jueves, 15 de febrero de 2018

Troilo y Fiorentino

Esta dupla es un clásico en las milongas. Hay compás pero también hay emoción contenida en el fraseo de Fiorentino. Una dicción impecable y una manera de enlazar cromáticamente que, como bien observó una amiga milonguera con un oído muy fino, recuerda de algún modo a los melismas del flamenco.

Garúa. En noviembre pasado puse la versión de Goyeneche, también con la orquesta de El Gordo. Ahora la misma orquesta con la voz del gran Francisco Fiorentino.

Buenos Aíres, la Reina del Plata. Agosto de 1943. La suerte de los nazis está cambiando definitivamente. Tras la batalla de Kursk comienza la carrera hacia Berlín. Sabido es que el gobierno argentino de aquel entonces coqueteaba con el Eje. Y lo hizo prácticamente hasta 1945. Aquello debía ser una Lisboa del fin del mundo. Un hervidero de espías y desesperados de toda condición.

Una ciudad, una milonga, una mina -cómo no.

Y por más que quiera odiarla, desecharla y olvidarla... la recuerdo más.

Hay que ser muy, muy hijo de puta para escribir así. Me oíste, che Cadícamo?

El Gordo pone la música. Siga el baile.

Lógica

Conversación fascinante con Pablo sobre la lógica en la Grecia Clásica. Ambos maravillados ante la profundidad y la finura del pensamiento de los filósofos que pusieron los cimientos de nuestra tradición cultural. Desayunar trenzando silogismos compartidos da gusto.

Los griegos se educaban en La Ilíada y La Odisea. Casi nada. El concepto de Hybris: inmortal.

Operar con ideas, la lógica interna del discurso, los albores de la ciencia. La elegancia del asombro a años luz del ruido ininteligible, la cacofonía de los dementes irrecuperables. Tanto loco que anda suelto.

En la raíz están todas las respuestas. Los Fabulosos 4 de Liverpool bien lo sabían... Get back, get back to where you once belonged!

Y en el silencio.

martes, 13 de febrero de 2018

Leer

Me gusta  la definición que Carlos García Gual hace de la lectura como una actividad que permite "escapar de la prisión del presente".

Vivir otras vidas. Abandonar la cárcel de lo meramente físico, la relación con lo material y la supervivencia.

Dejar de ser uno mismo aunque solo sea por unas horas. Ese ser que, por definición, aburre a las ovejas. Veganos incluidos.

domingo, 11 de febrero de 2018

Helarte


Muñeco de nieve deconstruido. Obra de arte señalada por mí. Año de Nuestro Señor MMXVIII

sábado, 10 de febrero de 2018

El amor de mi vida

Vivimos juntos toda la vida. Felices e infelices. Y espero que acabemos juntos.

Las numerosas infidelidades de ambos nunca han conseguido quebrar lo nuestro.


¿Qué es la conciencia?

Esa voz interior que nos indica que alguien puede estar viéndonos.

Faro y soledad

Para soportar el dolor de estar vivo hay que bailar.
Bailar para no estar muerto.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El servicio doméstico del pequeño burgués

Según afirma el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, "ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose".

Concuerdo. Ahora bien, la única forma de explotación moralmente admisible es la autoexplotación. Esto excluye al personal de limpieza (esa señora que ayuda en casa y que es "como de la familia", a la que tanto se quiere y se le pagan escasos centavos para que mantenga limpios nuestros inodoros). Y de paso le dé un repasito a la conciencia del pequeño burgués.

Conozco gente de izquierdas de toda la vida que renunció a todo casándose con ricos herederos de la gauche divine y que está orgullosísima de su servicio doméstico. Qué haría yo sin María, sin Carmen, sin Herminia...

Por los pulgares. Los mismitos.

El mundo sigue muy mal repartido. Estamos rodeados de aprendices de pijo por los cuatro costados.

Nadie, ni hombre ni mujer ni lo que ustedes gusten, debería ser esclavo de nadie. Si hay algo peor que un pijo de derechas -alguien que nació por la única razón teológica de que en el mundo tiene que haber variedad- es un pijo de izquierdas, que sabe lo que se cuece en la calle, que tuvo que luchar y que tiene las herramientas para comprender la realidad.

Un traidor a su clase. Y ROMA NO PAGA TRAIDORES.

¡A las barricadas!

lunes, 5 de febrero de 2018

Mi viejo

Tarde hermosa, de nieve y claridad boreal. La tenue luz, de bosque encantado de Nemi, de los misterios del tiempo y sus servidumbres, trae recuerdos imborrables. Vividos intensamente.

Recuerdos del futuro.

1970. El estudio de fotografía. La luz roja. La radio portátil. El revelador, el fijador. Las cubetas. La ampliadora. Las cajas de papel fotográfico. 1974. Mi primera guitarra me espera. Corremos por las pistas de Ezeiza. Se nos van los amigos... 1976. El viaje a los lagos del sur. Una guitarreada infinita junto al mar. En esa fogata roja, entre médanos eternos, por primera vez una mujer arrebatadora puso sus ojos en mí. Pero el hechizo duró apenas un instante y se desvaneció en el aire cuando oí su pálida voz. "Nene... ¿me prestás la viola? Gracias, lindo". 1978. La galería Libros de Zaragoza, los relatos de Tólstoi. La nieve española en Soria. La alegría de estar juntos.

El circo "Águilas de plata" con sus lonas raídas que dejaban ver la noche estrellada.  Aquellos artistas pobres, humildes poblaron luego tus cuadros de la exposición que hiciste antes de partir de Buenos Aires. Pedrito Gaeta, que se debe eternamente al amor. La poesía de Luis Luchi, que calienta el corazón. ¡Tan condenadamente lejos de los marchantes de almas y sus infinitas miserias!

La tarde quiere irse. El viento es un caballo, óyelo cómo corre, por el mar, por el cielo. Ya viene a buscarme.

Mi hijo Pablo toca dulcemente un embriagador Nocturno de Chopin y el que suscribe orienta el velamen en dirección a poniente, atento siempre a mantener el rumbo. Feliz porque encontró la solución de la novela que está escribiendo.

Mi padre, el artista Abel Rasskin, hoy cumple años. Don Abel es una persona maravillosa, con un corazón grande y generoso. Alguien que fue a lo esencial desde muy joven, que atravesó desiertos infinitos a fuerza de coraje y talento, y que no perdió un solo instante de su preciosa vida viviendo los sueños de otro.

Que no les confunda lo de Don Abel. El viejo juega al tenis todas las semanas y es un adversario temible. Se me está ocurriendo un business. Podríamos ir recorriendo los pueblos de la Piel de Toro al estilo Paul Newman en El buscavidas... Después de todo, los dos tenemos los ojos azules. Ollos verdes son traidores, azuis son mentireiros, os negros e acastañados son firmes e verdadeiros.

Retamos a los lugareños a un par de sets, vos te movés de forma errática en los cuatro primeros juegos, yo me ocupo de las apuestas y después... cañazo. Ya está. No se hable más. Nos vamos a forrar.

Y tiene gente que lo quiere en todas partes. En las dos orillas del mundo.

Crecí rodeado de acuarianos. ¡Un escorpio del año del dragón necesita más mamparos de contención que el Lusitania!

Como los lectores de este blog me caen bien les revelaré la clave del éxito en la vida. Es muy sencilla: consiste en elegir bien a los padres.

En este sentido, he de confesar que yo nací con una escalera real de mano. Nunca he tenido que irme a baraja.

Sos un gran tipo, viejo querido. Hasta los cielos se han puesto de acuerdo para pintar los escenarios del sur pampeano de tus primeros años. Allá lejos y hace tiempo. Hoy. Siempre.

¡Brindo por vos! ¡Vamos todavía que las apuestas están 5 a 1! Ilusos... ¡se van a enterar!

Este mes definitivamente comemos con aceite.



sábado, 3 de febrero de 2018

Macedonio Fernández y el tango

La lectura de "Adriana Buenos Aires (última novela mala)" de Macedonio Fernández supuso un antes y un después en mi adolescencia.

