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martes, 1 de abril de 2014

Atlético de Madrid

Esta noche deseo que el Atlético de Madrid tenga una noche triunfal. El Cholo Simeone ha construido un equipo como tiene que ser: un equipo de gente que juega con todo el corazón, que se deja el alma, que siente los colores.

El Atlético de Madrid es lo más parecido a Independiente de Avellaneda, cuyos colores ROJOS me acompañarán hasta la tumba. Qué importa que esté jugando en Segunda. Qué importa que se rían y nos llamen "los mareados..." Como el Ave Fénix, el Rojo volverá por esos cerros como el caballo blanco de Zapata y será MILLONES.

Hoy aparco mi devoción por Messi. Me han puesto entre la espada y la pared. Hasta aquí llegó mi amor... Espero que sea uno de esos encuentros de película con un marcador bien abultado. La combinación Atlético-Barça siempre ha generado un festival de goles y buen fútbol.

Diego Costa es duda, apunta El Cholo.... vamos, pibe, que somos de la misma ciudad...

Si me das a elegir... que decían Los Chunguitos (Els Chunguits, nobleza obliga).

Pues ¡me quedo contigo!

A por ellos y que no queden ni las raspas.


lunes, 28 de junio de 2010

Así no, viejo

Comentando con un amigo el partido de ayer (sólo a mí se me ocurre meterme en un bar lleno de mexicanos y pegar gritos de ultratumba cada que vez Argentina metía un gol), sobre lo absurdo de no usar en pleno siglo XXI sistemas de vídeo en alta resolución para resolver jugadas dudosas (el primer gol de Tévez o el gol de Inglaterra que no subió al marcador), el loco va y me dice:

-"A llorar a la iglesia..."

Che, así no. Patapúfeteeeee... Cuánta incomprensión. Dónde quedó el fair play. ¿Será que en el amor y la guerra todo vale? La vida es casi siempre así. Aunque el segundo gol de Tévez bien valía un partido.

A decir verdad, los muchachos estuvieron algo distraídos y cedieron el control de la pelota más de lo recomendable. Messi estuvo jugando en una posición medio embromada. ¡Concentración, pibes! y nos metemos en semifinales.

Qué clase de acto solemne estará preparando Maradona en caso de ganar el Mundial...? A tenor de lo que hizo lograda la clasificación...

Jetzt... la Wehrmacht en pleno nos espera. Ojo a la Blitzkrieg. Hay que tomar al asalto Omaha Beach. Cuidado con los panzers de Guderian. Ojo al parche.

viernes, 25 de junio de 2010

Messi visto por un montador profesional

Jan de Coster es un montador belga con el que acabamos de trabajar en la película "Karla's Arrival", del director holandés Koen Suidgeest. En mi opinión, se trata de un trabajo magnífico. Una inmersión en la vida real de las calles de Managua y una decidida apuesta por la vida. Sin tintes melodramáticos ni invitaciones a abrirse las venas. Un instante en la vida de los otros.

Yo me he ocupado de componer la banda sonora, aunque el fantástico equipo humano y el grado de emoción que implica la película -que sigue las peripecias de Karla, una niña que vive sus primeras semanas en una caja de cartón en un parque- hizo que termináramos todos inmensamente implicados. Emocionalmente implicados.

El trabajo ha sido intenso y enriquecedor, entre otras cosas porque el grado de exigencia del director y padre del proyecto, Koen Suidgeest, es muy alto. La vida ha querido que paralelamente al final del montaje, Koen viva momentos personales especialmente duros. Quisiera enviarle un gran abrazo y la solidaridad y el cariño del resto del equipo.

Jan, decía, está ahora mismo trabajando en Bruselas y durante el verano se trasladará a Holanda. No es sólo un "mago del Final Cut", conociendo su profesión de arriba abajo. No. A sus escasos treinta y tantos, Jan de Coster tiene una cultura cinematográfica, un sentido del ritmo y un nivel de empatía que lo convierten en el compañero de equipo perfecto.

Apasionado por el Mundial, me escribe a propósito de Messi una observación propia del ojo educado del montador. Como buen belga -u holandés-, Jan de Coster habla unos 200 idiomas. Y todos bien. Todavía existen sitios donde el viejo concepto europeo de cultura tiene un significado especial.

Dice Jan: "el Mundial es un evento lleno de emociones que tiene la fuerza de unir y mover a la gente. Messi es formidable aunque hasta ahora no ha tenido mucha suerte de cara al gol.

