domingo, 29 de septiembre de 2013

El torturador

Cuando contemplo animales en un zoo me inspiran un tremendo cariño, íntimamente ligado a un profundo sentimiento de tristeza. Aún así comprendo que si tengo que compartir el espacio con ellos unas rejas de por medio resultan imprescindibles. Para mi seguridad, tranquilidad, crecimiento y desarrollo.

Y no por ello dejo de quererlos, claro.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Adriana Buenos Aires

Ejecutaba, en grado eminente, el arte de la soledad. Y la inacción.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Sobre el ¿sentido? de la vida

William Shakespeare lo dejó claro de una vez y para siempre. Es increíble como el arte, el gran arte, llega mucho más lejos que la filosofía y la propia ciencia -que no es otra cosa que filosofía "puesta al día"- cuando se trata de expresar la verdad. Sabido es que el sueño de la razón produce monstruos...

Allí donde la actividad académica, metafísica o teológica consume miles de páginas dando vueltas en círculos, disimulando el vacío con fórmulas abstrusas ininteligibles, cumpliendo la burocrática, meticulosa y calculada tarea de lobotomizar a aquellos que osen atreverse a pensar por sí mismos, el arte te deja KO de un derechazo a la mandíbula.

“La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.

Macbeth (Acto V, Escena V).

En tanto que de rosa y azucena... pues eso.

lunes, 9 de septiembre de 2013

España ha evolucionado, cohonez!

Ya están los agoreros y aguafiestas de siempre. Prefiero ver la Botella medio llena. España ha evolucionado mucho. Y para muestra un botón. Esta tarde me voy a relajar con un buen café con leche en la Plaza de Castilla. Por la noche, cenita romántica en Legazpi.

¡Aúpa Ana Botella! ¡Esa grasia que no se pué aguantar...!



domingo, 8 de septiembre de 2013

Blanco y en Botella

Lo que más duele del resultado de la reciente elección de sede olímpica celebrada en la ciudad de Santa María del Buen Ayre es el grado de ingratitud e incomprensión que puede llegar a alcanzar el mundo, desarrollado o no, hacia aquello que es genuinamente superior. Ese "je ne sais quoi" que desprenden mentes preclaras como las de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, cuyo nombre nos conduce inevitablemente a pensar en el genio que habita la ídem, atrapado entre cristales desde tiempo inmemorial o la de Alejandro Blanco, a la sazón presidente del COE: mente en blanco, quedarse en blanco, electroencefalograma plano, nada, vacío interestelar. Whatever.

Dos mentes, reflejo de otras preclaras mentes olímpicas que comen, viajan y disfrutan del dinero público, capaces de derretir cucharas, esclarecer los misterios de la física cuántica o resolver la conjetura fuerte de Goldbach (la débil es para mentes inferiores).

En el siglo XIX las ballenas tenían un indudable interés comercial por su grasa. Eso es mucho decir respecto a ciertos políticos.

En el fondo, el problema fundamental no es saber inglés o no. Para eso existe la traducción simultánea. El problema central es no tener nada que decir o decir tonterías en cualquier idioma.

Lo paradójico es que España cuenta con gente muy preparada que brilla en las cuatro esquinas del mundo. Gente de una o varias carreras y que habla 3 o 4 idiomas con soltura. Gente que sabe lo que significa salir adelante en circunstancias adversas.

España sólo remontará cuando los políticos más estúpidos de la historia de este país -la comparación con los que pilotaron la transición o incluso el ingreso en el entonces Mercado Común Europeo resulta insultante- desaparezcan para siempre (se volatilicen) y la generación de gente que se ha formado en el extranjero y homologan a España entre las naciones más avanzadas asuma el control de la nave.

Hasta entonces, FOBOS y DEIMOS. O ridículos internacionales como el que acaban de protagonizar nuestros "responsables olímpicos", que no son responsables, ni son olímpicos ni son ná de ná.

En lo que respecta a la intervención del Príncipe de Asturias, futuro Rey de España si un meteorito del tamaño del que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años no lo remedia y de su referencia a "estoy muy contento de haber participado personalmente en Barcelona 92" como argumento de venta para que nos dieran los Olimpiadas otra vez, prefiero guardar silencio.