Como la realidad imita a la literatura, en años posteriores fui encontrando similitudes destacables entre la vida que Manuel hizo en la ciudad del Plata y los avatares del protagonista de la novela.

La sempiterna presencia de la pensión, como reducto de soledad y epicentro de planes delirantes para tentar a la suerte. Fundamentalmente, para intentar que reorientara las velas. O que simplemente mostrara alguna constante vital.

Por la avenida que corre junto a la ventana de la mugrienta pensión en que vivo...

Borges admiraba intensamente a Don Macedonio, que cantó a un Buenos Aires mágico, energético, último refugio y esperanza de una nueva oportunidad para todos los perseguidos del mundo. Eneas en busca de una nueva Troya en Italia. Previa estación en las arenas de Libia para amar a la arrolladora Dido.

Él viene de la derrota y la destrucción de su hogar. No hay vuelta atrás. Ella es una diosa irresistible avant le tango. Se encuentran en las playas. Eneas es un náufrago. Dido, una reina. Y se aman con una desesperación enfermiza, animal, instintiva. Dos, tres, doce noches seguidas con sus días. Eneas sabe que debe continuar viaje. Ella se debe a su pueblo.

Después. No existe el después. Solo la intensidad y la entrega. Borrachos de sí mismos, atados sus cuerpos a esa lava ardiente que los quema, el sueño los envuelve precipitándose dulcemente desde las estrellas. Cadentia sidera somnos... hasta en latín suena a música, a bosque de hayas.

Tangazo. Si algún día tengo una milonga en propiedad se llamará "Dido y Eneas".

Rescato esta frase de Fernández sobre la música ciudadana de la cuenca del Plata: "lo único cierto es el tango, porque es lo único que en estas tierras no necesita consultar con Europa".

Hasta el pitido final todo puede cambiar, mi viejo. Solo hay que aprender a desear. Con el mismo deseo ardiente y sin esperanza con que se baila un tango con alguien desconocido. Alguien que no veremos más, que se irá de nuestra vida para siempre, que envejecerá lejos. Que tal vez nunca estuvo allí.

Y, a pesar de saberlo, se espera que la vida comience.

La vida en orsái

Febrero siempre está ligado en mi recuerdo al mar. Todos los meses de enero, papá fabricaba un calendario con dibujitos que reflejaba los días que faltaban para marchar a las playas del sur.

Diego y yo nos encargábamos de tachar los días que restaban para la partida. Bendita época, de días ferruginosos, humedades rioplatenses.

Esos viajes al mar forman parte de los días más felices de mi vida. Tuve una infancia maravillosa, acentuada por el hecho de que mis viejos eran casi contemporáneos nuestros: eran y siguen siendo unos pibes.

Lo único que realmente importa es estar junto a la gente que uno quiere. El resto, en mayor o menor medida, resulta prescindible.


jueves, 1 de febrero de 2018

Plegaria fenicia

Dioses, no me juzguéis como un dios sino como un hombre a quien ha destrozado el mar.

domingo, 28 de enero de 2018

Hombre solo

Veo amanecer en Madrid. Lentamente, la luz se va enseñoreando de los tejados. Uso sombrero de ala ancha.

Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cícerón hasta Marco Aurelio, en que solo estuvo el hombre.

Dueño de su destino.

domingo, 21 de enero de 2018

Carlos I del Sistema Solar


Cuando nació mi primer hijo, Carlos Sáinz ya ganaba carreras en todo el mundo. Siempre me pareció un referente de firmeza y saber hacer. Hablaba lo justo. Hacía, más que hablar. Al modo castellano.

Recuerdo haberle visto levantar trofeos mientras le daba el biberón al enano y los dos nos reíamos felices de estar vivos y juntos. No sé quién era más niño.

Ahora ha vuelto a ganar. El Dakar 2018, nada menos.

Y su hijo Carlos, una firme realidad en Fórmula 1, le escribió una carta hermosa.

Sáinz, como Nadal, representa lo mejor de España. Cada vez que estos gladiadores obtienen victorias todos nos sentimos ganadores. Por eso, querido Carlos, aunque tu familia no lo vea claro, ¡trata de arrancarlo, por Dios...!

Ole y reole, campeonazo. Estás en nuestros corazones. Abrazo enorme de otro cincuentón -al decir de los exploradores más avezados, la mejor edad de la vida para atravesar desiertos indomables-, ¡compañero del metal!

Carta de su hijo Carlos al flamante campeón de Dakar 18.

"Querido papa:

Tú que me conoces bien seguro te vas a sorprender cuando leas esta carta que hago pública con lo que te quiero decir.

Estas dos semanas tan intensas me han servido para comprender un poco cómo te sientes tú cuando yo estoy corriendo, y sinceramente me he dado cuenta de lo mal que lo debes de pasar, es mejor estar en el otro lado de la barrera. No te imaginas los nervios que han pasado mamá, Blanca y Anita. Yo intentaba no aparentarlo, pero algún puñetazo al almohadón se me ha escapado. Ha sido muy intenso.

Un par de horas después de haberte visto ganar y celebrar este Dakar, me apetece decirte lo importante e impresionante que ha sido para mí ver cómo has trabajado tan duro para conseguir, a tus 55 años, seguir teniendo las ganas, ilusión y motivación para enfrentarte a un desafío tan grande como es ir a ganar tu segundo Dakar. Podría contar mil anécdotas, pero ahora mismo recuerdo cuando yo me levantaba a entrenar a las 7.30 am para subirme en la bici dentro de la sauna y tu llevabas ahí ya 1 hora machacándote. U otras veces en las que nos poníamos los dos a contestar mails en el despacho y te he pillado diseñando al más mínimo detalle, el dibujo del taco de las ruedas Michelin que ibas a llevar en el Dakar.

Estas cosas, aunque en el momento me ría y te suelte algún vacile, quiero que sepas que son el mejor ejemplo de sacrifico y ganas de ganar que tanto a mí como a mis hermanas nos sirve para aplicarlo a todo en la vida.

Todo el mundo sabe que tu espectacular carrera deportiva también ha tenido momentos muy difíciles. Durante estos 8 años de sequía desde que ganaste en 2010 tu primer Dakar ha habido un poco de todo, abandonos por fiabilidad mecánica, accidentes, etc. Cualquier persona se hubiera dado por vencida, pero eres cabezota como tú solo y querías un segundo Dakar y sabías perfectamente que podías conseguirlo. Tú y yo sabemos que pocos esperaban volverte a ver celebrando otra victoria, pero los que te conocemos bien sabíamos que no hay reto que te propongas que no puedas conseguir. 

Papá, termino ya no te preocupes, sólo espero haber dejado claro la admiración que tus hijos tenemos por ti como persona y deportista, pero sobre todo decirte que como padre eres un ejemplo del que no paramos de aprender cada día.Qué ganas tengo de darte un abrazo!

Carlos

PD: Todo el mundo se pregunta si este va a ser el broche final a tu carrera y vas a colgar el casco (sabes que a mamá esa idea le hace muy feliz). Yo por mi parte te apoyaré y animaré en lo que decidas."

viernes, 19 de enero de 2018

O todos o ninguno

VIENTOS DEL PUEBLO
por Miguel Hernández

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

María

María vive en uno de los países más pobres del mundo, Malawi. Abandonó los hábitos hace algunos años y adoptó a 10 niños con los que tira para adelante. Diez.

Ahora ha conseguido levantar fondos para crear una guardería, un emprendimiento suyo.

María es una fuerza de la naturaleza. En octubre pasado fue operada de los ojos en Sudáfrica y vuelve a la carga. No vuelve, continúa, porque con diez niños a cuestas ya me dirás.

En este decrépito continente europeo además de egoísmos sin límite y ombliguismos recurrentes, -mi obra, mis proyectos, yo, yo y por último yo- solo se oyen quejas. No puedo hacer esto, nadie me echa una mano, no doy abasto. Gilipolleces de niños malcriados. Hemorroides en el alma.

