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jueves, 23 de febrero de 2023

La gran diagonal - La trama

Escribí esta novela como homenaje a mis queridos abuelos, Szeyna y Leizer, que participan en la acción. Por eso la firmo con mi apellido materno, Gutman, y con mi nombre compuesto como gustaba de llamarme mi abuelo.

El primer tercio del siglo XX coincidió con el momento de mayor esplendor del tango. Triunfó en todas partes y Carlos Gardel fue la primera "estrella pop", el Elvis Presley de su tiempo. Sus discos y sus películas se conocieron en el mundo entero.

Paralelamente, en el lejano sur del continente americano florecieron redes de tráfico de mujeres llevadas desde Europa a Montevideo o Buenos Aires con toda clase de engaños. Esas redes llegaron a acumular un poder inconmensurable, abriendo incluso "sucursales" en muchos países.

Tango, redes de prostitución, impunidad en territorios sin ley. Se supone que todas esas mafias se disolvieron en 1930. Pero la historia no resulta tan sencilla, enormes fortunas que surgían de la noche a la mañana. Eran las redes de tráfico de drogas de la época. Todo el mundo en el ajo... ¿Quién iba a renunciar a semejante botín?

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Todo es mentira, mentira este lamento...

El Pibe Carlitos 

Publicado hoy en Página 12 por Raúl Kollmann.

El prontuario lo sindica como “estafador por medio del cuento del tío”. Una comparación de huellas certifica que el documento es real. Los investigadores concluyen que los cambios de identidad y de lugar de nacimiento intentaban eludir los antecedentes policiales. Una investigación criminalística revela por primera vez el prontuario real de Carlos Gardel, en el que aparece con el alias del “El pibe Carlitos” y con antecedentes de “estafador por medio del cuento del tío”. El facsímil al que accedió este diario (nadie sabe quién tiene el original) es del 18 de agosto de 1915 y se trata de un magnífico descubrimiento: Gardel había logrado, por orden del presidente Marcelo T. de Alvear, la destrucción de sus prontuarios, pero en la provincia de Buenos Aires alguien logró conservar dos: el que se conoce ahora y uno de 1904, cuando Gardel era chico y se fugó del hogar. Los forenses Raúl Torre y Juan José Fenoglio compararon las huellas digitales de 1904, las de 1915 y las de un posterior expediente de 1923, con la utilización de la tecnología más moderna que existe en el mundo, el AFIS. Se determinó así que se trata siempre de la misma persona. Y lo significativo es que en 1904, cuando lo busca su madre y no había razón para mentir, los datos filiatorios son Carlos Gardez, nacido en 1990 en Tolosa (Toulouse), Francia.

 

El cuento del tío

La modalidad del cuento del tío era una variante de estafa bastante habitual en aquella época. Consistía en que una persona, que ingresaba a un bar varias veces a lo largo de un par de semanas, exhibía documentación de que justo recibió una enorme herencia de un tío, por ejemplo, en Salta. Sin embargo, el problema era –según el cuentista– que no tenía dinero para viajar a esa provincia y pagarse el alojamiento. También se lo llamaba el cuento del chacarero, porque solían ser víctimas personas del interior, recién llegadas a Capital. Lo que se hacía era firmar una especie de acuerdo por el cual el cuentista cedía parte de su herencia y la víctima aportaba el dinero para el viaje, un hotel y, a veces, los gastos de abogado. Algo así como entre 1500 y 5000 pesos de la actualidad. En algunas ocasiones, el cuentista tenía un cómplice que fingía competir con la víctima por quedarse con el “negocio”. Como es obvio, al final de la historia el cuentista y su cómplice desaparecían. Desde el punto de vista legal, el delito era de estafa, como figura en el prontuario de Gardel.

 

El prontuario

Torre explica que para una figura estelar como Gardel, el prontuario de estafador era fuego puro. Más en aquella época. Tal vez por eso, la identidad del cantante es una mentira permanente.
- En 1904 es Carlos Gardez, nacido en Toulouse, hijo únicamente de Berta Gardez. Es muy probable que el policía que hizo el expediente se haya equivocado poniendo una zeta en lugar de la ese, que era el verdadero apellido de Berta.
- En 1915 es Carlos Gardel, hijo de Carlos Gardel (una persona inexistente) y Berta Gardel (también inexistente, es Gardés), nacido en La Plata, una clara mentira.
- El 8 de octubre de 1923 necesitó sacar pasaporte para su gira al exterior. El coleccionista Hamlet Peluso aportó el original, incluyendo la huella digital. Para conseguir ese pasaporte, Gardel se presentó en el consulado uruguayo y dijo que era nacido en Tacuarembó en 1887, hijo de Carlos y Berta Gardel.
- En 1933, Gardel redacta su testamento, donde dice textualmente “soy francés, nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 y soy hijo de Berthe Gardés. Hago constar expresamente que mi verdadero nombre y apellido son Carlos Romualdo Gardel”.
“Tanto cambio de identidad –dice Torre– me hace pensar en lo mucho que pesó aquel prontuario de estafador.”

