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sábado, 23 de julio de 2011

Viaje a la locura

La figura del loco egregio tiene cierto interés literario pero, fundamentalmente, se trata de un "ave psquiátrica". Los recientes acontecimientos en la SGAE nos regalan un caso de manual. Como si tratara de un personaje de una obra de teatro de Tennessee Williams, el ex-Presidente del Consejo de dicha entidad e imputado en la causa que se sigue contra SGAE ha perdido todo contacto con la realidad. Muy patético. Ya cabe imaginarlo vestido de Napoleón en la alejada isla de Santa Elena, dirigiendo tropas invisibles, desplazando tanques etéreos y gritándole al viento. Hitler en su búnker cubierto de mierda y sangre. ¡Buen viaje hacia la nada, a ti y a tus miserables esbirros!

Esto es lo que publica ABC al respecto:

La salida o falta de acuerdo con Miguel Satrústegui para dirigir la Comisión Rectora que tutelará a la SGAE en los próximos meses ya ha tenido consecuencias. La primera y más sorprendente, a tenor de la renuncia a todos sus cargos la semana pasada, ha sido la recolocación de Teddy Bautista al frente de algunas de la actividades de la entidad de gestión, como es la red de teatros ARTERIA, el gran emporio ideado por el gestor canario, imputado a día de hoy por un presunto desvío de fondos. Según ha podido saber ABC, el ex presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, que ha seguido acudiendo a la sede de la entidad —aunque ya ha sido tramitada su baja de la Seguridad Social y ha devuelto el coche y las tarjetas de crédito—, pidió ayer por la mañana que le compraran unos billetes para acudir a sendas reuniones, en Sevilla, para visitar el auditorio Al-Andalus Arteria, y Buenos Aires. La sorpresa fue mayúscula sobre todo para algunos directivos como Pablo Hernández, del Departamento Jurídico, y Francisco Galindo, secretario general de la SGAE, que le convinieron a replantarse la petición. El resultado: la convocatoria urgente por parte de Bautista de una reunión en su despacho con el colegio de pequeño derecho, en el que militan las personas más próximas a su gestión —Caco Senante, Inma Serrano, Sabino Méndez, Tomás Marco...—.

Tras ella, el colegio de pequeño derecho remitió un comunicado —al que ha tenido acceso este periódico— a todos los directivos en el que anuncia que por «mayoría y unanimidad» ha tomado varias decisiones. Entre ellas que la Comisión Rectora convoque una Junta Directiva Extraordinaria para el próximo 22 de agosto. También propone «dos acciones» que debe realizar la Comisión, como enviar un comunicado a los empleados en el que les «insta» a realizar su trabajo «como marca la ley» hasta que la Junta Directiva «nombre al presidente, vicepresidentes, consejo de dirección y presidente del consejo en funciones, y, segundo, para asegurar que los compromisos adquiridos «previamente» por Teddy Bautista, «son atendidos correctamente», para ello la Comisión solicitará el asesoramiento de Susanne Precht, adjunta a éste.

Este comunicado ha provocado un terremoto en la entidad. Fuentes cercanas a la cúpula directiva explicaban ayer a ABC «que parece que no se han enterado de la situación», refiriéndose al colegio de pequeño derecho, porque «la mayoría de la Junta es consciente de la nueva etapa».

Este intento de golpe de estado ha puesto sobre aviso a la Comisión que es consciente de la necesidad de llenar el vacío de poder dejado por Satrústegui, por lo que en la reunión prevista para hoy podrían elegir a uno de los miembros de la misma —Ernesto Caballero, Imanol Uribe, Víctor Manuel, Álvaro de Torres y Tomás Marco— para que actúe como director interino mientras buscan «con más calma» un director externo. Aseguran además que solo la Comisión puede convocar una Junta Extraordinaria.

jueves, 28 de enero de 2010

Arbeit macht frei


Se cumplen sesenta y cinco años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por parte de las tropas soviéticas del frente ucraniano. A dos años de la decisiva batalla de Stalingrado, los rusos llegaban a las puertas del Reich. Tres meses después, Hitler y su flamante consorte se suicidaban en el búnker de la Cancillería en Berlín. El Führer tuvo el detalle de convertir a Eva Braun en su esposa horas antes de invitarla a beber cianuro. No era cuestión de que muriera en pecado: Adolfo tenía su corazoncito. Viajando hacia los infiernos con billete de ida lograron escapar a cualquier tipo de responsabilidad y abandonaron a su pueblo a su suerte, como hacen los valientes de verdad. Imprescindible ver Der Untergang (El hundimiento) con un Bruno Ganz en estado de gracia.

