martes, 4 de agosto de 2020

Superhéroes anónimos

Ayer me escribió un individuo/a con el nombre de "Anónimo" (un Superhéroe) para insultarme por mis comentarios acerca de esto o aquello.
Intenté razonar con Anónimo pero todo se fue al carajo cuando le pregunté si era el autor de El lazarillo de Tormes.
Se ofendió y ya no escribió más. Los trolls tienen su corazoncito.

lunes, 3 de agosto de 2020

Debilidad

La debilidad está en todas partes. Rimsky-Korsakov desembarcaba en el norte de España sin conocer el idioma ni la cultura hispánica, compraba un cancionero (un libro!) y componía Capricho español. Hoy el ¿compositor? tiene Sibelius, Pro Tools y la Biblia en verso y el resultado es una nanocreación para pegarse un tiro en las bolas. Realmente conmueve que la gente reclame el título de compositor cuando esa profesión la ejercían Bach, Brahms o Mahler. Hay que tener valor para decir "soy compositor".

En algún momento, probablemente comenzó en 1914 y se acentuó a partir de 1945, la humanidad entró en un camino de desnaturalización. De cobardía y autoconmiseración. De eliminación de lo heroico.

Así lo vivió Mishima -tuve el honor de traducir sus Lecciones espirituales para jóvenes samurais. La destrucción de Japón. De su cultura milenaria. Acabó haciéndose el sepuku.

Las crisis son una gran oportunidad para abrir los ojos y empezar a eliminar todo lo que sobra: prácticamente todo. Asesinar a ese burgués o proyecto de burgués en que nos hemos convertido. Ese ser egoísta, miserable y ridículo a más no poder.

Ese ser incapaz de hacer nada por nadie.

jueves, 30 de julio de 2020

Stop in the Name of Love

No pienso contestar ni un solo mensaje más con 1.000 faltas de ortografía, sin espacios entre comas o redactado con la semántica y la lógica de la mosca del vinagre.

Stop pandemia de retraso mental sobrevenido. A bloquear gente hasta enterrarla en el mar. Perdí la paciencia.

Crear una vacuna no está a nuestro alcance pero evitar perder el tiempo sí. Enough is enough. FIN DEL MENSAJE.

*
A los que buscan pareja o similar. ¿Queréis saber cómo es una persona? Mirad cómo escribe. Ahí está no solo lo que es, sino lo que puede llegar a ser. Absolutamente todo.

** Ojito con las fotos pasadas por 8.000 filtros o fotos de 1983. Después no se admiten devoluciones. Ava Gardner o Paul Newman no buscan pareja por Internet.

martes, 28 de julio de 2020

Conspiranoicos

Hoy participé en un "debate" con músicos conspiranoicos versión Heavy Metal. Creo no haber leído tantas memeces juntas en un solo lugar y en tan corto espacio de tiempo en toda mi vida. Pero lo más interesante es la manera de razonar, con la lógica de un chimpancé. Un chimpancé irritado, con síndrome de abstinencia y extremadamente violento.

En mis viajes a Cuba traté a mucha gente cercana a Fidel Castro. Me contaban que había un gremio que lo sacaba especialmente de quicio y al máximo: los músicos. Individualistas, tocapelotas, narcisistas. Incapaces de pensar más allá de sí mismos.

Pero dales la posibilidad de unir extraterrestres, malos malísimos peores que Lucifer y "chis" perversos y la parte de sus cerebros que controla las actividades más básicas de la supervivencia incluidas la agresividad, la dominación, la territorialidad y los rituales se activará al 1.000 por 100.

Quizá la capacidad musical esté estrechamente relacionada con el autismo, con alguna forma de percibir la realidad absolutamente distorsionada y ajena al pensamiento lógico. La imagen de un Mozart semiestúpido y con la crueldad de un niño sin educar tal vez no resulte tan descabellada. Eso explicaría la enorme cantidad de músicos que acaba en el psiquiatra y necesitan toda clase de píldoras para sobrellevar la existencia.

Quizá todos los errores que he cometido en mi vida -unos cuantos- tengan su origen en el hecho de que soy músico.

Me he quedado absolutamente de piedra al leer ciertas cosas. Gente que constituye un peligro para sí misma. Es un deber humanitario que esa gente no alcance ninguna cuota de poder.

Hoy comprendí por qué la SGAE es como es. No puede ser de otra forma. Prefiero la muerte a volver a discutir con un tonto conspiranoico extremo. Peor aún. Prefiero ver todas las películas de Garci.

domingo, 26 de julio de 2020

La segunda ola

Para que el socialismo funcione hace falta que todo el mundo trabaje con alegría por el bien común. Con toda la alegría del mundo. Para sortear una pandemia -esta no es la primera, la pandemia de gripe española de 1918 se llevó casi tantos millones de personas como la Segunda Guerra Mundial y se sabe PORQUE HAY DATOS CIENTÍFICOS que indican que aquellas ciudades del mundo que hicieron las cuarentenas más estrictas salieron antes y se recuperaron con mayor rapidez. En cambio, el obispo de Zamora de aquellos tiempos celebró varias misas multitudinarias con resultados nefastos. Está en las hemerotecas- hace falta que todo el mundo colabore.

