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viernes, 31 de agosto de 2012

Súdbitos

El rey de España le pega un broncón de padre y muy señor mío a un pobre chófer porque aparca dos metros antes de donde el rey opina que debe bajar. Lo humilla delante de las cámaras de televisión y todo el país contempla el espectáculo.

Su yerno, ex jugador de balonmano y muy rápido con los números, está bajo sospecha de llevarse un montón de dinero por hacer nada y tiene el tupé de regresar a Barcelona."He llevado a cabo mis actuaciones profesionales con rigor y seriedad..." Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate!

Mientras los españoles podamos mantener a esta extensísima familia de niños muy rubios en realidad no estamos en crisis: nos sobra el dinero.

Me pregunto qué opinaría Carlos I o su feroz hijo Felipe II de todo este circo. Austrias.

lunes, 30 de julio de 2012

Zamba de mi Esperanza


Yo y mi mamandurria,

por Lorenzo Silva (El Mundo, 29 de julio de 2012).

Sí, yo también tengo una mamandurria. Exactamente 426 euros al mes. Gracias a ella, y al comedor de Cáritas y a la Cruz Roja, mi familia y yo tenemos ropa y comida, pagamos los recibos, recargamos los dos móviles prepago con los que nos apañamos los cuatro y nada más. Los ahorros que fui haciendo para cubrir mi vejez pagan por ahora la hipoteca y así al menos no nos tenemos que ver en la calle. Pero echo cuentas y unos días me sale que bastarán para amortizar todo el préstamo y otros días me sale que no. Dependerá de cómo vaya el Euribor.

Tengo cincuenta y tres años y soy o fui ingeniero, pero desde hace tres años, cuando la crisis fulminó a mi empresa y mi empresa me fulminó a mí, no encuentro trabajo. No es que no haya visto ninguna oferta, pero en todas prefieren a titulados recién salidos, que son los más adaptables a las condiciones, desde el salario basura hasta la jornada infinita, que el nuevo modelo de relaciones laborales lleva aparejado. En vano he intentado hacerles ver a mis potenciales empleadores que estoy dispuesto a pasar también por ese aro. Me ven las canas, me ven la tripa y acaso calculan que mi salud cardiovascular no es óptima para asumir semejante desafío. Que pase el siguiente.

También he visto que hay ofertas de empleo en el extranjero, pero ahí la juventud pesa todavía más. He pasado dos procesos en los que fui siempre batido por chavales más jóvenes. Entre otras cosas, como la ausencia de cargas familiares que los distraigan o los vayan a deprimir con la añoranza del terruño, aquí resulta definitiva la baza de los idiomas. Todos estos han pasado un año de Erasmus en Londres o en Edimburgo o en Manchester. A mí me dieron francés en el colegio y el bachillerato, y el inglés que chapurreo lo he ido aprendiendo a bocados por el camino. Con eso, no puedo medirme con ellos.

De modo que aquí sigo, y cada día las perspectivas son un poco peores. Con cinco millones ya muy largos de desempleados, toda la obra pública parada y la privada bajo mínimos, mi empleabilidad resulta igual a cero, pero he aquí que esta semana he aprendido que yo soy el problema. Yo, y mi mamandurria.
Que me perdone quien tenga que perdonarme, desde el Dios Todopoderoso que está en lo alto hasta el último de mis conciudadanos para los que represento una carga insufrible, pero no puedo evitar acordarme de lo que sé y he visto, cuando aún estaba en el mundo con un traje y una corbata y un maletín lleno de papeles.

Las comilonas pantagruélicas repletas de concejales y politicastros de diputación provincial que inexorablemente se contabilizaban como gasto deducible, disminuyendo la cuota a ingresar de la empresa. O los BMW o los Mercedes en renting o leasing, que disfrutaban los que dirigían el cotarro y cuyas cuotas también iban a mermar lo que al final del ejercicio se le abonaba al erario público (durante cuatro años, incluso tuve yo uno, aunque el mío era sólo un Citroën grande).

