sábado, 17 de junio de 2017

La era de la posverdad

El diccionario Oxford define la "posverdad" como algo que denota circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de conformar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y a las creencias personales.

Vivimos en la era de la posverdad. La gente ha dejado de utilizar los periódicos como fuente principal para informarse y su lugar lo ocupan las redes sociales.

Es el caldo de cultivo ideal para que circulen toda clase de mentiras e informaciones no verificadas. De ahí las maniobras que condujeron al Brexit (Europa literalmente "saqueaba" el Reino Unido) o las barbaridades acientíficas del presidente Trump.

La clave está en la emoción. Somos más proclives a compartir historias que apelen al contenido emocional que relatos bien fundamentados y basados en fuentes alternativas. Es lo que hace que la gente corra a enviar a sus contactos toda clase de historias tremebundas sobre virus informáticos, problemas para  la salud horrorosos que generan elementos de la vida cotidiana o fraudes masivos que están a la vuelta de la esquina.

El arte funciona de manera parecida: se dirige al universo intuitivo, no al vigía racional.

No existe otra explicación para el fenómeno Trump que, por otro lado, tiene muchas similitudes con Hitler y su meteórica ascensión en 1933.

Basta oír cualquier discurso de Hitler ante sus fieles más entregados para comprender que la apelación a lo puramente emocional constituye un arma de primera magnitud.

¿Qué sabemos realmente de las noticias que circulan a la velocidad del rayo por Twitter o Facebook? ¿Dónde queda el concepto de "autoridad" y de "veracidad"?

Nada se comprueba. Todo vale. Me lo acaba de enviar un amigo. No sé realmente si es mi amigo o es amigo de otro amigo que conocí en la red. Nunca me he tomado un café con él, pero ya es como de la familia.

Crear un estado de ansiedad o pánico en la población resulta extremadamente simple con semejantes herramientas.






viernes, 2 de junio de 2017

Edades

La edad no te hace más sabio, te hace más viejo. Eso de que te vuelves más sabio. Bueno... dejémoslo ahí. "¿Sabiduría?" Se le supone. Como ocurre en el ejército con el valor de aquellos que no han entrado en batalla.

Lo único que aumenta es la perplejidad, pero ya no eres rápido, ni ágil (si es que alguna vez lo fuiste). Antes se hablaba de la curiosidad. No es mi caso. No me interesa demasiado hasta dónde podemos retroceder como especie, cuál es el próximo Trump o la próxima Le Pen que nos espera. Digamos que cualquier cosa es posible.

El caso es que estos problemas -los problemas que supone vivir muchos años- surgen a partir del siglo XX, gracias al increíble desarrollo de la medicina, la mejora de la higiene y la alimentación. Hemos pasado de 40 a 80 años en esperanza de vida. Claro que esto es así en los países desarrollados. Sigue habiendo naciones donde superar los 50 es toda una hazaña.

Ahora estamos en medio de una vorágine exponencial. Desde que aparecieron los ordenadores personales y luego Internet el ser humano se ha vuelto totalmente loco. Todo ocurre a la velocidad del rayo. La gente pasa 15 horas al día pendiente de alguna clase de pantalla. Las profesiones quedan obsoletas en cuestión de unos pocos años, el arte y el pensamiento es "líquido", nada es permanente, nada está destinado a perdurar. Se trata de consumir, no de saborear.

Es imposible que todo esto no impacte en el equilibrio mental de las personas. Siempre corriendo detrás de no se sabe qué.

No hay tiempo para leer un buen libro (ya no se escriben buenos libros, si quieres garantías hay que regresar a los clásicos), disfrutar de una buena conversación con los amigos, perder el tiempo en el buen sentido de la palabra. Porque lo que los biempensantes normalmente opinan que es perder el tiempo es justamente lo contrario.

Lo antiguo desapareció. Los trabajos para toda la vida, el concepto de estabilidad, un sentido de comunidad, de pertenencia. ¡Hasta las relaciones para siempre! Y lo nuevo no se sabe qué es, ni cuáles son sus efectos secundarios.

Como refería Marguerite Yourcenar en "Memorias de Adriano", hubo una época en la que "los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún...". Una época de cambios extremos. Y el hombre está solo. Como ocurre ahora.

¿Robots, inteligencia artificial, coches autónomos, control extremo de cada paso que damos? Vale, OK. Te lo regalo.

Qué es totalmente accesorio, prescindible. Cómo hacer felices a los que te rodean. Recuperar el sentido de comunidad y de colectivo. Y procurar gastar el menor tiempo posible en boberías.

