Al parecer, Benito Pérez Galdós detectó que durante la temporada estival se producían movimientos revolucionarios en Madrid con cierta recurrencia. Doy fe. El verano madrileño es terreno abonado para toda clase de conflictos.
Y sigue sin llover.
lunes, 27 de noviembre de 2017
sábado, 25 de noviembre de 2017
Después de la batalla
Todo lo que perdí
—la juventud, su brillo...—
a cambio de este acuerdo
de paz conmigo.
Javier Salvago
—la juventud, su brillo...—
a cambio de este acuerdo
de paz conmigo.
Javier Salvago
Volverte a ver
Después de semanas de no verte, de no hablarte, de no saber de vos... vuelves a mí. ¿Por qué será que siempre tengo la impresión de volver a empezar de cero, como si no supiera manejarte, como si todo lo compartido jugara en mi contra?
Se van acumulando las cosas pendientes, entre versos, dibujos, partituras, proyectos de toda suerte y condición. Escribo en papelitos y después andá a encontrarlos. Aparecen cuando ya me olvidé por completo de lo que significan.
En mi fuero interno sabía que un día u otro regresarías. Por eso dejaba una luz encendida en la ventana de casa. Lo posponía, lo camuflaba con cientos de tareas más acuciantes pero ya no hay vuelta de hoja.
Y ahora nuevamente, frente a frente los dos, como un tango. La hora de la verdad. Siento tu calor.
¡Siento tu vapor!
Se van acumulando las cosas pendientes, entre versos, dibujos, partituras, proyectos de toda suerte y condición. Escribo en papelitos y después andá a encontrarlos. Aparecen cuando ya me olvidé por completo de lo que significan.
En mi fuero interno sabía que un día u otro regresarías. Por eso dejaba una luz encendida en la ventana de casa. Lo posponía, lo camuflaba con cientos de tareas más acuciantes pero ya no hay vuelta de hoja.
Y ahora nuevamente, frente a frente los dos, como un tango. La hora de la verdad. Siento tu calor.
¡Siento tu vapor!
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Martha Argerich
La inigualable pianista Martha Argerich nos regala una reflexión sobre la música:
"La música es un misterio. Es tan misteriosa como el amor. Es un mundo aparte, tan intangible como espontáneo, creo, porque habla directamente a nuestras emociones. No sé describir qué sentimos cuando tocamos o escuchamos... La música nos transporta, nos saca de nosotros mismos, nos pone en un paréntesis que ya no es nuestra vida. Creo que tiene el don de hacernos salir del tiempo, del tiempo y de nuestra propia vida. Y eso es un misterio formidable".
"La música es un misterio. Es tan misteriosa como el amor. Es un mundo aparte, tan intangible como espontáneo, creo, porque habla directamente a nuestras emociones. No sé describir qué sentimos cuando tocamos o escuchamos... La música nos transporta, nos saca de nosotros mismos, nos pone en un paréntesis que ya no es nuestra vida. Creo que tiene el don de hacernos salir del tiempo, del tiempo y de nuestra propia vida. Y eso es un misterio formidable".
domingo, 19 de noviembre de 2017
Gracias a todos
Fernando, Fausto, Susi, Mauricio, Isis, Natalia, amigas de Natalia, Manolo e Isabel, Juanjo, Jose y Bea, K, Jerry & Asun, Diego J., Damián D., Fernando C., Iri, Diego, Adriana E., Arantxa A., Leen van Doorselaer, Brigitte, Mireia, Pilar, Chilo Cardenal, padres, hijos, cuñaos... everyone! Los gomía de allende los mares... Raúl, mkk, Ernesto, Nadia, Leyva & Taby, Kanchan desde Mumbai, Nurith y Dalia desde Salta, amigos de los proyectos de cooperación... nicas, chilenos, peruanos, dominicanos, salvadoreños, cordobeses, mexicanos... etc. Walter Guimarães desde Río. Tinerfeños. Lisboetas, Laurinha, Arminda, Luzía, João! Joseba y Eneritz desde Bilbao. Juan desde Miami. Óscar Soto y Teresa desde Boston. Mario y Christiane desde Munich. Compas del gotán, Federico, Fernando, Ariel, Alejandro, David Castro, Julio y Naoko... tutti. Grazie!
Mi queridísimo profesor, José Luis Merlín, a quien debo la presencia en mi vida de mi compañera fiel, mi guitarra. Me dejó un mensaje emocionante hasta las lágrimas.
Si me olvido de alguno, sorry. Gracias por acudir. Mil gracias por los regalos, maravillosos todos.
Fue muy emocionante ver a tantos amigos de épocas muy diversas juntos. La noche acabó de forma surrealista. Un tipo se llevó mi abrigo y me dejó a cambio el suyo, totalmente pulguiento. Lo que siguió después fue una persecución hasta la Casa de Campo donde vivía el simpático ser.
Cuando logré que me devolviera mi abrigo descubrí -ya en el metro de vuelta- que se había dejado su móvil en uno de mis bolsillos, así que la cosa se prolongó durante el finde.
Da igual. Fue un encuentro humano estupendo.