Una vez me contaron que en cierta empresa, un banco para más señas, se hacía lo mismo pero con el avión a disposición de la cúpula y con cosas aún más escandalosas. La gente se sorprendería, si supiera los impuestos que pagan quienes más dinero mueven. Cómo, año tras año, les llega a salir negativa la declaración.

Nada de eso son mamandurrias, claro. Eso se llama optimización fiscal. Como tampoco lo es que una diputada y ministra con nueve propiedades inmobiliarias, una de ellas en Madrid, reciba una indemnización por vivienda para que pueda alojarse dignamente en la capital. Mil ochocientos euros, o lo que es lo mismo, la limosna que yo recibo multiplicada por cuatro. Eso, insisto, no es una mamandurria. Eso es una indemnización.

Sí, vengan a por mí. Me lo tengo merecido.

lunes, 16 de julio de 2012

Andrea Fabra, diputada del Partido de los Pobres

¡Qué fácil resulta ser diputado hoy en día! ¿Verdad, señora Fabra? Hace algún tiempo había que saber algo de retórica, utilizar un lenguaje respetuoso con el contrario –al enemigo que huye, puente de plata–, buscar el consenso antes que el enfrentamiento estéril. Se guerreaba con argumentos, empleando la dialéctica. ¡Contra te, Super te! Claro que para eso hace falta un mínimo de cultura y es poco probable que una llamada de papi a los amigos del partido solucione esta carencia estructural.

Destacar por lo que se es o por lo que se hace por los demás antes que por lo que se tiene. Azaña fue un escritor brillante y Fraga publicó más de ochenta libros. Al igual que en la Teogonía, los tiempos parecen ir de mal en peor. De Azaña e Indalecio Prieto hemos pasado a Zapatero, Pepiño y Rubalcaba. De Niceto Alcalá Zamora, Fraga y Areilza hemos llegado a Rajoy, la esfinge sin misterio, Rodrigo Rato y la familia Fabra. Si nos ceñimos a este deambular de personajes públicos, los hijos resultan ser mucho más tontos que los padres y los nietos parecen experimentos genéticos fallidos. Hesíodo tenía definitivamente razón.
Y hoy es usted diputada. Sin más credenciales que sus mechas rubias, un papi de posibles con pinta de Don Corleone levantino en época de rebajas y la sensibilidad social de un burdégano carpetovetónico extraviado en Sierra Morena.
“Que se jodan”, nos dice la “señora” Fabra a todos los españoles que abonamos impuestos y que pagaremos la crisis a escote. Después tarda usted 24 horas en publicar un comunicado afirmando que en realidad se lo dijo a los miembros de la oposición. Como si fuéramos todos tontos. Excusatio non petita... ¡ya lo sabían los romanos! Pero no creo que usted conozca de Roma más centuriones que Gucci, Versace o Berlusconi, a los que probablemente confunda con Buffon, Pirlo o Balotelli. Pero este último es negro –aunque tiene una cresta rubia, para disimular–... tenga cuidado Doña Andrea, ¿se imagina la cara de su padre si le presentara un novio de color NEGRO? ¡Qué disgusto más grande, madre mía del Amor Hermoso! ¡Un negro! ¡Como Machín...!

Pero qué digo un novio, si usted está casada y bien casada, con otro señor muy bien “colocao” y un bronceado impecable. Qué descanso, tía Gertrudis...
Recuerda el tono del exabrupto de la niña bien al “muera la inteligencia" de Millán-Astray. Otro premio Adonais paciendo por la piel de toro.
Conocida es la respuesta de Miguel de Unamuno: “Venceréis, pero no convenceréis”, y se murió para no tener que vivir en la España del gallo negro.
Doña Andrea Fabra, que Dios le dé a usted y a los suyos setenta veces siete de lo que usted, en su infinita arrogancia e inefable torpeza, desea al trabajador español, que somos todos los que no hemos nacido en cuna de oro, es decir, la inmensa mayoría de este santo país y que, entre otras miles de cosas, pagamos su sueldo de di putada para que pueda insultarnos a gusto en horario infantil.