El número de "Illuminati" nunca ha sido tan brutal. En el comentario que colgué de Guillermo Aquino, medio en broma, medio en serio, se caracteriza a los conspiranoicos. Gente peligrosa.

Puesto que hay gente que no parece dispuesta a colaborar por el bien común poniendo en riesgo al resto de la población -fundamentalmente, a la población más vulnerable- los gobiernos han de utilizar todas las herramientas de las que están dotados para velar por la salud pública.

Caiga quien caiga. Unidades de reeducación para los negacionistas. Que vayan a los hospitales a seguir la evolución de enfermos entubados con sus propios ojos. Como se hizo al final de la guerra con los alemanes que no creían que lo de las cámaras de gas fuera cierto. Se los obligó a desfilar por los crematorios.

El socialismo no funciona precisamente porque siempre hay alguien que se escaquea, que piensa que vale mucho más, que no quiere compartir lo que heredó sin pegar golpe. Es un hecho: el ser humano no es bueno por naturaleza, eso son cuentos para niños y no precisamente los más inteligentes. Aprende a ser bueno a base de hostias. O no aprende en su vida.

sábado, 25 de julio de 2020

Unos y ceros

Durante un tiempo me apasioné por los ordenadores. Escribí un libro sobre el tema, Música virtual, que se editó en Anaya en 1994. Ya ha llovido...

El ordenador/computadora es un prodigio del genio humano. La máquina universal. Y la dualidad hardware-software es hasta metafísicamente fascinante.

La búsqueda de un lenguaje unívoco que no generara ruido ni polisemia data de mucho antes. Es una línea de pensamiento que une a Blaise Pascal, Newton, Leibniz, Frege, Wittgenstein, Alan Türing...

Encontrar un lenguaje suficientemente simple capaz de las mayores complejidades: el lenguaje binario. Las cosas solo pueden ser 0 o 1. Con el advenimiento de la computación cuántica las cosas pueden ser 0, 1 o 0 y 1 al mismo tiempo. ¡La paradoja de Schrödinger!

Una máquina programable, virtualmente infinita. El Test de Alan Tūring.

Aquellos que se quejen porque sus respectivos ordenadores están desfasados y necesitan imperiosamente comprar otra maquinita para realizar su Opus definitivo (en el campo que sea) han de saber que la computadora de abordo del Apolo XI, la nave que aterrizó en la luna por primera vez con permiso de los aceitunanoicos, era el equivalente a un 386. Un chipset que se comercializaba a finales de los años 80. Desde entonces, la potencia de cálculo se ha duplicado cada año y su precio se ha dividido por dos.

El teléfono en el que estoy escribiendo -un Samsung A30, un smarphone de gama baja- tiene un cerebro más potente. Bastante más.

La pregunta de por qué razón disponemos de semejantes herramientas y nadie -hombre, mujer o lo que sea- ha logrado ni siquiera acercarse a Cervantes, Bach, Velázquez o Eisenstein quizá responda a un problema de diseño del propio ser humano: a mayor facilidad, menor profundidad. Es la dificultad la que genera la necesidad. El azar y la necesidad. Eso apoyaría las tesis del entomólogo Wilson: no hay grandes diferencias entre los insectos y los seres humanos.

Una versión extrema nos conduciría a un neodarwinismo social letal.

Pero el potencial revolucionario está ahí. En 1999 creé Artenet. Un sistema de redes para llevar educación -alfabetización digital lo llamaba de manera rimbombante (necesitaba inversores...)- y la idea era crear focos revolucionarios al estilo Trotski pero en la educación. Demasiados fuegos al mismo tiempo no pueden ser contenidos y su efecto tiende a ser exponencial. Lo estamos viendo en el campo de los contagios y en el de la diseminación de la estupidez.

África era el lugar perfecto: se podía saltar directamente al terminal móvil, al smartphone, desde el cual un alumno podría asistir a una clase como la magnífica disertación que hizo Chema Saiz el otro día sobre cuestiones relacionadas con la guitarra de jazz. Olé ahí, Maestro, por cierto.

Telemedicina, apps para evitar que se desperdicien los alimentos, educación sexual (única manera de evitar que sobrecarguemos el planeta y la mujer quede anulada como futuro profesional en los países más atrasados), mejora de los cultivos, sistemas de comercialización peer to peer saltándose las comisiones y la negación sistemática del crédito...

Pero lo que pusimos en marcha hace 21 años no es más que una gota en el océano. Está todo por hacer.

Esta pandemia pone de manifiesto la existencia de infraestructuras robustas. Un sistema descentralizado, un Blockchain universal. Las posibilidades de que ningún niño jamás vuelva a pasar hambre nunca han estado tan cerca.

Unos y ceros. ¡A las armas!

miércoles, 22 de julio de 2020

La gran diagonal

Releo fragmentos de mi novela que saldrá este verano —tranquilos, hay ejemplares para todos, no empujen que hay niños— y yo mismo me asusto. ¿Estuve allí? ¿lo soñé? ¿de verdad la vida puede llegar a ser así...?

Del autor de "A Noé le vas a hablar de lluvia" llega ahora... LA GRAN DIAGONAL, by Martin Rasskin.