Confirmado. Por una extraña razón que no acierto a comprender del todo, le caigo en gracia a más de uno y de dos. Voy a analizar meticulosamente qué debo estar haciendo medianamente bien. Cuando logre identificar la sustancia daré seminarios por todo el mundo. Voy a convertirme en el nuevo Osho.
¡Los quiero a todos! Vamosssssss....! A jugar este segundo tiempo con salero, garbo y marcialidad. Que nos sorprenda el amanecer bailando y guitarreando en Málaga. Bonjour, soleil ! Bienvenue dans ma vie... !
Mi queridísimo profesor, José Luis Merlín, a quien debo la presencia en mi vida de mi compañera fiel, mi guitarra. Me dejó un mensaje emocionante hasta las lágrimas.
Si me olvido de alguno, sorry. Gracias por acudir. Mil gracias por los regalos, maravillosos todos.
Fue muy emocionante ver a tantos amigos de épocas muy diversas juntos. La noche acabó de forma surrealista. Un tipo se llevó mi abrigo y me dejó a cambio el suyo, totalmente pulguiento. Lo que siguió después fue una persecución hasta la Casa de Campo donde vivía el simpático ser.
Cuando logré que me devolviera mi abrigo descubrí -ya en el metro de vuelta- que se había dejado su móvil en uno de mis bolsillos, así que la cosa se prolongó durante el finde.
Da igual. Fue un encuentro humano estupendo.
Confirmado. Por una extraña razón que no acierto a comprender del todo, le caigo en gracia a más de uno y de dos. Voy a analizar meticulosamente qué debo estar haciendo medianamente bien. Cuando logre identificar la sustancia daré seminarios por todo el mundo. Voy a convertirme en el nuevo Osho.
¡Los quiero a todos! Vamosssssss....! A jugar este segundo tiempo con salero, garbo y marcialidad. Que nos sorprenda el amanecer bailando y guitarreando en Málaga. Bonjour, soleil ! Bienvenue dans ma vie... !
jueves, 16 de noviembre de 2017
Mañana de lluvia
Acaban de publicar un maravilloso artículo de mi señor padre, Abel Rasskin, en El País.
Lo comparto con todos vosotros/ustedes a ambas orillas del Atlántico.
Mañana de lluvia, por Abel Rasskin.
Como comenté ayer, hoy es mi cumpleaños y me están llegando tantas muestras de afecto que empiezo a dudar de mí mismo. A ver si a fin de cuentas va a resultar que, en vez de ser un malevo feroz y despiadado, taciturno, tanguero, oscuro y con querencia por el combate, soy un buen tipo...
¡Decí por Dios Carlitos en qué me estoy equivocando!
Ver llorar a un oso siberiano no es un espectáculo edificante.
Advertidos quedáis.
Lo comparto con todos vosotros/ustedes a ambas orillas del Atlántico.
Mañana de lluvia, por Abel Rasskin.
Como comenté ayer, hoy es mi cumpleaños y me están llegando tantas muestras de afecto que empiezo a dudar de mí mismo. A ver si a fin de cuentas va a resultar que, en vez de ser un malevo feroz y despiadado, taciturno, tanguero, oscuro y con querencia por el combate, soy un buen tipo...
¡Decí por Dios Carlitos en qué me estoy equivocando!
Ver llorar a un oso siberiano no es un espectáculo edificante.
Advertidos quedáis.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Los míos
Mañana día 16 de noviembre mis padres, Susana Gutman y Abel Rasskin, darán una conferencia sobre la figura de Maimónides en Casa Sefarad.
Se trata de un acontecimiento familiar importante, ya que verlos trabajar juntos, después de tantas singladuras, de tantos viajes en toda la dimensión del significado de la palabra -como también aconteció en la azarosa vida del propio Maimónides- es motivo de gran orgullo y honda emoción.
Tengo la mejor familia que uno pueda desear. Mis padres, mis hermanos, mis cuñados, mis hijos, mis sobrinos. No solo siento afecto por todos y cada uno de ellos, sino que los admiro profundamente por la clase de seres humanos que son. Gente de talento y solidaria. Ninguno ha comprado proyectos absurdos de vida. Ninguno es esclavo de la ambición. Todos destacan, y mucho, en sus respectivos campos. Hasta se permiten incursionar en otras disciplinas del saber o del arte con manifiesto éxito. En la era líquida eso es mucho. Y en mi escala de valores lo es todo.
La celebración de mañana también coincide con otro evento. Es mi cumpleaños. Sí, hijo, sí. Uno más.
¿Que cuántos cumplo? Pues cuarenta y cinco .... y pico! A tenor de lo que opinan mis amigas cada año estoy más sexy. Es que mi padre es una mezcla entre Sean Connery y Marlon Brando con un ligero toque siberiano y eso ayuda un montón. Mi madre sigue siendo una belleza morena. Aún recuerdo cuando tenía que ir espantándole moscones por las callecitas de Buenos Aires. En más de un lío me metí. Caballero andante que es uno...
Los datos del encuentro están en la tarjeta. Después nos iremos a beber y bailar hasta perder el sentío. Están todos invitados.