Cada minuto cuenta. A lot.



miércoles, 24 de mayo de 2017

Carpe Diem

Siempre que pasaba por París, Billy Wilder telefoneaba a su vieja amiga Marlene Dietrich. La diosa de Der blaue Engel, la walkiria estremecedora. En aquella maravillosa película de Josef von Sternberg, envuelta en un halo poético, una niebla que helaba el corazón como "La quai des brumes", Marlene Dietrich humillaba continuamente a su marido, el antaño respetado profesor de Instituto Enmanuel Rath. El profesor se había enamorado locamente de Lola-Lola, la cabaretera. Como resultado de todo ello, no solo fue expulsado de su cátedra, sino que terminó trabajando vestido de payaso en los espectáculos de su esposa. Cuando el amor llega así, de esa manera...

1930. Hitler aún no había llegado al poder. El Berlín de los cabarets, de la atroz crisis del 29.

Después, los años en América, películas inmortales como "Testigo de cargo", justamente en compañía de Billy Wilder (y el increíble Charles Laughton, un genio inigualable).

Salto en el tiempo. París. Marlene vive prácticamente enclaustrada. Apenas sale y, cuando lo hace, porta toda clase de artilugios para esconderse del paso del tiempo.

Sí. El tiempo. Ese enemigo que nos mata huyendo... ¡no se puede ser más cobarde!

Fausto no pactará, aunque sus palabras y sus actos resuenan una y otra vez. No vendrá el diablo con su lúgubre propuesta. No habrá escapatoria. Todo lo más la tremenda escena de "Muerte en Venecia" donde el Profesor Aschenbach (alter ego del divino Gustav Mahler) se somete a una grotesca sesión de maquillaje en una barbería que acentúa aún más, si cabe, su decrepitud.

Marlene decía siempre que sí, cómo no. Vente a casa a las 5 a tomar el té. Y en el último momento salía con cualquier excusa peregrina, haciendo que su hija la disculpara. Su capacidad de inventar patrañas no tenía límites.

El caso es que el bueno de Wilder nunca lograba verla. Muchas veces se quedó cariacontecido ante su portal, portando flores o una caja de bombones. La Dietrich no quería que la viera así. Él no.

"Devuélveme entonces ese tiempo en el que yo estaba aún en formación, cuando nacía siempre un manantial de cantos que salían en tumulto; cuando la niebla me velaba el mundo y los brotes prometían milagros; cuando cortaba las mil flores que llenaban todos los valles de riqueza. No tenía nada y, sin embargo, nada me faltaba: el anhelo de verdad y el placer por la alucinación. Devuélveme el empuje desatado, la profunda y dolorosa alegría, la fuerza del odio y el poder del amor, ¡devuélveme mi juventud!".

No se puede decir mejor.





jueves, 18 de mayo de 2017

Malevo

El malevo regresó a la milonga. Hacía tiempo que no se dejaba caer por ahí. Dieciocho y minas. Noches en ganador.

Pero todo eso había pasado a la historia. Qué cansada imagen me devuelve el espejo. Ah... si pudieras ver.

De camino a su mugrienta pensión, el malevo tuvo tiempo de pensar.

"Yo me hice a mí mismo. Ahí tenés la explicación de por qué todo salió como salió..."

Madrid comenzaba a desperezarse.

sábado, 22 de abril de 2017

Faros

En tiempos de penuria, una librería en la ciudad es como un faro para los antiguos navegantes: un punto luminoso que orienta, que ayuda a no naufragar.

viernes, 21 de abril de 2017

Mendoza, un grande

La segunda vez que se acercó al Quijote, Mendoza era, apuntó, “lo que en tiempos de Cervantes se llamaba bachiller, quizá un licenciado, lo que hoy se llama un joven cualificado, y lo que en todas las épocas se ha llamado un tonto”. 

Esta vez no fue el lenguaje sino el personaje lo que le atrajo de la novela. Al instante se identificó con el Caballero de la Triste Figura en cuanto ser de “idealismo desencaminado”. 

“Un héroe épico”, explicó, “se vuelve un pelmazo cuando ya ha hecho lo suyo. En cambio, un héroe trágico nunca deja de ser un héroe, porque es un héroe que se equivoca. Y en eso a don Quijote, como a mí, no nos ganaba nadie”.

jueves, 13 de abril de 2017

Frontera

El hombre vio a la mujer en silla de ruedas. Llovía intensamente y el barro nublaba el paisaje. En algún lugar situado en la frontera entre Serbia y Croacia.