"...una de ellas, la más cruel, la mejor amante, la más implacable, un reloj suizo de precisión con piernas kilométricas de bailarina rusa, llegó a mofarse de mi interés hacia su persona... ¿cómo se te ocurre mendigar amor en una milonga? Se reía a carcajadas en mi cara. Esa imagen es impagable: mendigo de amor...

Exigía que me comportara como un malevo sin entrañas, sin una pizca de compasión, sin el más mínimo interés por su alma. A la manera de los hombres con hielo negro en el corazón. Dejando un tendal de cadáveres.

Procedía de Europa del este, de la tierra de las guerras infinitas. Había visto cosas terribles, las había sufrido en carne propia. Yo quería lamer sus heridas, pero estaban por dentro, de una profundidad insondable. Solo pretendía sentirse deseada, no amada.

El espejo comenzaba a empañar su rostro de marfil. Surcos, marcas de sangre. El vino turbio de los años. Su cuerpo, sin embargo, había hecho un pacto con el diablo. Hija de dos campeones olímpicos con los que no se hablaba desde hacía mucho tiempo, parecía un experimento genético de los nazis. Era letal, te clavaba un frío kriss malayo en el hoyo de las agujas mientras alcanzábamos el clímax al unísono. Competía conmigo. No podía dejar de competir. Era decididamente masculina en su femineidad.

Por suerte todo aquello acabó y estoy vivo para contarlo... et pourtant... daría cualquier cosa por haberte soñado y que no estuvieras a dos horas de avión. La amante perfecta. Tan lejos del amor como de Dios. Pégame, muérdeme, átame, fóllame, márchate. No se te ocurra mirarme a los ojos. Los ojos no mienten..."

Charlize Theron ya está contratada para encarnar el papel de la bailarina del este. Me llamó ella. No voy a dar más datos.

viernes, 17 de julio de 2020

Las grandes ideas están en la ciencia

En la época en que fui profesor -una actividad que me hace disfrutar muchísimo- solía utilizar técnicas alternativas para potenciar la memoria y la capacidad de concentración de mis alumnos.

Soy de la vieja escuela y siempre he creído que la memoria resulta fundamental. Sin memoria y capacidad de relacionar datos (sin capacidad de generar nuevos significados a partir de los mismos datos) no hay nada.

Explicara lo que explicara siempre deslizaba datos que nada tenían que ver con la exposición en sí. En plan subliminal y de forma caótica. Datos relacionados con la actualidad, la historia o datos económicos. Mis clases eran un despliegue de energía juvenil yendo de un sitio para otro y lanzando propuestas hasta quedarme exhausto. Después preguntaba a traición para comprobar cuál era su nivel de atención.

Eso hacía que mis alumnos en algún momento me preguntaran de dónde procede la inspiración, las ideas que hacen que uno se ponga en marcha. Creo que lograba comunicarles mi entusiasmo por la vida y las maravillas que encierra.

Da igual a qué te dediques, la ciencia es el modelo. Ahí están las mejores ideas. ¿Quieres escribir, componer música o pintar cuadros? Mira en la historia de la ciencia.

Gaulois resolviendo a los 20 años un teorema fundamental la víspera de batirse en duelo. ¡La noche antes de morir en duelo! Estoy convencido de que esa historia influyó en el amor a las matemáticas de mi hijo mayor, que es un matemático brillante.

Estamos en 2020... pero Eratóstenes midió la circunferencia de la Tierra -malas noticias: la Tierra es una esfera con los polos ligeramente achatados. Lo siento en el alma, no quiero fastidiarle el desayuno a ningún retrasado dental- 1.700 años antes de la expedición de Magallanes y Elcano.

¿Cómo lo hizo? Utilizando el cerebro. Hay muchísimos lugares en Internet donde consultar esta historia. Os dejo buscar a vosotros que tengo un día cargado.

En la ciencia están los mejores cerebros de la historia. La medicina es ciencia y es arte. También es psicología. Los antivacunas haríais bien en investigar el proceso mediante el cual hemos logrado pasar de los 1.000 millones de personas que habitaban la Tierra en la época de Marx a los 7.750 millones que somos ahora. Pero es inútil. Lo que Natura non da, Salamanca non presta.

jueves, 16 de julio de 2020

La jeña del márquetin

Holaaaaaaaaa Martín!!! Te contacto por Facebook. Vos no me conocés. Mi nombre es Noemí Graciela Gándara de Fassuletti. Qué hermoso cantás!!! Me fascina tu voz. Lo digo desde el corazón y el alma. Te oí cantar el jueves pasado en el Café Berlín. La rompés. Naciste para cantar tango. Precisamente... Martín. Yo soy cantante profesional y doy clases de canto. Hice coros con León Gieco y una vez actué en Canal 9 en horario matinal. Quería saber si estabas interesado en tomar clases de canto en mi estudio (virtual, por Zoom, no sé si sabés lo que es Zoom...). La gente se RECOPA con mis clases! No sabés cómo me quiere la gente!!!! Un abrazo, Martín. ¡Qué hermoso cantás! Una maravilla.

miércoles, 15 de julio de 2020

El arte no puede morir

Leo por ahí que "el arte morirá" y cosas por el estilo. Hablo con amigos que están realmente mal porque no ven salida. Ánimo, por el amor de Dios. Habrá que reinventarlo todo, pero saldremos de esta.

