martes, 19 de septiembre de 2017

La esencia del capitalismo

Cuentan las crónicas que durante los años de la Gran Depresión una multitud de desheredados se agolpaba junto al solar en el que se estaba erigiendo el Empire State.

Las colas tenían un solo propósito. Cientos de inmigrantes, entre los que bien podría haber estado mi abuelo, esperaban que alguno de los obreros que trabajaba en las alturas cayera al vacío.

Para ocupar su lugar.

Help is on the way!

La primera dama de los Estados Unidos de América se dirige a la zona devastada por el reciente huracán en traje de faena. Si hay que rescatar heridos, ¿por qué no hacerlo con estilo?

El problema no está en el cambio climático, sino en los equipos que saltan al campo con siete jugadores desde el minuto uno.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Tinta roja


Las actuaciones escaseaban. Había un aire de desbandada inminente. A modo de reflexión filosófica, un miembro del cuarteto apuntó que la prostitución era mucho más lucrativa que la música. Pero ninguno estábamos en edad de merecer. Merecer dos hostias si acaso.

—Oye, ¿qué tal el local ese donde están tocando los ñatos del otro día… ahí por Plaza de España?

—¿El restaurante decís…? Bueno, si te querés suicidar y no te atrevés a dar el paso es un buen plan para una noche de martes, por ejemplo. Después te matás y ya está… a otra cosa.

—Ahhh… ta bien. Voy a llamar.


Laxeiro

Una amiga acaba de enviarme desde Santiago de Compostela el diseño de la papeleta para una hipotética consulta sobre la independencia de Galicia.

No he podido evitar acordarme de Laxeiro, pintor mágico de esas tierras de meigas, bosques como catedrales y maravillas de toda condición, y referente de mi adolescencia. Antes de marcharse a enseñar a los extraterrestres el secreto para poder follar ininterrumpidamente a lo largo de todo el recorrido del expreso Vigo-Madrid (me refiero a cuando el trayecto tardaba 14 horas y 25 minutos en completarse), me dejó una pequeña obra original suya que me gusta contemplar los días de otoño.

El secreto de Laxeiro, que me ha permitido convertirme en uno de los mejores y más solicitados amantes de todas las Españas, lo conozco solo yo y estoy dispuesto a escuchar ofertas. Me cansé de jugar con ventaja. Voy a poner en marcha un crowdfunding.

Laxeiro tenía su taller situado justo encima del Café Gijón y era un tipo tan solidario y buena gente que todos los artistas, aspirantes o simplemente crápulas con pretensiones pasaban por allí a pedir que el gallego les echara una mano. Salvo casos extremos de chantas que se veían a leguas, nadie salía de vacío.

Tarifa única: 1.000 pelas. Doy fe de que aquello, siempre que no fueras un borracho irredento o tuvieras vicios inconfesables out of your range, te permitía tirar unos días. Para empezar, un filete con ensalada y media de vino en El comunista salía en torno a 150 pesetas. Vamos, para un artista mil calas eran una fiesta.

El arte siempre ha sido una manera ideal de quemar fortunas, pero para ello hay que saber heredar. Y no cualquiera.

Cuando murió me pilló tocando precisamente en A Coruña. Esa noche bebimos a su salud. Inolvidable el viejo.

Laxeiro. Picnic. Óleo sobre tela. 1967

Bueno, he aquí la papeleta que me envía Maruxa.

¿Queres que Galiza sexa un estado independente?

1. Pode ser
2. Depende
3. Por qué o preguntas?
4. Malo será
5. E logo...?



La voz de Olivia

Esta madrugada —me gusta levantarme al alba para escribir— escuché la voz de Olivia por primera vez. Recordé todas las calles, los viajes, las risas, los abrazos. Todas las horas que compartimos. De qué sutil materia se compone la emoción, hermano.

Te busco en Buenos Aires. Sí. A estas horas las callecitas del bajo están desdibujadas y el sol entra perezosamente por el río. La voz de Olivia nos devuelve al verano del 82. Estamos juntos.




sábado, 16 de septiembre de 2017

Palabras

A veces circula la idea de que las palabras constituyen una especie de pálido reflejo de una realidad superior, como si nos aportaran con cuentagotas algo de la idea a la que hacen referencia. Una suerte de platonismo lingüístico.

No creo que sea así. Las palabras no son el vehículo del pensamiento.

Son el propio pensamiento. De alguna manera, no somos otra cosa que lenguaje.

Dieciséis

Desde siempre, el dieciséis es mi número de la suerte. Los ojos de león no saben olvidar.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Algo sobre el alma

Un poema de la maravillosa Wislawa Szymborska. Per te.