La prudencia y el temple han de guiar el comportamiento de un caballero. En todo momento. Además, la Sangre Azul entumece mis músculos y paraliza mis sentidos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

La casa

Tengo que cuidar la casa. Para cuando vuelvan, para cuando ellos vuelvan. Mientras tanto estaré solo con mis fantasmas. Ya ocurrió en los años treinta. No tenía dinero, no sabía una palabra de castellano. Me pusieron una bandeja para vender cigarrillos por los bares del puerto. No supe, no pude. La dejé tirada en una esquina y salí corriendo. Siempre tuve un extraño concepto de la dignidad: en mi hambre mando yo. Me presenté en una fábrica del suburbio y acepté lo que fuera. Por un sueldo miserable. Estaba orgulloso de ser un obrero. Alguien que se levanta a las 5 de la mañana y no le pide nada a nadie. Así pasé más de dos años ahorrando centavos en una lata hasta que pude pagar el pasaje de mi esposa. Toda mi vida ha sido apretar los dientes, bajar la cabeza y escuchar el rugido del telar. Hasta quedarme sordo.

Entonces ocurrió. Pude traerla a ella antes de que los nazis cerraran las fronteras. Y empezamos de cero, como dos extraños. Años de no hablar, de no sentir. De centrar la mirada en el plato. De naufragar entre azulejos.

Qué miedo le tienes a la muerte... Y sin embargo ya ves, todos han muerto. Antes de tiempo, demasiado jóvenes. Mucho antes de empezar a vivir. Algo los atrapó, algo sin nombre.

Por eso he de cuidar la casa, los cuadros, los libros, la ropa de los niños. Las fotos. El desorden. Entonces sucederá.

Un milagro.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Beri estrong

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El amor en tiempos del tifus

¿Acabas de conocerla y ya vas a hacerte cargo de su hipoteca?

jueves, 29 de agosto de 2013

Boris Pahor

¿Por qué cree que sobrevivió?

Creo que sobreviví porque me concentraba al máximo en vivir el presente: no pensar en el pasado y mucho menos en el futuro. Sólo el hoy, el ahora y tratar de no sucumbir. Las cosas más terribles las he recordado después, escribiendo. Contarlo en voz alta era imposible. No tenía sentido porque el que no pasó por esa experiencia no lo puede comprender. Tal vez por eso muchos sobrevivientes luego se suicidaron. Lo más terrible de la vida en el lager no era el frío ni el hambre sino habituarse al horror.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Libres

¡Miguel ha vuelto! Ha regresado como Odiseo de un viaje de ensueño y con su relato me ha regalado veinte años. Así, de repente. Playas escondidas de infinita belleza, pueblos blancos que duermen al sol, masías mágicas como oasis, amigos inolvidables que se hacen en el camino, partidas de ajedrez hasta el amanecer. El Mediterráneo desde la Costa Brava hasta Italia y de postre Roma, siempre eterna. Piedras que paralizan.

¿Era yo así a los veinte años? ¿Quién se llevó las ganas de vivir? Él toma el relevo: ahora camino en él.

Frente a la mejor comida que he tomado en años (si vais a Lisboa no dejéis de visitar el restaurante Principe do Calhariz. Calcada do Combro no. 28. Sus guisos de arroz y sus chocos no son de este mundo. El 28 es el número mágico en Lisboa), Miguel me emociona hasta las lágrimas.

¡Gracias, pibe! Hasta oír el relato de tus aventuras, no tenía la menor idea de que estaba muerto.