Auschwitz, situado en la Polonia anexionada al Reich, a medio camino entre Varsovia y Bialystok, es un símbolo, un hito en la historia de muchas muertes, de la infamia más absoluta, de crueldades sin límites. El rey Boris de Bulgaria, los ataques de ira de Alejandro Magno (en los soberbios Ensayos de Montaigne aparecen toda clase de ejemplos), el exterminio de los indios de América, Hiroshima, los jmeres rojos de Camboya, el genocidio de Ruanda, los miles y miles de Sodomas y Gomorras que en el mundo han sido. Este ser ridículo, que habita un planeta minúsculo rodeado de nada, que pone sus mejores esfuerzos en humillar, esclavizar o acabar con sus semejantes, que pasa por la vida dejando un rastro de muerte, que va a los templos y se golpea el pecho diciendo: -Santo! Santo! Santo! cuando es Diablo! Diablo! Diablo!

Y en medio de toda esa historia de infamia, Auschwitz, la fábrica de la muerte. Si alguien puede, que mire la inclasificable Shoah de Claude Lanzmann. ¿Cuál es la diferencia entre Auschwitz y el resto de los genocidios? Después de todo, un millón de muertos se parece a un millón de muertos. ¿Acaso sufrió más el niño que llegó en un tren de ganado desde Salónica y fue conducido directamente a las cámaras de gas que el que transitaba las calles de Hiroshima a las ocho de la mañana camino de la escuela y quedó impreso en el pavimento? ¿Si el resultado final es la muerte cabe establecer escalas de sufrimiento? Los muertos de las cámaras de gas, los alemanes henchidos de hybris quemados en Dresde... Todos muertos. Sin embargo sí existen diferencias morales. Lo que ocurrió en Auschwitz y en otros muchos campos de concentración nazis puede resumirse en una expresión: voluntad de eliminación física de un pueblo. Ya quedó suficientemente documentado en la Conferencia de Wannsee, en la cual se elaboró una estrategia meridiana, la denominada "Solución final del problema judío". Si se hubiera aplicado la ley del Talión con la población germana, si las tropas rusas hubiesen hecho lo mismo que los ejércitos de Hitler hicieron en su territorio, si se hubiesen dejado llevar por lo que vieron en los campos de exterminio, es probable que hoy el alemán, la lengua de Goethe, Rilke o Hölderlin, en la que pensaron Mozart, Beethoven o Mahler sólo se conservara en los museos.

¿Entonces es la capacidad de perdonar lo que nos acerca a la esencia humana, la eterna renovación de la fe a pesar de conocer el final de la novela? A sesenta y cinco años de distancia las frías piedras de Auschwitz, en donde siempre parece ser invierno, nos miran, nos interrogan sobre nuestra infinita capacidad para el mal. ¿Cómo sucedió aquello? ¿Cuándo empezó? ¿Eran realmente monstruos quienes perpretaron aquellos crímenes horrendos o funcionarios convencidos de cumplir un deber que conduciría a un bien superior?

¿Qué es un ser malvado? En el proceso que siguió a la captura en Argentina del criminal Eichmann y su posterior traslado a Israel para ser juzgado, la genial Hanna Arendt elaboró su conocido "Informe sobre la banalidad del mal". El mal es banal, no cabe esperar individuos retorcidos y refinados como los malvados a los que se enfrenta Sherlock Holmes. En las novelas de Conan Doyle los malos juegan muy bien al ajedrez, hablan de filosofía y visten con mucho estilo. No. Los malos de verdad son más parecidos a un constructor de Marbella, a un tertuliano de televisión o a un maltratador de mujeres. No tienen ni el menor asomo de sentido del humor. Están más cerca del cero absoluto que de cualquier otra cosa. La maldad como ausencia de bien, como resta antes que suma.

En la excelente y contenida Das weisse Band encontramos claves que muestran el despertar del dragón. La eliminación de la empatía como cualidad profundamente humana es la primera piedra de un largo camino que conduce a Auschwitz, como el Himmelweg, el camino al cielo que conducía a las cámaras de gas. Un nombre poético con el que los guardianes de los campos de exterminio denominaban burlonamente el último tránsito hacia la muerte.

Auschwitz es un antes y un después en la historia de la poesia. Representa el final definitivo de la inocencia. Es una humanidad posible: un mundo de autómatas. La glorificación de los peores demonios que habitan en cada uno de nosotros. En ningún caso puede invocarse el sagrado nombre de Auschwitz para asesinar palestinos, es una falta de respeto a la memoria de las víctimas, que no sólo fueron judías, sino que hubo gitanos, eslavos, republicanos y un largo etcétera. La derecha siempre piensa en términos de exclusión, sea judía o marciana. Aunque los hay que se proclaman de izquierdas -léase el entorno abertzale- y también piensan en términos de limpieza étnica. ¡Mundo de locos! En algún momento hay que detener la carrera de la destrucción mutua asegurada. Alguien tiene que dar el primer paso. Quién mierda es mejor que nadie por simple derecho de nacimiento.

Auschwitz es el triunfo de la voluntad del diablo. La definitiva muerte de Dios, a quien hay que volver a crear cada día para hacer soportable esta piedra que gira. A ver si de una vez por todas evitamos hacerlo a nuestra imagen y semejanza.