Al menos DE MOMENTO. También existió una Francia antes de 1789.

miércoles, 6 de junio de 2012

Hablando en plata

Aquí está la solución de este sindiós que estamos viviendo. Abrir bien esas molleras...


miércoles, 18 de abril de 2012

Confirmado: los reyes son los padres



Hay hombres que cazan un topete y son buenos. Hay otros que cazan un lince ibérico y son mejores. Hay otros que cazan un elefante que se balanceaba, y ya nunca más, y son muy buenos. Pero hay quienes cazan toda la vida, toda clase de fieras y tienen la casa decorada con toda suerte de cabezas y cornamentas de bestias muertas, ¡qué valientes! Esos son los imprescindibles para nuestra querida España.

Alfred Winchester

lunes, 12 de diciembre de 2011

Groucho y yo

En tiempos de penuria no hay nada como aprender a tomarse las cosas con cierta distancia. La gente que vivió la posguerra de la Guerra Civil española, donde no había nada de nada, suele recordar "el hambre que pasaba" y agregan a continuación "...y lo que nos reíamos...".

La radio jugaba un papel de primer orden como elemento de cohesión social y tengo la impresión de que, pese a las dificultades, la gente estaba más unida y se interesaba más por los problemas del vecino.

Hoy vivimos rodeados de aparatitos que dificultan el verdadero contacto humano. Preferimos los mails a una charla mano a mano y tenemos telefoninos que nos permiten navegar las 24 horas por un mundo de cifras e imágenes de cartón piedra. Es como comparar una fotografía digital con un buen cuadro. Estamos situados en el aparcamiento subterráneo de la caverna platónica. No llega la luz, ni el aire ni nada.

Si los tiempos de la posguerra española eran complicados, qué decir del cambio del siglo XIX al XX en Nueva York para una familia de inmigrantes judíos sin dinero. La gente aprendía a buscarse la vida casi al mismo tiempo que aprendía a andar. Si no se encontraba trabajo se inventaba. Se hacían masters en realidad a base de darse golpes.

La familia de Groucho Marx era algo especial. Las memorias que escribió, "Groucho y yo", me han acompañado a lo largo de diversas etapas. Las leí por primera vez cuando tenía 14 años y desde entonces siempre las he consultado para volver a reírme con alguna de sus historias, porque la propia vida de Groucho es el combustible de sus parodias.

Cabe imaginar a los padres del clan Marx y a los cinco hermanos riendo sin parar en alguna de las incontables casas en las que vivieron huyendo de los clientes de papá Marx, el peor sastre de Brooklyn. La madre fue quien aglutinó al grupo y negoció sus primeros contratos. Por los pasillos se oye a Chico y a Harpo practicar en instrumentos desvencijados. La casa es un caos lleno de vida.

Los relatos de Groucho acerca de la crisis del 29 y la manera en que fundió sus ahorros no tienen desperdicio y están de rabiosa actualidad. "Aquello no paraba de subir, la gente se había vuelto loca, y yo también. Todos comprábamos acciones apalancados...".

He aquí un link para descargar "Groucho y yo" en formato e-pub. Aparecerá una pantalla en donde basta pulsar el botón "Download" para descargarse el archivo. En la red hay varios e-reader gratuitos que leen este formato. Espero que lo disfruten y lo compartan con los amigos "reales".

Mientras permanezcamos en este mundo absurdo, la consigna es reírse todo lo que se pueda, hacer el amor más allá de lo médicamente aconsejable, conocer mundo, encontrar actividades que nos apasionen y disfrutar al máximo. Si somos capaces de ligar algo de esto con la solidaridad o la entrega a los demás (incluyo en este capítulo la entrega a los hijos, los padres, la familia o los amigos), entonces apaga y vámonos.