Gente angustiada porque se acercan las fiestas, porque ya estamos en fiestas, porque se han acabado las putas fiestas y empieza la cuesta de enero, el Blue Monday, las rebajas de El Corte Inglés. Los ponía a cavar una zanja hasta Vladivostok. El vodka me lo bebo yo.

Nadie se pregunta qué puede hacer uno por el país, por su gente. Cómo se logra que no haya soledad. Hasta aquellos con fuerza e ideales la desperdician en guerras donde no es amor la empresa. Guerras para desunir, para separar, para ser más débiles si cabe. La República es un ideal para todos los españoles, no para una minoría de privilegiados. En una República Española cabemos todos. Hasta la familia real. Seguro que descubren un montón de cosas que pueden hacer en un mundo en el que no haya españoles con la Flor de Lis. Hay muchísimos sellos por catalogar después de lo de Afinsa.

Es como si la realidad nos debiera algo, por ser quienes somos. Nada menos...

Pues yo te diré lo que somos. Un putísimo pedo cósmico. De nosotros no quedarán ni las risas que provocamos en cuanto doblamos la esquina. Nada de nada. Cero absoluto.

En la Gran Bretaña -ese prodigio de solidaridad europea- acaban de crear una Secretaría de Estado de la Soledad. Luego será ministerio y, finalmente, terminará siendo la única prioridad gubernamental. He ahí el destino de Europa: vivir solo, no hacer nada por nadie y cagar fuego solo, pegado a una repugnante pantalla. Con dinero por gastar en la cuenta corriente.

Tres Marías situadas en puntos estratégicos de la antaño pujante Vieja Dama y llegábamos a Marte el año que viene.

Hay gente que merece el título de ser humano. María de Malawi es un ser humano con todas las letras. Una diosa.

Esa es mi gente. ¡A África, avante a toda señor Rasskin!


miércoles, 17 de enero de 2018

54

Un día como hoy de 1964 mis padres contrajeron matrimonio. Cuando cumplieron 50 años de casados escribí esto

50 años no es nada

Vaya como homenaje a todos los que se quieren y, a pesar de los pesares, siguen firmes al timón. En el enloquecido mundo de hoy todo invita a la disgregación. Para estar juntos durante tanto tiempo hace falta una generosidad suprema.

Y tengo para mí que la parte que cede es siempre la más inteligente.

Ole, ole y reole mis viejos.

Y ole yo mismo! Contemplando las fotos del cincuenta aniversario queda meridianamente claro, sin ambages, que siendo bebé era mucho más guapo que Paul Newman.

Después... qué importa el después.

domingo, 14 de enero de 2018

Tango negro

Juan Carlos Cáceres es una interesante figura del tango y la murga contemporánea. Pintor y músico, Cáceres vivió en París desde 1968.

Además de música, sus espectáculos incluían charlas, una concienzuda explicación sobre cada una de sus composiciones y de la historia del tango, al tiempo que solía exponer sus cuadros...


Por si esto fuera poco, en ocasiones Cáceres obsequiaba a la audiencia alfajores caseros de dulce de leche. Una fiesta.


He aquí "Tango negro", un milongón que invita a bailar hasta solo. De una época anterior a la Guardia Vieja, cuando el tango era sabroso, negro, hasta diríase cuasi "cubano" y se llamaba tangó. 


Después se agringó.

lunes, 8 de enero de 2018

We can work it out

Un día como hoy de 1966 este tema de The Beatles llegaba al número uno de las listas. Para arrancar este año 18 con onda Liverpool. Va por Raúl y Fausto, mis viejos camaradas de aventuras. ¡A por él!

viernes, 5 de enero de 2018

Mijáilova

A comienzos de 1943, Irina Mijáilova tenía 17 años. Junto a cientos de miles de compatriotas suyos combatió a las tropas nazis en Stalingrado, la batalla que supuso el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial, aquella cuyos movimientos tácticos repasó Adolf Hitler en los últimos días del Reich, enterrado en vida en el búnker de la Cancillería. Convertido en un espectro irreconocible, el Führer nunca llegó a entender qué había hecho mal, cómo fue posible que perdiera de aquella manera. Que lo perdiera todo.

Irina hizo gala de un valor sin igual. Participó en la maniobra de tenaza del genial mariscal Zhúkov, héroe de la Unión Soviética, que aisló al Sexto Ejército de von Paulus y selló su destrucción definitiva.

Y con solo 17 años se batió en las calles de su ciudad natal hasta el mismísimo 2 de febrero en que las tropas alemanas se rindieron al Ejército Rojo.

En una filmación rusa de la época Irina aparece resplandeciente después de largos meses de destrucción brutal. Mira a la cámara con su rostro prematuramente curtido por el sufrimiento y declara: "estamos llorando todos, vitoreando y disparando al aire. Hemos organizado una especie de inmensos fuegos artificiales disparando todo tipo de cañones, pistolas, ametralladoras, bengalas, ¡hasta Katyushas...! No podemos parar de abrazarnos. Los supervivientes nos besamos y lloramos de alegría. ¡Sí, de alegría!".

Diez mil soldados alemanes permanecieron escondidos entre las ruinas tras la firma de la capitulación de su comandante en jefe. Hasta los primeros días de marzo de 1943 hubo disparos de los más fanáticos, solo SS y ningún aliado de los nazis.

El 14 de febrero por la noche Irina asistió a una proyección de cine con su batallón. Una bala de un desesperado francotirador le acertó en la espalda y puso fin a su breve y valerosa vida.

Irina Mijáilova murió para que millones vivieran. Yo soy uno de sus hijos. Uno más.



miércoles, 3 de enero de 2018

2018

Los avances en Inteligencia Artificial (IA) resultan asombrosos. Para los que crean que los escenarios futuristas planteados por la ciencia ficción están lejos aún, tenemos el caso de AlphaZero, una plataforma de IA creada por Google DeepMind.

Lo interesante de AlphaZero es que, partiendo de cero, se le proporcionaron las reglas básicas del ajedrez y la máquina se convirtió en experta en aproximadamente cuatro horas. Al final del día era una campeona de primer nivel. También se le enseñaron las reglas del Go y del Shogi, con resultados espectaculares en ambos casos.

La máquina aprendió POR SÍ SOLA, sin intervención humana.

Parece ser una simple cuestión de tiempo que las máquinas aprendan a hacer todo lo que sabemos hacer los seres humanos. Bien.

El sentido último del ajedrez es ganar la partida. Si la máquina gana todas las veces, ¿qué sentido tiene el juego en sí? De hecho, ¿qué sentido tiene dedicar la vida a algo que una máquina hace mejor?

¿A qué distancia estamos de programar la emoción, aquello que nos conmueve? El error aleatorio pleno de significado.

La IA nos pone en nuestro sitio. Lo que consideramos muy complejo no es más que la consecuencia de nuestra incapacidad. Seguimos la misma senda de Copérnico, Einstein, Freud... la imagen del ser humano en el centro del mundo cada vez más lejos. Ya lo dijo Blaise Pascal: "El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es una caña pensante".

¿Hemos de redefinir qué significa "pensante"?

Todo parece indicar que estamos en camino de una Humanidad 2.0 (esta idea se la robo a mi hijo Iván). ¿A la hora de escribir novelas las máquinas del futuro se robarán ideas entre sí como hacemos los simples humanos?

Mientras no creen robots cantores de tango y cyborgs que bailen al son de Pugliese como los dioses estamos a salvo. Ahora que lo pienso... ¡ya están aquí!

Asistidos por la inteligencia artificial podremos conquistar el espacio y resolver enigmas que ahora se nos antojan imposibles. Avances insospechados en medicina, energía, megaestructuras.

El futuro ha dejado de ser una entelequia difusa. El futuro es ahora.

Voy a prepararme un buen guiso de cuchara que todo esto me da muchísima hambre.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Amarillo

–Al sur –dijo el capitán.

