martes, 5 de septiembre de 2017

Mareas

No existe la muerte. Existe el recuerdo de lo que se vivió con intensidad.

Así que pasen cinco, siete años, una sacada, un gancho tuyo concentrando todas las miradas se convertirán en verso, un cuento mío. Un tango que canté camino de playas inalcanzables, una soleá que toqué en noviembre para vos florecerán en líneas, imágenes, construcciones sólidas de tu mano.

Y quieran todos los dioses, algo de este amor, tan loco, tan extremo, tan sin medida, ponga algún día piedras de futura mirada. Que tengas hijos lejos de mí y que tal vez, solo tal vez, se me parezca alguno.

Cuando por fin el tiempo amarillee mi fotografía en blanco y negro con ojos azules, porque me iré mucho antes en busca de suaves médanos, quedarán las lluvias, las risas, las tazas humeantes. El arte antiguo de amar.

Todas las lunas de todos los cielos.

Cuentos de la taberna del ciervo blanco

Bien. Como decíamos ayer... Cuentos de la taberna del ciervo blanco es una breve compilación de cuentos de Arthur C. Clarke. Es un libro delicioso al que regreso de cuando en cuando. Tanto regreso que está prácticamente deshecho.

Clarke era uno de mis héroes de juventud, junto a Bradbury y Asimov. Viviendo aún en Buenos Aires, ya se sabe, los argentinos estamos en el sur del sur y por efecto de la gravedad la sangre se nos agolpa en la cabeza, recuerdo haber soñado con el destino que Clarke eligió para instalarse y escribir: el paraíso de Sri Lanka, antiguo territorio de Ceylán, sus playas con aguas cristalinas.

Siendo un pibe de barrio, recuerdo haberme oído decir "algún día escribiré mirando al mar. En una playa como la que habita Clarke".

En el nombre está todo. Las semillas de lo que puede ser. Cuentos de la taberna del ciervo blanco (el título original no incluye la palabra "taberna") es un título redondo. De tabaco -cierro los ojos y alcanzo a sentir el aroma de Borkum Riff, el tabaco para pipa que me enviaba a comprar mi padre-, interminables pintas de cerveza e historias fascinantes. Marineros de hierro que han sobrevivido a mil tormentas. Que siempre se ponen de pie.

Los seres humanos somos contadores de historias por definición. Nos hemos convertido en animales pensantes escuchando relatos junto al fuego.

Es preciso poner en forma la capacidad de asombro: el mundo está lleno de maravillas.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Veganos del corazón

Veganos del alma. No hablan, no dicen. Se encierran en sí mismos. Nunca sacrificarán nada: ¡ellos primero! Sus necesidades por encima de todo. Caiga quien caiga.

Jamás renunciarán a nada. Lo mío, lo mío y lo mío. Yo hago así las cosas. Desde que el mundo es mundo. Si te gusta, bien y si no... ¡puerta!

Veganos del espíritu: por ahí no. ¿Darle de beber al dolor? No. Nuestra religión no lo permite.

Suelen entregar el corazón a un animal menor, a un ser que puedan dominar. Eso no compromete. Lo otro sí. El animal es un esclavo, jamás podrá decirte lo que realmente piensa de ti. Gracias a Dios que no habla, porque si te dijera cómo te ve te ibas a recontracagar. Destinado a vivir en libertad, es domesticado para que dependa de su dueño hasta en lo más básico.

En el mundo real no duraría ni un segundo.

Como esas viejas rodeadas de perritos mutantes a los que torturan. Sus hijos hace décadas que no quieren saber nada de ellas. A los ridículos cuadrúpedos todavía pueden aplastarlos con sus códigos y sus memeces. Atados con una correa, que no se escapen. Que no salgan de casa.

A imagen y semejanza de sus animales domésticos, ellos tampoco sobreviven en el mundo exterior. Hay que trabajar, comprometerse, dejarse los cojones, levantarse al alba, no dormir si es preciso. ¿Currar? ¿Eso qué es? ¿Arriesgarse a perder? ¿Para qué?

Viven la vida contemplativa. No se sabe qué coño contemplan. Pero ahí están.

Veganos del corazón. Gente light. Tabaco suave. Bebidas sin alcohol. Pagados de sí mismos. Se creen dioses dignos de admiración. ¡De admiración, nada menos! Como si fueran Mozart, Gardel o Nadal.