Me trae sin cuidado lo que dure esta farsa. Voy a bebérmelo todo.


viernes, 23 de agosto de 2013

A bailar todo el mundo


jueves, 22 de agosto de 2013

Random

Un científico te explicará cómo funciona el azar mediante una compleja maquinaria de ecuaciones, una gigantesca estructura de información segmentada y dispersa reunida con paciencia de orfebre para desmontar la idea de Dios, un reloj a la inversa. Un teólogo te dirá que es imposible vislumbrar los pensamientos del Ser Supremo, que todo ocurre para bien -oh, Dr. Pangloss...-, aunque no podamos comprenderlo. Todo es inefable. Los teólogos se asemejan a los analistas de bolsa: sólo logran explicar las cosas a posteriori, a tiro hecho, y justifican cualquier resultado. Si la bolsa sube es porque estaba cantado, si baja estrepitosamente es porque el peligro mortal acechaba en las profundidades. Una manera simpática de ganarse la vida. Sin embargo, de ahí surge una certeza absoluta: la forma más sencilla de perder hasta la camisa es hacer caso a un especialista.

El genial pensador Ludwig Wittgenstein sentenciaría de forma contundente en la frase final de su fabuloso Tractatus: "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse". Bye, bye metafísica. Escribe y manda fruta.

Pero existe una forma más sencilla de ilustrarlo.

El pasado lunes, Chancey Allen Luna, de 16 años, James Francis Edwards, de 15, y Michael Dewayne Jones, de 17, decidieron coger el coche y “matar a alguien para divertirse”, según confesó Jones a la policía. Minutos después, mientras conducían por un barrio de Duncan, al sur de Oklahoma, divisaron a Christopher Lane, de 22 años, haciendo jogging. “Ese es nuestro objetivo”. Luna le disparó por la espalda con una pistola del calibre 22 y, acto seguido, se dieron a la fuga.

Tres horas después, la policía los encontraba dentro del coche jugando con el arma. “No teníamos nada que hacer y decidimos matar a alguien”, le confesó Jones a los agentes. Las autoridades creen que, de no haber sido detenidos, habrían continuado matando a gente de manera aleatoria y por diversión.

La falta de sentido. No hay otro sentido.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Himnos

Mi querido abuelo Lázaro y yo solíamos hablar mucho de música. Cuando se trataba de escoger himnos por la belleza de sus melodías o la fuerza del mensaje la lista finalmente quedaba reducida a dos: la Marsellesa y el himno de la Unión Soviética.

La Unión Soviética ya no existe, pero su himno nacional sigue teniendo una fuerza impactante. Una contundencia que refleja la mejor tradición sinfónica de la Europa oriental. Tchaikovsky, Rimsky, Rachmaninov, Shostakovich, Khachaturian, Stravinsky... la lista es inmensa. Y se trata de genios irrepetibles.

Los coros del ejército ruso tienen algo especial. Son voces como ganchos de izquierda. Suenan a carga de caballería persiguiendo a las tropas de Napoleón en el Berezina. Existen los tenores, los barítonos, los bajos... y luego están los cantantes del ejército ruso. Es un mazazo acústico, un muro de frecuencias. Un cóctel molotov armónico.

Si la vida te hace un quiebro, si te sientes como descolado mueble viejo, prueba a utilizar el himno de la Unión Soviética como despertador o desfibrilador emocional a cualquier hora del día.

Se han descrito casos de apetencias incontrolables de entrar en Berlín, tomar prestado el caballo blanco del mariscal Zhukov y volver a plantar la bandera en el Reichstag. Davai!

Advertidos quedáis.

viernes, 16 de agosto de 2013

Rosalía Mera

Una de las ilusiones más estúpidas que proporciona el dinero es la sensación de inmortalidad, de omnipotencia. Los ricos tienden a creer que la muerte no va con ellos. Que llegado el momento podrán pactar con Dios o con el diablo, o con quien haga falta. Como están tan acostumbrados a comprar y a mandar, consideran que la vida puede mercadearse como se compran las lealtades.

El día en que la ciencia permita clonar órganos hasta el infinito puede que eso sea una realidad, pero mientras tanto... Un tema interesante desde el punto de vista ético: viejos pudientes que se perpetúan eternamente con la complicidad de los científicos y la clase médica.

Recuerdo la fantástica escena de la segunda parte de El Padrino, cuando Michael Corleone, el nuevo Padrino, se encuentra en Cuba con Hyman Roth, el gángster judío. Roth se cae a pedazos y apenas puede tenerse en pie, pero no deja de repetir que estaría dispuesto a pagar una suma indecente por comprar 5 o 10 años más de vida. Incluso en la pista de despegue hacia el más allá, planea la muerte de Corleone para apoderarse de lo suyo. No puede dejar de ser quien es.

