Conmovido por las medidas que anuncia el Gobierno de ESPAÑA para paliar la crisis, escribo estas líneas ebrio de admiración (gracias mil, Don Simón...!).
Los sabios Ministros, Directores Generales, Especialistas, Escribas, Lacayos, Administradores, Gerentes, Supervisores, Secretarios, Sotas, Alabarderos, Directores del Instituto Cervantes que no saben decir ni Hello (claro, tonto de mí, el Instituto Cervantes es para promover la lengua española, para qué van a saber otras lenguas. Cuando van al extranjero se pueden hacer entender por señas, como Zapatero. También sirve para regalar puestos a los amiguetes) todos ellos cobrando de las arcas del Estado, han dictado sentencia. Propone el Cónclave de Genios y los Jóvenes Progresistas Sobradamente Preparados que nos convirtamos en un país de Reformadores. ¿Reforma de la Constitución, tal vez...? Constitución que, entre otras cosas, recoge en sus páginas el derecho de todos los ciudadanos a tener casa y trabajo.
¿Referencia al malogrado proyecto de Roca i Junyent, uno de los padres de la Constitución…?
Well, I’m afraid not...
Según nuestro gobierno desbordante de materia gris, saldremos de la crisis con anuncios (ESTO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS) y reformas. Buen rollito, caballero. Las agencias de publicidad aplauden con las orejas. Plas, plas. Entre todos lo arreglamos, como lo de los bancos. ¡Qué chupi! ¡Qué bonita es mi niña Lola…! El que canta su mal espanta. Todos juntos… Alegría, alegríaaaa...
Aunque el otro día, una mujer entrada en carnes y años en viendo que el pescadero se arrancaba por soleares dejó esta perla de sabiduría para usufructo del respetable:
-Español que canta…- dijo la madama – O le han dado por culo ¡o poco le falta!
Qué tal… trabajando la psicología de masas. Ya me siento mejor, mucho mejor. Ahí está ese control de la Sociedad de la Información, dejando a Goebbels a la altura del betún de Prusia. Y llegan las ansiadas reformas, pero del hogar. El Ejecutivo apuesta al último grito en tecnología e I+D+i: la chapuza de toda la vida, pero ojo al dato, chapuza homologada y compulsada. Chapuza oficial. A ver si nos andamos con pupila... que esto es un Estao Moderno.
Claro que para poder participar en esta gesta Plus Ultra como mínimo hay que tener un hogar. Ruego a este mi Gobierno que se ponga en contacto a la mayor brevedad con mi ex mujer para tratar del tema. Se me ocurre que se podrían matar dos pájaros de un tiro mediando entre parejas rotas y consiguiendo que ambos se avinieran a reformar la pasada sede de tantos cumpleaños. Por la reforma hacia la paz con el ex cónyuge. Quizá sea una oportunidad de oro para que todos compartamos a la luz de un candil sueños, proyectos, anhelos. Tirar tabiques, levantar muretes. Junto a nuestro arquitecto de cabecera, abrazados todos –ex pareja y nuevos integrantes del colectivo humano- al imprescindible aparejador, salvando lo que se pueda salvar. Gracias, ministra Salgado, por resolver un problema humano y económico tan grave de forma tan innovadora. Hay que crear una Comisión de Estudios al respecto. Con beneficios jubilatorios especiales por el desgaste mental. Después de tres meses de ardua tarea, ¡pensión vitalicia!
Ahí van más ideas en la misma línea para crear muchos puestos de trabajo. Con los impuestos de todos, claro. ¿De dónde si no?
a.- Técnicos superiores de Juegos de Mesa (mus y tute, fundamentalmente). Curso intensivo de técnicas de trile con Trileros homologados (colabora el colectivo ¡Agua!)
b.- Creación de Nuevas Sociedades de Gestión. SGAE, pasado, presente y futuro. Cómo crear SGAES de barrio. L'Omertà o Pacto de Silencio. Cómo reducir la factura del peluquero. ¿Es Teddy Bautista un extraterrestre?
c.- Botellón y Botellín. Perspectivas psicosociales. Cómo preparar una generación entera para la Tolerancia Cero a la Frustración antes los múltiples avatares que nos depara la vida.
d.- Comisión de Transporte de Piedras: las del norte al sur y viceversa. Búsqueda y catalogación de meteoritos. Bases de datos.
e.- Sacar los tanques de la Acorazada Brunete a la calle para destrozar las aceras y poner en marcha el Plan E Plus.
f.- Operación Triunfo en todos los barrios de España. Consigue un puesto de trabajo en la Farándula. Horarios flexibles. Sueldos muy flexibles. Posibilidad de Curso Puente hacia la Beneficencia.