–Pero –dijo la tripulación– no hay direcciones aquí en el espacio.

–Cuando uno viaja hacia el sol –replicó el capitán–, y todo se hace amarillo y ardiente y perezoso, entonces uno va en una única dirección.

Hasta que el tiempo y los tiempos acaben las plateadas manzanas de la luna, las doradas manzanas del sol.

martes, 26 de diciembre de 2017

Tal vez será su voz

Uno de los tangos más hermosos que conozco. Y uno de los que más me cuesta cantar por sus múltiples efectos secundarios... Contemporáneo de Malena. Con letra de Homero Manzi y música de Lucio Demare,Tal vez será su voz sintetiza a mi modo de ver y sentir el mundo de la milonga y la razón de ser del tango.

Le certeza de la pérdida. Y la persistencia de las sombras. Sublimes sombras.

En esta tarde bien tanguera, a punto de cambiar de año, para todos ustedes/vosotros con cariño. Canta el polaco Roberto Goyeneche en una versión mágica con la orquesta del maestro Raúl Garello en estado de gracia.

Viva el gotán, carajo!

viernes, 22 de diciembre de 2017

Barenboim

Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942), pianista y director de orquesta de primera magnitud, publica hoy en El País un artículo sobre el conflicto entre Israel y Palestina, centrándose en la reciente decisión unilateral -de dónde me sonará esa palabra- del gobierno Trump reconociendo Jerusalén como capital de Israel.

Un músico que habla, con voz poderosa y clara, como el mejor de los filósofos.

Sabido es que no hay conflictos como las guerras de familia. Palestinos e israelíes reclaman la misma tierra. El apartamento es pequeño, sí, pero hay que dividirlo. Si una de las partes se queda con todo y la otra no recibe nada aquello no acabará nunca. Cuestiones obvias.

Reconozcan Palestina como Estado soberano
por Daniel Barenboim

La decisión del Gobierno estadounidense de trasladar su Embajada en Israel a Jerusalén y, al hacerlo, reconocer a Jerusalén como capital de Israel, es la última de una serie de graves decisiones geopolíticas relacionadas con el conflicto palestino-israelí. La decisión deja bastante claro que cada nuevo movimiento proactivo desde el exterior de la región se inclina a favor de una de las partes del conflicto y desmoraliza a la otra. Esto enciende la euforia en un bando y la violencia en el otro. Si esta decisión no es objeto de una oposición clara y resuelta, la perspectiva de poner fin al conflicto seguirá alejándose.

La reaparición de la violencia que ha provocado la decisión estadounidense y las reacciones internacionales a la misma demuestran que todos los actores implicados deben replantearse algunos aspectos del conflicto. La comunidad internacional lleva varias décadas debatiendo sobre la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados, pero esto plantea una pregunta: ¿dónde está este segundo Estado?

La cuestión es especialmente importante, porque el conflicto palestino-israelí difiere de los demás centenares de conflictos que se han librado desde los albores de la historia humana. Por lo general, los conflictos surgen entre dos naciones o pueblos que luchan por líneas fronterizas, o recursos como el agua o el petróleo. Sin embargo, en el caso de Palestina e Israel, no se trata de un conflicto entre naciones o Estados sino entre dos pueblos que insisten por igual en su derecho al mismo trocito de tierra y que están decididos por igual a vivir en ella, preferiblemente sin el otro. En consecuencia, no puede dársele al conflicto una solución militar o puramente política. Tiene que haber una solución humana.

Los hechos del conflicto son de sobra conocidos y no hace falta detallarlos aquí. La decisión tomada en 1947 de dividir Palestina fue rechazada por toda la comunidad árabe en aquel entonces. La decisión, o la respuesta a la misma, tal vez fuese un error, pero desde la perspectiva palestina fue un desastre. No obstante, se tomó y todos tuvimos que aprender a vivir con las consecuencias. Los palestinos han renunciado desde hace tiempo a su reivindicación de toda Palestina y aceptan la división del territorio. Israel, por otro lado, sigue construyendo asentamientos ilegales en territorio palestino, lo cual pone de manifiesto una falta de voluntad de emular el planteamiento palestino. Algunos aspectos del conflicto presentan cierta simetría, mientras que otros son asimétricos: Israel es ya un Estado, un Estado muy poderoso, y como tal debe asumir una parte mayor de la responsabilidad.

Ya nadie cuestiona en serio el derecho de Israel a existir, pero el mundo está dividido respecto a la cuestión de Israel más en general. Por una parte, hay países que se sienten responsables del cruel trato dado a los judíos en Europa, y debemos estar muy agradecidos de que este sentido de la responsabilidad se mantenga hoy en día. Por otra parte, sigue habiendo quienes niegan el Holocausto, una actitud que espolea a algunos de los grupos más extremistas del mundo árabe y da a la población judía buenas razones para la desesperanza. Y sin embargo, a pesar de todas las críticas justificables a la hostilidad palestina hacia Israel, estas no deberían considerarse una continuación del antisemitismo europeo.

Medidas unilaterales como la decisión estadounidense no pueden sino empeorar la situación

Ante la decisión unilateral tomada por Estados Unidos, yo lanzo el siguiente llamamiento al resto del mundo: reconoced a Palestina como Estado soberano al igual que habéis reconocido a Israel como Estado. No es posible esperar ninguna avenencia entre dos pueblos —ni siquiera entre dos personas— que no reconocen la existencia mutua. Para alcanzar una solución de dos Estados necesitamos primero tener dos Estados, y la actual situación no lo refleja. Palestina lleva 50 años ocupada y no puede esperarse que los palestinos entablen negociaciones en estas circunstancias. Todos los países verdaderamente interesados en una solución de dos Estados deben reconocer a Palestina como Estado soberano y simultáneamente exigir que comiencen de inmediato conversaciones serias.

Medidas unilaterales como la decisión estadounidense no pueden sino empeorar la situación, porque ofrecen falsas esperanzas a un bando y aumentan la desesperación del otro. Solo pueden considerarse una provocación. Si no fuera por la historia de los últimos 70 años, un Estado binacional podría considerarse una opción concebible. Pero la indecisión de ambas partes debe considerarse como lo que es: la solución de dos Estados es la única opción factible, y la condición previa para conseguirlo es que existan dos Estados autónomos. Dos Estados que existan juntos en pie de igualdad sería la única forma de garantizarles equidad a los palestinos y seguridad a Israel.

En la cuestión de Jerusalén, la solución parece lógica: Jerusalén es una ciudad tan sagrada para los judíos como para los musulmanes y los cristianos. Como parte de una solución de dos Estados, no veo problema en que Jerusalén Oeste sea la capital de Israel y Jerusalén Este, la de Palestina.

En consecuencia, animo a todas las grandes naciones que no han reconocido aún a Palestina como Estado soberano a hacerlo ahora y a comprometerse al mismo tiempo a abrir negociaciones sobre delimitación de fronteras y otras cuestiones esenciales. Lejos de representar una medida antiisraelí, este sería un paso hacia una solución aceptable para ambas partes. Está bastante claro que ambos pueblos, israelíes y palestinos, tendrán que estar igualmente deseosos de alcanzar la paz. No puede imponerse a las partes una solución desde fuera. Por eso voy más lejos e insto a las naciones de Israel y Palestina a declarar de manera inequívoca que ya están hartas de este conflicto de décadas y que ansían que por fin llegue la paz.

Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) es pianista y director de orquesta. Tiene nacionalidad argentina, española, israelí y palestina.

martes, 19 de diciembre de 2017

De repente, la vida

Manuel de la P. es un gran y queridísimo amigo desde hace ya muchos años. En estos momentos está viviendo una situación muy dura.

Estando de viaje de negocios por USA a su regreso recibió la noticia de que su madre había sido ingresada de urgencia, con un cuadro bastante complejo. Al parecer, el domingo su situación  experimentó cierta mejoría, por lo que ha sido trasladada a una habitación individual.