Se trata de un acontecimiento familiar importante, ya que verlos trabajar juntos, después de tantas singladuras, de tantos viajes en toda la dimensión del significado de la palabra -como también aconteció en la azarosa vida del propio Maimónides- es motivo de gran orgullo y honda emoción.
Tengo la mejor familia que uno pueda desear. Mis padres, mis hermanos, mis cuñados, mis hijos, mis sobrinos. No solo siento afecto por todos y cada uno de ellos, sino que los admiro profundamente por la clase de seres humanos que son. Gente de talento y solidaria. Ninguno ha comprado proyectos absurdos de vida. Ninguno es esclavo de la ambición. Todos destacan, y mucho, en sus respectivos campos. Hasta se permiten incursionar en otras disciplinas del saber o del arte con manifiesto éxito. En la era líquida eso es mucho. Y en mi escala de valores lo es todo.
La celebración de mañana también coincide con otro evento. Es mi cumpleaños. Sí, hijo, sí. Uno más.
¿Que cuántos cumplo? Pues cuarenta y cinco .... y pico! A tenor de lo que opinan mis amigas cada año estoy más sexy. Es que mi padre es una mezcla entre Sean Connery y Marlon Brando con un ligero toque siberiano y eso ayuda un montón. Mi madre sigue siendo una belleza morena. Aún recuerdo cuando tenía que ir espantándole moscones por las callecitas de Buenos Aires. En más de un lío me metí. Caballero andante que es uno...
Los datos del encuentro están en la tarjeta. Después nos iremos a beber y bailar hasta perder el sentío. Están todos invitados.
martes, 14 de noviembre de 2017
Troilo
Con los amigos comentamos a menudo con qué orquesta nos sentimos más identificados a la hora de bailar gotán.
Di Sarli es un valor seguro. Muchos optan por D'Arienzo, el rey del compás. Con el debido respeto, lo encuentro algo metronómico. Qué decir de Pugliese... personalidad que trasciende la mera cuestión del valor artístico porque fue un referente moral. Don Osvaldo es un rara avis.
Me recuerda esto una conversación con Isis Abellán -una bailarina de tango estupenda con muchos años de experiencia-, precisamente en una mesa de milonga, con el ambiente eléctricamente cargado para los dos. Sostenía ella que no debe separarse lo humano de lo artístico a la hora de valorar a un artista. Mi opinión no coincide. El artista no suele ser un dechado de virtudes. Si analizamos con lupa las vidas de muchos creadores y pretendemos juzgarlos con criterios aplicados al común de los mortales nos quedamos sin artistas.
El artista suele considerar que está más allá del bien y el mal. Absolutamente extremo en sus actos de generosidad y de crueldad. No tiene medida. Puede cortarse una oreja y entregártela, y clavarte el mismo puñal en el pecho mientras sonríe con un destello demoníaco. Tiene algo de niño inconsciente, no sabe a ciencia cierta cuándo hiere, ni cuánto.
Por fortuna esto no siempre es así. Depende de cómo esté amueblada la cabeza, la capacidad que tenga el sujeto de reírse de sí mismo y su temple a la hora de recuperarse de un éxito, ya que hay gente que no lo logra jamás.
Pero esa es otra historia.
¿Y el que suscribe? Reconociendo la magnitud de los grandes nombres citados, me declaro perdidamente enamorado de la orquesta de Troilo. ¿Cantores...? Fiorentino y Alberto Marino. Goyeneche me gusta más cuando levantó el vuelo en solitario. En la orquesta del gordo hay un manejo del tempo muy sutil y elaborado. Sus versiones de tangos para bailar las encuentro extremadamente "cantabiles" y eso me hace sentir en casa. Y su fuelle, sin palabras... Los rubatos más soñadores de la historia.
Troilo es irrepetible.
Di Sarli es un valor seguro. Muchos optan por D'Arienzo, el rey del compás. Con el debido respeto, lo encuentro algo metronómico. Qué decir de Pugliese... personalidad que trasciende la mera cuestión del valor artístico porque fue un referente moral. Don Osvaldo es un rara avis.
Me recuerda esto una conversación con Isis Abellán -una bailarina de tango estupenda con muchos años de experiencia-, precisamente en una mesa de milonga, con el ambiente eléctricamente cargado para los dos. Sostenía ella que no debe separarse lo humano de lo artístico a la hora de valorar a un artista. Mi opinión no coincide. El artista no suele ser un dechado de virtudes. Si analizamos con lupa las vidas de muchos creadores y pretendemos juzgarlos con criterios aplicados al común de los mortales nos quedamos sin artistas.
El artista suele considerar que está más allá del bien y el mal. Absolutamente extremo en sus actos de generosidad y de crueldad. No tiene medida. Puede cortarse una oreja y entregártela, y clavarte el mismo puñal en el pecho mientras sonríe con un destello demoníaco. Tiene algo de niño inconsciente, no sabe a ciencia cierta cuándo hiere, ni cuánto.