 

Rompiendo papeles

Por lo que se sabe, Gardel cantaba de muy joven en los comités conservadores de Avellaneda, uno de los centros productivos más importantes de la Argentina. “Tenía afinidad –cuenta Torre– con Juan Ruggiero, Ruggerito, matón al servicio de los conservadores. Y quien dominaba la escena era el caudillo conservador Alberto Barceló. Se cuenta que en 1922 Barceló le pide al presidente Alvear que solucione el problema del prontuario de Gardel. Y, a pedido del presidente, se rompe el prontuario que el cantante tenía en la Policía Federal. Esta fuerza le pidió igualmente el prontuario a la Bonaerense, también para romperlo, pero se ve que quedó una copia. La poetisa de tangos e investigadora Martina Iñíguez encontró hace pocos días una copia del prontuario de 1915, constituido para que Gardel sacara la cédula de identidad. Todo rastro de ese prontuario estaba perdido y ahora apareció. La Bonaerense le preguntó a la Federal si Gardel tenía antecedentes y el 18 de agosto de ese año la Policía de Buenos Aires (así se llamaba entonces) contesta en la última página que Gardel “es conocido con el apodo del Pibe Carlitos y sindicado como estafador por medio del cuento del tío”.

 

¿Socio?

Un dato curioso surge de buena parte de las primeras composiciones cantadas por Gardel. Su autor era Andrés Cepeda, al que le decían “el poeta de la prisión”. Es que Cepeda pasó muchísimos años de su vida preso y terminó muriendo en una pelea de guapos en el bajo porteño. Compuso numerosas letras luego cantadas por el dúo Gardel-Razzano. En los prontuarios revisados por Torre, también Cepeda figura como estafador en la modalidad de cuento del tío. Todo hace pensar que ambos compartieron correrías.
Una hipótesis es que haya compartido cárcel o detenciones en comisarías. Torre sostiene que en aquel entonces se separaba nítidamente a los delincuentes en las prisiones. Estaban los de la “pesada”, que se refería a los que cometían delitos con armas, y se los llamaba así porque portaban calibre 45, un arma muy pesada en la época. Los de la “liviana” eran los estafadores. Eso hace pensar que Cepeda y Gardel o andaban juntos en el cuento del tío o compartieron lugares de detención.

 

El mismo

Torre y Fenoglio compararon las huellas dactilares de la fuga del hogar de 1904; el prontuario de 1915 y el pasaporte de 1923, en los que aparece un hombre de distinta edad, distintos padres y nacido en distintos lugares. El trabajo se hizo en la Dirección General de Policía Científica y se procesó en el AFIS, Automated Fingerprints Identification System, en castellano Sistema Automático de Identificación de Huellas Digitales. Se trata de un software que convierte la huella en una figura tridimensional y hace la comparación. Es imposible encontrar dos personas con las mismas huellas digitales. La computadora sentenció que las huellas arrojaban correspondencia absoluta.
Para asegurar aún más lo investigado, Torre y Fenoglio hicieron un proceso de cotejo manual, en el cual constataron la existencia de 18 puntos característicos en todas las huellas digitales. Jurisprudencialmente sólo hacen falta 12 coincidencias para que un resultado de identidad de persona sea incuestionable.
Redondeando toda la pesquisa, los criminalistas compararon también las firmas de los prontuarios con la del testamento de 1933 y determinaron que también existe coincidencia total.

 

Toulouse

Más allá de otros elementos existentes, hay detalles que surgen de la gestión de los propios documentos que dejan rastros sobre el nacimiento de Gardel.
- En 1904 es la madre quien lo identifica porque se trataba de una fuga del hogar.
- En 1915, cuando dice que nació en La Plata, el jefe de la Policía de la capital bonaerense era Cristino Benavides y es quien le sale de testigo para sacar la cédula. Pero, además, da como domicilio Calle 2 número 20-13, justito frente a la Jefatura de la Policía. Todo es obviamente falso.
- En 1923, cuando saca el pasaporte, el único elemento que le aporta al consulado oriental para decir que nació en Tacuarembó son dos testigos uruguayos.
- En 1933, en su testamento ratifica que nació en Toulouse, Francia.
Se ha dicho que la falsedad en la identificación de Gardel se origina en que, al haber nacido en Francia, era desertor, porque debió combatir en la Primera Guerra Mundial. Quienes investigaron el tema sostienen que los países europeos convocaban a incorporarse a las filas a todos sus ciudadanos, pero que no hubo persecución de quienes estaban fuera de sus países. “No tenga dudas de que los cambios de identidad de Gardel tienen que ver con sus antecedentes en el delito –insiste Torres–. Cambiaba una letra, lugar de nacimiento, para que no surgiera que era el mismo que figuraba como El Pibe Carlitos, estafador por medio del cuento del tío.”

miércoles, 29 de junio de 2011

Mano a mano

Aquí va este tango inmortal, saludos al otario que tenés!
Propongo que suene a toda pastilla en los Juzgados en donde se celebren divorcios y similares, como para ir abriendo boca. Existe la Marcha Nupcial, ¡con más razón debería existir la Fanfarria del Divorciado!