Durante los partidos emiten imágenes ralentizadas. A menudo muy ralentizadas.

En estas tomas todos los futbolistas se mueven a una velocidad reducida, pero aparece Messi y es como si se desplazara a velocidad normal. Es como una pulga entre los jugadores casi petrificados.

Mi diagnóstico profesional es que Messi no obedece las leyes de las imágenes audiovisuales…"

Firmado: Jan de Coster

miércoles, 23 de junio de 2010

San Martín Palermo


El fútbol tiene estas cosas. En un partido relativamente sencillo para la selección argentina (el pase a octavos estaba asegurado y eso permitió jugar con un equipo alternativo al de las formaciones de los dos primeros encuentros), Maradona dio entrada en el último momento a un veterano con gran olfato para el gol.

Messi hizo un buen partido y tuvo muy mala suerte de cara a la portería (o el arco). Hasta pegó un tiro en la parte interior del palo que salió despedido. Poco a poco, la Pulga gana en confianza con la selección. Esperemos que continúe la progresión.

Lo de Palermo no tiene nombre. Salió a última hora y metió un gol con la pierna cambiada. Mi tocayo no tiene una flor... tiene un jardín completo. Los gestos de Palermo al festejar el gol eran impagables.

Messi hizo todo el laburo y Palermo se lleva la gloria. La vida es así.

Sea como sea, Argentina volvió a ganar, jugó bien y puede encarar la segunda fase en las mejores condiciones. El equipo va a más, no hay lesionados y la moral está por las nubes.

Ahora nos espera México... Un rival complicado que también avanza. ¡Vamos todavía...!

jueves, 17 de junio de 2010

Ar geeeeeen ti naaaaaaaaa!!!!


¡Partidazo de la albiceleste! Como en los mejores tiempos. Messi calentando motores (impresionante el doble tiro que mordió el palo sin ángulo y acabó en las piernas de Higuaín). ¡Ni Le Corbusier, ni el mismo Niemeyer pudieron siquiera soñar semejante línea...!

Verlo a Maradona era todo un poema. Con esa barba blanca mezcla de Papá Pitufo y gaucho salteño. El viejo Maradona... todo un símbolo de mi generación. El pibe que salió de la villa y que dibujaba cosas imposibles en la cancha. Que puso en pie a una nación entera en 1986 y casi vuelve a repetir la hazaña en 1990. Que cayó y se levantó docenas de veces. Han pasado veinte años!

Aunque a veces alguien de su entorno tendria que recordarle que es mortal -y que como tal también dice y hace boludeces- el Diego fue algo difícil de explicar, que sólo puede darse en un país donde la mitomanía alcanza grados religiosos. Gardel, Perón, Evita, Maradona... El Panteón Nacional.

Ya lo comenté en otro post: si la ensalada de egos que es la selección argentina despierta, podemos ver fútbol de altos vuelos. Ojo en defensa, no están las cosas para andar regalando goles. No miro a nadie...

El Mundial electriza las naciones. Y yo que no tengo tele en casa ando como alma en pena de bar en bar...

1974, Mundial de Alemania. Soy un pibe y voy a cuarto curso. Existía un álbum de figuritas (cromos) que había que conseguir sí o sí para obtener la pelota oficial del campeonato.

Recuerdo un jugador de Zaire (hoy Congo) que no se podía encontrar ni a tiros. Era la figurita difícil. Hasta guita ofrecían... La gente empezó a pensar que se trataba de una leyenda urbana.

MUKOMBO, jugador de Zaire. ¿Qué habrá sido de él...? ¿Habrá sabido alguna vez que, pese a que su selección nunca alcanzó la gloria, él y sólo él estuvo en boca de todo un país?


-Ché... ¿tenés a Mukombo?

-¿Y vos creés que si la tuviera sería para vos...? ¿Vos estás en pedo?

Los nostálgicos pueden pulsar aquí. Este es el álbum de la Copa del Mundo de 1974. Misteriosamente, la página en la que debería aparecer Mukombo ha sido cuidadosamente arrancada. ¿Tendrá algo que ver Mukombo con las profecías de Nostradamus, la caída de las Torres Gemelas, el advenimiento del Anticristo? Mukombo Macumba...