Quizá, el hecho de haber nacido en un país en el que cuando te dedicas a cualquier actividad artística -en el palo que sea- se da por hecho que de eso NO COMES, ayuda, es decir, me parece lo normal ir contracorriente.

El arte, el arte de verdad, parte de una necesidad interior, podría decirse de un DESEQUILIBRIO INTERIOR. Nadie se dedica al arte por elección. No me estoy refiriendo a la imbecilidad, los triunfitos o los 40 Payasos Principales ni nada por estilo, hablo de artistas que no pueden dormir pensando en su obra o gente como Gabriel García Márquez que, en cierta ocasión en que estaba yendo de vacaciones con la familia dio media vuelta porque se le ocurrió cómo terminar una novela. La familia, como es lógico, encantada de la vida.

El arte NO PUEDE MORIR, porque es una forma de estar en el mundo de aquellos seres más frágiles que el cristal, aquellas personas que sufren cuando todo el mundo no es feliz. Así que basta de mensajes apocalípticos. Hagamos un recuento de daños en la nave -que hace aguas por todas partes-, encontremos alguna bahía de aguas tranquilas para los trabajos de reparación y a por ellos que son infinitamente cobardes.

¿Se acabaron las subvenciones? (salvo para Alejandro Sanz y sus "conciertos" en la M30). Que les den. Cuando el corralito argentino florecieron mil propuestas artísticas en mi ciudad natal, la Meca de los locos creadores porque el suelo de Santa María del Buen Ayre está ELECTRIFICADO.

Vamos a las cosas. Pero sin llantos ni lamentos. Ya habrá tiempo de estar muertos.

Besos pa tós.

lunes, 13 de julio de 2020

Comida familiar

Mamá es cantante. Está bastante loca, pero quién no. Tiene 768 años y siempre intenta seducir jovencitos cantándoles boleros, tangos, lo que sea. Si no lo logra se enfada. Los pibes se ríen. Se ríen antes de salir corriendo. Usa las redes sociales para pescar incautos con fotos que no tienen nada que ver con la realidad. Eso produce shocks anafilácticos en las citas a ciegas.

El domingo pasado nos invitó a comer a casa. Tengo dos hermanas y un hermano de distintos padres. Su vida sentimental es un desastre. No hay poronga que le venga bien. Entre los hermanos hay cierta distancia, yo qué sé. Cosas de familia.

Mamá pasa bastante de nosotros, así que la reunión del domingo creó bastantes expectativas.

Todo lo que tenga que ver con hacer cosas para los demás no es lo suyo. Cocinar, tampoco. Mejor que no se acerque a la cocina. Así que, ante el temor a una más que probable indigestión, la comida la llevamos nosotros. Huevadas... pero comestibles.

Cuando nos tuvo a tiro, mamá agarró una copa de vino -de vinos sabe un montón-, la golpeó repetidamente con una cucharita y tomó la palabra.

—Ahora que los tengo juntos y veo que se llevan bien entre ustedes, que se las arreglan, quiero confesarles algo...

Mis hermanos y yo nos miramos. ¿Qué podrá ser? ¿Algo sobre nuestros respectivos padres? ¿Alguna clave para ser feliz...?

—Claro, mamá. Estamos encantados de estar todos juntos, aquí, contigo. Te escuchamos... -dijo mi hermana mayor, un prodigio de equilibrio mental y espiritual. Nada filosa.

Se produjo un silencio algo incómodo.

—En realidad... yo nunca quise tener hijos. Solo me interesa mi carrera de cantante. Soy incapaz de hacer nada por nadie. Cada paso que he dado en mi vida ha sido en función de mí misma, de mi carrera. Puedo decirle cualquier cosa a quien sea para lograr mis objetivos, adularle de forma rastrera si es preciso. Solo me interesan los elogios, a cualquiera que me critique ni lo escucho, lo pongo automáticamente en la lista negra. Les pido perdón por haberlos traído al mundo siendo la persona que soy.

Nos miramos todos. Con cierta piedad contemplamos a aquella pobre mujer pintada como una puerta a la que el maquillaje no ayudaba en nada, antes al contrario, acentuaba el patetismo de mujer entrada en años que quiere pasar por adolescente. Comprendimos que nunca tuvo amor. Nunca lo dio. Fría como el hielo más negro y, sin embargo, la persona que nos dio la vida.

Comida familiar. Festejos.

sábado, 11 de julio de 2020

A la vuelta

Y aquí va un cuentito de verano basado en una historia familiar. Festival de Cosquín. Comienzo de los 70, años turbulentos. Los años en que pudimos haber muerto. Va por ustedes. Se lo dedico especialmente a mi amigo Adrián Ramírez con un abrazo fraterno.

A la vuelta

Llevaba meses planeando el viaje al Festival de Cosquín. Trabajaba todo el tiempo sin descanso y sin perspectivas. Mis días eran gemelos. A lo sumo, mellizos. Apenas podía pagar los gastos... Cuando acaba el mes no queda nada y vuelta a empezar. Esa maldita incertidumbre, inventando en el aire.