Que no te roce nada, que nada te hiera. Como si eso fuera posible.

Gente egoísta y hedonista. Que nunca hará nada por nadie. Ni queriendo. Porque no tienen la menor idea de lo que significa hacer algo por otros. En caso de que se relajen y hagan algo por ti, es peor: te pasarán la factura a los diez minutos. Sale más a cuenta hacerlo uno mismo.

Gente que se la pasa viajando, huyendo de sí misma. Sin caer en la cuenta de que son ellos mismos quienes los reciben en los sórdidos aeropuertos.

Que salen de espaldas en las fotos. Que no soportan verse tal como son. Así. De frente. Como la vida, como la muerte. Que viven escondidos, sigilosos, con pasos de felino.

Ceros a la izquierda. Rodeados de otros muchos ceros. Gente aún menos comprometida que ellos, que solo les dicen lo que quieren oír. Nada que llegue a la raíz, nada que tenga un átomo de veracidad. Que duela.

Mutilados del sentimiento. Condenados a la soledad más absoluta. Locos de atar. Con la peor clase de locura. Aquella que no pone nada en marcha. Locura de dejarse morir viendo series de televisión. Hartazgo de vivir antes de empezar a vivir.

Sus gélidos y permanentes silencios provocan la ilusión de algo profundo. Y una mierda. Detrás del mutismo no hay nada. Cuando por fin abren la boca se echa de menos su silencio.

Esfinges sin misterio.

Pasión de milonga


Estudios médicos

Me acaban de enviar estas estadísticas desde La Habana. Después de una temporada entre muertitos vivientes sientan bien. Aprovecho la ocasión para mandar un abrazo fraterno a Leyva, Taby, Jerónimo y todos los capos de la Escuela de Cine de San Antonio. ¡Qué ganas de abrazarlos, hermanazos!

NOTA MÉDICA

En Japón, donde se consumen muy pocas grasas, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

Por otro lado, en Francia, donde se consumen bastantes grasas, también el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.

En la India, donde apenas se bebe vino tinto, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En España, donde se bebe muchísimo vino tinto y se come demasiado chorizo, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Argelia, donde de apenas se hace el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Brasil, donde se hace mucho el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

CONCLUSIÓN:

¡¡¡Beba, coma, joda y "tire", que parece que lo que mata, es hablar inglés!!!

El mensaje de Ash



Todo cuanto debes saber sobre el futuro está en las palabras de Ash. El resto de las consideraciones quedan anuladas.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Zamba por vos

De todos los barrios de la ciudad, de todas las milongas del mundo, de todas las noches de verano a punto de morir y todas las horas del día tenías que ocupar el mismo espacio.

Hay que sentir el cuchillo, el filo, la hoja de ala dulce y homicida. La herida que aún late. Respirar hondo, reorientar las velas y partir.

Sí. También esto es tango.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Bacalao a la portuguesa

De todas las mujeres con las que he compartido vida, ninguna como Laura Espejo. Tiene un talento natural que resulta muy difícil de describir con fórmulas conocidas. Laura es única.

Su talento para la cocina, qué decir... cualquier cosa que hiciera era de 9,75 para arriba. Recuerdo comidas con amigos en que entraba como en trance media hora antes de la llegada de los comensales -todos muy exigentes- y esas viandas quedaban tres estrellas. O más. Siempre.

La textura de ese brócoli, el punto de esa cebolla caramelizada, esas ensaladas de escarola con naranja y salsa de ajo. Para qué continuar.

Por simple ósmosis, en los siete años largos que compartimos mis habilidades culinarias experimentaron un considerable avance.

Este bacalao a la portuguesa que he preparado para Pablo y para mí en esta maravillosa tarde de final de verano, va por ti Laurinha. Recuerda aquellas doradas que preparé para tus abuelos (con tu permiso, los siento míos, qué gente adorable, los llevo a los dos en el corazón donde quiera que vaya). La abuela llegó a nuestro piso en García de Paredes y ya desde el pasillo advirtió "Ojo con esa cebolla". Ja, ja... tenía razón.

Pero Laura... ah... qué platos, qué mano tenía.... meu Deus do céu!

