31 de julio de 2016

Cruzo los dedos

Tendremos una casa sin puertas ni ventanas. Solo jardín.
Lavanda, romero, rosas.
Los amigos vendrán para quedarse.
Amor y música en la despensa.

Todos los tangos del mundo.

jueves, 28 de julio de 2016

Cazando Podemons

Madrid. Julio. 40 grados a la sombra. Cazando huevadas virtuales en plena solana. Cautivo y desarmado el cerebro humano... Tanto investigar fuentes de energía alternativas cuando tenemos esto. Inagotable y renovable. Como un cubo.


martes, 26 de julio de 2016

Apocalipsis

¿Cómo es posible que mi guitarra viva en el mismo mundo que Donald Trump o Vladimir Putin?

Retrocederemos cincuenta, cien años.

lunes, 25 de julio de 2016

La voz de Dios

Afirma el maestro Barenboim que ante Mozart somos todos iguales. Nada más cierto.

martes, 21 de junio de 2016

Laburo

Como comenta Rosa Regás, una persona que me cae bien desde siempre, el trabajo es algo que nos es dado para atemperar la locura y reducir el vértigo que produce el paso del tiempo. Suscribo.

Eso cuando todo va "bien". Porque la alternativa es desaparecer joven, en plena efervescencia, como tantos héroes que en el mundo han sido.

Cuesta imaginar a Aquiles, a Héctor o al mismísimo Alejandro paseando por los parques de buena mañana.

¿Gardel canoso, desdentado y doblado por el peso de la edad? Andá a cantarle a Él.

Como si el destino, el destino de héroe, pudiera elegirse libremente. Me temo que no. No obstante, si nos apetece hacer reír a Dios siempre cabe el socorrido recurso de contarle nuestros planes para el futuro. ¡Sesión continua en el Paraíso! ¡Pasen y vean!

viernes, 17 de junio de 2016

Todos nuestros barcos

Sí. Estoy sentado frente al río. Por aquí llegó mi abuelo en 1931 y aquí aprendí a nadar. Es un día de otoño, hojas secas, soledades, hermanos de Agronomía.

El Río de la Plata está sucio, como siempre. El Graf Spee seguirá durmiendo frente a Montevideo, la ciudad de Manuel. La ciudad a la que Manuel nunca regresó. Porque cuando uno se va, se va. Se va para siempre porque si volviera dejaría de respirar. Aunque ella te diga que para dormir hay que sincronizar los latidos de tu corazón con la respiración. ¿Qué hay que sincronizar? ¿La muerte de los amigos, tu propio destino, el tango que no cesa? La certeza de no verte más.

Mi avión no despega a causa de la niebla. La camarera detecta mi acento español y me pregunta en qué ciudad vivo. Sueña con viajar lejos. No es la única.

Buenos Aires es una estación espacial de paso a otros planetas. Todos están locos, todos hablan sin parar porque les han dicho que antes de subir al cohete que los sacará definitivamente de aquí es mejor mantener la boca abierta, así se mitiga el dolor del despegue. 11,2 km/s. Velocidad de escape.


Estoy muy loco, Martín. No puedo parar de hablar.

No. No lo van a hacer. No van a drenar el río porque no quieren que aparezcas. Vos y todos los demás. Se ven los veleros, se intuye la costa uruguaya. En otra vida Uruguay era "el extranjero", otro país, viajar, salir de aquí.

El tango murió hace décadas y, como vos, sueña tu regreso. Vas a volver, Martín. Están todos esperándote, la mesa preparada. Los muebles, los discos de Serrat, los libros de casa. Todos vivos y extraordinariamente jóvenes.

También yo soy Buenos Aires.

domingo, 12 de junio de 2016

Soledades

Estamos todos conectados. Mirándonos unos a otros. Hasta los árboles.

miércoles, 8 de junio de 2016

Criterio

Uno de los problemas más difíciles de resolver en esta época de interrupciones permanentes y bombardeo constante de novedades es la generación de un criterio firme. Recuerdo una canción de Franco Battiato que decía "busco un centro de gravedad permanente".

¿Cómo transmitir a las jóvenes generaciones los valores que han resistido el paso del tiempo, el amor a los libros, el cine de calidad, el pensamiento científico?

¿Cómo aprender a utilizar los recursos que ofrece Internet -virtualmente ilimitados- para "ganar tiempo" en lugar de perderlo miserablemente con fotos estúpidas, chismes, frases escritas con la ortografía de un deficiente mental, nadas varias?

Hace 30 años resultaba impensable disponer de un depósito de información tan formidable como Internet. Un depósito que no para de crecer día a día. Hoy todo el mundo publica: textos, fotos, música, lo que sea. Se ha eliminado el filtro natural que suponían las editoriales, los sellos discográficos, los críticos. Se tiran botellas al mar a medio cocer y se dan por buenas.

La formación lo es todo. La formación permanente, ya que el progreso se ha acelerado de una manera endiablada. Pero al mismo tiempo es preciso volver una y otra vez a los valores ciertos de nuestra cultura, justamente porque han sobrevivido a toda clase de circunstancias históricas y siguen diciéndonos cosas importantes.

Están ahí. Solo hay que extender la mano. Cervantes, Dostoievski, Proust, Schubert, Mahler, Schönberg, Godard, Antonioni, Erice, pero también Newton, Maxwell y Einstein, la belleza de la matemática, la elegancia del espíritu humano al explicar los misterios del universo. La necesidad de saber como parte esencial del ser.

Es preciso barajar de nuevo y cortar por lo sano. Volver a aprender qué tiene realmente importancia y qué resulta prescindible. Todo es igual a nada.

Un centro de gravedad, un criterio permanente.


lunes, 6 de junio de 2016

1905

De joven, Albert Einstein pasó un año entero haraganeando ocioso. Si no se pierde el tiempo no se llega a ningún sitio, algo que los padres de los adolescentes olvidan a menudo. Estaba en Pavía. Había vuelto con su familia tras dejar los estudios en Alemania, donde no soportaba el rigor del instituto. Era a comienzo de siglo, y en Italia se iniciaba la Revolución Industrial. Su padre, que era ingeniero, instalaba las primeras centrales eléctricas en la llanura del Po. Albert leía a Kant y a ratos perdidos asistía a clases en la Universidad de Pavía: por diversión, sin matricularse ni hacer exámenes.

Es así como se llega a ser científico en serio.

sábado, 4 de junio de 2016

El Santo Grial

En la obra de Gustav Mahler, como en muy pocos casos, la tensión destructora se expresa en un arabesco gigantesco y hermosísimo: la irrupción del "gesto poético", surgiendo del abismo más profundo y temeroso del ser humano. Para la poesía existen leyes supremas. Sin duda.