Ella le contó en su rudimentario inglés que en medio de la guerra su marido la había abandonado a su suerte y que, poco después, un francotirador le había disparado en plena columna vertebral, dejándola postrada.

Le dijo que en menos de diez días la vida le cambió para siempre, de manera irreversible.

Mientras hablaba no podía parar de llorar. El campo estaba repleto de basura.

Ella agarraba su mano con fuerza.

—Tú puedes hacerme cruzar al otro lado... por favor... deja que cruce la frontera. No puedo seguir. ¡Llévame contigo!

Las palabras tienen peso específico. Masa. Esas mismas palabras en boca de una amante entregada. Llévame lejos, adonde da la vuelta el aire. Vámonos de esta ciudad, vámonos juntos. Empecemos de cero sin recuerdos. Ella nunca las pronunció y ahora las oía en boca de aquella mujer.

El hombre alzó la vista y vio un campo yermo, cubierto de plásticos y seres humanos desesperados, a la intemperie. Esperando un imposible.

La mujer no estaba sola. Había dos niños con chubasqueros azules. Cerraban los ojos con fuerza para no percibir, para no ver las gotas de agua en sus rostros prematuramente endurecidos, atravesados por el rayo. Parecía un juego, pero no. Aquello ni siquiera era un campo de refugiados. Era el final de un largo camino, un viaje sin destino, una huida en desbandada hacia la rica, la despiadada Europa. A un lugar donde poder dormir en paz.

El hombre alzó la mirada y vio cientos, miles de personas en una situación parecida. Ellos son marea negra, pensó. Gente que nadie quiere. A nadie le importa. Nadie los dejaría pasar.

Logró soltarse de la mano de la mujer. Se tambaleó, perdió el equilibrio. De repente, recordó que en su infancia su abuelo le había contado cómo eran los campos de refugiados del sur de Francia. Tirados en tierra, en las playas. También marea negra. Su abuelo, un republicano recio, duro como las encinas de su Extremadura. Su abuelo era oscuro, tenía un dolor lejano. Nunca supo qué era.

Seguía oyendo los gritos aterrorizados de la mujer, mezclados con la lluvia incesante.

—¡Sácame de aquí! ¡Llévame contigo!

La lluvia divina lava los pecados, las almas graníticas.

Los ojos cerrados de los niños. Para dejar de sentir.

La silla de ruedas encallada en un mar de barro, situado en ningún lugar.

Hundimientos.

viernes, 7 de abril de 2017

Vacaciones en el mar

Cuando estuve destacado en Surinam como cooperante viví algunas escenas ciertamente insólitas. Recuerdo el día en que bajé a desayunar de buena mañana. Había estado lloviendo furiosamente durante toda la semana, pero eso no me preocupó en exceso. En los trópicos es lo habitual. Dios riega sus jardines a menudo.

Esa mañana me sentía especialmente alegre. No sé por qué. Un misterio, igual que la tristeza. A saber de dónde vienen.

Me disponía a bajar por las escaleras del hotel cuando un empleado gigantesco me detuvo de manera expeditiva.

—Señor, por favor, no baje al lobby...

—Pero es que voy a desayunar.

—Está todo inundado... el lobby, el salón, los ascensores.

—Tengo tanta hambre que soy capaz de nadar para pescar lo que sea.

—Señor, si finalmente decide bajar, deberá hacerlo por su cuenta y riesgo.

—¿Tan peligroso puede ser...?

—Usted verá. La planta baja del hotel está infestada de cocodrilos. Hay muchas posibilidades de que el desayuno sea USTED.



jueves, 30 de marzo de 2017

Queremos tanto a Gloria

Extraño día de una primavera que se resiste. La casa en orden y en paz.

Un recordatorio de mi admirada Gloria Fuertes.

Cuando estés recién muerto, 
aún con la tibia tibia, 
aún con las uñas cortas, 
querrás hacer algo 
–lo que podías hacer ahora–; 
y ya habrán cerrado las tiendas y portales; 
y ya será muy tarde para llegar a tiempo
a los que hoy te aman.

sábado, 25 de marzo de 2017

Tonadas de ordeño

Hay muchas Américas dentro de América. Si escuchas con cuidado, una te atraviesa el corazón. En el centro del mundo.

Desentumecer los sentidos. Aprender a emocionarse de nuevo.


jueves, 16 de marzo de 2017

Artilleros

Los artilleros también sueñan en las trincheras. Sueñan con el silencio.

