viernes, 5 de noviembre de 2021
jueves, 4 de noviembre de 2021
Vivere a Trastevere è il mio sogno
"No hay sorpresas en la vida, usted sabe... Todo lo que nos sorprende es justamente aquello que confirma el sentido de la vida".
Lo llamaban todas las semanas de universidades, cursillos, encuentros, inauguraciones, concursos. A todos decía que sí, que iría encantado. A qué discutir. Cuando llegaba el día, Dolly llamaba y les contaba que Onetti estaba ingresado, que se les inundó el piso, que murió un familiar, cualquier cosa.
El oriental ya había visto todos los seres humanos que un ser humano puede ver. Hasta aquí llegó mi amor. Ya había escuchado todas las historias. Siempre la misma canción. Yo, yo y después, yo.
Cuando caía la tarde, no todos los días, no siempre, Juan Carlos ponía la orquesta de Caló a todo lo que daba e invitaba a Dolly a bailar por el salón. Ella esperaba ese momento apasionadamente, como en Brief Encounter y sacaba a pasear ese vestido rojo que a él le encantaba. Vos sabés. El que te pusiste aquella noche en Roma. Sí. 2009, diciembre. La fiesta en casa de Francesca y Gianni. Cómo te acordás.... de regreso a casa no podíamos parar de besarnos. Qué linda estabas. Teatro Marcello. Piazza dei Fiori. Trastevere.
Tango para dos. Vos y yo, mano a mano. Nadie más. No me verás abrazado a la rubia sedienta de amar en la milonga ni yo te veré dibujando ochos en brazos de un tipo sin alma.
Amor, quedémonos aquí. La vida se nos va. Quedémonos aquí.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Noviembre y Madrid
El sol de otoño se enseñorea de los tejados. Camino lenta, pausadamente por el Paseo del Prado. Cibeles, Plaza de la Lealtad, el Museo de museos, el Botánico...
En cada esquina atesoro un recuerdo en el que tú todavía no estás. Ha dejado de ser luz y aún no ha nacido memoria. Por eso, como un niño, cruzo los dedos.
martes, 2 de noviembre de 2021
jueves, 28 de octubre de 2021
París, agosto del 44
En agosto de 1944 logramos entrar en París por el oeste. Los nazis aún ocupaban la ciudad. Nuestra columna estaba compuesta por españoles supervivientes de la Guerra Civil. Nos tocó abrir camino entre las desordenadas barricadas que habían montado los estudiantes franceses.
Los españoles pensábamos que si contribuíamos a acabar con la bestia nazi, los aliados nos ayudarían a erradicar el régimen franquista de España y resurgiría la República. Así que nos esforzábamos por quedar bien corriendo riesgos innecesarios.
Lo de Franco y el compañero que conducía nuestro tanque... Manolo Ramírez, que había sido banderillero y, ocasionalmente, matón de sala de baile. Durante la guerra se batió el cobre en la Universitaria y combatió en la batalla de Guadalajara, la única victoria de la República.
Manolo era de esas personas que funciona como un talismán en situaciones límite. Se decía que las balas no podían tocarle. Hacía un derroche de valor extremo, como si la muerte no fuera con él. Daba igual: Manolo nos inspiraba. Ningún oficial podía hacerle sombra. Además, cantaba saetas como Dios.
Tras tres días de combates en las calles los boches se rindieron. Los festejos comenzaron de inmediato. Nos traían botellas de vino, champagne, toda clase de viandas. Las mujeres nos besaban y nos llenaban de flores.
Y entonces te vi entre toda esa gente. Te vi desde el tanque, le grité a Manolo para que aminorara y corrí hacia ti como hipnotizado. Tú llevabas una falda roja y camisa blanca. Mi uniforme estaba impecable. Nos regalamos un abrazo de años y fuimos engullidos por la marea de la Concorde, que nos arrastró bailando Campos Elíseos arriba. Sonaba música de Glenn Miller y de Charles Trenet. Todo el mundo deliraba. Hasta el Arco de Triunfo nuestras bocas estuvieron sólidamente fundidas.
En Kléber nos refugiamos en un portal y subimos las escaleras. Las puertas de todos los apartamentos estaban abiertas de par en par. Desde el cuarto piso nos hicieron señas: ─Pasad, quedaos en casa. ¡Nosotros no hacemos preguntas...!─ nos dijo un matrimonio de mediana edad que nos besó, nos abrazó y nos condujo directamente a su dormitorio.
─¡Es vuestro!
Hicimos el amor durante toda la noche y el día siguiente, como solían hacer la Reina Ginebra y Sir Lancelot, malgré le Roi... El perfume de las viñas de París, la música y los gritos de la calle entraban por las ventanas. Cuando por fin nos dimos un respiro, te pregunté tu nombre pero tú te levantaste de un salto y te pusiste a hacer el pino puente, en una demostración de poderío físico. ¡Después de semejante campaña...! Nos reímos hasta decir basta. Me olvidé del Ebro, de Brunete, del paso de los Pirineos. Curaste mi alma. Mi cuerpo ya no tenía heridas.