g.- Fabricantes de Diplomas. Propongo a Roldán como director general. Sueldo: 24.500 € al mes, como el tipo que dirige la SGAE. Para hacer en casa con In-Design. Trabajo en red.
h.- Adiestramiento en Técnicas de Silbido ante el despido de compañeros de trabajo. Modelos dodecafónicos para cuando se trata de amigos íntimos. Master en Técnicas de Disimulo y Amnesia Inducida. Profesorado procedente de La Gomera.
i.- Cómo crear TU PROPIA EMPRESA y obtener UN millón de euros. Esta es la más sencilla: basta con reunir un CAPITAL SEMILLA de DOS millones de euros. En algún momento del desarrollo de tu proyecto empresarial tendrás en tus manos UN MILLÓN de euros. Pero no te preocupes, es por poco tiempo... luego tendrás menos.
j.- Creación de una Comisión Transversal Interdisciplinaria. Viaje inaugural.
k.- Viaje en AVE a Sevilla. Justificación del viaje: Comida para todos en Restaurant de Diseño. Barra libre. Chupitos. Tablao flamenco. Se carga a la Visa de empresa. Se escoge cualquier empresa pública. Con la garantía del Estado Español. Si Roldán anda cerca puede dar más ideas sobre cómo utilizar una Visa. La noche es joven...
Creo que con este esfuerzo supremo me he ganado un puesto a perpetuidad en el Comité de Sabios que asesora en Moncloa. ¡Por fin funcionario! El que no se gana la vida con creces es porque no quiere. Qué crisis ni qué niño muerto. De momento, ya he resuelto mi problema. El que venga detrás, que arree.
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miércoles, 3 de marzo de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
La dignidad de los parados
La profesión del futuro es, sin lugar a dudas, ser parado. No hay que preocuparse por la demanda: se incrementará de forma exponencial. En España, la población está comprobando de forma dura cómo un castillo de naipes puede derrumbarse en cuestión de meses, incluso semanas.
Si comparamos la cobertura social de los parados en Europa con la que existe en América Latina, podríamos concluir que el colectivo de gente sin empleo de la Vieja Dama goza de múltiples privilegios. Pero hay algo que siempre me ha llamado la atención y es la cuestión de la dignidad de los parados. Me explico.
Hace algunos años anduve viajando por Alemania, Bélgica y Holanda por razones sentimentales que no vienen al caso. Aprendiendo idiomas por ósmosis. Tal vez Zapatero podría hacer lo mismo. Hablando con mis amigos de allí, sobre todo con un colectivo de gente bien interesante de la bella ciudad de Antwerpen (la vieja Amberes de la época de los temidos tercios), descubrí un nuevo enfoque sobre el tema del paro, que luego comprobé no era específico de aquel grupo de jóvenes flamencos, sino que también vi actitudes parecidas en ciudadanos alemanes y holandeses.
Además de trabajar como posesos, levantándose a horas en las que aún no están puestas las calles, consideraban que cobrar el paro era una especie de deshonra. Sí, tal cual. Pensaban que, siendo jóvenes y pudiendo trabajar en mil cosas, ir a una oficina del paro y cobrar un dinero que otros pudieran necesitar más era injustificable. Eso es lo que yo llamo "comportamiento ético", más o menos lo que hacen los Kirchner en la Argentina. Aunque Bélgica es una frontera muy difusa, comprendí sin más lecciones de historia cuáles eran las diferencias entre la herencia católica y la protestante.
Lo nuestro se parece más al chiste que me contó José Luis Pacheco el otro día:
Entra Jesús en un bar de Jerusalén -de incógnito, como si pudiera...- y pide una cerveza. En la barra hay un alemán, un francés y un español. El alemán lo reconoce de inmediato.
-Tú eres Jesús el Nazareno...
-Shhhh... que estoy tranquilamente tomándome una cerveza. No quiero que nadie sepa que estoy aquí. Es una visita privada.
-Pero Señor, ya que te he encontrado, ¿podrías curarme el brazo? Tengo un dolor que me está matando...
-Bueno, está bien, hermano. A ver ese brazo.
Se acerca al alemán, le impone las manos y queda curado al instante.
El francés oye la conversación y hace lo propio.
-Señor... ¿podríais curar mi lumbalgia? No aguanto el dolor... No puedo ir a trabajar...
-Vale. Está bien, hermano... Acércate.
Y lo sana de inmediato.
Queda el español tomando 14 cervezas y unos cuantos pinchos.