Los ricos creen que van a vivir para siempre. Pero mueren como todos los demás. Probablemente, el último pensamiento del rico estándar -ese espécimen que no mete la mano en el bolsillo ni en invierno- sea para todo lo que deja sin gastar, pero no por la posibilidad de haberlo disfrutado personalmente, sino porque se lo van a gastar OTROS. Otros a quienes juzga vagos, inútiles, incapaces de esforzarse, de HACER LO QUE HAYA QUE HACER... sus herederos.

En lugar de ver un túnel y una luz brillante lo último que alcanzan a vislumbrar es un montón de pasta, propiedades inmobiliarias, empresas, coches de alta gama, bonos del estado, Sicavs, acciones, depósitos, pólizas de seguros, fondos de inversión, cédulas hipotecarias y maletas de piel repletas de billetes de quinientos euros que pasan a manos de sus devastados descendientes, que son capaces de irse de viaje a Capri al día siguiente de leído el testamento para tratar de recuperarse del golpe como del rayo.

Qué muerte tan atroz. Cuánto dolor se agolpa en mi costado.

En vida, Rosalía Mera fue inmensamente rica. Pero no fue una persona rica al uso. Se dice que no era superficial y egoísta, sino todo lo contrario, una persona solidaria. No tuve el gusto de conocerla personalmente, pero durante el tiempo en que trabajé en cooperación traté con gente con la que se veía a diario. Oí historias extraordinarias de esta mujer.

Conocida es su etapa mano a mano con Amancio Ortega durante la fundación de Zara y lo que llegaría a ser la actual niña bonita del Ibex 35, Inditex.

Mera era un personaje interesante por sí mismo, no por ser la mujer de Ortega. De orígenes más que humildes, Rosalía Mera se hizo a sí misma. No perdió el tiempo. Cuando pudo se formó a conciencia, tuvo visión a largo plazo e invirtió en proyectos de alcance.

Los gallegos son gente especial, extremos, mágicos. Recuerdo a Manolo Fraga -fascista ilustrado, pero fascista al fin- llorando de emoción en su encuentro con Fidel Castro, cuando Castro todavía era Castro. El viejo Fraga se encontraba con su archienemigo, pero a fin de cuentas era otro descendiente de gallegos, de españoles y le plantaba cara a los americanos, así que no pudo evitar las lágrimas. Fraga tenía su corazoncito.

Por casa venía a menudo Laxeiro, el pintor de Lalín. Lo conocí durante mi juventud y lo recuerdo como una persona llena de magia. Los artistas hambreados que pasaban por el Café Gijón sabían que siempre estaba dispuesto a echar una mano. Además, a los quince años de edad, Laxeiro me reveló un truco ancestral para follar durante 15 horas seguidas (lo que tardaba el expreso de Vigo a Madrid). Pensaba llevármelo a la tumba pero tal como está la economía escucho ofertas.

En fin, que me voy por las ramas.

Mera fue una buena persona. Necesitamos más como ella. Descansa en paz.

La mujer que tejió un imperio

Nota necrológica publicada en El País, el 16 de agosto de 2013.

por 

Rosalía Mera Goyenechea (A Coruña, 1944) falleció en la noche de este jueves en su ciudad natal. Solía ser identificada como “la ex-esposa de Amancio Ortega”, pese a que coprotagonizó la mayor odisea empresarial de España. Era, según otra de las etiquetas, la mujer más rica de España, pero sus ideas no se correspondían con su cuenta corriente, si es que los multimillonarios tienen cuenta corriente.“Cuando se nace en las circunstancias en las que yo nací, no se puede ser otra cosa”. Rosalía Mera contestaba así a la pregunta, directa a la par que amable, como todas las de Iñaki Gabilondo, de si era de izquierdas. No se acogió al comodín de preguntarse retóricamente qué son las derechas e izquierdas en estos tiempos, o al de adscribirse al progresismo en unos aspectos ideológicos y al conservadurismo en otros. Rosalía Mera, la-mujer-más-rica-de-España, se limitó a invocar sus orígenes.