Llevo siete millones de años fuera de mi país, el año pasado fui a Buenos Aires y me pareció estar en Marte, pero cada vez que Argentina juega un Mundial me veo gritando solo en cualquier bar como si me fuera la vida en ello. En el 2006 casi genero un incidente en el bar del pueblo de Castilla en el que vivía. Argentina estaba jugando mal y me puse a putear al aire y en el bar estaba el cura -menudo-, el alcalde y todas las fuerzas vivas. En 1986 estábamos viendo la final en casa de Manuel Picón y de la emoción del tercer y definitivo gol de Argentina me levanté y le di un hombrazo a una biblioteca que saltó por los aires. Estaba como drogado: no sentía dolor, sólo alegría infinita. En 1978 tuvimos que irnos y mi tío Santiago -Dios lo tenga en su gloria- coleccionó para mi hermano Diego (el genio de la familia) y para mí todos los periódicos del Mundial. Día por día. Y luego nos lo envió a nuestro piso de Juan Bautista de Toledo. Vimos la final en una tele alquilada en la calle Hortaleza por 1.150 pesetas al mes. ¡Una ganga!

Gracias muchachos por el partido que hicieron. Invitan a soñar. Cierro los ojos y corro otra vez por la Agronomía.

Todos somos ángeles caídos en este mundo cuadrado, por eso ver al Diego-Fénix abrazado a los pibes después de cada gol es como verlo al Camarón cantando por bulerías en una esquina cualquiera de Cádiz. Como si nunca hubiera muerto. Algo que obviamente no puede, no debe. Simplemente no ocurrió.

miércoles, 7 de abril de 2010

Ha llegado El Messías


Lo que ayer hizo Leo Messi, Su Majestad "La Pulga", en el partido del Barcelona contra el Arsenal no tiene nombre. ¡Cuatro goles como cuatro soles! Un derroche de buen juego y de buen rollo. Alguien que es un iluminado, un ser procedente de otro planeta, de otra galaxia.

Cuando Messi está en racha no hay nada que se le resista. Es como Piazzolla tocando el bandoneón o Paco de Lucía la guitarra. No hay nada igual, ni siquiera parecido. Los tipos que intentan imitarlos están tan lejos como Plutón, que ahora ya ni siquiera es planeta. Ya de por sí imitar a otro -intentarlo nomás- resulta patético.

Fuera de la cancha, La Pulga también es un ganador nato. Más tranquilo, más buena persona y más simpático no se puede ser. Miento... Ahí tenemos a Macri, pisándole los talones. ¡Haciendo amigos por dondequiera que va!

Leo Messi es un genio. Y como todos los genios -como le pasa a Nadal- tiene sus altibajos. La genialidad consiste en que cuando se tiene un día malo también se deja huella. Y La Pulga deja un recuerdo imborrable.

No tengo memoria de ver cuatro goles de semejante factura marcados por el mismo jugador en competición europea. Habría que remontarse a los tiempos de Di Stéfano o Puskas, pero yo no había nacido o estaba hichándole las pelotas a mis viejos (¡Santos!, ¡Más que santos!). La hinchada de bolas se habría de prolongar en el tiempo. Más de lo normal.

Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona, otro tipo incapaz de caer mal (habría que estudiar..., ya que se dedica dinero a estudiar toda clase de cosas en los grupos de investigación de las Universidades: recuerdo una clase con Manuel Castells recién llegado de USA en la que habló entusiasmado de una investigación realizada en Berkeley, CA, interesándose en el porcentaje de gente que quería ser feliz y, tras invertir 300 millones de las antiguas pesetas y mucho trabajo estadístico, llegaron a la conclusión de que el 99,87 por ciento de los americanos deseaba ser feliz. ¡Insólito! Habría que estudiar, decía, por qué cierta gente cae bien sí o sí y otros parecen una patada en el hígado o que desayunan vinagre. ¿Hay predisposición genética a ser un plomazo? ¿Hay ciertos componentes adquiridos? ¿Pedir guita prestada de forma recurrente, por ejemplo, ayuda?) declara lo siguiente: "algún día le contaré a mis nietos que yo entrené a Leo Messi". Ole esa hidalguía.

Ahora sólo falta que la ensalada de egos que es la actual selección argentina se centre y cuidadín, podemos llegar a ver fútbol de altos vuelos. Ahí tengo el corazón dividido. El combinado español juega que da gusto y ya le toca ganar la Copa del Mundo, pero esa es otra historia. No quiero pensar en una final Argentina-España.

Leo, querida Pulga, SOS GARDEL! Oíd mortales.