Altos estudios estratégicos


¿Y...? ¿Algún plan para salir de esta situación? 

Sí. Pienso bailar hasta que todo se solucione por sí solo.

Gaivota


lunes, 13 de marzo de 2017

Rua da Saudade

En Lisboa existe una calle única. Una calle importante en mi vida. La Rua da Saudade, que dormita en lo alto del barrio de Castelo, junto al antiguo teatro romano de la ciudad.

Allí se alza un edificio anterior al terremoto en el que han vivido poetas de abril, voces claras del pueblo portugués, y se han escrito fados inmortales que han formado parte del repertorio de la mismísima Amália Rodrigues. El fado... tan cerca de la milonga y el tango. Tan extrañamente familiar.

Desde Saudade se ve el Tejo y el puente 25 de abril. Se observa el trasiego constante de cacilheiros que unen las dos orillas y el tráfico peatonal de la Praça do Comercio, al tiempo que se oyen las campanas de la Seo de Lisboa.

Los pájaros danzan todas las tardes a la misma hora. Les gusta especialmente la ópera de Puccini. Aves ilustradas.

Es la patria del tranvía 28, que tantos sueños alumbró. Hasta feitorias...

El centro del mundo, donde dejar pasar las horas completamente hipnotizado, hasta quedar sin habla. Lisboa, la capital ideal de Felipe II, el puerto siempre abierto al oeste, al Nuevo Mundo, a la renovación. Empezar de cero al otro lado, donde da la vuelta el aire.

Sonidos de guitarras. La cantante de fados de la Praia de Angola a la que acompañé una noche mágica y me hizo sentir que estaba tocando milongas de mi patria sonora, el bailarín de ébano, los amigos, las risas. Laura Espejo, Senhora de Olisipo. Dona Lina, que conocía a Carlos Gardel pero lo llamaba "Mardel", como una rua cercana a Almirante Reis, destino de mis andanzas de universitario: la larga cuaresma de los estudios.

Rostros. Personas que se convertirán en otras personas, que terminarán por olvidar, que dejarán de soñar. Sombras impresas en los muros de más de un pie que resisten todos los vientos atlánticos.

Así que pasen mil años, los escafandristas encontrarán pistas, pequeños objetos y conocerán la cuenta de los instantes, los susurros, los anhelos.

Cierro los ojos y regreso una y otra vez a Lisboa, a Saudade. Al Braço de Prata, el vértigo del primer viaje y las caminatas por calles imposibles, calzadas. A la noche en Casa da Índia, completamente ebrio de belleza y distancia de mí mismo. ¡Proa a altamar! Siempre a altamar.

Oigo el sutil eco del silencio portugués na minha alma. Inesquecível.

Hospitales

Tengo a un amigo muy querido ingresado en el Ramón y Cajal, así que he pasado el fin de semana acampando allí, intentando hacer más llevaderas las largas horas de cama y catéter. Los años de crisis se dejan sentir en la sanidad pública española que, a pesar de todo, sigue siendo fabulosa.

El gran activo es la gente. Médicos, enfermeros, personal no sanitario. Personas que se desviven para hacer más soportable el dolor de vivir.

Solo hay dos clases de personas: los que se miran atentamente el ombligo, piensan en sus viajes y sus tremendísimas estupideces y los que cuidan de otros. Hay gente que pelea toda la vida... gente de trabajo, solidaria, de mirada limpia. Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, cooperantes, hombres y mujeres que luchan a brazo partido para restablecer el equilibrio de este mundo desquiciado, donde unos pocos lo tienen todo y la mayoría ha de conformarse con lo que le toque en suerte.

Estos años de nuevos ricos han llenado de pájaros la cabeza de más de uno. El aterrizaje forzoso ha obligado a abrir los ojos otra vez.

En los servicios sanitarios universales de nuestro país, ahora transferidos a las comunidades autónomas, trabajan personas que no salen en los periódicos. Gente que se enfrenta al dolor y a la muerte como hacen los mineros o los pescadores en aguas bravas. Héroes del mar y la tierra.

Gente de ley, dioses que tienden la mano. Verdaderos seres humanos.



lunes, 6 de marzo de 2017

El apartamento

La vida debería tener la intensidad de la mirada de Shirley MacLaine cuando corre a buscar a Jack Lemmon en las últimas escenas de El apartamento. Tendría que ser así a todas horas.