Tanto Manuel como sus padres son gente exquisita, de unos modales que ya no se llevan y un sentido de la amistad y la solidaridad que parecen sacados de libros de caballerías. Siempre presto a brindar el corazón. Esa es la verdadera vara de medir de la integridad moral de un ser humano, muy por delante de otras consideraciones.

Siempre lo he tenido como alguien de la familia. Manolo querido, un abrazo enorme a todos y los mejores deseos de que tu señora madre se restablezca pronto.

Os queremos. Mucho.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Asma

En septiembre de 1994, una de las personas que más he querido en este mundo, el magnífico poeta, compositor y cantante uruguayo Manuel Picón, dejó de respirar. Así. Sin previo aviso.

Cuando canto muchas veces me piden canciones suyas. Me ocurre en ambientes muy distintos. Es maravilloso comprobar que transcurridos tantos años la gente recuerda sus creaciones, plenas de poesía. De una poesía en desuso, que no cotiza en bolsa.

Es inútil. Puedo cantar el tango más descarnado o la zamba más nostalgiosa pero no puedo entonar una sola frase escrita por Manuel. No me sale una sola sílaba. No funciona el truco que me pasó un viejo tanguero que se casó seis veces: "cuando sientas que la letra es tan intensa que no puedes más, recuerda la pensión compensatoria". No. Si entono una del viejo Piconetti me caigo con todo el equipo.

Manuel murió de un ataque de asma, un mal que lo torturó desde muy joven, una enfermedad clásica en la cuenca del Plata.

Hoy tenemos un campeón de la Vuelta a España asmático. Para los que descreen de la ciencia y el progreso. Los antivacunas, los creacionistas, los oligofrénicos. En fin.

No pasa un solo día sin que piense en vos, capo total. Y cuando canto gotán sé que andás muy cerca, tanto que puedo darte un abrazo.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Dilema moral

Según mi código personal de valores la única explotación moralmente razonable es la autoexplotación. Bien. En eso soy un maestro.

Pienso quejarme al sindicato. Me van a oír.

martes, 12 de diciembre de 2017

De la eternidad

¿Cuál es el sentido último de la existencia? Epa... arrancamos suave. Digamos que en la naturaleza del fenómeno vital late una voluntad de supervivencia. Se trata de intentar perdurar contra viento y marea. ¿Qué otro sentido tiene la reproducción sexual? Richard Dawkins ya lo planteaba brillantemente en "El gen egoísta". ¿Acaso un milonguero que se pone su mejor camisa y pretende ocultar sus vapores corporales con Essence de Malevo piensa en la aristotélica renovación de las formas? Solo sé que no sé nada. Vamos, ni eso.

¿Y la obra de arte? ¿Qué es sino un desesperado intento de trascender, de quedar en la memoria?

Vivir para siempre... los avances en ciencias biológicas, en inteligencia artificial y en robótica abren perspectivas que ni la ciencia ficción más atrevida alcanzó a soñar.

¿Qué somos? ¿Una colección de recuerdos complejos, una especie de disco duro propio al que se sumaría el inconsciente colectivo? En Spotify circulan aproximadamente 100 teras. ¿Y en el cerebelo de Ronaldo? ¿Cuántos kilojulios consume la táctica "partido a partido", elixir de generaciones de estrategas atemporales?

¿Por qué no descargar estos "recuerdos" en un cuerpo eternamente renovado que se adapte paulatinamente a los nuevos avances?

Una vez lograda la eternidad bien podríamos extendernos por todo el Universo, nos adaptaríamos perfectamente al frío seco de Marte, al duro hielo de Europa o a los infiernos de Venus. Hala, a convertir toda la Creación en la Costa del Sol. Planeta Marbella, Sistema Doble Banús. Súper Nova Osborne. Realizaríamos los cambios de sofwate o hardware que resultaran necesarios.

Nexus 6. Trump 4. Maduro 2. Putin Lambda 3, Kim 0,5. Definitivamente, Harrison Ford tiene que hacer horas extra...

¿Cuál será el enfoque? ¿Crearemos híbridos humano-máquina mejorando los resultados de la evolución biológica para avanzar de forma vertiginosa? ¿Llegaremos a sustituir por completo las piezas defectuosas de nuestro cuerpo mortal u optaremos por conservar nuestra memoria y "cargarla" como si se tratara de software en un nuevo hardware de nuestra elección?

¿Qué clonaremos? ¿A Einstein? ¿Mahler? ¿Algún promotor inmobiliario? ¿Un usuario de tarjetas Black? ¿la Princesa del Pueblo? ¿Estos avances estarán al alcance de un sueldo mínimo español?

Esto de filosofar provoca hambre. Un filósofo es un ser básicamente hambriento. Cuidado a la hora de invitarlos a comer. El jamón ibérico fuera de su alcance.

Me he quedado absorto ante la Eternidad. Voy a preparar unos calamares al vapor mientras oigo a Piazzolla a todo lo que da.

En cierta ocasión le preguntaron a Woody Allen: "¿qué opina de la muerte?" El periodista recibió el Premio Pulitzer esa misma tarde. Se lo acercó un dron de Amazon.

El bueno de Allen contestó: "estoy totalmente en contra".

Yo tampoco.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Edison & Upton

Cuentan las crónicas que el genial inventor estadounidense Edison, que carecía de una formación académica formal, contrató a un brillante fisico de 26 años llamado Francis Upton. Se trataba del hombre más culto y más preparado de todo el laboratorio de Menlo Park. Un genio de Princeton.

Edison era una fuerza de la naturaleza, un prodigio de concentración e inteligencia práctica. En cierta ocasión, en plena carrera frenética por lograr un uso comercial viable de la luz eléctrica a gran escala, Edison pidió a Upton que calculara el volumen de una bombilla eléctrica.

Upton comenzó a realizar complejos cálculos comparando el caparazón de cristal con una esfera, un cono y un cilindro. Era un hombre puntilloso y quería causar buena impresión al dueño del laboratorio.

Edison lo contempló emborronando papeles con cara de preocupación y, en un momento dado, tomó la bombilla en sus manos, la llenó de arena, la vació y calculó empíricamente el volumen en un santiamén. Upton tenía buen carácter y, según dicen, encajaba estas chanzas con deportividad. Con el tiempo creció una relación de afecto y admiración mutua.

La filosofía de vida del genio de New Jersey, que suscribo al cien por cien, se resume en una frase que pronunció algo irritado ante las dilaciones de un colaborador: "Nada que valga la pena funciona por sí solo. Tienes que ser tú el que lo haga funcionar, ¡maldita sea!"

A galopar!


martes, 5 de diciembre de 2017

Himmelweg

En la estación de Budapest-Nyugati nos separaron. Papá y Elek fueron conducidos a golpes hacia otra fila. Los hombres de la Cruz Flechada eran mucho peores que los SS: querían hacer méritos ante sus amos alemanes. Se comportaban como bestias salvajes.

No pasaba un día sin que llegaran noticias de los rusos y sus avances en Europa Oriental. París ya había sido liberada por los aliados. La BBC era un faro de luz. Nuestra única esperanza era que llegaran pronto a Hungría, que se desviaran en el camino a Berlín. Papá conocía a los bolcheviques. Ahora que tenían a los alemanes a sus pies ocuparían todo el territorio europeo que pudieran, lo que obligaría a los ingleses y norteamericanos a acelerar el paso. Alemania sería reducida a escombros. Este era el momento más peligroso. Se volverán incontrolables. Morirán matando y no dejarán testigos.

Para nuestra familia no hubo suerte.

Viajamos durante días en un vagón de ganado construido con tablones de madera, sin ventanas, sin apenas ventilación. Las escenas de terror se sucedían. La gente se asfixiaba, se desmayaba o simplemente dejaba de respirar. El olor era nauseabundo.