É para ti! Hay gente que ha escrito libros, tiene montañas de dinero o seis coches aparcados en el garaje pero no sabe hervir agua. ¿Para qué sirve?


viernes, 1 de septiembre de 2017

Los amantes de la luna llena

Según refieren algunas sagas nórdicas hay amantes que solo florecen en luna llena. Se trata de antiguas almas de guerreros que encuentran cuerpos en los que encarnar. Prefieren los ojos de agua. Guerreros que murieron en combate, amazonas de aliento gatuno y sibilino, valientes hasta la saciedad pero que quedaron vagando a las puertas del Valhalla, en tierra de nadie.

Florecen mientras la regordeta bola de queso alcanza su cénit. Cuando la luna comienza a perder su luz argéntea, las almas tornan a su vieja querencia. Espadas, puñales, alabardas, ballestas, dardos de un veneno poderosísimo. Y se convierten en jaguares hambrientos, sedientos de sangre.

Durante el intervalo de plenilunio, los amantes de la luna llena alcanzan a fundir sus almas. Con una intensidad equivalente al dolor que supone romper la mágica aleación cuando Selene inicia el camino hacia la oscuridad. Al intolerable suplicio que implica escuchar a Arjona atado al Palo Mayor. Porque Arjona es error del sistema, mucho antes de que existiera El Sistema. Pantallazo azul. En sus textos y en sus gestos siempre, siempre faltan jugadores. Es de destacar que Arjona salta al campo con cuatro, dos y, a veces, con un solo jugador. Es un entusiasta.

En la breve ventana de luz mortecina los amantes dejan de oír el ruido del mundo y perciben música, huelen néctares, el rumor de los años, regresan duermevelas olvidadas, instantes que ambos llevarán impresos en lo más profundo por toda la Eternidad.

Repiten entonces el viejo rito. Dos mitades de una misma alma que por fin se han encontrado. Desde mucho antes de que Platón soñara El Banquete. Sí. Así es. También yo te buscaba en medio de esta niebla. Yo, con esta persona que soy, tan imposible. Tan apegado a mis genes siberianos, de mis mayores que cazaban tigres a puñetazos o solo con la mirada. Vos, que a duras penas te aguantás a vos misma. Mezquina con los afectos hasta decir basta. No me presentes a nadie que realmente te importe. Me la pela.

Y traman mil planes, a cuál más delirante. Iremos hasta el fin del mundo. Nos amaremos en las playas más bellas. Bailaremos en lo alto del Himalaya. Rescataremos a la tripulación de Shackelton. Penetraremos en el Maelstrom y sobreviviremos para contarlo.

¡Cruzaremos el Estrecho de Drake en ceñida! ¡¡Cantaremos a voz en grito cabalgando los Cuarenta Rugientes!!

Los recuerdos de vidas paralelas en universos alejados por océanos de tiempo se agolpan. Globos rojos, amantes locos, barricas del mejor ron, desayunos de quince horas, insomnio d’amore, éxtasis como olas del mar, que no remiten nunca porque siempre hay otra presta a escalar las frías arenas. A ver dónde encontrás a otro que te haga vibrar en esa frecuencia prohibida, que te cuente al oído relatos salvajes en los pasillos de las milongas y vos te conviertas en agua bajo mis manos. Sí. Ya sé. Tuviste mucha suerte con tus amantes anteriores. Siempre la palabra equivocada en el momento menos indicado. Hay que tener talento para cagarla siempre. No cualquiera. ¿Tus otros amantes...? ¿Antes de mí? Andá a cantarle a Gardel. Ya vi la foto del pisapuré. Todavía me estoy riendo.

Herbies. Cómo es posible, si somos de dos generaciones tan distintas... se dicen.

El mundo detiene su órbita. No hay relojes con vida. El capitán Ahab lanza su arpón y golpea en colchón adiposo. La ballena blanca, con la testosterona al revés, deja de vociferar y se hunde para no regresar. Jamás. ¿De dónde sacaste a ese tipo? Patético "homosexual alfa".

Y el capitán se encomendó a todos los Demonios del Averno:

"Ballena blanca, oh Ballena blanca, con el cerebro repleto de grasa,
vete a hablarle en ese tono a tu recontraputísima madre.
Piérdete. Multiplícate por cero. Payaso sin un ápice de gracia.
Ruega a Dios que no te encuentre en la calle, Enculada Ballena Ecuatorial".

¿En qué estábamos...? Ah, sí. El cuento este estilo Juego de Imbéciles para Grandes Intelectos de Ayer y Hoy. Solo faltan dragones. Bueno, acabo de poner una ballena. En fin.