Jesús se acerca y le dice:
-Sólo quedas tú, hermano. No quiero irme sin ocuparme de ti. ¿Te encuentras bien? ¿Necesitas algo? ¿Cómo puedo ayudarte...?
El español pega un salto hacia atrás.
-¡Ehhhhh! ¡Quieto parao! ¡A mí no me toques que ESTOY DE BAJA!
Como iba diciendo, los amigos que conocí en los confines del antiguo Imperio Romano consideraban que cobrar el paro pudiendo trabajar era un deshonor. Bien. Aquí tenemos más de cuatro millones and counting.
¿Qué ocurre con la dignidad de una persona que está meses y meses cobrando un subsidio? Obviamente, generalizar es un error, pero muchas personas se hunden psicológicamente, empiezan a pensar que son inútiles y prescindibles, y terminan por naufragar como individuos. Es como estar casado un puñado de años y volverse gordo, muy gordo (sobre todo gordo y vago mental, acostumbrado a un montón de rutinas injustificables). Divórciate e intenta volver al "mercado". Luego me cuentas.
La esencia del ser humano es el movimiento y si nos quedamos quietos nos caemos de la bicicleta. Cuando Nadal o cualquier deportista de élite tiene que parar tres meses por un problema físico queda en un estado más que complicado: le cuesta horrores volver a situarse en el Olimpo o no lo logra nunca más. Hay una frase de Nadal, a quien admiro hasta el infinito, que me llama poderosamente la atención. Cuando está de bajón y lucha por volver -el pibe tiene un cerebro privilegiado- suele decir: "Hoy en la pista he tenido buenas sensaciones". Él mismo se autocalifica. Es un verdadero crack.
¿No sería posible implementar una clase de subsidio en el que la persona no fuera al dique seco? Todos sabemos cómo funciona el INEM. Así no. Habría que diseñar una especie de formación activa obligatoria, un vivero de creación de microempresas poniendo al alcance del parado todas las herramientas y los recursos necesarios para volver a la rueda productiva cuanto antes. Un sistema de reciclaje sólido y permanentemente actualizado. Resumiendo, ¿no tendría más sentido que el Estado pagara por hacer y crear? No digo que sea el caso universal, pero después de una temporada prolongada en el paro muchas personas quedan anímicamente muy mal. A un buen número le resulta imposible volver al ruedo. En la excelente Los lunes al sol se plantea la cuestión con una mirada inteligente -y muy escéptica, lúcidamente escéptica. Vale la pena verla y analizar el comportamiento de los personajes.
El pasado fin de semana la prensa planteaba la posibilidad de abrir un debate sobre los funcionarios y su puesto de trabajo para toda la vida. En un mundo donde NADA es para toda la vida. Ni el matrimonio, ni los amigos, ni tu trabajo, nada. ¿Qué sentido tiene? ¿La consecución de un puesto para toda la vida no es una llamada a vegetar plácidamente? Pude observarlo en Cuba. Los trabajos por cuenta del Estado -o sea, todos- son absurdos (como los sueldos que pagan).
Nunca se me olvidará una escena que presencié en el malecón. Estaba dando unas clases en la antigua Casa de España, en la llamada casa de las Cariátides, que más tarde fue intervenida por el gobierno cubano. Por la mañana me iba caminando todo el malecón en dirección a La Habana Vieja. Procuraba ir por la acera de los listos, aunque hacía tanto calor como en la de los bobos. De repente, un gigantesco camión azul -de procedencia norteamericana o canadiense- con más de medio millón de kilómetros a cuestas se detuvo en medio de la calle. Se detuvo a morir. En la parte frontal tenía un cartel minúsculo que ponía Ministerio de Industria. El motor empezó a echar humo. Al rato, se bajó un negro de unos dos metros con un caño de dimensiones considerables. Abrió el motor y empezó a darle golpes con el caño como si estuviera exorcizando a su suegra.
-El poder de Cristo te lo manda... El poder de Cristo te lo manda...
El cartel estaba incompleto. Tendría que incluir la palabra Innovación.
La prensa de esta semana también recogía un dato esclarecedor: el cuarenta por ciento de los parados prácticamente no tiene ninguna esperanza de encontrar empleo. El cuarenta por ciento. Ahí es nada.
Generar esperanza no es fácil. Preparar a la población para los retos que plantea nuestra sociedad, tampoco. Ahí tenemos a nuestro presidente, que no habla inglés y sin embargo ha llegado a presidir el país. Dando ejemplo.