Que cuando llegue la parca encuentre la maquinaria con kilómetros de más, el embrague roto, el catalizador aplastado y la ITV caducada.

martes, 7 de junio de 2011

El camino

La isla de la que era oriundo Erik el Rojo nos vuelve a decir lo que hay que hacer. Aquí parece que todo está bien. Los dos partidos principales, poder y oposición, tirándose los trastos a la cabeza sin concretar nada e ignorando las exigencias de la calle.

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial los aliados juzgaron a los nazis y muchos de ellos salieron de rositas incorporándose al bando occidental como ocurrió en el caso de Werner von Braun. Otros escaparon a la costa española -en tiempos de Franco Denia era un hervidero- o a Sudamérica. Los rusos eran un poco más expeditivos. Digamos que odiaban los trámites burocráticos. También evitaban el despilfarro injustificado de balas: una soga y un buen árbol. Como en el Far West.

Los rusos de esta crisis están siendo los islandeses. Alguien que vende activos tóxicos a sabiendas de que lo que está colocando es basura sin mezcla no debería pasearse libremente por las calles. Los políticos que han presenciado el proceso como si la cosa no fuera con ellos son cómplices necesarios.

Islandia enjaula a sus banqueros, y puede que también a algún político. El ex primer ministro conservador islandés Geeir H. Haarde afronta desde hoy un juicio en el que está acusado de negligencia grave por su gestión de la crisis. Los bancos islandeses quebraron en octubre de 2008, el fatídico mes del colapso de Lehman Brothers, y metieron a Islandia en una profunda crisis de la que aún no ha salido, y que ha provocado fuertes subidas de impuestos, un severo recorte del gasto público y un corralito que impide a los islandeses disfrutar con libertad de sus ahorros. El Ejecutivo se vio obligado a pedir ayuda al FMI.

Una cuarta parte de la población echó a la calle para pedir la dimisión de Haarde tras la bancarrota, y el primer ministro presentó su dimisión apenas dos meses después. Los socialdemócratas ganaron las posteriores elecciones. Su imputación llegó el pasado septiembre, con el visto bueno del Parlamento -por un escaso margen-, tras el informe realizado por una comisión de investigación para determinar responsabilidades. La misma comisión ha allanado el camino para juzgar a varios ejecutivos de banca.

Un tribunal especial para procesos que afectan al Gobierno será el encargado de estudiar el caso. Pese a que hoy debe confirmarse la acusación, es probable que el juicio no empiece hasta después del verano. Haarde (el primer líder político en el mundo encausado por la crisis) podría disponer de ese plazo para presentar alegaciones. La fiscalía le acusa de incumplimientos de sus responsabilidades "cometidas desde febrero a principios de octubre de 2008 por negligencia grave", al desoír las advertencias que recibió sobre una inminente crisis de los bancos. "Esto será difícil de probar, sobre todo a la luz de lo que se conoce acerca de la crisis bancaria en Islandia y en otros países", aseguró hace unos días Haarde.

"La causa contra el ex primer ministro no prosperará porque se trata de una simple vendetta política", aseguró a este diario Hannes H. Guissurarson, exasesor del Ejecutivo conservador durante unos años en los que Islandia desreguló completamente la banca. El Parlamento exculpó en la misma votación que dio luz verde al encausamiento de Haarde a otros ex altos cargos (un conservador y dos socialdemócratas), en contra del parecer de la comisión investigadora.

El FMI aseguró ayer que la recuperación islandesa "está en camino", y que el Ejecutivo debería mantener los controles de capitales para evitar problemas con la divisa. Tras una caída del PIB del 3,5% en 2010, el FMI espera que Islandia crezca el 2,3% este año.