A veces el tren se detenía durante horas y los gritos se hacían insoportables. Yo permanecía junto a mamá, las largas horas de entrenamiento desde niña me habían enseñado a soportar el dolor. Existe una barrera del dolor, una vez atravesada puedes seguir tocando el piano hasta el día siguiente. A mamá le gustaba especialmente la Vokalise de Rachmaninov, me la pedía una y otra vez. Tanto era así que llegué a pensar que aquella nostálgica melodía le recordaba a un amor de juventud, alguien de la facultad. Sí, debió ser en una Budapest mágica, junto al Széchenyi lánchíd. Papá prefería a Scriabin y las sonatas de Beethoven. ¿Quién de los dos guardaría más secretos para sí? Las horas más felices transcurrían cuando sabía que los míos me oían ensayar. Nunca los veía, pero sentía su presencia detrás de la puerta. Como el sonido de un metrónomo que marca el pulso del mundo.

Cuando por fin llegamos era de noche. El tren se detuvo en una plataforma situada junto a unos gigantescos barracones. Hacía mucho frío. Los guardias tenían perros enormes que nos aterrorizaban.

A punta de palos nos llevaron a una sala grande, donde nos dieron un té. No tenía sabor pero estaba caliente.

Himmelweg, Himmelweg...! gritaban los guardias.

"¿El camino hacia el cielo?" decía mamá. "Nos van a asesinar esta misma noche, Papá y Elek les sirven como esclavos, quizá tengan suerte si aguantan unas semanas. No tengas miedo. Es mejor así. Se acerca el invierno, no podríamos sobrevivir en este lugar. Conociendo a los alemanes la muerte es el menor de los males. No les daremos el placer de convertirnos en espectros. No mendigaremos su clemencia".

Mamá fue la primera mujer húngara en obtener un doctorado en física. A pesar de ser judía y de todas dificultades que tuvo que superar. Jugaba al ajedrez como si fuera una profesional y nadie, por astuto y persuasivo que fuera, podía engañarla. Papá nunca tomaba una decisión en sus negocios sin poner el tema a su consideración. Ella siempre iba muchas jugadas por delante.

No tenía miedo. Estábamos juntas. Nos dio tiempo a recordar historias familiares cuando estábamos los cuatro juntos. Viajes, conciertos en Praga, la biblioteca central, el baile de fin de año en Viena, noches estrelladas, los chistes de papá que nos hacían morir de risa, la tía Sara y sus extrañísimas historias de amor, el tío Jan y sus experimentos, sus cuadernos de notas. Jan nunca se daba por vencido. Cuando las cosas iban mal o alguien le hacía daño decía "acabo de tener una experiencia que no considero tiempo perdido". Nunca dejaba de observar la vida, el mundo, sus pintorescos habitantes, profesionales del sufrimiento por delegación. Tío Jan había elaborado un enorme fichero de arquetipos emocionales, pero a la hora de pasearse por el mundo real no le resultaba de gran utilidad. Era un romántico incurable y tenía una habilidad fuera de lo común para atraer gente perturbada... Oy vey! Como fuera, contaba sus peripecias con una gracia enorme. No recordábamos un solo día en familia en que no nos riéramos a carcajadas.

Los guardias hicieron que nos desnudáramos. Allí había mujeres de todas las edades. Los hombres de lata se burlaban de las mujeres gruesas o entradas en años.

Nos sacaron de la sala a patadas. Mamá y yo íbamos de la mano. Soltaron los perros. Chillidos, llantos ahogados. Aquellos enormes pastores alemanes mordían a las mujeres rezagadas y los guardias gritaban como energúmenos.

Himmelweg, Himmelweg...!

Caminamos unos 200 metros por un sendero de tierra y piedras que ascendía. Himmelweg. Himmelweg. ¿Existirá otra vida? ¿Habrá música de Mahler en el cielo? ¿Volveré a ver a Marek?

Entramos en un recinto con duchas en el techo. Se cerraron las puertas. Se encendió una luz roja como de estudio de revelado de fotografías. Mamá me abrazó con fuerza y ya no me soltó.

Recuerda cuando papá te enseñó a andar en bicicleta. Era un día soleado en el lago. Te estrellaste contra un árbol gigantesco y te clavaste el manillar en el pecho pero tú no parabas de sonreír porque habías logrado mantener el equilibrio unos metros. Qué cara de felicidad tenías... Recuerda aquel día, el viento en el rostro, el calor. ¡Respira hondo! No tengas miedo a la muerte, querida, pronto todo habrá terminado.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Exterminadores


Para Víctor y Rodolfo, desaparecidos en marzo de 1977. Los hermanos de mi hermano.

Justicia poética. 40 años después. ¿Existe un infierno especial para todos los asesinos que en el mundo han sido? Y me da igual el bando. Stalin o Hitler y las 8.000 variantes de dictadores, sátrapas, tiranos y reyezuelos. Bestias inmundas. Aplastando gente como si fueran insectos.

Observen esas caras. Al de la derecha le encomendaron una tarea puramente militar, cosa para la que al parecer nació y se educó. Tuvo el mando de las islas Georgias del Sur durante la guerra de las Malvinas de 1982, donde no murió en combate ningún alto oficial argentino. Otra gran contribución del gobierno militar a la historia nacional: lanzarse a una guerra que no está ganada de antemano. Lao-Tsé al revés. Hacerse el vivo con Mike Tyson. Jugar al ajedrez como alguien que no tiene la menor idea y retar a Fischer, a ver si tiene un mal día. No hojear siquiera un libro de historia para ver cómo se juegan las partidas en el Reino Unido desde la invasión normanda. Una nación que inventó el concepto "pirata".

Allí hubo de enfrentarse a otros militares, en este caso, ingleses. Gente de armas. Como él. Gente de "honor", al menos eso dicen mientras se dan golpes en el pecho. ¡El honor, la patria! ¡Todo por la patria!

Ya no se trataba de torturar jóvenes embarazadas, no. Su gallardía y bravura enfrentándose al ejército inglés son legendarias. El Cid Campeador, Masadá, Numancia, el Desembarco de Normandía, Stalingrado y Alfredo Astiz, alias "El ángel rubio", responsable directo del secuestro, tortura y desaparición de dos monjas francesas, Alice Domon y Léonie Duquet, Dios las tenga en su Gloria.

No. Astiz entregó las Georgias sin disparar un solo tiro. En los páramos desolados de las islas del lejano sur murieron los pibes, los conscriptos. Chicos de 18 o 19 años, que apenas sabían manejar un fusil pero con unos huevos de toro (dicho y escrito por los propios militares ingleses cuando terminó el conflicto). Nuestro país, tan dado a las gestas futboleras, trató a esos chicos de la guerra como si fueran apestados, los escondió, los ninguneó. El número de suicidios entre ex-combatientes de las islas Malvinas es enorme. Esos sí que son héroes de la patria y no estos jugadores de polo, pilotos sin entrañas.

Matar a los padres, a los familiares en vida. Hacer desaparecer a los hijos y no saber cómo están, si siguen vivos, si comieron hoy. Así durante años, recorriendo instancias, ministerios de muerte, pagando a desalmados que se lucran con noticias falsas. Están bien, sí, los han visto juntos, señora, no se preocupe. Necesito más dinero para mi contacto dentro del ejército, señor. Me han dicho que los van a trasladar a la comandancia. Pronto volverán a casa. Unas fuerzas armadas que organizan semejante barbarie con toda la fuerza del estado. Con una crueldad inaudita.

Los torturadores, los adalides de los valores occidentales como se autocalificaban, no tuvieron esos problemas. Ellos pueden conciliar el sueño todas las noches. No tienen remordimientos. Como los nazis convencidos, como el Dr. Mengele o el propio Eichmann. Cumplían órdenes. Máquinas de muerte. Robots.

Esta gente que decía defender la patria siguió viviendo. Como el caso de Ricardo Ormello, cabo segundo de la Armada durante la dictadura y que, una vez reenganchado en la vida civil con la democracia, narró a sus compañeros de Aerolíneas Argentinas: “Trajeron a una gorda que pesaba como 100 kilos y la droga no le había hecho efecto. Cuando la íbamos arrastrando se despertó y se agarró del parante. La hija de puta no se soltaba. Tuvimos que cagarla a patadas hasta que se fue a la mierda”. Así. Como si estuviera contándole una hazaña a los amigotes del barrio entre vasos de Fernet y cerveza.

