La música latinoamericana, es decir, nuestra, no cantada por niñatos con cara de cervatillo, sino por los nuestros, indios, negros, mestizos, gitanos, judíos, gallegos, tanos del sur, la maravillosa mezcla que supone la América que habla español, la contracara del retrasado mental que aspira a la presidencia de los Estados Unidos y que tiene un gato apestoso en la cabeza.
De la música folclórica de nuestra América, de una riqueza apabullante, la música venezolana atesora joyas de valor incalculable. Esos contrarritmos con el cuatro invitan a galopar hacia el horizonte y a liarse a tiros hasta enterrarlas bien profundo. Serpientes de mar!
Montilla vive en cada latinoamericano con entrañas.
lunes, 8 de agosto de 2016
domingo, 31 de julio de 2016
Cruzo los dedos
Tendremos una casa sin puertas ni ventanas. Solo jardín.
Lavanda, romero, rosas.
Los amigos vendrán para quedarse.
Amor y música en la despensa.
Todos los tangos del mundo.
Lavanda, romero, rosas.
Los amigos vendrán para quedarse.
Amor y música en la despensa.
Todos los tangos del mundo.
jueves, 28 de julio de 2016
Cazando Podemons
Madrid. Julio. 40 grados a la sombra. Cazando huevadas virtuales en plena solana. Cautivo y desarmado el cerebro humano... Tanto investigar fuentes de energía alternativas cuando tenemos esto. Inagotable y renovable. Como un cubo.
martes, 26 de julio de 2016
Apocalipsis
¿Cómo es posible que mi guitarra viva en el mismo mundo que Donald Trump o Vladimir Putin?
Retrocederemos cincuenta, cien años.
Retrocederemos cincuenta, cien años.
lunes, 25 de julio de 2016
martes, 21 de junio de 2016
Laburo
Como comenta Rosa Regás, una persona que me cae bien desde siempre, el trabajo es algo que nos es dado para atemperar la locura y reducir el vértigo que produce el paso del tiempo. Suscribo.
Eso cuando todo va "bien". Porque la alternativa es desaparecer joven, en plena efervescencia, como tantos héroes que en el mundo han sido.
Cuesta imaginar a Aquiles, a Héctor o al mismísimo Alejandro paseando por los parques de buena mañana.
¿Gardel canoso, desdentado y doblado por el peso de la edad? Andá a cantarle a Él.
Como si el destino, el destino de héroe, pudiera elegirse libremente. Me temo que no. No obstante, si nos apetece hacer reír a Dios siempre cabe el socorrido recurso de contarle nuestros planes para el futuro. ¡Sesión continua en el Paraíso! ¡Pasen y vean!
Eso cuando todo va "bien". Porque la alternativa es desaparecer joven, en plena efervescencia, como tantos héroes que en el mundo han sido.
Cuesta imaginar a Aquiles, a Héctor o al mismísimo Alejandro paseando por los parques de buena mañana.
¿Gardel canoso, desdentado y doblado por el peso de la edad? Andá a cantarle a Él.
Como si el destino, el destino de héroe, pudiera elegirse libremente. Me temo que no. No obstante, si nos apetece hacer reír a Dios siempre cabe el socorrido recurso de contarle nuestros planes para el futuro. ¡Sesión continua en el Paraíso! ¡Pasen y vean!
viernes, 17 de junio de 2016
Todos nuestros barcos
Sí. Estoy sentado frente al río. Por aquí llegó mi abuelo en 1931 y aquí aprendí a nadar. Es un día de otoño, hojas secas, soledades, hermanos de Agronomía.
El Río de la Plata está sucio, como siempre. El Graf Spee seguirá durmiendo frente a Montevideo, la ciudad de Manuel. La ciudad a la que Manuel nunca regresó. Porque cuando uno se va, se va. Se va para siempre porque si volviera dejaría de respirar. Aunque ella te diga que para dormir hay que sincronizar los latidos de tu corazón con la respiración. ¿Qué hay que sincronizar? ¿La muerte de los amigos, tu propio destino, el tango que no cesa? La certeza de no verte más.
Mi avión no despega a causa de la niebla. La camarera detecta mi acento español y me pregunta en qué ciudad vivo. Sueña con viajar lejos. No es la única.
Buenos Aires es una estación espacial de paso a otros planetas. Todos están locos, todos hablan sin parar porque les han dicho que antes de subir al cohete que los sacará definitivamente de aquí es mejor mantener la boca abierta, así se mitiga el dolor del despegue. 11,2 km/s. Velocidad de escape.
—Estoy muy loco, Martín. No puedo parar de hablar.
No. No lo van a hacer. No van a drenar el río porque no quieren que aparezcas. Vos y todos los demás. Se ven los veleros, se intuye la costa uruguaya. En otra vida Uruguay era "el extranjero", otro país, viajar, salir de aquí.
El tango murió hace décadas y, como vos, sueña tu regreso. Vas a volver, Martín. Están todos esperándote, la mesa preparada. Los muebles, los discos de Serrat, los libros de casa. Todos vivos y extraordinariamente jóvenes.
También yo soy Buenos Aires.