¿Y no hay Enano? Sí. En la tercera temporada. Tiene un pollón enorme y empala a la Ballena. Es un momento cumbre del relato. ¿Pero no era que la Ballena murió de un arponazo? Claro, pero tenía una hermana siamesa, Agustina, con la que engendró otra ballena con la quinta parte de cociente intelectual que la anterior, es decir, cero. Ah. Ahora todo encaja a la perfección. La Ballena Macrocéfala Subnormal, que aposentará sus reales en Ballenato del Rey. Tiene una legión de seguidores en Facebook. ¡Qué edificio fascinante! ¡Qué reloj de precisión! Deus ex Machina.

Cuarenta y dos, sesenta y cinco horas batiendo las mandíbulas en cháchara ininteligible. Haciendo el amor como si el tango aún estuviera por inventarse. Como si la milonga fuera un templo de la amistad y la lealtad.

Pero sabido es que los dioses no soportan que nadie les haga sombra. Mucho menos si se trata de simples mortales.

Cuando la luna se escapa, las almas de los guerreros perdidos regresan al majestuoso salón antesala del Valhalla. Y ya no vuelven a encontrarse, salvo durante doce días al año. Y vaya usted a saber de qué año.

Los colores de sus ojos ya no pertenecen a este mundo, porque la luz que brilla con el doble de intensidad siempre dura la mitad de tiempo. Ese turbio pasado irreal que de algún modo es cierto.

Queda el eco, las huellas abiertas en el mar para futuros amantes. El entrechocar de los aceros.

Y el viento. El viento en las velas.

[x M.K.K.]

Tarde


Solamente ella

Un tangazo. Único. Con letra de Homero Manzi y música de Lucio Demare. Canta el Polaco Goyeneche, el último grande del tango. A los que esta música del Plata nos les guste o no les interese en lo más mínimo, tranquilidad.

El tango no tiene prisa. El tango los espera.




jueves, 31 de agosto de 2017

Un anno d'amore


Ni modo


martes, 29 de agosto de 2017

Ni siquiera la lluvia

En algún
lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa. O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas...

Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.

E.E. Cummings

domingo, 27 de agosto de 2017

Luna y misterio

Caí en la milonga de madrugada. Esa milonga diminuta pero agradable. La noche madrileña invitaba a soñar.

Andrea me vio en la puerta y me llamó con un gesto.

—Che… me encantó lo que escribiste. ¿Milongueras con cara de muerta viviente? ¡¡Esa soy yo…!!— y se largó a reír a mandíbula batiente.

Esta mina se ríe de sí misma. A esta la quiero cerca, pensé.

Ignorando las reglas no escritas de la milonga y a la amiga recién llegada de Londres que me acompañaba, Verónica me sacó a bailar. La falta de carácter no es uno de sus defectos.

—Qué bien cantaste el otro día, pibe— dijo en un susurro, con su mejilla junto a mi boca. Abrazo cerrado. Bien cerrado. Asfixiante.

—Gracias, linda.

Entre tanda y tanda se fueron acercando todas. Ruth, la Bionda Popolare, Anabel, Luz, la otra Verónica, Paloma, Graciela, Blanca. Todas tuvieron palabras amables. Algo las tocó especialmente cuando rompí a cantar la otra noche en Siwa, entre lienzos de mamuts y monquiquis. Valiosas obras de arte popular señaladas por el conocimiento experto de Julito y rescatadas de las basuras que los gatos desechaban. Se habían abierto por fin las compuertas.

“Raro que las milongueras reparen en el canto. Siempre están a la suya. Aquí pasa algo”, me dije, tanteando el mango de mi facón.

Se acercó Paco, tocado pero más entero que muchos.

—¿Y Mauricio? ¿Dónde está?

—Creo que anda medio cansado.

—Dame el teléfono que ahora viene. “Che, Mauricio, vení a Barrio de Tango que hay muchas minas”.

►♫ A las pruebas me remito.

En media hora cayó nomás. Abran cancha que aquí viene el Tigre Rosarino.

No tuve que sacar a nadie. Una a una todas se acercaron hasta mi rincón y me fueron invitando a bailar. Tanda a tanda. Yumba a yumba. Di Sarli, Canaro, Fresedo, D’Arienzo, Troilo y, finalmente, Pugliese. A ella le gustaba especialmente Pugliese. Era capaz de sentar a cualquiera que no estuviera a su nivel cuando sonaba el piano de Don Osvaldo.