Por fortuna esto no siempre es así. Depende de cómo esté amueblada la cabeza, la capacidad que tenga el sujeto de reírse de sí mismo y su temple a la hora de recuperarse de un éxito, ya que hay gente que no lo logra jamás.
Pero esa es otra historia.
¿Y el que suscribe? Reconociendo la magnitud de los grandes nombres citados, me declaro perdidamente enamorado de la orquesta de Troilo. ¿Cantores...? Fiorentino y Alberto Marino. Goyeneche me gusta más cuando levantó el vuelo en solitario. En la orquesta del gordo hay un manejo del tempo muy sutil y elaborado. Sus versiones de tangos para bailar las encuentro extremadamente "cantabiles" y eso me hace sentir en casa. Y su fuelle, sin palabras... Los rubatos más soñadores de la historia.
Troilo es irrepetible.
Agua
Platón, "espaldas anchas" en griego, afirmaba que el mar cura todos los males del hombre. Doy fe. En el mar vuelvo a ser niño.
A Madrid solo le falta el mar para ser perfecta. La gente de Madrid ya lo es. Para empezar, la capital del reino es la capital del flamenco desde hace muchas décadas y su gente es la más abierta y acogedora que uno pueda encontrar en esos mundos de Dios.
Madrileños, como alcalde vuestro que soy... uy no... eso es de otra película. Propongo solemnemente recuperar el proyecto del Canal de Castilla y buscar una salida al mar.
¡Madrid y Lisboa unidos para siempre!
A por el mar.
A Madrid solo le falta el mar para ser perfecta. La gente de Madrid ya lo es. Para empezar, la capital del reino es la capital del flamenco desde hace muchas décadas y su gente es la más abierta y acogedora que uno pueda encontrar en esos mundos de Dios.
Madrileños, como alcalde vuestro que soy... uy no... eso es de otra película. Propongo solemnemente recuperar el proyecto del Canal de Castilla y buscar una salida al mar.
¡Madrid y Lisboa unidos para siempre!
A por el mar.
viernes, 10 de noviembre de 2017
Tinta roja
Ella le ofreció un trozo de chocolate mientras permanecía aún sentada.
—¿Sabes...? Eres un amante de primera clase.
Él la miró desde la puerta de la habitación, presto a marchar.
—No es fácil acceder a ti. Eres frío y callado. No hay emoción, solo acero. Eso es lo que te hace tan bueno.
—Me voy a la milonga. No me esperes— dijo sin despegar los labios. Y abandonó el cuarto sin siquiera volverse.
—¿Sabes...? Eres un amante de primera clase.
Él la miró desde la puerta de la habitación, presto a marchar.
—No es fácil acceder a ti. Eres frío y callado. No hay emoción, solo acero. Eso es lo que te hace tan bueno.
—Me voy a la milonga. No me esperes— dijo sin despegar los labios. Y abandonó el cuarto sin siquiera volverse.
jueves, 9 de noviembre de 2017
El espíritu de los tiempos
Acabo de poner una lavadora y han aparecido 7 calcetines sin pareja.
Si algún alma caritativa tuviera a bien adoptarlos...
Si algún alma caritativa tuviera a bien adoptarlos...
Raúl
7:37, la voz de Raúl llega hasta mí gracias a ese extraño artilugio denominado WhatsApp. En esa pantallita de mierda me ha pasado de todo. Me he enamorado unas setenta y dos veces, y me he separado unas cuatro mil trescientas. Usted dirá que exagero, pero es así. Es un invento del demonio. Hace que todo se amplifique y se malinterprete. Separarse por WhatsApp es algo digno de ver. El momento en que la dulce carita de la persona amada desaparece porque te ha condenado al limbo de los amores electrónicos. Volverán las catódicas golondrinas... Entonces ya puedes mandar mensajes que nunca llegarán a la otra costa.
Oh.... doble pajarito azul, doble marca de verificación, hoy solo vives en el recuerdo. Like de mi vida. Red social que me hiciste mal.
Conozco a un milonguero que envía el mismo mensaje de amor a unas cien mujeres. Tiene un kit preparado, con canciones, textos escogidos, hasta fotos. Todo muy trabajado. Y alguna siempre pica. Practica Phishing sentimental. La era de la soledad infame, de la tolerancia cero a la frustración.
Raúl es mi hermano, siempre lo fue. No solo desde diciembre de 1978, cuando nos conocimos en su casa de Valderribas y, al parecer, ambos nos caímos muy mal. Bueno... según tengo entendido yo le caí peor. Supongo que hice alguna de mis bromas que maldita la gracia. Lo olvidé.
Porque desde ese mismo momento nos hicimos hermanos, con todo lo que significa la palabra hermano para alguien que perdió a los suyos a los doce años por culpa de una dictadura sanguinaria, ciega y asesina. Desde entonces ambos no podemos ni ver un uniforme.
Siempre admiré cómo ha encarado la vida, cómo cuidaba a sus padres, la clase de persona que es para los demás. Inasequible al desaliento. Con una alegría de vivir que uno no sabe exactamente de dónde viene.
