Un poema de Wislawa Szymborska, en homenaje a Antonio Tabucchi. El tiempo y el poso amargo de la sabiduria. Los trabajos y los días. Amores que se quedaron en el camino. Gente luminosa.
Le pregunté sobre aquellos tiempos
en que éramos tan jóvenes,
ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos.
Algo de eso ha quedado, excepto la juventud
-respondió.
Le pregunté si todavía sabe a ciencia cierta
lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.
La más mortífera ilusión posible
-respondió.
Le pregunté por el futuro,
si lo sigue viendo claro.
He leído demasiados libros de historia
-respondió.
Le pregunté por la fotografía,
esa en el marco, sobre el escritorio.
Fueron, pasaron. Mi hermano, mi primo, mi cuñada,
mi esposa, mi hijita sobre las rodillas de mi esposa,
el gato en los brazos de mi hijita,
y un cerezo en flor, y sobre el cerezo
un pájaro volador no identificado
-respondió.
Le pregunté si es a veces feliz.
Trabajo
-respondió.
Le pregunté por los amigos, si todavía tiene.
Algunos de mis antiguos ayudantes,
que también tienen antiguos ayudantes,
la señora Luzmila, que gobierna mi casa,
alguien muy cercano, pero en el extranjero,
dos señoras de la biblioteca, las dos sonrientes,
el pequeño Gregorio de enfrente y Marco Aurelio
-respondió.
Le pregunté por la salud y por su estado de ánimo.
Me prohíben el café, el vodka, los cigarros,
cargar recuerdos y objetos pesados.
Tengo que fingir que no lo oigo
-respondió.
Le pregunté por el jardín y el banco en el jardín.
Cuando la noche es serena observo el cielo.
No deja de asombrarme cuántos puntos de vista hay ahí
-respondió.
Mostrando entradas con la etiqueta Wislawa Szymborska. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wislawa Szymborska. Mostrar todas las entradas
viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Wislawa Szymborska
Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.
Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.
A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.
Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.
A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.
Etiquetas:
Wislawa Szymborska
viernes, 27 de enero de 2012
La fábrica de muerte
Gracias a Francesco, un amigo lector, he podido encontrar este poema que estremece. Ambos escuchamos un fragmento en el telediario de las 3. Yo lo transcribí de memoria y agregando cosas de mi cosecha -memoria mecánica, memoria creativa.
Supongo que Francesco dio conmigo buscando el poema que oímos fugazmente y encontró las líneas que yo alcancé a garabatear. Posteriormente, inició la búsqueda del original y lo localizó gracias a un amigo polaco (nacionalidad de la autora del poema). Si este tipo de colaboración desinteresada y apasionada se diera en todos los órdenes de la vida no habría más muerte y nadie estaría solo.
Se cumple otro aniversario de la liberación de Auschwitz, la fábrica de muerte industrial al que dediqué un escrito hace un par de años.
A kilómetros de distancia, Francesco sentió lo mismo. Hace unos minutos he recibido un mail suyo con el poema completo en versión de Abel Murcia. Magia de sentir en red. Gracias, caro amico!
Si acaso, de Wislawa Szymborska
Podía ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.
Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.
Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.
Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad,
¡Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.
Versión de Abel A. Murcia
Martin, gracias a un amigo polaco he podido desvelar el arcano!
Te dejo el enlace en el que aparece este poema y otros de la misma autora.
http://amediavoz.com/szymborska.htm
Supongo que Francesco dio conmigo buscando el poema que oímos fugazmente y encontró las líneas que yo alcancé a garabatear. Posteriormente, inició la búsqueda del original y lo localizó gracias a un amigo polaco (nacionalidad de la autora del poema). Si este tipo de colaboración desinteresada y apasionada se diera en todos los órdenes de la vida no habría más muerte y nadie estaría solo.
Se cumple otro aniversario de la liberación de Auschwitz, la fábrica de muerte industrial al que dediqué un escrito hace un par de años.
A kilómetros de distancia, Francesco sentió lo mismo. Hace unos minutos he recibido un mail suyo con el poema completo en versión de Abel Murcia. Magia de sentir en red. Gracias, caro amico!
Si acaso, de Wislawa Szymborska
Podía ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.
Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.
Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.
Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad,
¡Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.
Versión de Abel A. Murcia
Martin, gracias a un amigo polaco he podido desvelar el arcano!
Te dejo el enlace en el que aparece este poema y otros de la misma autora.
http://amediavoz.com/szymborska.htm
Etiquetas:
Abel Murcia,
La fábrica de muerte,
Si acaso,
Wislawa Szymborska
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