Pero me encantaba el folklore. El viejo Atahualpa, la Negra, Falú, Zitarrosa, Osiris Rodríguez Castillos. Las zambas, las milongas, ¡las chacareras…! Eran mi refugio.

Todo el año me lo pasaba pensando en el momento de agarrar el coche y salir a la ruta. En casa vivíamos todos apretados: los abuelos, los hijos, el perro. Aquello era un circo. Nos queríamos todos mucho pero, de vez en cuando, era inevitable que surgieran discusiones e intercambios de pareceres por medios no convencionales. Esa cosa familiar, usted ya me entiende...

Los abuelos estaban instalados en una parte más o menos independiente de la casa, pero sus acalorados debates se oían al detalle. Una pareja que aguanta tantos años se acostumbra a comunicarse de formas que, contempladas por un extraño, resultan inexplicables.

El viejo se levantaba todos los días a las 5:30 e iba a la fábrica, donde le esperaba un gigantesco telar y un ruido infernal. Así todos los días de todos los años, por un sueldo bien miserable. Que conservara la cordura y el autocontrol después de tantos años de machaque cotidiano resultaba más que notable. Un héroe de la clase proletaria.

Fogones que invitan a matear… Nunca pude adaptarme a la gran ciudad. Me voy nomás.

Siempre fui un tipo bastante metódico. Había revisado el coche –un Ford A del tiempo de Upa pero que rodaba que daba gloria verlo–, llevaba el equipo de mate (fundamental), unos cuantos sándwiches y un poco de matambre. A qué más.

La mañana era fresca y bien que temblaba el lucero del alba. Después de todo iba a escuchar zambas hasta decir basta.

Subí al viejo Ford, saqué el cebador, aceleré un par de veces como me había enseñado mi viejo y arranqué. Esperé que se calentara un poco el motor y, cual Fangio ciudadano, ¡rumbo a Córdoba! Allá vamos…

No había recorrido ni cincuenta metros cuando veo por el espejo retrovisor que el abuelo sale corriendo de casa a los gritos.

—¡Me voy con vos…! ¡Esperame…!

Aflojé la marcha y esperé que se subiera.

—Dale. ¡Arrancá…!— bramó el viejo.

Aquello resultó totalmente inesperado. Años de vida ordenada. Siempre en pareja a todos lados.

—Pero Don Leizer… ¿no le va a decir nada a la abuela?

—No. Arrancá te digo.

—Mire que se va a preocupar...

—Mirá pibe… la vida está llena de interrupciones y cosas terribles que te parten el alma en dos. Todos llevamos cristales dentro. Uno se va consumiendo hasta que no quedan ni las brasas y los amigos tienen esa fea costumbre de olvidarse de respirar... así que vámonos de joda mientras podamos! Metele pata nomás.

Y mirándome de soslayo, agregó: ¡prefiero discutir a la vuelta, che!

viernes, 10 de julio de 2020

El mundo se cae a pedazos y nosotros nos enamoramos

Acabo de hablar con Pablo. Ya está instalado en un piso de Montpellier que conozco. Justo frente a la estación de tren, un barrio estupendo. Vive con dos compañeros que solo hablan francés, ideal para practicar.

¿Financiación del joven? Mercado Central. Ya tiene curro. De momento, montando y desmontando tiendas. 10 pavos la hora. No es un gran sueldo para Francia, pero más se perdió en Verdún y estaba el KÁISER.

Tema piano... el chaval ha recorrido las tiendas de pianos y los cafés de la ciudad con piano (en Francia el amor a la música es algo digno de ver y hay instrumentos de calidad en muchas partes). Le dejan ensayar en las tiendas. Ha conseguido un Steinway para practicar las sonatas de Beethoven y en un café hace lo que hacía su padre cuando tenía su edad y viajaba por el mundo: un repertorio variado para entretener a la tropa. Satie, unos cuantos standards, Albéniz, Yann Tiersen, lo que haga falta. Yo tenía mis trampitas con Asturias, Córdoba, la Danza número 5 de Granados, el Concierto en Re de Vivaldi... hacía una estadística de las partes que más emocionaban al público y las REPETÍA en bucle. Tahúr que es uno, pero aprendí lo que no estaba escrito sobre estructuras y formas. Sobre todo aprendí dónde está la emoción en una obra, por qué funciona el clímax (cosa que luego apliqué en otros rubros pero es algo temprano para hablar de SEXO elevado a la categoría de Bellas Artes) y cómo se tiene que hacer un armazón completo para poner en valor aquello que concentra la emoción. Y me sacaba un pastón, qué coño...

Pero es que la manzana nunca cae lejos del árbol. Ha conocido a una niña que es chelista y está como loco por ella. Es de Madrid y está cuidando niños para mejorar su francés (esto de que los jóvenes de ahora son vagos y cómodos no es así. Depende de los padres... no tiréis con bala que aún es temprano).

Me dice: "Papá... no es que sea hermosa... es una niña de cuento de Andersen. Te quita el aliento".

¡A mis brazos coño! ¡Así es como se hace...!

Ole y reole la vida y la alegría. 18 tacos, enamorado, pianista del copón, ganándose la vida. Le he dicho "oye, si necesitas pasta -ya le di 200 pavos a fondo perdido el día de su partida. "Pa mujeres y vicio"- para financiar "l'amour" llama a BANCO PAPI que para esas cosas yo siempre estoy. Me dice el tío "estoy ganando 400 a la semana más lo que me den en el café por tocar". Así que he decidido pedirle yo pasta a mi propio hijo. Tengo mis propios gastos de AMOR... se descojona.