El padre de Perla -a quien no conocí- fue guerrillero en la Segunda Guerra Mundial. Vio morir a todos los suyos y las balas silbaban a su alrededor todos los días. En sus últimos años se quedó viudo. Según me cuentan, los sábados por la noche nunca dejó de ir a bailar. Pero no tango, que es como pegarse un tiro en el pie, sino bailes de salón. La Vieja Europa...
Hay gente que lo tiene todo y persevera en la tristeza. Hace de la tristeza su bastión, su forma natural de estar en el mundo. E inevitablemente arrastra a los demás, a los que se acercan, a su pozo sin fondo. Hay que huir de esos imanes de la desgracia. Como sea.
A otros la vida les ha arrebatado las cosas más queridas antes de tiempo, y desprenden luz.
Raúl es una de esas personas. Estos diez mil kilómetros que nos separan a veces pesan como una losa. Los dos nos queremos tanto que a lo largo de los años hemos diseñado un sinfín de estrategias para hacer como que estamos ocupados, concentrados en lo nuestro, siempre metidos en faena. Para que no nos duela esta separación y el sucedáneo de mandarse un abrazo por una pantallita absurda.
Yo he elevado la soledad a la categoría de arte mayor. Cuando voy a Madrid las aglomeraciones me agobian, los bares de diseño me causan gracia y la vuelta a casa se me hace imbancable. Sí. Hay una edad en que toca la introspección, hacer balance, empezar a prepararse para el largo viaje.
Empiezo a preferir los libros, las sinfonías de Brahms, los paseos al atardecer, mi hora favorita. Echo mucho de menos a mi perro, pero no volveré a tener otro, no quiero repetir la ceremonia del adiós. Im Abendrot...
El año pasado arribé a un Buenos Aires otoñal y contemplé el sol mortecino en el río. Raúl apareció de repente en el Aeroparque, símbolo de la ignominia fascista y testigo mudo del reencuentro de dos que se quieren, que siempre están pendientes uno del otro. Ese mismo campo de aviación me llevó al norte del país. Me soñé otra vez en casa, cerca de vos, hablando con las mismas palabras de la infancia con naturalidad.
La reina del Plata. Por muchos años que pasen, por muy lejos que uno esté, Buenos Aires te sigue a todas partes, como una amante loca y desesperada. Como la esposa de Modigliani, el bello.
Soy inmensamente afortunado por tenerte cerca, hermano querido. Viejo y querido hermanito.
Y créeme si te digo que lo mejor está por venir.
Oh.... doble pajarito azul, doble marca de verificación, hoy solo vives en el recuerdo. Like de mi vida. Red social que me hiciste mal.
Conozco a un milonguero que envía el mismo mensaje de amor a unas cien mujeres. Tiene un kit preparado, con canciones, textos escogidos, hasta fotos. Todo muy trabajado. Y alguna siempre pica. Practica Phishing sentimental. La era de la soledad infame, de la tolerancia cero a la frustración.
Raúl es mi hermano, siempre lo fue. No solo desde diciembre de 1978, cuando nos conocimos en su casa de Valderribas y, al parecer, ambos nos caímos muy mal. Bueno... según tengo entendido yo le caí peor. Supongo que hice alguna de mis bromas que maldita la gracia. Lo olvidé.
Porque desde ese mismo momento nos hicimos hermanos, con todo lo que significa la palabra hermano para alguien que perdió a los suyos a los doce años por culpa de una dictadura sanguinaria, ciega y asesina. Desde entonces ambos no podemos ni ver un uniforme.
Siempre admiré cómo ha encarado la vida, cómo cuidaba a sus padres, la clase de persona que es para los demás. Inasequible al desaliento. Con una alegría de vivir que uno no sabe exactamente de dónde viene.
El padre de Perla -a quien no conocí- fue guerrillero en la Segunda Guerra Mundial. Vio morir a todos los suyos y las balas silbaban a su alrededor todos los días. En sus últimos años se quedó viudo. Según me cuentan, los sábados por la noche nunca dejó de ir a bailar. Pero no tango, que es como pegarse un tiro en el pie, sino bailes de salón. La Vieja Europa...
Hay gente que lo tiene todo y persevera en la tristeza. Hace de la tristeza su bastión, su forma natural de estar en el mundo. E inevitablemente arrastra a los demás, a los que se acercan, a su pozo sin fondo. Hay que huir de esos imanes de la desgracia. Como sea.
A otros la vida les ha arrebatado las cosas más queridas antes de tiempo, y desprenden luz.
Raúl es una de esas personas. Estos diez mil kilómetros que nos separan a veces pesan como una losa. Los dos nos queremos tanto que a lo largo de los años hemos diseñado un sinfín de estrategias para hacer como que estamos ocupados, concentrados en lo nuestro, siempre metidos en faena. Para que no nos duela esta separación y el sucedáneo de mandarse un abrazo por una pantallita absurda.
Yo he elevado la soledad a la categoría de arte mayor. Cuando voy a Madrid las aglomeraciones me agobian, los bares de diseño me causan gracia y la vuelta a casa se me hace imbancable. Sí. Hay una edad en que toca la introspección, hacer balance, empezar a prepararse para el largo viaje.