Mientras se decide en juicio la responsabilidad de la crisis, los islandeses se niegan a devolver a Reino Unido y Holanda 4.000 millones de euros por la bancarrota de una de sus entidades financieras. Lo hicieron en referéndum, el pasado mes de abril. A mediados de la pasada década, uno de los grandes bancos islandeses, Landsbanki, abrió una filial por Internet en Reino Unido, Holanda y Alemania que tuvo un éxito fulgurante por los altos intereses que pagaba en una cuenta llamada Icesave. A principios de octubre de 2008, apenas 15 días después de la quiebra de Lehman Brothers, el Reino Unido detectó que los bancos islandeses estaban traspasando dinero de las cuentas británicas a Reikiavik y les aplicó la ley antiterrorista: congeló todos sus fondos. Los bancos estaban sobreendeudados (sus activos suponían 12 veces el PIB), y esa decisión, junto a la crisis internacional, les llevó a la bancarrota. El Estado no los rescató. Los dejó caer, y posteriormente los nacionalizó e inyectó dinero para que siguieran operando, pero solo en Islandia. Londres y Ámsterdam pagaron a los depositantes de Icesave (unas 300.000 personas) el 100% de los depósitos y desde entonces reclaman ese dinero. Eso suma 4.000 millones: tal vez no parezca una cifra desorbitada, pero es un tercio del PIB islandés.

sábado, 30 de abril de 2011

Cinco euros


Un billete de cinco euros siembra el pánico en Puerto Banús.

“Ha sido súper fuerte, no sabíamos que hubiera billetes tan pequeños; no, si al final será verdad que estamos en crisis”, comenta uno de los testigos. Nadie puede explicar exactamente de dónde ha salido, pero el caos que se ha formado al encontrarlo ha sido monumental. “Uno de solo cincuenta ya nos pone de los nervios, así que figúrate el caos”, explicaba un testigo abanicándose con la Visa Oro, “ya es de mal gusto llevar dinero encima.”

Las autoridades tratan de averiguar quién ha introducido semejante objeto en la localidad, o si ha entrado “volando desde algún lugar más humilde”.

jueves, 7 de abril de 2011

Bancos

El atraco a un banco no es nada, comparado con el hecho de fundarlo.

Bertold Brecht

domingo, 16 de mayo de 2010

Encrucijada


Hace algún tiempo escribí sobre el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, ZP o Sosoman. Ya es tarde para hablar de los despropósitos, la improvisación permanente y las idas y venidas. La crisis es ya una realidad incontestable, el número de parados se desboca y la gente está hasta las pelotas.

Hablar de crisis... lo que se dice crisis, es muy relativo. Estamos a mediados de mayo -"por fin llegó el verde mayo", que decía Miguel Hernández- y las terrazas de Madrid están a rebosar. Los atascos de coches siguen produciéndose a diario y la gente que tiene trabajo empieza a hablar de las vacaciones, dónde ir, cómo desplazarse. (¿Has visto lo del volcán? Ay hija, qué lata! No sé qué hacer ¡Me han vuelto a cancelar el vuelo!). No entiendo cómo alguien puede seguir adelante con esta clase de problemas encima.

Vacaciones en la playa. En busca del divorcio perdido. Vamos, que la gente sigue gastando guita en huevadas. Como siempre.

Hasta que la cosa no alcance los extremos que se han vivido en otros países como la Argentina de los noventa y principios del siglo XXI, con hiperinflación, cambios desbocados, dinero retenido en las cuentas bancarias, devaluaciones a traición, etc. hablar de "crisis" es un poco extremo.

Aún así, el problema de España no es sencillo. Viviendo muy por encima de sus posibilidades durante mucho tiempo, ahora toca despertarse con resacón.