El Río de la Plata está sucio, como siempre. El Graf Spee seguirá durmiendo frente a Montevideo, la ciudad de Manuel. La ciudad a la que Manuel nunca regresó. Porque cuando uno se va, se va. Se va para siempre porque si volviera dejaría de respirar. Aunque ella te diga que para dormir hay que sincronizar los latidos de tu corazón con la respiración. ¿Qué hay que sincronizar? ¿La muerte de los amigos, tu propio destino, el tango que no cesa? La certeza de no verte más.
Mi avión no despega a causa de la niebla. La camarera detecta mi acento español y me pregunta en qué ciudad vivo. Sueña con viajar lejos. No es la única.
Buenos Aires es una estación espacial de paso a otros planetas. Todos están locos, todos hablan sin parar porque les han dicho que antes de subir al cohete que los sacará definitivamente de aquí es mejor mantener la boca abierta, así se mitiga el dolor del despegue. 11,2 km/s. Velocidad de escape.
—Estoy muy loco, Martín. No puedo parar de hablar.
No. No lo van a hacer. No van a drenar el río porque no quieren que aparezcas. Vos y todos los demás. Se ven los veleros, se intuye la costa uruguaya. En otra vida Uruguay era "el extranjero", otro país, viajar, salir de aquí.
El tango murió hace décadas y, como vos, sueña tu regreso. Vas a volver, Martín. Están todos esperándote, la mesa preparada. Los muebles, los discos de Serrat, los libros de casa. Todos vivos y extraordinariamente jóvenes.
También yo soy Buenos Aires.
domingo, 12 de junio de 2016
miércoles, 8 de junio de 2016
Criterio
Uno de los problemas más difíciles de resolver en esta época de interrupciones permanentes y bombardeo constante de novedades es la generación de un criterio firme. Recuerdo una canción de Franco Battiato que decía "busco un centro de gravedad permanente".
¿Cómo transmitir a las jóvenes generaciones los valores que han resistido el paso del tiempo, el amor a los libros, el cine de calidad, el pensamiento científico?
¿Cómo aprender a utilizar los recursos que ofrece Internet -virtualmente ilimitados- para "ganar tiempo" en lugar de perderlo miserablemente con fotos estúpidas, chismes, frases escritas con la ortografía de un deficiente mental, nadas varias?
Hace 30 años resultaba impensable disponer de un depósito de información tan formidable como Internet. Un depósito que no para de crecer día a día. Hoy todo el mundo publica: textos, fotos, música, lo que sea. Se ha eliminado el filtro natural que suponían las editoriales, los sellos discográficos, los críticos. Se tiran botellas al mar a medio cocer y se dan por buenas.
La formación lo es todo. La formación permanente, ya que el progreso se ha acelerado de una manera endiablada. Pero al mismo tiempo es preciso volver una y otra vez a los valores ciertos de nuestra cultura, justamente porque han sobrevivido a toda clase de circunstancias históricas y siguen diciéndonos cosas importantes.
Están ahí. Solo hay que extender la mano. Cervantes, Dostoievski, Proust, Schubert, Mahler, Schönberg, Godard, Antonioni, Erice, pero también Newton, Maxwell y Einstein, la belleza de la matemática, la elegancia del espíritu humano al explicar los misterios del universo. La necesidad de saber como parte esencial del ser.
Es preciso barajar de nuevo y cortar por lo sano. Volver a aprender qué tiene realmente importancia y qué resulta prescindible. Todo es igual a nada.
Un centro de gravedad, un criterio permanente.
¿Cómo transmitir a las jóvenes generaciones los valores que han resistido el paso del tiempo, el amor a los libros, el cine de calidad, el pensamiento científico?
¿Cómo aprender a utilizar los recursos que ofrece Internet -virtualmente ilimitados- para "ganar tiempo" en lugar de perderlo miserablemente con fotos estúpidas, chismes, frases escritas con la ortografía de un deficiente mental, nadas varias?
Hace 30 años resultaba impensable disponer de un depósito de información tan formidable como Internet. Un depósito que no para de crecer día a día. Hoy todo el mundo publica: textos, fotos, música, lo que sea. Se ha eliminado el filtro natural que suponían las editoriales, los sellos discográficos, los críticos. Se tiran botellas al mar a medio cocer y se dan por buenas.
La formación lo es todo. La formación permanente, ya que el progreso se ha acelerado de una manera endiablada. Pero al mismo tiempo es preciso volver una y otra vez a los valores ciertos de nuestra cultura, justamente porque han sobrevivido a toda clase de circunstancias históricas y siguen diciéndonos cosas importantes.
Están ahí. Solo hay que extender la mano. Cervantes, Dostoievski, Proust, Schubert, Mahler, Schönberg, Godard, Antonioni, Erice, pero también Newton, Maxwell y Einstein, la belleza de la matemática, la elegancia del espíritu humano al explicar los misterios del universo. La necesidad de saber como parte esencial del ser.
Es preciso barajar de nuevo y cortar por lo sano. Volver a aprender qué tiene realmente importancia y qué resulta prescindible. Todo es igual a nada.