Me olvidé de ellas para siempre.
lunes, 6 de septiembre de 2021
Sueño que vuelvo a verte
Antes de que finalice este año me gustaría tener a punto un libro de relatos y escritos varios que se titulará Cartas de Ultramar y que estoy trabajando en paralelo con la novela La Gran Diagonal.
lunes, 26 de julio de 2021
Cruzo los dedos
Tendremos una casa sin puertas ni ventanas
Solo jardín,
Lavanda, romero, rosas.
Los amigos vendrán para quedarse
Amor y música en la despensa.
Todos los tangos del mundo
Para bailarlos contigo en la cocina.
De horas y porvenires
Ella vino una tarde y me invitó a pasear por la playa. Le gustaban las playas solitarias, las fogatas, los mantos de olvido.
Caminamos uno junto al otro, en silencio. Un silencio de lustros. Tiempo y océano.
El mar traía botellas desde la otra orilla y lamía la gruesa arena lenta, mortecinamente. Cartas de amor que nunca llegaron a destino. Alguien no las escribió a tiempo. Alguien no estuvo allí para recogerlas con amor mientras aún palpitaban de anhelo.
─Siempre escribes sobre parques solitarios, juegos sin niños, tardes que mueren en silencio. Nunca hay gente en tus paisajes.
─No lo sé... Me gusta el fuego. Es otra forma de mar. Un mar cálido.
─Me vendrían bien unos ojos como los tuyos, esa sola palabra ─susurré.
─En otoño quiero dibujarte... con palabras. Azules como flores de jacaranda. Y quiero tu ropa impregnada de encina.
─Habrá otoño. E inviernos. Todas las travesías.
─Sí ─sonrió dulce, mientras contemplaba las estelas de espuma que dejaba en mi alma. Tú, mi rosa de los vientos.
De buena mañana
Tus manos viajan lejos de mí y el mundo sigue andando. Aun de amanecida. Pero ya no es el mismo mundo. Los sueños han sido proscritos. Las guitarras, que se habían vestido de fiesta, enmudecieron. No se oyen pájaros ni risas de niños a lo lejos, solo el imperceptible compás de mi sangre.
Un inmenso páramo. Donde solía estar el corazón, un inclemente agujero por donde se cuela el viento. Un viento sordo, helado, de no estás en casa. La callada soledad de las tazas de café. Tu silla frente a la mía me mira fija, grismente y tiene una particular forma de sufrir.
Nada. Una nada preñada de todo. Dos anillos de ceniza.
El ruido y la furia
“La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada” (Macbeth, Acto V, Escena V).
domingo, 4 de julio de 2021
El día de mi boda
Ahora tengo un año más que tú cuando te olvidaste de respirar. Soy mayor que tú. Tu hermano mayor... Lentamente todos nos iremos convirtiendo en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo de quietud perfecta en la agónica luz de una pasión que apagarse tristemente con la edad.
Tu soldado y tu capitán. Para amarte y respetarte, en la alegría y en los días de levante, en mar en calma, en plena tempestad y en todas las noches y dones de la vida que te doy y me das a manos llenas.
miércoles, 30 de junio de 2021
sábado, 5 de junio de 2021
miércoles, 12 de mayo de 2021
lunes, 29 de marzo de 2021
Pintura y tango, mano a mano
sábado, 13 de febrero de 2021
Relatos a contramano II. Aterrizaje en Managua, por Rasskin & Rasskin
—Sí... —alcanzó a confesar en un sollozo ahogado.
—¿Y es la primera vez que la escuchas...? Es decir... ¿Es posible que la hayas oído en alguna otra situación? —me atreví a decirle con absoluto descaro. Total... ¡íbamos a morir!
Comenzó a reírse como posesa. Aquello funcionó. La risa la calmó y le devolvió el control. Y fue nuestro talismán, porque el avión logró entrar en pista patinando a un lado y a otro y, finalmente, se detuvo haciendo una pirueta propia de un esquiador con mucha experiencia. Terminó totalmente atravesado. A contramano, entorpeciendo el tránsito.
Vais listos si pensáis que os voy a contar cómo acabó la noche...
miércoles, 13 de enero de 2021
Relatos a contramano. Comida familiar, por Rasskin & Rasskin
Hoy arrancamos una nueva serie que tendrá periodicidad mensual. Se trata de una colaboración mano a mano entre mi Señor Padre, el pintor Abel Rasskin, y yo mismo con mi mecanismo. Es algo que me hace especialmente feliz por mil razones que no detallaré para no ejercer de porteño carne de diván.
Relatos a contramano. Hoy... Episodio ONE. Comida familiar. Va por ustedes/vosotros! Besos y abrazos.