El problema de fondo es el modelo de organización de la sociedad. Durante muchos años se ha glorificado el mercado y su famosa "mano invisible" que todo lo arreglaba. Economía de mercado, nada de regulación. El mercado se autorregula, decían. El gobierno no debe intervenir. Hay que dejar la economía en manos de los especialistas, los financieros, los bancos. Todo eso nos lleva al desastre. La razón radica en la naturaleza voraz del cerdo humano, su incapacidad de echar el freno jamás, de seguir y seguir hasta que la vaca se quede como la mojama.

Ahora se oyen voces sobre la posible vuelta de las ideas socialistas (que nunca se han ido). Esto es como invertir en bolsa. Aunque haya perdido todo lo que tenía hace 5 años, el "inversor" se autolobotomiza y vuelve a invertir. Yonky de sí mismo.

¿Qué pensar? ¿Acaso el Estado debe intervenir para regular? ¿Hasta dónde? ¿Quién controla al Estado?

ZP y sus coleguitas acaban de sacarse la careta. Se han presentado como lo que son: la derecha moderada, pero derecha al fin.

Según los grandes cerebros del PSOE, ¿quién debe pagar los platos rotos de una gestión deplorable? La clase obrera y los pensionistas. Los sectores más débiles de la sociedad. ¡Bravo! Así, nuestra "izquierda" le quita el trabajo a la derecha, dejándola sumida en la perplejidad y la incertidumbre (¡pero si esas ideas son MÍAS...!, exclamarán).

En vez de equilibrar los tantos apuntando a las clases pudientes o controlando las ganancias de los bancos (es curioso, en todo este tiempo de desastre económico, los bancos no han dejado de ganar dinero, eso sí, cerrando el grifo del crédito. Durante la época del alucine los bancos concedían créditos a gente incapaz de pagarlos. ¿Que me pides 120.000 para un piso...? ¡Llévate 180.000 y te compras un coche cuyas reparaciones no vas a poder pagar en tu vida y te vas de crucero para relajar el estrés! ¿Dónde hay que firmar? pregunta Einstein. ¿Acaso alguien ha ido a la cárcel por practicar esta clase de terrorismo social que está en el corazón de la debacle?)

Cuando algún banco o caja se acercó al abismo de la quiebra por causa de una nefasta gestión o simplemente robando a la luz del día -véase el caso de Caja Castilla-La Mancha- ahí estaba el dinero del fondo de garantía de depósitos para tapar agujeros. En EEUU se utilizó dinero público para salvar a tipos que suelen viajar en avión privado. La fiesta la pagamos entre todos. El Partido Socialista opta por apretar aún más a pensionistas y funcionarios, la gente que no tiene casoplones, ni barcos anclados en el Mediterráneo ni grandes sumas debajo del colchón.

¿Por qué no bajar un 50 por ciento el sueldo de los políticos y eliminar las kilométricas cuentas de gastos? ¿Desterrar los coches oficiales? ¿Aumentar los impuestos a los moradores de La Moraleja? ¿Proclamar la República y eliminar gastos de Froilán y cía? Pero, hombre, para qué, qué agobio cambiar la Constitución, es mucho mejor cobrarle a las viejas viudas nonagenarias y a los pobres de pedir. Las viejas están a punto de espichar y los pobres son pobres, ¿para qué quieren la pasta? ¡Que se jodan! ¡Pobres de mierda! ¡Qué fastidio!

Por esta razón, comentaba en otro post, para hacer una política de derechas es mejor contar con ladrones profesionales, no con simples aficionados. Es mejor gente acostrumbrada a los grandes jardines familiares, los coches de alta gama, los viajes al extranjero. Con la piel convenientemente tostada, trajes impecables y un corte de pelo de 500 euros. Del club de golf y de la partida de paddel a la fiesta en casa de Jorge Juan. ¡Qué agobio que no podamos teletransportarnos, Scottie! Ellos saben lo que es robar con una sonrisa de dientes perfectos, timar a todo Dios, construir estafas piramidales vendiendo estampitas de colores, maderas nobles, toda clase de gilipolleces. Son ESPECIALISTAS. Están acostumbrados a mandar, a humillar, a reírse de la gente.