Un centro de gravedad, un criterio permanente.
lunes, 6 de junio de 2016
1905
De joven, Albert Einstein pasó un año entero haraganeando ocioso. Si no se pierde el tiempo no se llega a ningún sitio, algo que los padres de los adolescentes olvidan a menudo. Estaba en Pavía. Había vuelto con su familia tras dejar los estudios en Alemania, donde no soportaba el rigor del instituto. Era a comienzo de siglo, y en Italia se iniciaba la Revolución Industrial. Su padre, que era ingeniero, instalaba las primeras centrales eléctricas en la llanura del Po. Albert leía a Kant y a ratos perdidos asistía a clases en la Universidad de Pavía: por diversión, sin matricularse ni hacer exámenes.
Es así como se llega a ser científico en serio.
Es así como se llega a ser científico en serio.
sábado, 4 de junio de 2016
El Santo Grial
En la obra de Gustav Mahler, como en muy pocos casos, la tensión destructora se expresa en un arabesco gigantesco y hermosísimo: la irrupción del "gesto poético", surgiendo del abismo más profundo y temeroso del ser humano. Para la poesía existen leyes supremas. Sin duda.
viernes, 13 de mayo de 2016
Paredón
El viento patagónico corre por los valles hacia el mar. Corre loco, agitado. No duerme. Como sus habitantes. Tierras desiertas, rufianes, tahúres, escoria de toda condición. La muerte también. Me fui de mí mismo. Nadie vino a buscarme. Vi el miedo en sus ojos, me endurecí. Viajé por páramos más tristes que los del país de Gales.
Buque de exiliados queriendo volver. A Europa, a los cafés de las ciudades. A Madrid, al sur de Italia. Volver a qué. Están todos muertos. Manuel también.
jueves, 5 de mayo de 2016
Más rante y canero
Si la autoridad competente tiene a bien no interponer recurso contencioso administrativo, Rufianes melancólicos son Mauricio Vuoto, piano y arreglos y Martín Rasskin, voz.
►♫ Corrientes y Esmeralda - Rufianes Melancólicos
Va para todos ustedes este tangazo que invita a sacarle viruta al piso hasta el amanecer.
Ilustración de Abel Rasskin.
►♫ Corrientes y Esmeralda - Rufianes Melancólicos
Va para todos ustedes este tangazo que invita a sacarle viruta al piso hasta el amanecer.
Ilustración de Abel Rasskin.
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domingo, 1 de mayo de 2016
sábado, 30 de abril de 2016
Aretha
Hoy es el día del jazz. El filósofo Theodor Adorno declaró que el jazz "era una música menor". Julio Cortázar bautizó a su gato con el nombre de "Adorno".
Acabo de ver a Aretha Franklin cantar y tocar el piano en la Casa Blanca. Qué maravillosa es esta mujer. Hace poco volvimos a ver con Pablo la película de culto (al menos para mí) Blues Brothers, donde Aretha sale en plena forma cantando "Respect".
Hay algo en ella profundamente auténtico, bello e inefable. La voz de alguien que viene del sufrimiento, de los esclavos que levantaron el país que hoy domina el mundo. Una artista fabulosa, única.
Me voy a beber un ribera mientras la vuelvo a escuchar.
Acabo de ver a Aretha Franklin cantar y tocar el piano en la Casa Blanca. Qué maravillosa es esta mujer. Hace poco volvimos a ver con Pablo la película de culto (al menos para mí) Blues Brothers, donde Aretha sale en plena forma cantando "Respect".
Hay algo en ella profundamente auténtico, bello e inefable. La voz de alguien que viene del sufrimiento, de los esclavos que levantaron el país que hoy domina el mundo. Una artista fabulosa, única.
Me voy a beber un ribera mientras la vuelvo a escuchar.
La colina de las musas
Me gustan los alfabetos,
las declinaciones, los
modos y los tiempos
verbales, la sintaxis,
los aspectos, todas
aquellas combinaciones
con las que, en cualquier
lugar de la tierra, los
hombres se las ingenian
para romper su soledad y
tomar posesión del mundo.
miércoles, 27 de abril de 2016
Di Sarli
Para bailar tango los entendidos suelen hablar de D'Arienzo, el "rey de compás". Como sucede en el flamenco, obviamente a la hora de bailar el compás resulta esencial. Ahí va otra recomendación, compartida con mi compadre Mauricio Vuoto que tiene mucha más experiencia que el que suscribe en el mundo de la milonga: Di Sarli.
Canela fina.
Canela fina.
jueves, 21 de abril de 2016
Capitanes
Según refieren los marinos experimentados, hay dos clases de capitanes que navegan por las traicioneras aguas del norte de Australia.
Los que han encallado en la Gran Barrera de Coral... y los que lo harán en el futuro.
Los que han encallado en la Gran Barrera de Coral... y los que lo harán en el futuro.
domingo, 17 de abril de 2016
Galimatías
Supongo que no hay nada que entender. Cuando de verdad queremos a una persona hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella. Porque por eso mismo la queremos. O simplemente no sabemos lo que queremos.
Ahí está.
Ahí está.
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