—No puedo hacerle esto a Pugliese— decía. Como si fuera alguien de su familia. La famiglia.

Andrea pinchó "En esta noche de luna". Qué hija de puta. Más leña al fuego. Dale que va.

Entonces la vi. Zapatos de tango plateados y falda corta verde. Muy corta. Esos zapatos ya se los conocía. La falda verde mar, mi color favorito. Asimétrica, con un estilo algo paleolítico a lo Betty Mármol, la sugerente esposa de Pablo, el fiel amigo de Pedro Picapiedra. Invitaba a hacer cosas muy, muy primitivas.

Es ella. No puede ser otra. Cierra los ojos y se entrega como ella. Sigue el compás y dibuja voleos con nervio como ella. Se cruza como los ángeles. Sonríe en éxtasis en brazos de otros como ella. Se deja llevar, quién sabe adónde. Hacia mí no, seguro.

¿Qué hacía en Barrio de Tango a las tres de la madrugada? No era una milonga que le gustara especialmente. Pista pequeña. Demasiado calor.

Me olvidé de todo. Había poca luz. Andrea quitó unos focos que parecían propiedad de la Gestapo. Bien.

“Es ella. Y no me da ni cinco de bola”, pensé.

Cuando ya no pude más, me acerqué al Enterrador del Colon Irritable y le pregunté quién era esa mina que se entregaba tanto.

—Creo que se llama Cristina. Es española— dijo el Enterrador.

No puede ser, carajo. Es ella. Aunque era cierto. Tenía los tobillos algo más finos. Como mis propios labios, siempre apretados como un rencor.

Además, cómo iba a reconocerla entre todo ese humo.

Y esa gente.

Tan lejos de los dos.

Fuimos


sábado, 26 de agosto de 2017

Enamorarse y no

Cuando uno
se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Mario Benedetti

Cuatro de copas

Mi querido viejo, el artista Abel Rasskin, me ha dedicado una letra para que le ponga música. En principio iba a ser un tango, pero la veo más en milonga. No sé. Las canciones tienen vida propia.

Qué decir... mi viejo es un tipo único. Todo lo que hace lo hace bien. "Cuatro de copas" hace referencia a nuestro juego nacional, el truco, una especie de mus del Río de la Plata.

¿Cómo? ¿Que tu viejo te dedica un tango-milonga? Pará un cachito... eso no le pasó ni a Gardel. Entre otras cosas porque los padres de los cantores solían estar desaparecidos en combate. Andá a emborracharte ahora mismo!

Un cuatro de copas en el truco no vale nada. Tienes que ser un genio para ganar con cartas como esa. Las cartas que te depara la suerte.

Así llegamos a este país, con un cuatro de copas. Sin dinero, sin familia, sin contactos. Sin nada.

Hoy la familia ha crecido y todos somos razonablemente felices, entre otras cosas, porque no hemos vendido nuestra alma al diablo y conservamos la independencia y la libertad, los valores supremos en nuestra forma de medir las cosas.

Papá, mamá, habéis hecho magia. Y con un cuatro de copas.

Aquí va el texto de la canción y, a continuación, el primer boceto de la música con aire de milonga sureña. En breve la grabaremos con los Rufianes Melancólicos.

Va por ustedes. Por todos los que se la tienen que luchar a diario y la vida les ha repartido un cuatro de copas. Definitivamente, esa es mi gente.


CUATRO DE COPAS

letra: Abel Rasskin

                                                         a mi hijo Martín

Callecita angosta
la del árbol viejo
habitas en la sombra del olvido
y en la voz de quienes son los míos.

Viento del sur nos empuja,
cierra las puertas,
nos hiela el corazón.
A otro mundo. A escolasear con un cuatro de copas.

Pegadito al cordón de la vereda
barquito de papel te llevaste la infancia.
Cuando las aguas se volvieron rojas
te llevaste a los amigos y al vecino soñador.

Y cruzamos el charco
con el amor en los bolsillos.
A escolasear
con un cuatro de copas.

Envueltos en la bruma del río
se fueron los abuelos.

Y fuimos cuatro y fuimos uno
y fuimos cinco. Por las calles de Madrid.

Es tarde de tango
el vino entrador y la guitarra traen aires del sur.
Cuatro de copas. Ya lejano...
Hoy, cuando somos más,
que valga el recuerdo.