Los vuelos de la muerte. Tiraban gente al Río de la Plata donde se confunde con el mar. El mar sagrado de mi infancia, donde aprendí a soñar, estos tipos lo llenaron de sangre, de gente que recién comenzaba a vivir. Les quitaron todo. Les congelaron la sonrisa y todo lo que podrían haber llegado a ser; médicos, músicos, poetas, pensadores. Les quitaron los amores, los besos, las tardes, los hijos. Hicieron pelota una generación entera de argentinos.

Si hubiera leído un texto similar en una novela de Bolaño o en los Ensayos de Montaigne habría creído que exageraban, que no es posible que exista gente así, tan diametralmente opuesta al ser humano.

La "gesta" de Astiz en los mares del sur, las andanzas de todos ellos, están en los libros de historia.

De la historia universal de la infamia.

*

Me he hecho mayor. He tenido hijos. He deambulado por el mundo. Ustedes siguen siendo jóvenes y embriagadores como Dido y Eneas amándose en las arenas de Libia. La noche está estrellada y el sueño cae lentamente desde el cielo. No se marchitarán, no envejecerán. Las camisas quedarán intactas. Sin saberlo, sin querer, ofrendaron sus almas para que los demás pudiéramos seguir adelante. Para otros que han venido a crecer.

Todo el mar, todos los días de playa y volley. La piel envuelta en sal. Todas las guitarreadas infinitas -sí, ya sé... prohibido tocar Stairway to Heaven- junto a una fogata roja para los desaparecidos caídos por la vida. De los que mueren gritando que no hay que morir.

Viven en nosotros. Pasarán de generación en generación. No saben de estigias y barqueros.

Eternos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Independiente Club

Agustín Bardi, uno de los grandes de la guardia vieja, compositor de tangos inmortales como Gallo ciego, era hincha de Independiente. Ya está. No me digas más. Venite a casa a comer un asado.

Aquí va "Independiente Club", del Maestro Bardi, interpretada por Carlos Quilici y Los Tauras. Tuve el privilegio de cantar con Quilici el año pasado en De modestia, ná. Poderoso bandoneonista. Al piano estuvo el Troesma, Mauricio Vuoto. Lindo encuentro.

Rojo que te quiero rojo!

Independiente solo!!!!!!

Mi equipo, mi viejo y querido Independiente, Rojo, Rojazo, vuelve arriba después de años de sequía. Un equipo que se parece mucho al Atlético de Madrid en la manera de hacer sufrir y levantar pasiones. Otra vez el Rey de Copas. Dale rojo, carajo. ¡Que el inmortal espíritu de Bochini y Bertoni los ilumine por siempre! Íbamos a la cancha con Rubén Garrido, su viejo y todos los amigos de Parque Chás. El viejo de Rubén tenía todos los volúmenes de Ray Bradbury en Minotauro en una librería especial. Era la antesala del paraíso. Antes de ir a la cancha hojeaba aquellas maravillas con fervor.

¡Rojo querido, amor de mis amores, nunca, nunca me voy a divorciar de vos! Me da igual con quién tontees. Me da igual si bajás de categoría. ¿Qué malevo que se precie no tuvo una temporada de sequía? Es así. Regresamos renovados con más fuerza. Ave Fénix del extrarradio, siempre, siempre renacés. Yo te canto ebrio de emoción.

Engañame. Yo firme. Lo nuestro es una relación abierta. Sí... ya sé. Canté la marcha de Rosario Central en tango, pero fue por un amigo al que quiero mucho. Vos sabés.

¡Rojazo hasta el final! Daaaaleeeeeeeeeeeeeeee Roooooooooojooooooooooooooooooooo... y Daleeeeeee Roooooooojooooooooooo

¡Héroes de Avellaneda! ¡¡¡Salud!!!


Manadas

En la comunidad gitana esta clase de cosas se resuelven con rapidez y prácticamente sin trámites. Un modelo de eficacia administrativa que ahorra la consabida escena de las duchas y las diversas variantes que puedan derivarse del particular código de honor que rige en las prisiones.

Entre los príncipes indios del arte más universal de España los abogados tienen poco que rascar.

Me pregunto qué clase de líquido hay que tener en las venas para hacer algo así con una niña que acaba de empezar a vivir. Y jactarse de ello como si se hubiera logrado una gran hazaña, como soldados del Cid cabalgando hacia levante lanza en ristre. Satisfechos por el enorme daño infligido.

Nuestro sistema nos condena a oír los argumentos de la defensa. Defensa que parece ajustarse al milímetro al viejo adagio pampeano: "No me dé usted esa mano. Mejor quítemela de encima". Jamás he escuchado un razonamiento más inverosímil. Doble condena.

Soy un tipo de la vieja escuela.

Soy gitano.

* Lectores de América Latina me preguntan por el caso al que hago referencia porque no lo conocen.
Es este: La manada

martes, 28 de noviembre de 2017

Galileo

Uno de los nombres mágicos de la luz de la razón en tiempos oscuros. El sistema ptolemaico llegó a utilizar tantos círculos concéntricos para explicar las erráticas evoluciones celestes de planetas como Marte que se convirtió en algo virtualmente impráctico.

He aquí un manuscrito de Galileo Galilei en el que el genio describe una observación de Júpiter realizada desde Padova en enero de 1610.

Tiempos heroicos. Recuerdo siempre con inmenso cariño el argumento que empleaba Kepler para demostrar la presunta existencia de vida en otros planetas del Sistema Solar. "Dios no puede haber creado tanta belleza para que solo sea observada desde un único punto de vista..." ¿Acaso se puede hilar más fino? Mit Eleganz.

De aplicación en toda clase de situaciones teóricas y prácticas.


Cyborgs

Una hermosa y solidaria noticia que nos llega desde el país más avanzado del mundo, aquel que señala el camino al resto de las naciones, por dónde hay que transitar, cuáles serán las nuevas tendencias.

El país donde un tipo con problemas de autoestima porque en el colegio lo llamaban "gordo" o un iluminado que cree que el mundo se inició en el 4004 A.C. y los dinosaurios siguen entre nosotros te puede pegar 8 tiros cuando vas a comprar el pan o lo que coman por la mañana allí, que dudo mucho sea pan con aceite, ajo y tomate, que es lo que desayuno yo gracias a todo el Panteón de dioses griegos.

¿Existirá una relación directa entre tener un comportamiento deshumanizado con el hecho de comer grasas hidrogenadas saturadas en exceso? Según el profesor Fassulo, de la Universidad de Wichita, las posibilidades de que esto sea así son del 98,56 por ciento. El estudio costó 122 millones de dólares y Fassulo disfrutó de una beca financiada por Monsanto durante 6 años más el año sabático para pensar en sus cosas. ¡Apueste su vida!

Cualquier comparación entre nuestro sistema sanitario y esto que se deja entrever en el artículo que hoy publica el periódico El País resulta sangrante.

Los españoles somos especialistas en reírnos de nosotros mismos y en creer que lo realmente bueno está allende nuestras fronteras. La clase de complejo que hace que consideremos una melodía cantada por un adolescente oligofrénico como algo de mayor valor que una soleá o un fandango, cuando esto último es oro viejo y lo otro no está reflejado en la tabla periódica por cuestiones simplemente higiénicas.