Tal vez ha llegado la hora de abrir un amplio debate, sin prejuicios. Deberíamos aprovechar esta crisis para replantearlo todo. Los gobiernos deben procurar la felicidad de sus ciudadanos -qué inocente que soy- no que vayan tirando como puedan (la única institución que lo ha conseguido en todo el Sistema Solar es la SGAE, donde Amón-Ra Bautista ha logrado la felicidad total para sus esclavos mediante la lobotomía y el terror al despido). Las siglas de la SGAE están equivocadas. Se trata de SGEA, Sociedad General de Estómagos Agradecidos.
Tal como está concebido el sistema (te descuento un dinero mientras trabajas y luego te lo devuelvo previo sablazo, como hace la SGAE cuando recauda en nombre de los artistas: los artistas deberían recaudar el dinero directamente, sin necesidad de alimentar payasos encorbatados) no funciona. Fabrica frustración y fomenta la sensación de estar fuera del mundo.
Hay que buscar inspiración en mis amigos de Amberes. Hay que recuperar la dignidad de los parados. Y si no, por lo menos hay que procurar no toparse con Jesús en los bares.
Si comparamos la cobertura social de los parados en Europa con la que existe en América Latina, podríamos concluir que el colectivo de gente sin empleo de la Vieja Dama goza de múltiples privilegios. Pero hay algo que siempre me ha llamado la atención y es la cuestión de la dignidad de los parados. Me explico.
Hace algunos años anduve viajando por Alemania, Bélgica y Holanda por razones sentimentales que no vienen al caso. Aprendiendo idiomas por ósmosis. Tal vez Zapatero podría hacer lo mismo. Hablando con mis amigos de allí, sobre todo con un colectivo de gente bien interesante de la bella ciudad de Antwerpen (la vieja Amberes de la época de los temidos tercios), descubrí un nuevo enfoque sobre el tema del paro, que luego comprobé no era específico de aquel grupo de jóvenes flamencos, sino que también vi actitudes parecidas en ciudadanos alemanes y holandeses.
Además de trabajar como posesos, levantándose a horas en las que aún no están puestas las calles, consideraban que cobrar el paro era una especie de deshonra. Sí, tal cual. Pensaban que, siendo jóvenes y pudiendo trabajar en mil cosas, ir a una oficina del paro y cobrar un dinero que otros pudieran necesitar más era injustificable. Eso es lo que yo llamo "comportamiento ético", más o menos lo que hacen los Kirchner en la Argentina. Aunque Bélgica es una frontera muy difusa, comprendí sin más lecciones de historia cuáles eran las diferencias entre la herencia católica y la protestante.
Lo nuestro se parece más al chiste que me contó José Luis Pacheco el otro día:
Entra Jesús en un bar de Jerusalén -de incógnito, como si pudiera...- y pide una cerveza. En la barra hay un alemán, un francés y un español. El alemán lo reconoce de inmediato.
-Tú eres Jesús el Nazareno...
-Shhhh... que estoy tranquilamente tomándome una cerveza. No quiero que nadie sepa que estoy aquí. Es una visita privada.
-Pero Señor, ya que te he encontrado, ¿podrías curarme el brazo? Tengo un dolor que me está matando...
-Bueno, está bien, hermano. A ver ese brazo.
Se acerca al alemán, le impone las manos y queda curado al instante.
El francés oye la conversación y hace lo propio.
-Señor... ¿podríais curar mi lumbalgia? No aguanto el dolor... No puedo ir a trabajar...
-Vale. Está bien, hermano... Acércate.
Y lo sana de inmediato.
Queda el español tomando 14 cervezas y unos cuantos pinchos.
Jesús se acerca y le dice:
-Sólo quedas tú, hermano. No quiero irme sin ocuparme de ti. ¿Te encuentras bien? ¿Necesitas algo? ¿Cómo puedo ayudarte...?
El español pega un salto hacia atrás.
-¡Ehhhhh! ¡Quieto parao! ¡A mí no me toques que ESTOY DE BAJA!
Como iba diciendo, los amigos que conocí en los confines del antiguo Imperio Romano consideraban que cobrar el paro pudiendo trabajar era un deshonor. Bien. Aquí tenemos más de cuatro millones and counting.
¿Qué ocurre con la dignidad de una persona que está meses y meses cobrando un subsidio? Obviamente, generalizar es un error, pero muchas personas se hunden psicológicamente, empiezan a pensar que son inútiles y prescindibles, y terminan por naufragar como individuos. Es como estar casado un puñado de años y volverse gordo, muy gordo (sobre todo gordo y vago mental, acostumbrado a un montón de rutinas injustificables). Divórciate e intenta volver al "mercado". Luego me cuentas.