La mujer que fundó junto a su entonces marido lo que hoy es el imperio Inditex, nació en 1944 en Monte Alto, el barrio que los obreros coruñeses se construyeron al abrigo de la Torre de Hércules. La suya era una familia humilde, con un padre empleado en Fenosa, una madre que a base de más esfuerzos que conocimientos logró llevar una carnicería y un abuelo “que se dedicaba a llevar carne de cerdo salada a Cuba, se iba y ni siquiera se lo decía a su mujer. Le decía a mi madre que la avisara”, le recordaba divertida el pasado mes de agosto al músico cubano Paquito D´Rivera en el estudio de grabación del centro Mans que ella había fundado.

Pese al comercio ultramarino del abuelo y a los esfuerzos laborales de sus padres, Rosalía Mera tuvo que dejar los estudios con 11 años y entrar a trabajar en una de las tiendas de fama de A Coruña, La Maja, primero de costurera, y después de dependienta. Los anales del imperio Inditex cuentan como aquella guapa y resuelta dependienta de La Maja conoció a Amancio Ortega, empleado de otro clásico de la confección coruñesa, Gala, que de recadero había ascendido a dependiente. Juntos decidieron emprender una nueva vida, personal y profesional. Después de unos fracasos iniciales con avíos para bebé, Rosalía Mera, su marido y la familia de éste dieron con el modelo que lanzaría el proyecto, el Ford T de Zara (entonces Confecciones Goa, una empresa en un bajo): la bata de boatiné rosa con vivos azules.

La historia del fenómeno Zara despegó con el primer establecimiento en 1975, hasta el actual número de tiendas en todo el mundo, que se queda obsoleto en cuanto se pone en papel impreso. En ella se basan los 4.700 millones de euros que se supone constituían la fortuna personal de la cofundadora del fenómeno. Pero la historia de Rosalía Mera se hizo independiente en 1986. Se separó de Amancio Ortega y de todo lo que suponía el trabajo de Inditex (el consejo de administración lo dejó en 2004). Se centró en sus dos hijos: Marcos, nacido con una parálisis cerebral profunda, y Sandra. Se psicoanalizó y estudió Magisterio.

Creó y se puso al frente de la Fundación Paideia Galiza, un centro de estudios sociales y pedagógicos. Unos más clásicos y otros menos. Por ejemplo, cuando el Gordo de la Lotería sembró de millonarios la zona de Rianxo (A Coruña), un equipo de Paideia se desplazó de forma permanente a la zona para asesorar a los agraciados de forma que no todo el dinero acabase en coches de alta gama y otras inversiones clásicas en estos casos, y se destinase a aplicaciones más productivas. El suyo propio, multiplicado por bastante cuando Inditex salió a Bolsa, se cobijaba bajo la sociedad Rosp Corunna, con inversiones en sectores hoteleros, energías renovables, tecnologías informáticas, y un largo etcétera que incluye sociedades de inversión mobiliaria en capital variable (Sicav), y una participación en los fondos manejados por el estafador Bernard Madoff. También poseía el 5% de la farmacéutica Zeltia, a la que apoyó cuando sus anticancerígenos experimentales estaban siendo cuestionados.

En 2004 fundó el Centro Mans, un centro de iniciativas empresariales enfocado principalmente a los sectores tecnológicos y culturales, que proporciona desde despachos a un estudio capaz de grabar hasta orquestas sinfónicas. Estas políticas tenían también sus detractores, que decían que la influencia de Rosalía Mera atraía a sus proyectos ayudas y subvenciones que no le eran necesarias. Deloa, una asociación para el impulso de las comarcas del sur de A Coruña, patrocinada por Paideia, que agrupa a dos docenas de empresas turísticas, gestionó inversiones por valor de 17 millones de euros en diez años de existencia. “Nuestras asociaciones o nuestras empresas también tienen derecho a optar a las ayudas públicas”, se defendía.