-María, ¡le he dicho treinta mil veces que la sopa no se sirve así! La temperatura media de una sopa debe superar con generosidad los 55,8 grados Celsius. ¡Estúpida!

-¿Me calienta la copa?

Voy a contratar a mis amiguetes. Los voy a poner a dirigir las instituciones españolas en el extranjero con un sueldo de alucine. Me da igual si son retrasados mentales. Hoy por mí, mañana por ti. Por ejemplo, el Instituto Cervantes. Voy a poner al frente del buque insignia de la cultura española en el mundo mundial a chupaculos sin fronteras.

-¡¡¡Quedas despedido!!!

-¡¡¡¡¡¡¡A la puta calle!!!!!!

En un sistema de mierda como éste, donde existe la sanidad de lujo, las casas de lujo, los coches de lujo, las casas de veraneo, la guita indecente para algunos, en donde las multinacionales farmacéuticas deciden quién vivirá y quién palmará, es mejor que la gente que gobierna tenga un impoluto expediente de materia fecal en sangre desde hace generaciones. Un hijo de puta te lo encuentras en cualquier esquina a la hora del café, pero un grandísimo hijo de la gran puta tarda tiempo en fraguarse. Hace falta que se mezclen malas sangres espesas, gritos, puñetazos sobre la mesa. Los padres deben ser basura químicamente pura, cerrando la puerta a cualquier clase de mutación. Que el hígado y los riñones funcionen al ralentí. Sólo a fuego lento se obtiene una cosecha de malnacidos de primera.

¿Cambiar el sistema? ¿A alguien le interesa ese debate? Me temo que no. La gente aprieta los dientes y ruega para que pase el chaparrón y escampe lo antes posible. Para volver "a lo de antes". De ilusión también se vive.

Por cierto, ¿qué planes hay para las vacaciones? ¿Playa o montaña?

domingo, 18 de abril de 2010

De la suerte y otras yerbas

Como planteaba Woody Allen en la soberbia Match Point, a los occidentales nos cuesta horrores reconocer cuántas cosas dependen en nuestras vidas de la suerte. Deseamos conservar la ilusión de que tenemos el control, de que todo depende de nuestra voluntad. Die Welt als Wille und Vorstellung, que diría el genial Schopenhauer. Pero no es así.

Ahí tenemos el caso de los dos ¿líderes? de España. El presidente actual, que ya ha superado la línea de los seis años de gobierno, nació con una gran flor allí donde la espalda pierde su casto nombre.

La forma en que fue elegido secretario general del PSOE, derrotando al candidato "oficial" -el folklórico José Bono- de manera inesperada y sorprendente, ya anunciaba que los hados estaban de su parte. Y qué decir de la manera en que llegó a la Moncloa, against all odds... Marzo de 2004. Hizo falta el atentado más brutal de la historia contemporánea de España y una pésima y ridícula gestión de la crisis sin precedentes que se suscitó en los días posteriores al atentado y previos a las elecciones por parte del partido entonces en el gobierno, los tories españoles: el PP. Las probabilidades de que dos acontecimientos tan extremos -la madre de todos los atentados y Acebes en todo su esplendor- ocurran de forma simultánea son mínimas. Pero el cero también sale en la ruleta y el único mérito de ZP es haber estado allí, ser la única alternativa viable de gobierno.

En cambio, los destinos de Mariano Rajoy, líder del PP, parecen estar presididos por el signo del marasmo. Es como esa gente que se acerca a un ordenador y este deja de funcionar, como por arte de magia. Es gafe, yeta, mufa. Un cenizo de pura cepa. Como pasaba con Méndez, infame presidente de la Argentina cuya simple mención abría las puertas del Averno. Ni siquiera estaba permitido decir en voz alta su verdadero nombre, ya que uno corría el peligro de caer fulminado por un rayo o ser desmaterializado o vaya usted a saber qué. Tenía terminantemente prohibido acudir a los partidos de la Selección Argentina ya que, en tal caso, el combinado albiceleste podía perder con Tonga por 13 a 0.