Me cuenta que los compañeros de piso son algo guarretes -¡el mal francés?- y que con su Spanglish (habla inglés de pm) y sus cuatro palabras de francés ha tenido que establecer un turno de lavado de la vajilla. Desatascó la pila él solito -vete a saber lo que había ahí- sin darme el coñazo. Se buscó la vida con los tutoriales de Youtube. Es un tío independiente ya. OLÉ.

Usa el Duolingo para darle caña al francés. Y hoy los dos hermanos se van a navegar juntos en un velero.

Me cago en tó... HE HECHO FUEGO. Soy un náufrago en una isla desierta y he hecho fuego. Tengo a Wilson. Amo a la mujer más hermosa del mundo (que también me ama). Tengo amigos cojonudos.

NI VIRUS NI HOSTIAS. Hoy empiezo con el vodka antes de comer. Viva la vida. Muera la muerte!

jueves, 9 de julio de 2020

Pedaleo

"La literatura amable no es ni siquiera literatura", solía decir a sus alumnos universitarios ese genial cascarrabias que era Vladimir Nabokov.

Añado de mi cosecha que el arte ha de tumbarte de un Uppercut directo a la mandíbula o es Kenny G tocando en Mercadona. Las primeras dos páginas, los 16 primeros compases. El primer estribillo de un tango: no tendrás una segunda oportunidad para entrar a matar.

El arte no se elige. Lo esencial se aprende por ósmosis, no está en los libros, no puede enseñarse en un aula. Como el amor, no te deja dormir cuando ella no está y la casa entera se transforma en un pasillo de hospital, un pájaro sin luz.

Para ser artista hay que experimentar el vértigo de estar vivo todos los días. Si te quedas conmigo te doy mi sangre. Si te vas, me mato.

Ser abuelo ya. Contemplar a los nietos en una foto. Los nietos se han ido al otro lado del mar. No volverás a verlos nunca. En la foto aún son niños y montan en bicicleta entre sonrisas mucho más luminosas que un sol.

Estrechas la foto contra tu pecho. Cierras los ojos dulcemente. Cierras los ojos y pedaleas.

miércoles, 8 de julio de 2020

Negra sombra

Para algo que estoy escribiendo me estoy documentando sobre el genoma. Un mínimo cambio, una mutación, en una de sus "letras" puede hacer que un virus como el que tiene paralizado el mundo cambie su letalidad o su facilidad para infectar.

Una novela actual tiene aproximadamente 100.000 palabras. Imaginemos que el cambio de una sola letra de una sola palabra implicara un cambio de sentido completo en toda la historia. En términos borgianos es muy interesante, pero al mismo tiempo, espeluznante.

Bien. Todo esto me ha hecho recordar una historia de mi juventud. Mi novia de aquellos años universitarios solía ir en Navidades a la casa solariega familiar, casa a la que nunca fui invitado ya que no estábamos casados y además, pertenecía a otra clase de social, mucho más baja. A mucha honra, cogno! Era gente realmente maravillosa, pero no parecía reparar en cómo le hacían sentir a uno cuando llegaba esa parte del año. En fin.

Pero a lo que iba. Nos hicimos novios justo antes de las Navidades de 1982. Ese año me contrataron como guitarrista para tocar en Galicia. Allá que me fui con mis 18 años recién estrenados.

Ella estaba en la frontera con Portugal con su familia de posibles y yo en El Ferrol, rompeolas de todas las Galicias. El caso es que nos escribíamos cartas, porque aquello duró más de tres semanas.

En una de sus cartas ella me decía que quería dedicar su vida a la escritura, pero tenía letra de médico y en mi solitaria habitación del hotel Almirante yo entendí "ESCULTURA". Como soy un romántico totalmente pasado de rosca -hasta el día de hoy- moví Roma con Santiago desde mi destino gallego hablando con amigos de mi padre (pintor y escultor) para tratar de encontrar una plaza para mi novia en algún taller y que pudiera hacer su sueño realidad.

Lo logré, pero al regresar a Madrid a ella le entró un ataque de risa. Estuvimos seis años juntos y siempre nos acordamos con ternura infinita de aquel cambio de letras que pudo haber torcido un destino, porque a día de hoy ella es una excelente poeta, de las más apreciadas en la lírica contemporánea galega.

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.






jueves, 2 de julio de 2020

Mañana castellana

Ocho de la mañana. Me tomo un café en el pueblo. Pongamos en marcha la rueda de la economía, jaja. Café La Concordia. Será en homenaje a la plaza parisina, yo qué sé. Pero la concordia ni está ni se la espera.

Me siento en la barra. Camarero y camarera. Pin y pon.

─Es que me tienes harta. Harta es poco...

─Pero no te quites mérito, Maricarmen. ¡Tú eres la persona más insoportable de la Tierra! Todo el puto día quejándote...

─Serás gilipollas, pues para arar así... ¡prefiero arar sola, coño!