►♫ Cuatro de copas. Primer boceto

viernes, 25 de agosto de 2017

Mina de tango comme il faut

Anoche bailé con una mina de tango que tenía una sonrisa que te atravesaba. ¿Una mina que baila gotán y que no para de sonreír? ¿Me habré equivocado de sitio? ¿Dónde está la cara de muerta viviente? ¿Dónde quedó la mirada despectiva, el silencio sepulcral, el no sé ni quién eres?

Pues, sí. Sorpresas te da la vida.

Andrea Venturini me invitó a cantar un tanguito en la milonga del Hondo Bajo Fondo. Fue Nido Gaucho, en la versión original de Di Sarli. Qué tangazo.

Después, cerramos la sesión en el Siwa (calle Ballesta, entre putas y cafishios), el lugar más tanguero que conozco.

Cayó un cantor de Buenos Aires y estuvimos haciendo un mano a mano de tangos y milongas. Como en el viejo barrio. Momentos de gran intensidad poética. Cafetín de Buenos Aires, Malena, Tal vez será su voz, Garúa, Corrientes y Esmeralda, Por una cabeza, ¡Fueron tres años...!

Mi compadre Mauricio no pudo asistir. Acompañó brillantemente Damián a la guitarra y el que suscribe cazó la viola en varias ocasiones.

Logramos que hasta Julio cantara un tango. Qué magia inigualable tiene esta música, por Tutatis.

Rematamos la faena bailando de madrugada. No había ningún "purista pro" en la sala, así que todo fue como la seda. A los puristas pro habría que fletarlos a Marte, su planeta natal. Hablaré personalmente con Elon Musk. Es un tipo con la cabeza bien amueblada, seguro que no pone pegas. Es preciso ensayar con ciertos individuos el proyecto de migración al planeta rojo. Si la cosa va mal siempre pueden quedarse ahí, con su cara de culo perenne. Nadie los echará en falta.

Paloma me acercó en su Twizy hasta mi coche. A la altura de Plaza de España nos detuvo una furgoneta de la Policía Nacional. Se abrió la puerta y vimos seis policías gigantescos, tipo Acción Mutante, con cara de querer entrar en acción, precisamente. Yo iba en la parte de atrás del noble y diminuto vehículo eléctrico. No sé cómo logré entrar. Salir se antojaba mucho más complicado.

El oficial que hacía de jefe preguntó a mi compañera si estaba en condiciones de conducir, ya que nos había visto hacer maniobras raras por Princesa. Lo cierto es que Mártires de Alcalá estaba cortada y mi coche estaba aparcado ahí mismo.

—Sí— respondió ella con su sonrisa luminosa como un sol.

—La verdad es que este coche resulta algo cómico... — dijo el policía.

¡Nos detuvo porque el coche le resultaba gracioso! Estas cosas solo ocurren en España. Por eso, entre otras muchas cosas, es el mejor país del mundo para vivir.

Por cierto, Andrea Venturini es una profesora de tango excelente. Fui a una clase suya y me pareció una persona que sabía lo que hacía, tranquila, humilde y muy didáctica. Las clases son los miércoles en la Milonga del Hondo Bajo Fondo. Hay mucho fantasma en el mundo del tango. Andrea es todo lo contrario. Da gusto asistir a sus clases. Además, como Andrea cree en el ser humano (hay gente así, no es el producto de mi imaginación), las clases son gratuitas. Animo a todos los lectores del blog interesados en el tango a asistir. Si alguien necesita más información, estaré encantado de enviársela.

El local donde se hace la milonga del Hondo Bajo Fondo está cedido por una organización de religiosos seglares que realizan toda clase de labores sociales, a cuál más encomiable. Curas de izquierda, como tiene que ser. Como el maravilloso e inigualable PADRE LLANOS, Dios lo tenga en su gloria!!!

Gente que se deja los cojones por los demás. Hay tanto fachilla suelto por esos campos de Dios que a uno se le empaña el periscopio de vez en cuando.



Pablo es lo más grande

Mi hijo Pablo es un tipo magnífico. Me ve laburando como una bestia parda (como lo que soy) y me sorprende con un plato combinado que está exquisito. Y eso que tiene dieciséis años, la edad de pensar que tu viejo es un error de la naturaleza.
Este pibe no es de este mundo. Un capo total.