El que piense eso es que es un paleto que riéte de los personajes de Alfredo Landa y no ha viajado. Debo haber recorrido unos 25 países. En muchos de ellos he trabajado, lo que me ha permitido conocer sus estructuras de organización social y política. Dejando a un lado que detesto los controles en los aeropuertos, las esperas interminables, los asientos de los aviones diseñados para Napoleón Bonaparte, la picaresca de algunos funcionarios aeroportuarios para negociar con los "altos" el privilegio de sentarse en la salida de emergencias, la calidad del vuelo que cada vez juzgo peor -un amigo piloto me confesó que todo lo hace el ordenador. Los pilotos ya no desarrollan el instinto de Saint Exupéry o Lindbergh y cuando vienen mal dadas como ocurrió en el fatídico vuelo de Air France de Río a París es muy difícil resolver ecuaciones complejas en tiempo récord. Supongo que en mayor o menor medida todos los que trabajamos con máquinas hemos perdido ciertos instintos humanos. Habría que ver si astronautas actuales serían capaces de regresar a la Tierra en el Apolo XIII como lograron in extremis los protagonistas de esa gesta-, la llegada a un sitio hostil totalmente grogui, más pasaportes, controles, colas, policías de aduanas, transporte hasta el centro y, según el país, el taxista intentará meterte una púa de cuidado cuando uno está tan derrotado que no tiene ni ganas de discutir. Un espanto total.

Sobre el tema de la deshumanización, todo ha sucedido tan rápido en la revolución informática que todavía no somos capaces de calibrar qué se gana y qué se pierde. Por ejemplo, soy un convencido de que la lectura en papel es muy superior a la lectura en sistemas electrónicos, ya se trate de tabletas retroiluminadas (que cansan más la vista) o e-books con tinta electrónica. Tiendo a olvidar con mayor facilidad lo que leo en pantalla electrónica.

Es como si existiera una suerte de sentido de la profundidad anclada en el imaginario colectivo. Una especie de memoria cultural que influyera en nuestra capacidad de asimilación. Aquí también el medio es el mensaje.

Volviendo a la Piel de Toro, como en España en ningún sitio. Así. Tal cual. Sin medias tintas. A ver si empezamos a quererla un poco más.

En lo que a mí respecta, me declaro orgulloso de ser español, de trabajar en este país, de contribuir con mis impuestos al sostenimiento de sistemas como la Seguridad Social, que es un ejemplo para el resto del planeta. Y la sola idea de subirme a un avión para ir a visitar ciertos parques temáticos... preferiría unas vacaciones en Marina d'Or, fíjate tú.

Los europeos, que no son precisamente estúpidos, hacen lo indecible por jubilarse en nuestro país y utilizar, de paso, nuestro sistema sanitario. Hasta el turismo sanitario florece en nuestras tierras.

En otro orden de cosas, no concibo que trabajadores sanitarios españoles se rían ante los estertores de un héroe de guerra con nombre de gigante del cuadrilátero o ante los estertores de nadie, con independencia de su clase social.

Los trabajadores españoles del sector son gente de primera, de ley. La deshumanización extrema es potestad de gente avanzada de países muy, muy avanzados donde probablemente ya hay cyborgs y replicantes mezclados, en turbio contubernio, con humanos.

Qué otra cosa pueden ser ciertos estadistas sino el producto de un proyecto Quimicefa mal planificado y peor ejecutado.

Almirante Cervera on my mind! ¡A mí la legión!

Una cámara oculta revela la agonía de un enfermo mientras las enfermeras se ríen

por J.M.Ahrens, Washington

Al morir, James Dempsey, de 89 años, sabía que alguien le iba a escuchar. Ingresado en un centro de mayores de Atlanta (Georgia), este veterano de la Segunda Guerra Mundial sufrió una atroz agonía mientras las enfermeras revoloteaban a su lado sin prestarle atención e incluso respondían con carcajadas a su sufrimiento. Más de dos horas tardaron en avisar al servicio de emergencias y practicarle la reanimación cardiopulmonar. Una ayuda que llegó demasiado tarde. Dempsey falleció esa misma noche y el centro se apresuró a ofrecer una versión exculpatoria.

La familia llegó a creer a la entidad hasta que el hijo del fallecido recuperó una cámara que había instalado secretamente en la habitación. Las imágenes dejan al aire unas escenas de desatención e inhumanidad que han conmocionado a EE UU y puesto sobre el tapete las deficiencias de su precario sistema de atención sanitaria. Más de 251.000 personas mueren al año en el país por negligencias médicas. Solo las enfermedades cardiacas y el cáncer quedan por delante, según un estudio de la Universidad John Hopkins publicado en The British Medical Journal.

La muerte de Dempsey se remonta al 27 de febrero de 2014, pero el caso no ha salido a la luz hasta este mes, cuando el Tribunal Supremo de Georgia, a instancias de la cadena NBC 11 Alive y con apoyo del hijo, autorizó emitir la grabación. Este material, de una claridad lacerante, resultó clave en el juicio y permitió a la familia llegar a un acuerdo indemnizatorio con el Centro de Salud y Rehabilitación del Noreste de Atlanta.

Los hechos arrancan a las 4.34 de la madrugada. El paciente, con síntomas de asfixia, empezó a moverse y, visiblemente asustado, apretó el botón de emergencia. “¡Ayúdenme, ayúdenme, ayúdenme!”, se le oye gritar. "¡No puedo respirar, ayuda!", insiste sin éxito.

Ocho minutos después, entraba una cuidadora en la habitación. Dempsey seguía agitándose y apenas podía respirar. La enfermera ajustó las sábanas, miró distraídamente los tubos, apagó el indicador de auxilio y le dio la espalda. Durante más de una hora, el veterano volvió a quedarse solo. Cuando las enfermeras regresaron, ya había perdido la consciencia. Tampoco hicieron nada.

Solo una hora después, sobre las 6.30, empezaron a practicar las maniobras de resucitación. Un procedimiento que llevó a cabo la supervisora, Wanda Nuckles, entre risas de sus compañeras y sin ningún éxito.

Tras el fallecimiento, las enfermeras mintieron con largueza sobre lo ocurrido. Sostuvieron que ante la llamada del paciente, habían corrido a su habitación y le habían intentado reanimar sin descanso. “A no ser que un médico ordene lo contrario, se debe continuar. Esa ha sido siempre la norma”, declaró en la vista oral la supervisora. Pero cuando se le mostraron las imágenes, el rostro de Nuckles demudó. Su coartada se había venido abajo y, aunque a regañadientes, admitió que en los primeros momentos no había practicado ninguna maniobra.

- ¿Y cómo se siente viendo esto?, le preguntó el abogado de la familia.

- Enferma, respondió la supervisora.

A ella y sus dos compañeras les ha sido retirada la licencia. La familia, cuyo acuerdo con el centro privado no se ha hecho público, ha guardado silencio. Las imágenes hablan por sí mismas.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Garúa

Un tangazo de noche. No me lo puedo quitar de la cabeza.

Garúa. Canta Roberto Goyeneche. La orquesta es la de Aníbal Troilo, una de mis favoritas.

Al parecer, un día el Gordo le dijo al Polaco "hasta acá nomás... Ahora tenés que hacer la tuya". El Gordo sabía. Que si sabía...

Verano

Al parecer, Benito Pérez Galdós detectó que durante la temporada estival se producían movimientos revolucionarios en Madrid con cierta recurrencia. Doy fe. El verano madrileño es terreno abonado para toda clase de conflictos.

Y sigue sin llover.


sábado, 25 de noviembre de 2017

Después de la batalla

Todo lo que perdí

—la juventud, su brillo...—

a cambio de este acuerdo

de paz conmigo.

Javier Salvago

Volverte a ver

Después de semanas de no verte, de no hablarte, de no saber de vos... vuelves a mí. ¿Por qué será que siempre tengo la impresión de volver a empezar de cero, como si no supiera manejarte, como si todo lo compartido jugara en mi contra?

Se van acumulando las cosas pendientes, entre versos, dibujos, partituras, proyectos de toda suerte y condición. Escribo en papelitos y después andá a encontrarlos. Aparecen cuando ya me olvidé por completo de lo que significan.

En mi fuero interno sabía que un día u otro regresarías. Por eso dejaba una luz encendida en la ventana de casa. Lo posponía, lo camuflaba con cientos de tareas más acuciantes pero ya no hay vuelta de hoja.

Y ahora nuevamente, frente a frente los dos, como un tango. La hora de la verdad. Siento tu calor.

¡Siento tu vapor!