La esencia del ser humano es el movimiento y si nos quedamos quietos nos caemos de la bicicleta. Cuando Nadal o cualquier deportista de élite tiene que parar tres meses por un problema físico queda en un estado más que complicado: le cuesta horrores volver a situarse en el Olimpo o no lo logra nunca más. Hay una frase de Nadal, a quien admiro hasta el infinito, que me llama poderosamente la atención. Cuando está de bajón y lucha por volver -el pibe tiene un cerebro privilegiado- suele decir: "Hoy en la pista he tenido buenas sensaciones". Él mismo se autocalifica. Es un verdadero crack.
¿No sería posible implementar una clase de subsidio en el que la persona no fuera al dique seco? Todos sabemos cómo funciona el INEM. Así no. Habría que diseñar una especie de formación activa obligatoria, un vivero de creación de microempresas poniendo al alcance del parado todas las herramientas y los recursos necesarios para volver a la rueda productiva cuanto antes. Un sistema de reciclaje sólido y permanentemente actualizado. Resumiendo, ¿no tendría más sentido que el Estado pagara por hacer y crear? No digo que sea el caso universal, pero después de una temporada prolongada en el paro muchas personas quedan anímicamente muy mal. A un buen número le resulta imposible volver al ruedo. En la excelente Los lunes al sol se plantea la cuestión con una mirada inteligente -y muy escéptica, lúcidamente escéptica. Vale la pena verla y analizar el comportamiento de los personajes.
El pasado fin de semana la prensa planteaba la posibilidad de abrir un debate sobre los funcionarios y su puesto de trabajo para toda la vida. En un mundo donde NADA es para toda la vida. Ni el matrimonio, ni los amigos, ni tu trabajo, nada. ¿Qué sentido tiene? ¿La consecución de un puesto para toda la vida no es una llamada a vegetar plácidamente? Pude observarlo en Cuba. Los trabajos por cuenta del Estado -o sea, todos- son absurdos (como los sueldos que pagan).
Nunca se me olvidará una escena que presencié en el malecón. Estaba dando unas clases en la antigua Casa de España, en la llamada casa de las Cariátides, que más tarde fue intervenida por el gobierno cubano. Por la mañana me iba caminando todo el malecón en dirección a La Habana Vieja. Procuraba ir por la acera de los listos, aunque hacía tanto calor como en la de los bobos. De repente, un gigantesco camión azul -de procedencia norteamericana o canadiense- con más de medio millón de kilómetros a cuestas se detuvo en medio de la calle. Se detuvo a morir. En la parte frontal tenía un cartel minúsculo que ponía Ministerio de Industria. El motor empezó a echar humo. Al rato, se bajó un negro de unos dos metros con un caño de dimensiones considerables. Abrió el motor y empezó a darle golpes con el caño como si estuviera exorcizando a su suegra.
-El poder de Cristo te lo manda... El poder de Cristo te lo manda...
El cartel estaba incompleto. Tendría que incluir la palabra Innovación.
La prensa de esta semana también recogía un dato esclarecedor: el cuarenta por ciento de los parados prácticamente no tiene ninguna esperanza de encontrar empleo. El cuarenta por ciento. Ahí es nada.
Generar esperanza no es fácil. Preparar a la población para los retos que plantea nuestra sociedad, tampoco. Ahí tenemos a nuestro presidente, que no habla inglés y sin embargo ha llegado a presidir el país. Dando ejemplo.
Tal vez ha llegado la hora de abrir un amplio debate, sin prejuicios. Deberíamos aprovechar esta crisis para replantearlo todo. Los gobiernos deben procurar la felicidad de sus ciudadanos -qué inocente que soy- no que vayan tirando como puedan (la única institución que lo ha conseguido en todo el Sistema Solar es la SGAE, donde Amón-Ra Bautista ha logrado la felicidad total para sus esclavos mediante la lobotomía y el terror al despido). Las siglas de la SGAE están equivocadas. Se trata de SGEA, Sociedad General de Estómagos Agradecidos.
Tal como está concebido el sistema (te descuento un dinero mientras trabajas y luego te lo devuelvo previo sablazo, como hace la SGAE cuando recauda en nombre de los artistas: los artistas deberían recaudar el dinero directamente, sin necesidad de alimentar payasos encorbatados) no funciona. Fabrica frustración y fomenta la sensación de estar fuera del mundo.
Hay que buscar inspiración en mis amigos de Amberes. Hay que recuperar la dignidad de los parados. Y si no, por lo menos hay que procurar no toparse con Jesús en los bares.
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