Empiezo a preferir los libros, las sinfonías de Brahms, los paseos al atardecer, mi hora favorita. Echo mucho de menos a mi perro, pero no volveré a tener otro, no quiero repetir la ceremonia del adiós. Im Abendrot...
El año pasado arribé a un Buenos Aires otoñal y contemplé el sol mortecino en el río. Raúl apareció de repente en el Aeroparque, símbolo de la ignominia fascista y testigo mudo del reencuentro de dos que se quieren, que siempre están pendientes uno del otro. Ese mismo campo de aviación me llevó al norte del país. Me soñé otra vez en casa, cerca de vos, hablando con las mismas palabras de la infancia con naturalidad.
La reina del Plata. Por muchos años que pasen, por muy lejos que uno esté, Buenos Aires te sigue a todas partes, como una amante loca y desesperada. Como la esposa de Modigliani, el bello.
Soy inmensamente afortunado por tenerte cerca, hermano querido. Viejo y querido hermanito.
Y créeme si te digo que lo mejor está por venir.
martes, 7 de noviembre de 2017
Escorpios en lucha
Hoy es el cumpleaños de Jose, mi cuñado. Podría decir muchas cosas de él -todas positivas-, pero me limitaré a afirmar que es un lujo tenerlo en la familia.
Feliz cumpleaños, brother-in-law!
Feliz cumpleaños, brother-in-law!
lunes, 6 de noviembre de 2017
Regresión
Tengo cero años. Aún estoy en las pelotas de mi viejo. No sé si seguir nadando.
Nacer me da pereza.
Nacer me da pereza.
San Antonio de los Alemanes
En pleno centro de Madrid hay una iglesia maravillosa. Se trata de San Antonio de los Alemanes, situada en la esquina de la calle de la Puebla y la corredera Baja de San Pablo.
Es una iglesia pequeña de la que cabe destacar su planta elíptica (una de las pocas que hay en España) y los frescos que decoran tanto la cúpula con las paredes.
El lugar es magnífico e invita a la reflexión. Data de comienzos del siglo XVII, cuando España iniciaba un lento declive desde su momento de máximo esplendor hasta hoy, pero aún seguiría siendo un imperio donde no se ponía el sol hasta comienzos del XIX.
Javier Repullés dio el sermón, a mi juicio, introspectivo y cargado de significado. Por otro lado, fue muy breve y directo al meollo del asunto. En plena crisis, concretamente en 2011, Repullés creó la fundación Pan y peces para ayudar a familas que lo estaban pasando realmente mal. Es alguien que sigue la estela de personas de luz como el Padre Llanos.
Comenzó por hacer autocrítica de los propios curas, diciendo que se trata de "seres pequeños", que cometen errores como el que más y terminó hablando de los egoísmos de esta generación y la incapacidad de mirar más allá del hedonismo inmediato. Pero todo ello en un tono bonachón que invitaba a darle un abrazo. Además, Repullés parece el alter ego de Valle-Inclán y se intuye que le gusta el vino y la compañía de gente sin corbata. Ole. Por si fuera poco, tiene un desarrollado sentido del humor, algo que denota una inteligencia fina y sensible.
Curiosamente, el personal que abarrotaba la iglesia tenía más pinta de votar al PP. Bueno. Les hacen falta esta clase de mensajes.
Más allá de sermones, la iglesia de San Antonio bien vale una visita.
Cómo adoro Madrid. No quiero pensar lo que debieron sentir los republicanos en el exilio, obligados a vivir lejos de España durante cuarenta años.
Un país único, irrepetible. Un pueblo de mano tendida. Siempre.
Es una iglesia pequeña de la que cabe destacar su planta elíptica (una de las pocas que hay en España) y los frescos que decoran tanto la cúpula con las paredes.
El lugar es magnífico e invita a la reflexión. Data de comienzos del siglo XVII, cuando España iniciaba un lento declive desde su momento de máximo esplendor hasta hoy, pero aún seguiría siendo un imperio donde no se ponía el sol hasta comienzos del XIX.
Javier Repullés dio el sermón, a mi juicio, introspectivo y cargado de significado. Por otro lado, fue muy breve y directo al meollo del asunto. En plena crisis, concretamente en 2011, Repullés creó la fundación Pan y peces para ayudar a familas que lo estaban pasando realmente mal. Es alguien que sigue la estela de personas de luz como el Padre Llanos.
Comenzó por hacer autocrítica de los propios curas, diciendo que se trata de "seres pequeños", que cometen errores como el que más y terminó hablando de los egoísmos de esta generación y la incapacidad de mirar más allá del hedonismo inmediato. Pero todo ello en un tono bonachón que invitaba a darle un abrazo. Además, Repullés parece el alter ego de Valle-Inclán y se intuye que le gusta el vino y la compañía de gente sin corbata. Ole. Por si fuera poco, tiene un desarrollado sentido del humor, algo que denota una inteligencia fina y sensible.
Curiosamente, el personal que abarrotaba la iglesia tenía más pinta de votar al PP. Bueno. Les hacen falta esta clase de mensajes.