Cuentan los afortunados dueños de barcos que los dos días más felices de sus vidas son el día que adquirieron la embarcación y el día en que, tras mil y una vueltas, por fin se despidieron de ella. Para SIEMPRE.

Ahí nos vimos!!!!! Nosoooootrossssss.... que nos amaaammossss locameeeeennteeee...

No hay nada como evocar la imagen de una ex esposa para atemperar el calor madrileño. Se te hiela hasta el aliento. Las uñas dejan momentánemente de crecer. Hacienda y La Muerte parecen instituciones amables, campechanas.

-Che, Razzano, decile al Turco que por esa guita no sólo cantamos, sino que le lavamos los platos todas las noches...!

Rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria solo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego de remanye, cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión;
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tiras a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.

Hoy tenes el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazén.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés, ni lo que harás
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario si querés se la cargás.

Mientras tanto que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer,
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
y te abras en las paradas con cafishios milonqueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer."

Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
Y no tengas esperanzas en tu pobre corazón;
si precisas una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p'ayudarte en lo que pueda, cuando sea la ocasión.

Para escuchar a Gardel, haz clic en el siguiente enlance >>> GOD

miércoles, 6 de octubre de 2010

La patria no se hizo sola


Hoy se publica en el periódico español "El País" un artículo firmado por John Carlin, periodista inglés que vivió 10 años en Argentina y Carlos Pierini, psicoanalista argentino que vive en Baires.

El artículo se centra en el análisis del maradonismo, una suerte de enfermedad patria que hunde sus raíces en el pensamiento mágico y en la creencia de que la Argentina es una tierra directamente elegida por Dios, un pueblo elegido (¿puede haber dos...? ¿Qué ocurriría en el caso de un judío ortodoxo argentino? ¿Sería una especie de elegido "premium"?).

Del dolor de comprobar la terrible cuesta abajo en apenas cien años de un país con todos los naipes para dar de comer a su gente y brillar con fuerza (apenas 40 millones de personas en un territorio plagado de bendiciones naturales que multiplica por 5,5 la superficie de España), tratar de comprender qué clase de dirigentes engendra y de algo más preocupante: tratar de dilucidar de dónde surge la necesidad acuciante de vivir como Maqroll el gaviero, el personaje de Álvaro Mutis que inventa la realidad de forma permanente.

En el pasado siglo, los nombres destacados de la Argentina estuvieron en boca de medio mundo: Piazzolla, Cortázar, Borges, Arlt, Gardel, y un largo etcétera. ¿Dónde se tuerce el camino de forma trágica? Una clase media diezmada, una población empobrecida. Ricos atrincherados: cuanto más altos son los muros de sus countries, mayor probabilidad de que los estén esperando a la salida. Mucha bronca siempre a punto de estallar. Como si el suelo de Buenos Aires estuviera electrificado las veinticuatro horas del día. Probablemente, la respuesta tenga mucho que ver con los factores omnipresentes en la sociedad argentina desde 1930.

En su libro "Caudillos en Hispanoamérica, 1800-1850" -cuya edición al español traduje hace más de quince años, cuando vivía en las montañas con un señor muy pequeño llamado Iván que me sonreía a todas horas, así traduce cualquiera...- John Lynch hace un brillante análisis de la figura del Caudillo y su extraña simbiosis con el pueblo, una constante en el imaginario colectivo de los pueblos iberoamericanos. La necesidad de un padre protector, omnipresente y omnisciente. Un elemento inestable y altamente corrosivo. Presencias poderosas que mantienen al pueblo en un permanente estado de sumisión mental.

El artículo es polémico, agrio y hace sangre. Un punto de partida para discutir largo y tendido. A Maradona alguien debería decirle que a fin de cuentas, es humano. Qué le vamos a hacer... Que debería hablar siempre con los pies, porque cada vez que abre la boca mete la pata hasta el fondo. Alguien capaz de hacer que un pueblo como el español, que por razones históricas y de sangre adora al pueblo argentino -porque entre otras cosas siente que afectivamente Argentina es una parte de España- deseara con todas sus fuerzas que Alemania pusiera en su sitio al "señor 10", lo que efectivamente ocurrió.

Al analizar la sociedad mexicana en "El laberinto de la soledad", Octavio Paz no deja títere con cabeza. Diseccionar el ser nacional es un ejercicio doloroso, pero terriblemente necesario. El hambre que pasan los pibes es real y el culpable está dentro de las fronteras argentinas. No viene del más allá.

Ahí va. Sin anestesia. Oíd mortales (a ver si los problemas van a estar grabados en el comienzo del himno nacional...)

"Se dice con frecuencia que la solución a los problemas del África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y que si sólo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?

El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona.

El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.

Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".

Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al "ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.

Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.

En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.

El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.

En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.

Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.

Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone".


John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.