Y nadie debería conformarse con menos.

miércoles, 1 de marzo de 2017

La vida vuelve

Me niego a hablar de la muerte, de los amigos que se olvidan de respirar. No se detiene el reloj de la partida. Prefiero las flores de almendro que estallan en un Madrid, rompeolas de todas las Españas, que se despereza.

Ese empeño de la vida en volver. Volver siempre.


jueves, 23 de febrero de 2017

Breaking Bad


lunes, 20 de febrero de 2017

A la deriva

Un maravilloso cuento de Horacio Quiroga que tiene sabor a infancia y a postres de abuela. Allá lejos y hace tiempo...

                                                                           *   *   *

El hombre pisó blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.
       
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
       
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
       
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
       
Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
       
—¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña!
       
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
       
—¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo. ¡Dame caña!
       
—¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada.
       
—¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
       
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
       
—Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
       
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
       
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
       
El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez—dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
       
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
       
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
       
—¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
       
—¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
       
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
       
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
       
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.
       
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.
       
¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
       
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.
       
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también...
       
Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves...
       
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
       
—Un jueves...
       
Y cesó de respirar.

domingo, 19 de febrero de 2017

Depresiones

Tengo algunos amigos y conocidos que me hinchan las pelotas con sus depresiones. Que si los dejó la novia o la mujer, que si no encuentran trabajo porque tienen 722 años, que si la vida se les va. Basta. No soporto a los llorones.

No se dan cuenta de que por mal que les vaya viven en un entorno privilegiado. En un país que, pese a todo, la crisis que no cesa, los chorizos, el y tú más, es único. España es un milagro. Por su gente, su clima, su entorno. Un país que vive y deja vivir. El único país del mundo en el puedes hablar hasta con un fascista. Comunista, fascista, mediopensionista... qué más da. Aquí todo el mundo es anarquista y a los cinco minutos se olvidó de lo que dijo, que suele ser una barbaridad sin un átomo de mesura.

Vete al norte y entonces sí que tienes motivos para deprimirte. Un clima de mierda, una gente avara hasta decir basta, un egoísmo a prueba de bombas. Ciudades SIN BARES.

Vete al sur y que no te pase nada. Trata de ir a un hospital público en América Latina. Luego me cuentas. Llévate el bisturí de casa. Y los medicamentos cómpralos online.

Hazte mayor en el antiguo Imperio Español. El Estado quiere mucho a sus viejitos.

Por qué no se miran un documental de cómo vivían el día a día los soldados de la Primera Guerra Mundial. En ambos lados del frente.

Hundidos hasta el cuello en barro. Recibiendo obuses a todas horas. Se calcula que más de la mitad de los 9 millones largos de soldados que murieron en esa masacre nunca vieron al enemigo: les caía un bombazo en plena trinchera y quedaban convertidos en puré. Morían por nada en una guerra absurda en la que cada movimiento se pagaba con un río de sangre.

Y los que lograban salir de aquel infierno ya no conseguían volver a dormir tranquilos. Hace 100 años de aquella barbaridad, de aquella generación perdida para siempre.

Hay que dejarse de joder. La alegría de vivir también se puede aprender. Es un hábito. Y no hace falta ir a ningún ridículo curso de Crecimiento personal ni chorradas varias. ¡Hasta los anuncian en el metro! Crecimiento personal de sus cuentas corrientes. El otro día vi anunciado un cónclave de gurus de esta clase de engañifas más antiguas que la tos. ¡EN MADRID! Pero si aquí la gente se reía hasta en la posguerra cuando no había de nada. ¿Por qué no se van a sitios donde solo vivan tristes? Señal de que el personal está como una chota.

Este país resultaba atractivo para la gente de todo el mundo con cerebro o algo que decir incluso en los peores momentos de su historia. España no puede dejar de ser España.

Mejor te gastas esa pasta en cañas y aprovechas cualquier oportunidad para reírte de ti mismo. El que no se ríe a carcajadas de sí mismo es porque no quiere.

¡Motivos sobran en todos los casos! Sobre todo a partir de una cierta edad.

Al afeitarte ponte una nariz de payaso y no te la quites en todo el día.

Son 85 euros más IVA. Hala. A cascarla. ¡Que pase el siguiente, coño!




sábado, 18 de febrero de 2017

Suiza

¿Por qué ser Bolivia pudiendo ser Suiza?

Suiza es un país maravilloso. Próspero y culto. La Confederación Helvética cree en el arte con mayúsculas, ese que eleva el alma del cerdo humano.

¿Cómo ser Suiza?