Tres de los cuatro multimillonarios que encabezan la lista española de Forbes viven en A Coruña. Ortega, Manuel Jove y Rosalía Mera. Los tres eran fácilmente localizables en sitios tan accesibles como la tribuna del estadio de Riazor, o la taberna Os Belés. Mera había dejado de frecuentar ese templo de la canción tabernaria porque, a raíz de las informaciones periodísticas, había gente que se pasaba por allí por si podía dejar caer una petición. Porque la niña de Monte Alto que se hizo adolescente cosiendo para las señoritas coruñesas profesaba aquella vieja creencia izquierdista de la redención por el trabajo.

No dejaba conferencia de prensa alguna sin que quedase patente su convicción de la necesidad del esfuerzo como motor en la vida. Y asistía a todas las que convocaba Paideia, y contestaba cualquier pregunta. Así arrojaba bombas verbales que a ella no se lo parecían —“no entiendo la repercusión, son cosas de los medios”—, como su apoyo del movimiento de los indignados y su disposición a sumarse a las acampadas. “Los niveles de corrupción tan extendidos son de muchas maneras, y de muchos colores. Tenemos que plantarnos y decir: así, no”, afirmó en junio de 2011. O “los recortes en el ámbito de la sanidad y la educación hacen un flaquísimo favor a la sociedad. No se puede es ir a la parte más fácil y a recortar por abajo. Estamos en un barco que o nos salvamos juntitos o aquí no podemos estar echando gente fuera”, dijo el mayo pasado, a la vez que expresaba su rechazo a la reforma del Gobierno de Rajoy de la ley del aborto.

“Soy una desclasada”, le decía al escritor Suso de Toro en una entrevista en EL PAÍS en 2004. “Pero si me tengo que identificar, me identifico mucho más con ese entorno que ha sido mi mundo y del que tampoco he querido moverme demasiado porque me nutre, me sostiene”. Ahora, la mujer más rica de España (bastante más que su madre, porque se supone que también es heredera de Amancio Ortega) se llama Sandra Ortega Mera. No sale en las revistas, es psicóloga, tiene tres hijos que van a un colegio público y siempre fue la mejor consejera de su madre.

jueves, 15 de agosto de 2013

De la creación

En cierta ocasión, un ya anciano Samuel Beckett le dijo a la joven coreógrafa Maguy Marin: “con respeto no se logran las cosas bellas”.

 Ahí queda eso.

domingo, 11 de agosto de 2013

Alien


Ash: Lo leíste bien. Está muy claro. Prioridad: traer de regreso al alien. Las demás consideraciones anuladas.

Parker: Es la maldita compañía. ¿Y nuestras vidas, hijo de puta?

Ash: Lo repito: el resto de las consideraciones quedan anuladas.

Ripley: ¿Cómo lo matamos? Tiene que haber alguna forma de matarlo ¿Cómo lo hacemos?

Ash: No podéis. Aún no comprendéis con lo que os enfrentáis... ¿No es cierto? Un organismo perfecto. Su perfección estructural es sólo comparable a su hostilidad.

Lambert: Tú le admiras...

Ash: Admiro su pureza. Es un superviviente al que no afectan la conciencia, los remordimientos... o las fantasías de moralidad. No tenéis ninguna posibilidad. Pero... ¡contáis con mi simpatía...!

Ventana mirando al mar


Ole


Lo que Nadal no pueda hacer es que no se puede hacer. Eres grande, chaval!

sábado, 10 de agosto de 2013

Falú

Se nos fue Eduardo Falú, un compositor, cantante y guitarrista argentino de gran calidad. Alguien que formó parte de mi infancia. Nunca fui a Salta y sin embargo la llevo en el alma.

A guitarrear con el viejo Yupanqui en los fogones estelares. Aunque el viejo era para echarle de comer aparte...

El dia que Manuel Picón vino a despedirse iba a encontrarse con Falú en el Teatro de la Villa. Justamente ese compromiso acortó la visita. Desde entonces sus canciones forman parte de mi paisaje habitual.

La muerte de Eduardo Falú.

El truco más viejo del mundo

Si me cuentas de verdad lo que pasó, te perdono todo.