Antes de recibir daños colaterales me piro vampiro. Me marcho a casita silbando un tanguito. Uno va arrastrándose entre espinas y en afán de dar su amooooor...

Un episodio más de "Peleítas Rurales, Inc.". Por cierto, Maricarmen y consorte, vuestro café... ¡peor que pegarle a un padre! Mi casaaaaaaaa... teléfonoooooo...

Como podéis ver, en mi pueblo -que está emplazado en un valle muy fértil-, las mujeres aran la tierra igual que los hombres. Cualquiera le tose a la Maricarmen.

Aquí aplicamos a rajatabla el principio básico que convirtió Castilla en una potencia mundial. Para qué coño discutir si podemos resolverlo a hostias.

Como decía un amigo asturiano bajista con muy malas pulgas: "doyte una hostia y rómpote el focico". Esta tierra es cojonuda.

domingo, 14 de junio de 2020

La noche en la isla

La noche en la isla es un maravilloso poema de Pablo Neruda perteneciente a "Los versos del capitán". Esta no es la voz de Neruda, sino la mía, así que tiene un deje tanguero. Criollita de mi pueblo, pebeta de mi barrio, la golondrina un día su vuelo detendrá...!

En el vídeo sale el océano Pacífico y la casa del poeta en Isla Negra. El Pacífico en esas latitudes tiene un azul muy profundo, casi místico. Es un océano pleno de premoniciones, metálico.

Valparaíso, donde está situada otra de las casas del poeta, huele a mares oscuros, a versos infinitos. A marineros extraviados y faros del fin del mundo. Me perdí en sus empinadas calles hace ya algunos años. Mi regreso a Buenos Aires fue por etapas y los primeros recuerdos de infancia los recuperé en Chile. Cosas pequeñas. Un Billiken antiguo, una tableta de Mantecol, una manera de estar en el mundo y de sentir las cosas.

Va por vos. Te espero en nuestro rincón de Belgrano. Ese que te gusta tanto. Ya sé cómo preferís el café.


miércoles, 10 de junio de 2020

Teodicea

Hace algunos años publiqué una nota sobre unas declaraciones del entonces pontífice, Joseph Ratzinger, Benedicto XVI.

En mi opinión, Ratzinger fue el papa más intelectual de la historia. No entro a valorar sus posturas ideológicas sobre lo divino o lo humano. Solo la potencia de su cerebro.

Fueron unas declaraciones suyas las que me sugirieron la reflexión, que se titulaba "Dónde está Dios". Se publicó en El País, pero debe estar en algún otro medio online.

Porque Ratzinger visitó Auschwitz y declaró literalmente "uno se pregunta dónde estaba Dios en esos momentos..."

Me conmovió especialmente que fuera un papa alemán -que incluso estuvo involucrado en todo aquello siendo muy joven- quien declarase algo así.

¿Un Dios que se inhibe ante el Mal? ¿Un Dios que no puede contrarrestarlo? Todo ello implica derivaciones inquietantes. Si se inhibe no puede ser caracterizado como el Supremo Bien. Si pierde en ocasiones la partida, difícilmente puede ser Omnipotente.

Un médico se enfrenta a la muerte cara a cara. Toma decisiones en cuestión de segundos. La mayor parte de las veces acierta. Otras, no. Y tiene que seguir viviendo, sonriendo, soñando. Debe asumir los rostros o las manos de jóvenes que se van en la flor de la edad -a veces de manera inexplicable. ¡Cómo es posible... apliqué el mismo protocolo que funcionó tantas veces!- mientras envejece. Es parte de su trabajo.

¿Qué opina un médico de Dios cuando ve agonizar a una niña pequeña de leucemia y sabe perfectamente que no hay nada que hacer? ¿Cómo sigue viviendo? ¿Qué clase de fe puede tener?

Cuando era estudiante asistí a una conferencia del doctor Jahn en la Residencia de Estudiantes. Jahn era un cirujano maravilloso que colaboraba con Médicos sin Fronteras y con cuanta organización humanitaria le saliera al paso. Hay gente que no es de este mundo... como el padre Vicente Ferrer, que cambió el destino de más de un millón de personas en la India. Una persona sola, un millón de almas.

El Dr. Jahn citó el caso de un hospital para niños con espina bífida situado en un remoto rincón de Grecia, un lugar muy pobre.

El lugar era tan miserable que alguien había clavado un osito de peluche en una viga. Era el único juguete en toda la estancia. El oso miraba de cara a las camas y los niños podían verlo. Podían ver su rostro.

Jahn dijo: "está clavado, fijo, inmóvil. Ese oso debe servir para los niños que vendrán".

Recuerdo haber sentido cristales dentro cuando Jahn pronunció esa frase. Los niños que vendrán... niños nacidos exclusivamente para el dolor. Una fila interminable, infinita de seres que no tendrán una vida plena. Una hidra de sufrimiento eterno y frente a ella guerreros de carne y hueso. Cortas una cabeza del monstruo y surgen diez, ciento.

Los médicos son las únicas noticias de Dios con que contamos. Se quiebran también. Pierden la fe. Y han de seguir haciendo su trabajo como si aún creyeran que alguien cuida de los niños abandonados a su suerte.