Es muy fácil. Solo hay que convertirse en la putita de los nazis y lavar todo el dinero mugriento internacional. Eso genera una serie de plusvalías que, gracias a la magia del interés compuesto, deviene en mucha, mucha pasta.

Después se puede invertir en ARTE. Así. Con mayúsculas.

Esos mismos que se dicen religiosos a más no poder ya pueden ir rezando para que Dios y toda la tramoya de premios y castigos post-mortem no existan.

Porque si no...

Bajo el sol

¿Cómo resolver el problema de la injusticia si la solución final, valga la tremenda expresión, es una dictadura? Así sea la dictadura del proletariado.

Sabido es que las teorías de Marx estaban diseñadas para democracias liberales maduras, como es el caso de Francia, Alemania o Inglaterra. Con una clase trabajadora organizada y un nivel de conciencia de clase muy desarrollado.

Pero las cosas no ocurren casi nunca como se planean. Ocurren, antes o después, pero de otra manera... Y la revolución sucedió en Rusia, un país feudal con una clase trabajadora en régimen de semiesclavitud.

Sin embargo, los problemas siguen siendo los mismos. Hay gente que no tiene acceso a nada y nunca podrá siquiera soñar con una vida digna.

¿Cómo resolver los problemas de la miseria universal si no es por medio de una revolución? ¿Los poderes establecidos cederán graciosamente todos sus privilegios, así, sin más?

¿Y qué sentido tiene hacer una revolución si luego termina en una dinastía que recuerda a los regímenes monárquicos del estado absoluto, con hijos, hermanos, cónyuges, parejas de hecho o esbirros puestos a dedo heredando la jefatura del estado?

El problema está en la naturaleza humana. Sigue siendo la misma desde la época en que contábamos historias junto al fuego.

Un hijo de puta siempre es un hijo de puta. En la Inglaterra liberal de la reina Victoria y en la Albania de Enver Hoxha.

Al igual que el sueño de la razón produce monstruos, cuando la clase de "los de abajo" toma el poder, crea su propia clase de privilegiados. Ahora nos toca a nosotros, se llama. La gente supuestamente "normal" se rasga las vestiduras, pero no repara en que con sus actitudes cotidianas, sus coches, sus cómodas casas, sus viajes, su sanidad privada, sus colegios de pago, trazaba una línea divisoria de hierro con los miserables, potenciando un rencor de alcance universal.

La esperanza existe y está en todos aquellos que hacen algo por los demás, única medida de la integridad y la valía de un ser humano. A partir de ahí se pueden construir cosas sólidas.

El gran triunfo de la democracia liberal es haber transformado en pequeño-burgueses a los intelectuales. Los ha comprado, incorporándolos a la sociedad de consumo. Y cuando los vientos del pueblo arrecian son convertidos en polvo, porque no significan nada para nadie. No tienen el respeto de las clases trabajadoras porque, precisamente, viven como burgueses y adoptan su miserable escala de valores. Filosofan desde sus casas de verano, frente al mar, ante una copa de vino caro. No tienen la menor idea de lo que significa ser un trabajador. Eso sí, se dicen de izquierdas. Pues vivid como viven los trabajadores, no como niños pijos, hipócritas de mierda.

El pensamiento ha de continuar evolucionando. La única opción a la democracia liberal no puede ser el monopartido hereditario. Tiene que haber una tercera vía.

Ha de existir algo mejor que lo que tenemos o lo que la antigua Unión Soviética y la actual Cuba o Corea del Norte proponen. Sobre todo en un mundo mucho más complejo, con casi 8.000 millones de bocas que alimentar.

Orfebres

Si solo vivimos una mínima parte de la vida que está en nosotros, ¿qué sucede con el resto?

jueves, 16 de febrero de 2017

Breve encuentro

¿Era ella? Sí. Hacía años que no la veía. Desde aquel viaje absurdo a Alicante.

—¡Luisa!

Al principio no me reconoció, pero terminó dándome un abrazo. Me recordó muchas cosas.

—¿Por qué dejaste de escribir? —no había duda, era ella. Ese talento natural para la diplomacia.

—Bueno... en realidad no dejé de escribir.

—Ah... pues estupendo.

—Lo que dejé es de escribir bien.

martes, 14 de febrero de 2017

Radio Mozart

La publicidad de Radio Mozart, que emite la obra del genio de Salzburgo 24 horas al día, es "Mozart had money problems. So does Radio Mozart...".