Más allá de sermones, la iglesia de San Antonio bien vale una visita.
Cómo adoro Madrid. No quiero pensar lo que debieron sentir los republicanos en el exilio, obligados a vivir lejos de España durante cuarenta años.
Un país único, irrepetible. Un pueblo de mano tendida. Siempre.
sábado, 4 de noviembre de 2017
Etiopía
Mi querida amiga Adriana me envía esta foto desde Etiopía.
Con las estupideces de los independentistas y la miopía propia de occidentales que se miran el ombligo, desconocemos cómo se vive en el mundo real, aquel que ocupan las personas que no interesan a nadie.
Innovaciones como el bitcoin apuntan al desarrollo de una nueva conciencia planetaria, donde cada individuo puede convertirse en su propio banco e intercambiar bienes y servicios de persona a persona. Hay que perseverar en la descentralización de los servicios, de la energía, de la educación. Hay que crear unidades de desarrollo integral repartidas por toda la geografía de los olvidados.
En la mirada perdida de estas mujeres que acarrean materiales de construcción está inscrito todo el dolor del mundo. La imposibilidad de no poder siquiera imaginar otra clase de vida.
Queda mucho por hacer. Prácticamente todo.
Con las estupideces de los independentistas y la miopía propia de occidentales que se miran el ombligo, desconocemos cómo se vive en el mundo real, aquel que ocupan las personas que no interesan a nadie.
Innovaciones como el bitcoin apuntan al desarrollo de una nueva conciencia planetaria, donde cada individuo puede convertirse en su propio banco e intercambiar bienes y servicios de persona a persona. Hay que perseverar en la descentralización de los servicios, de la energía, de la educación. Hay que crear unidades de desarrollo integral repartidas por toda la geografía de los olvidados.
En la mirada perdida de estas mujeres que acarrean materiales de construcción está inscrito todo el dolor del mundo. La imposibilidad de no poder siquiera imaginar otra clase de vida.
Queda mucho por hacer. Prácticamente todo.
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Etiopía
viernes, 3 de noviembre de 2017
Nosotros
De repente, un llamado. Iván viene de Francia, contacta con Pablo y cenamos los tres juntos. Así, sin más preparativos.
Para alguien que vive en el campo y trabaja solo es mucho. Te da la vida.
Y los veo llegar. Hace unos instantes Pablito era un enano que jugaba con muñecos y nos enternecía a todos. Entonces yo trabajaba en Madrid y siempre estaba pendiente de incrementar su colección. Hoy mide 1,90 y pronto será más alto que el que suscribe.
Preparo a toda máquina un guiso de pescado para los tres, que el tiempo otoñal ya va pidiendo esa clase de cosas.
La mesa donde suelo cenar se viste de fiesta. Nos reímos con ganas. La magia de estar juntos.
Pablo se retira a su habitación para preparar el trabajo de mañana. Las cosas vividas este último año lo han hecho madurar mucho. Está pleno de proyectos y confía -como no podía ser menos- en sus propias fuerzas para llevarlos a cabo.
No logro expresar con toda la intensidad lo que significa verlos así, haciendo sombra sobre el mundo.
Mi hijo mayor tiene la misma edad que tenía cuando él nació. Qué locos lindos éramos entonces su madre y yo. No teníamos nada y éramos muy felices. Se retira pronto a descansar.
Me quedo solo. Abro otra botella de vino y saboreo lentamente la copa. Ha pasado el tiempo.
Viene a mi mente un encuentro mágico en Buenos Aires, 2016, con Teresa Taskar. Me había invitado a comer y la sobremesa se extendió hasta las 10 de la noche. Teresa me hizo cantar un montón de tangos, así a capella. Nostalgias, Malena, Sus ojos se cerraron, Nido gaucho, Volvió esa noche, Garúa, Tinta roja, Amores de estudiante, Golondrinas, María...
En algún momento de la conversación dijo algo en hebreo que no comprendí. Yo salía de mi enésimo naufragio sentimental, un deporte en el que siempre estoy entre los primeros de la ATP. "Aún no ha llegado la que es para vos...", murmuró sonriendo dulcemente.
Salí de anochecida. Caminé por Corrientes, por Figueroa de Acuña, las mismas calles donde fui adolescente. Apenas sentía el incipiente frío del otoño porteño. Hay encuentros, voces, abrazos, miradas, silencios que son prismas para el alma. No se olvidan.
Está en algún lugar del Libro Sagrado. Esta noche mágica junto a mis queridísimos hijos va por ti, Teresa.
Amén.
Para alguien que vive en el campo y trabaja solo es mucho. Te da la vida.
Y los veo llegar. Hace unos instantes Pablito era un enano que jugaba con muñecos y nos enternecía a todos. Entonces yo trabajaba en Madrid y siempre estaba pendiente de incrementar su colección. Hoy mide 1,90 y pronto será más alto que el que suscribe.
Preparo a toda máquina un guiso de pescado para los tres, que el tiempo otoñal ya va pidiendo esa clase de cosas.
La mesa donde suelo cenar se viste de fiesta. Nos reímos con ganas. La magia de estar juntos.