Rajoy es un ¿líder? absurdo. Con una crisis como la que afecta a España en los 2 últimos años debería acumular una ventaja en la intención de voto de quince puntos o más. Pero no. Ha estado bailando en 2-3 puntos como mucho. Si no logra convencer de que es la alternativa en semejante tormenta perfecta, apaga y vámonos.

Lo que resulta más preocupante de Rajoy es su ausencia de carácter. La manera en que está gestionando el caso Gürtel en Valencia -donde el impresentable Camps sigue al frente de los destinos de la comunidad autónoma- o el caso Matas en Baleares resulta paradigmática. Qué se puede esperar de alguien que admite en las filas de su partido corruptos de semejante ralea.

"Lo nuestro es muy bonito", le decía Camps a "El Bigotes" mientras las contratas a dedo y los regalos de postín volaban de un lado a otro. Sinvergüenzas y torpes, muy torpes. Un cocktail letal. Matas, Bárcenas, El Bigotes, Don Vito, Costa, el siniestro de Castellón, una lista interminable.

Si es una cuestión de hado, Zapatero volverá a ganar en 2012 y Rajoy volverá a perder por tercera vez. Sería estupendo para la ¿izquierda? que en el PP se empeñen en mantener a Rajoy tras una nueva derrota. Habría PSOE hasta el año de la Olimpiada de Madrid con Gallardón en el asilo. Da igual que el déficit del estado quintuplique los límites marcados por Europa y que no haya norte en el "plan" para sacar al país de la recesión. Aún así, el PSOE está obteniendo cierto éxito en la preservación de la paz social. Aunque hay situaciones desesperadas, muchas de ellas afectando a gente que se metió en la espiral de la especulación sin el más mínimo sentido común, España aún está lejos de vivir un 2002 argentino. Al menos, eso parece.

La cuestión de la reforma del mercado laboral es una patata caliente para el PSOE, que intenta ganar tiempo e implora al cielo que cambien los vientos.

Pero nuestra teoría de la suerte no lo explica todo. Ahí está la tercera en discordia, Rosa Díez, ex dirigente del PSOE que, con la proyección alcanzada de las últimas elecciones, podría aspirar a convertir su nueva formación -UPyD, el nombre ya es raro, depresivo y no suena a "Gardel" o "Elvis"- en partido bisagra inutilizando a Izquierda Unida. Con viento en popa, Rosa Díez se encargó de echar por tierra dicha teoría al demostrar que la propia estupidez es una poderosa fuerza a tener en cuenta. Por la boca murió el atún. Alguien que podría haber capitalizado el descontento de los no nacionalistas y los desencantados del PSOE y del PP -es decir, más de media España-, eliminó toda su credibilidad de un plumazo al señalar que "Zapatero podría ser "gallego" en el sentido más peyorativo del término". Brillante. Los gallegos encantados, of course, con muchas ganas de encontrarla paseando por las calles de Santiago y abrazarla. Hay que ser...

¿Quiere hacer amigos? ¡Pregúnteme cómo! UPyD.

Hay muchas maneras de ganar una batalla. Verbigracia, Lao Tsé. En esta partida de ajedrez no se trata de Fischer, Spassky, Karpov, Kasparov, Capablanca o Alekhine. No. Aquí se trata de simples aficionados que se benefician de la torpeza del contrincante. No ganan por la propia genialidad o el arrojo de sus sacrificios. Es el error garrafal del contrario lo que les otorga alguna posibilidad de maniobra. Errores de principiante, de tipos que se dejan la mitad de las piezas por el camino.

Eso y una gran flor primaveral.