Y después piden un donativo. Vamos bien.

lunes, 13 de febrero de 2017

Origen

Después del viaje al origen, Antonio quedó tocado. Quién era toda esa gente. "Distintos de mí hasta la saciedad... y sin embargo tan cerca. Ese extraño aire de familia".

¿Parientes? La distancia hasta la tragedia siempre es breve.

"Sí. No cabe duda de que somos uno y lo mismo", pensó. "Nos parecemos tanto... A la hora de hacer mal las cosas somos como dos gotas de agua. Nos equivocamos con pasión, con verdadero fervor".

La prueba definitiva.

sábado, 11 de febrero de 2017

Rufianes melancólicos

Los/os invito al blog de Rufianes melancólicos, dúo tanguero compuesto por Mauricio Vuoto, piano y arreglos, y el que suscribe, Martín Rasskin, voz.
© Fausto Martín

Desde el cuore. Va por ustedes/vosotros!

viernes, 10 de febrero de 2017

Lealtades

Cuando finalmente y contra todo pronóstico Efraín consiguió el puesto de director general lo primero que hizo fue reunirse con su jefe de seguridad.

—Maidana... ¿verdad? Tiene usted aspecto de policía.

—Lo fui... pero de eso hace bastante tiempo.

—Necesito saberlo todo acerca de mis colaboradores. Sin excepciones. Sobre todo de aquellos que se dicen mis aliados. Quiero saber qué piensan realmente, si tengo que temer algo de ellos y con qué medios cuentan para una posible rebelión. Cuáles son sus puntos débiles, cómo se relacionan. Y quiero reunir toda la información que pueda comprometerles en un futuro. ¿Qué puede hacer por mí?

—Bueno... cualquier cosa, señor director. Lo que usted ordene. Siempre que sea legal...

—¿Y si se trata de algo manifiestamente ilegal?

—Ahh... pues también. Solo varía el precio.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Unos y ceros

Todos esperando una señal. Mensajes inconexos, fragmentos de nada.

En el fondo del mar, los cables que transportan los anhelos, las dudas, los reencuentros imposibles dejan una estela que suena a soledad. Buscando restos microscópicos de pecios hundidos hace siglos. Una letra suelta, un verso calcado. ¿Hay alguien que sepa correr tan rápido? Tan veloz.

Amores en pantallas diminutas, atrapados en cajas, deseando respirar oxígeno real. Árboles.

Alguien capaz de esquivar su propio destino.

viernes, 3 de febrero de 2017

El día de la marmota

Donald Trump afirma que el mundo tiene problemas y él los va a arreglar. A golpe de insulto y exabrupto. Colgándole el teléfono a todo aquel que le diga algo que no sea de su agrado. Al estilo de su amigo Putin pero al frente de la todavía primera potencia. Los chinos deben estar dando saltos de alegría. Es el fin del mundo como lo hemos conocido.

Desde Calígula y otros locos egregios la lista de fenómenos paranormales que han ocupado la jefatura de un estado es virtualmente interminable, pero esta hamburguesa transgénica los convierte a todos ellos en profesores eméritos de Oxford.

Que Dios nos asista.

domingo, 29 de enero de 2017

Nadal forever

Bueno, no ha podido ser... No pasa nada. A diferencia de lo que sucede en otras "disciplinas" el perdedor no la suele emprender a botellazos con el rival, sino que se saludan cordialmente.

En el momento actual, Roger Federer y Rafael Nadal están situados en los puestos de clasificación de la ATP número 17 y 9, respectivamente. Encarnan lo mejor de una edad de oro del tenis.

Que hayan logrado llegar ambos a la final de uno de los grandes torneos del circuito internacional dice mucho de su calidad deportiva y humana.

Enhorabuena, Roger. ¡Vamos, Rafaaaaaaaaaaaaa....!!!

Igualdad

Nadal ha ganado el cuarto set. Sin palabras...

Tercer set

El tercer set se está poniendo color de hormiga. 5 a 1 a favor del suizo. Esta es una situación especial para el Rafa legendario: levantar partidos imposibles.

Necesitamos al Coyote y sus explosivos marca Acme...

Comienza el cuarto set. Dos a uno para Federer.

Vamos mostro......!!!!!!

Nadal en la final

Rafa acaba de romper el saque a Federer en el segundo juego del segundo set. Voy a beberme toda la bodega.

¡Vamos, Rafaaaaaaaaaaaaaaa....!!!!!!!!

martes, 24 de enero de 2017

Oymyakon

Días de frío extremo en la península. Pero esto no es nada. El pueblo de Oymyakon, situado, cómo no, en la región de Yakutia (Siberia), nos consuela. Los occidentales no tenemos ni idea de lo que es frío.