Pablo se retira a su habitación para preparar el trabajo de mañana. Las cosas vividas este último año lo han hecho madurar mucho. Está pleno de proyectos y confía -como no podía ser menos- en sus propias fuerzas para llevarlos a cabo.
No logro expresar con toda la intensidad lo que significa verlos así, haciendo sombra sobre el mundo.
Mi hijo mayor tiene la misma edad que tenía cuando él nació. Qué locos lindos éramos entonces su madre y yo. No teníamos nada y éramos muy felices. Se retira pronto a descansar.
Me quedo solo. Abro otra botella de vino y saboreo lentamente la copa. Ha pasado el tiempo.
Viene a mi mente un encuentro mágico en Buenos Aires, 2016, con Teresa Taskar. Me había invitado a comer y la sobremesa se extendió hasta las 10 de la noche. Teresa me hizo cantar un montón de tangos, así a capella. Nostalgias, Malena, Sus ojos se cerraron, Nido gaucho, Volvió esa noche, Garúa, Tinta roja, Amores de estudiante, Golondrinas, María...
En algún momento de la conversación dijo algo en hebreo que no comprendí. Yo salía de mi enésimo naufragio sentimental, un deporte en el que siempre estoy entre los primeros de la ATP. "Aún no ha llegado la que es para vos...", murmuró sonriendo dulcemente.
Salí de anochecida. Caminé por Corrientes, por Figueroa de Acuña, las mismas calles donde fui adolescente. Apenas sentía el incipiente frío del otoño porteño. Hay encuentros, voces, abrazos, miradas, silencios que son prismas para el alma. No se olvidan.
Está en algún lugar del Libro Sagrado. Esta noche mágica junto a mis queridísimos hijos va por ti, Teresa.
Amén.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Viejo Zorba busca Bouboulina
Un poema de la uruguaya Idea Vilariño, enamorada de Juan Carlos Onetti. Enamorada y desenamorada. La luz que brilla con el doble de intensidad y el frío devastador que deja su ausencia. De aquel al que nunca debió amar y al que nunca logró olvidar.
Hace algún tiempo escribí desde Lisboa la crónica de la muerte de un montañero español que pereció en el Himalaya, en plena juventud y en pos de un ideal de perfección. Citaba entonces un texto de Joyce que ha marcado toda mi vida, el momento en que un marido de mediana edad descubre que la esposa a la que ama más que a nada en este mundo nunca ha podido olvidar a su amor de juventud y nunca lo ha querido como a aquel recuerdo, guardándolo para sí, llorándolo a solas. "Qué pobre papel he hecho en tu vida..." se lamenta entonces Gabriel.
Defendía entonces la tesis de que es mejor entrar en ese otro mundo de sombras en plena lucha a brazo partido con una pasión devastadora que ir marchitándose lentamente con la edad.
No es así. La pasión mata los sentidos, ahoga la razón. Y te destruye. Es un fuego estéril. No deja nada a su paso. Escombros, tierras yermas para siempre.
Y las pasiones a edades maduras rayan la imbecilidad.
Después de este sesudo análisis forense que no sirve para una mierda porque pienso seguir enamorándome hasta que se apague el sol —tranquilas, chicas, hay ruso loco para rato y para todas—, ahora sí, el poemilla.
Nota a pie de página. El poema es de hace algunas décadas. Si necesitas que te cosan algo busca La Retoucherie más cercana o hazlo tú mismo, coño.
Con sabor a tango, desencuentro, sin palabras, buscándote y fuimos. Con sabor a muerte.
Ya no será
Ya no será
ya no
no viviré contigo
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
Hace algún tiempo escribí desde Lisboa la crónica de la muerte de un montañero español que pereció en el Himalaya, en plena juventud y en pos de un ideal de perfección. Citaba entonces un texto de Joyce que ha marcado toda mi vida, el momento en que un marido de mediana edad descubre que la esposa a la que ama más que a nada en este mundo nunca ha podido olvidar a su amor de juventud y nunca lo ha querido como a aquel recuerdo, guardándolo para sí, llorándolo a solas. "Qué pobre papel he hecho en tu vida..." se lamenta entonces Gabriel.
Defendía entonces la tesis de que es mejor entrar en ese otro mundo de sombras en plena lucha a brazo partido con una pasión devastadora que ir marchitándose lentamente con la edad.
No es así. La pasión mata los sentidos, ahoga la razón. Y te destruye. Es un fuego estéril. No deja nada a su paso. Escombros, tierras yermas para siempre.
Y las pasiones a edades maduras rayan la imbecilidad.
Después de este sesudo análisis forense que no sirve para una mierda porque pienso seguir enamorándome hasta que se apague el sol —tranquilas, chicas, hay ruso loco para rato y para todas—, ahora sí, el poemilla.
Nota a pie de página. El poema es de hace algunas décadas. Si necesitas que te cosan algo busca La Retoucherie más cercana o hazlo tú mismo, coño.
Con sabor a tango, desencuentro, sin palabras, buscándote y fuimos. Con sabor a muerte.
Ya no será
Ya no será
ya no
no viviré contigo
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
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