Ocurre algo parecido con el amor entre dos seres humanos. Perdida la fe, la ilusión, pateado el corazón una y mil veces, hay que inventarlo todo otra vez, fingirlo si es preciso, como el San Manuel Bueno Mártir de Unamuno.

Vivir al este del Edén se parece tanto a la muerte...

martes, 9 de junio de 2020

De repente, el último verano

Hoy se fue un pibe joven, Pau Donés. 53. Amigos músicos se han ido tantos ya que me cuesta acordarme de todos... los que murieron en plena locura de los 80 sin haber cumplido los 27, la cifra obligada de todo cadáver ilustre del rock'n'roll que se precie.

En un portal de Malasaña por un pico demasiado puro. Tiene gracia... la droga te mata cuando es demasiado buena. En cambio la vida funciona con otras leyes. La vida te mata de a poco. Te mata huyendo.

Coppini, el Reverendo, Enrique Sierra... ninguno llegó a los 60. Y el tango? Los grandes, los grandes de verdad... mejor no mirar.

Gardel, 45 (¿o 48?); Julio Sosa, 38; Goyeneche muchos más pero ahogado en droga. ¿Eduardo Arolas? 32. Solo, alcohólico, abandonado.

Hablo con mi hijo hace un par de horas. Está en la Costa Azul. Tiene la edad que tenía yo cuando él nació. Nos reímos. Hablamos de hacer un viaje juntos. Solos. El Transiberiano desde Moscú hasta Vladivostok. Se lo debo a mi abuelo. Me dice: "viejo, aprendete por fonética alguna canción tradicional en ruso que sea equivalente al tango. Los rusos son sentimentales como los argentinos. Los hacemos llorar a mares hasta llegar al Pacífico y nos invitarán a vodka en cada compartimento".

Está claro. ¡Este pibe es hijo mío!

Que el tiempo que os sea dado vivir se gaste de la mejor manera posible. El resto no tiene la más mínima importancia.

sábado, 6 de junio de 2020

Viena, 1913

No suele hablarse mucho de este tema, pero hubo un momento y un café en el que se cruzaron las vidas de cinco personajes que marcaron a fuego el devenir histórico del siglo XX.

La ciudad, Viena. El año, 1913. El mes de enero para ser más precisos. El Café Central de la ciudad imperial acogió entre sus mesas nada menos que a Freud, Trotski, Stalin, Tito y Hitler. Freud era médico y tenía una vida ordenada. Tito, el croata que se convertiría en líder de la Yugoslavia socialista, trabajaba como mecánico de coches, es decir, podía pagar sus facturas. Trotski -cuyo nombre real era Bronstein, "Trotski" se lo robó a un carcelero- sobrevivía como periodista y no paraba de escribir. Quedan dos...

Sí. Hitler y Stalin. Es alucinante pero estuvieron sentados en el mismo café del centro de la capital austrohúngara, un elegante local que había sido sede de la bolsa.

La vida personal de ambos era un auténtico desastre. Que se sepa, Hitler estuvo cinco años en Viena (las cosas que cuenta en Mein Kampf están muy edulcoradas siendo ya líder de un movimiento). Stalin algo más. Unos nueve y habitualmente se hacía pasar por griego.

Stalin, al que sus escasos amigos llamaban "Koba", era un prodigio de valor físico. Un hombre de acción. Es como si le hubieran extirpado el miedo. Se dedicaba fundamentalmente a robar bancos para la Revolución. Cada vez que surgía un trabajo casi suicida que nadie quería hacer llamaban a Stalin. "Este es un trabajo para Koba". Todo en él inspiraba desamor. Su aspecto, su rostro picado de viruela, su mirada huidiza...

En cuanto a Hitler, durante sus años en Viena fue el más miserable de los cinco. Cuando podía pagarla, vivía en una pensión de mala muerte. En caso contrario, daba con sus huesos en un establecimiento para indigentes. Allí se forjó su carácter hecho de resentimiento y odio hacia los extranjeros, hacia todo lo que no fuera germánico. Sus intentos de ingresar en la escuela de arquitectura fracasaron, así como sus proyectos de convertirse en pintor.

Años más tarde, se cuenta que Hitler solo llegó a sentir algo semejante al cariño por Albert Speer, el arquitecto Wunderkind del régimen. Speer, de 38 años, fue el alter ego de Hitler y se convirtió en algo parecido al hijo que nunca tuvo.

Abril de 1945. Búnker de la Cancillería del Reich. Speer desafía las bombas rusas y viene a despedirse de su mentor. Fue la única vez que Adolf dio un abrazo en público a alguien. Un precursor de la distancia social.

Stalin, Hitler... sueltos por las calles de Viena. Alimentando el odio y el resentimiento contra todo y contra todos.

Mahler, el divino Gustav, había muerto dos años antes en esa misma ciudad imperial. En el comienzo de su Quinta Sinfonía, la Trauermarsch, está en ciernes toda la larga noche que habría de caer sobre Europa. La noche de los cuchillos largos. La noche de los cristales rotos. La noche infinita.

Por cierto, Stalin le ganó siete partidas de ajedrez seguidas a Lenin en Cracovia. Y Lenin no era precisamente torpe, antes al contrario. ¿Líderes políticos que saben jugar al ajedrez? Has vuelto a beber, Martín...