Siberia, una región inmensa, tumba de los incontables presos políticos de Stalin. Todo aquel que se atreviera a tener ideas propias.

La paranoia del georgiano no tenía límites. Hasta causó estragos en el propio Ejército Rojo, acusando a un gran número de oficiales de alta traición. En 1941 se verían los resultados de sus purgas.

El legendario cazador Dersu Uzala... una película inolvidable.

¿Frío? Nos quejamos de vicio.

lunes, 23 de enero de 2017

Nadal again

Creo que ya he escrito varias veces sobre Rafa Nadal en este blog. Es igual. No me voy a cansar de decir a los cuatro vientos que es una verdadera inspiración. No sabe lo que es darse por vencido y, al mismo tiempo, es autocrítico en grado extremo. Nada complaciente.

El tenis es un deporte de caballeros. Y Rafael Nadal es todo un Sir Lancelot de las pistas (seguro que habría reescrito la historia con Ginebra).

Como afirma el periodista Alejandro Ciriza, "Nadal carbura al cien por cien cuando advierte resistencia. No es ningún secreto que la épica es su motor, su fuerza tractora".

Es un auténtico privilegio ser contemporáneo de un ser humano que encarna lo mejor de lo mejor: carácter, tesón, una capacidad de trabajo ilimitada, gallardía, orgullo, ambición y respeto reverencial por sus rivales. Un as inigualable.

Vamos, Rafa...!!!!!!!!

Siete breves lecciones de física

Carlo Rovelli, físico teórico y uno de los padres de la denominada "gravedad cuántica de bucles", presenta en "Siete breves lecciones de física" el panorama actual de esta ciencia fundamental. Su querencia por la filosofía de la ciencia también se deja ver. La explicación de cómo ha variado la concepción racional acerca del cielo y la tierra a lo largo de la historia del pensamiento es muy poética.

Excelentemente escrito, Rovelli habla de la capacidad de soñar para ir más allá y explicar la realidad del Universo, que desafía los datos sensoriales más inmediatos. Y habla de la pasión como el motor básico de la vida, la investigación, el descubrimiento.

Muy recomendable para estos días de frío atroz. En todos los sentidos.

En mi modesta opinión, le faltó un pequeño apéndice sobre lo cuántico en el amor, donde las cosas son y no son al mismo tiempo y el gato de Schrödinger... en fin...

P.D.: un regalo de mi queridísimo primo Ernesto en mi reciente viaje a Buenos Aires. Ernesto sí que es un milagro de la física. En un mundo cuántico, un tipo normal, con todo el talento del mundo pero sin vueltas extrañas, que se levanta todos los días a laburar y cuida de su gente.

Ole y reole, primazo. Es un orgullo tenerte de pariente.

viernes, 20 de enero de 2017

Unión Penosa

Estos elementos de las compañías eléctricas aprovechan los días más fríos del año y suben los precios a lo bestia. ¡Son las leyes del libre mercado! Claro. Pero parece que hay que explicarles que no es lo mismo el aumento para un jubilado de Moratalaz que vive con lo mínimo en comparación con lo que supone para un pijo del barrio de Salamanca. El pijo ni se entera. Bastante tiene con gastar el dinero heredado.

Me reservo mi calificación para esta gente. Los buitres tienen un comportamiento mucho más noble.

Después se rasgan la vestiduras... ¡que viene el populismo, que viene el populismo! Claro. Cuando a la gente se la aprieta por todos lados se corre el riesgo de que aparezca un Iluminado y arme la de San Quintín.

No se puede comerciar con las necesidades básicas de la población. Este es un punto que el capitalismo global no ha logrado resolver hasta el día de hoy. La sanidad, la calefacción, la electricidad básica, el agua, la educación... no pueden constituir un "negocio" para los poderosos. El Estado debe cuidar de su gente.

O la gente terminará destruyendo el Estado y pasará a degüello a todos los ociosos cuya preocupación máxima es su próximo viaje de placer. Personas a las que los demás les importan poco y nada.

La historia está llena de ejemplos. Y los que han de venir.

jueves, 12 de enero de 2017

Fabrizio de André

La canzone dell'amore perduto, una canción maravillosa de Faber. Triste y maravillosa. Un poeta que canta y sigue emocionando.

"L'amore che strappa i capelli e' perduto ormai
non resta che qualche svogliata carezza
e un po' di tenerezza..."