Alma se tiene a veces.
Nadie la posee sin pausa
y para siempre.

Día tras día,
año tras año
pueden transcurrir sin ella.

A veces sólo en el arrobo
y los miedos de la infancia
anida por más tiempo.
A veces nada más en el asombro
de haber envejecido.

Rara vez nos asiste
en las tareas pesadas,
como mover los muebles,
cargar las maletas
o recorrer caminos con zapatos apretados.

Cuando hay que cortar carne
o llenar solicitudes,
generalmente está de asueto.

De mil conversaciones
toma parte sólo en una,
y no necesariamente,
pues prefiere el silencio.

Cuando el cuerpo nos empieza a doler y doler,
escapa sigilosamente de su hora de consulta.

Es algo quisquillosa:
con disgusto nos ve en la muchedumbre,
le repugna nuestra lucha por supuestas ventajas
y el rumor de los negocios.

La alegría y la tristeza
no son para ella sentimientos distintos.
Sólo cuando se unen
está presente en nosotros.

Podemos contar con ella
cuando no estamos seguros de nada
y tenemos curiosidad por todo.

De los objetos materiales
le gustan los relojes con péndulo
y los espejos que trabajan afanosos
aunque no mire nadie.

No dice de dónde viene
ni cuando se irá de nuevo,
pero evidentemente espera esa pregunta.

Según parece,
así como ella a nosotros,
nosotros a ella
también le servimos de algo.

Osvaldo Natucci y las "esculturas transitorias"

Mi compañero Mauricio Vuoto, capo total del piano tanguero, me envía esta interesante entrevista a Osvaldo Natucci, experto musicalizador, milonguero y gran conocedor del tango.

Hubo un momento en que el tango se bailaba en todo Buenos Aires, de forma masiva. Y era la fiesta del encuentro para todas las clases sociales. La fiesta del encuentro entre los sexos.

Hasta la llegada del rock'n'roll...

Rescato una frase cumbre: "Todo fenómeno rico necesita contradicciones y quilombos".

Está claro que yo mismo soy un fenómeno riquísimo. Ñam... ñam...



miércoles, 13 de septiembre de 2017

El sol en la espalda


Cuando desaparecen el ruido y la furia queda el espacio para sentir. De un mar en calma. Y la Tierra vuelve a girar, con sus vivos y sus muertos. Manos. Besos eternos.

Árboles. Oxígeno. Frondas. ¡El sol en la espalda...!

Madejas del te quiero me quieres que no se acaben nunca.

Madrid

Me dices que solo bebes Fernet. Nos van echando de todos los sitios. Anda que encontrar un lugar abierto y que sirvan Fernet en pleno Madrid. ¿Por qué no pedir mate cocido ya que estamos?

Presenciamos un duelo de cubanos bailando como posesos en La Fontana de Oro. Momento mágico. Salimos junto al negrón que venció y nos dice que aquí tenemos un amigo para siempre. Es imposible que un blanco pueda igualar lo que vimos, ni en broma.

Hay cosas que solo se viven de noche. Como la madrugada en Siwa en que toqué y canté para ti.

La noche es apacible e invita a las confidencias. Esta ciudad de aluvión, tan mía.

Recorremos las calles de Madrid y pienso en los jóvenes que dieron su vida por la República. Desfilaban por la Gran Vía camino del frente. Muchos quedaron para siempre allí.

Argüelles era frontera. Se combatía en la Ciudad Universitaria, en la Casa de Campo, en el Puente de los Franceses...

Caían las bombas en la Puerta del Sol o en el entonces flamante edificio de Telefónica.

Madrid tiene una forma de festejar la vida que solo puede darse en quien ha contemplado la muerte cara a cara. Muchas veces. Quien no conozca las noches de Madrid se pierde algo único.

Regresamos a casa después de conversar toda la noche, tu mano en la mía. 

Sí, así es. Sobrevivimos al amor.

Como a otras cosas.

martes, 12 de septiembre de 2017

Otoño

Ya se siente en el ambiente. Hoy amaneció nublado. Tengo un amigo que practica la bigamia. Consentida y feliz por triplicado. Si funciona, no preguntes.

No sé qué tiene que ver la bigamia con el otoño pero me ha venido esa imagen.

Aunque sabido es que lo que te jode la vida no es llevar una doble vida, sino una triple, una cuádruple... una séxtuple. Ahí es cuando empiezan los problemas.

¡Salud y que Viva la República!

lunes, 11 de septiembre de 2017

Silogismos neperianos

Si alguien que está totalmente del tomate te acusa de estar loco es que estás fenomenal.

viernes, 8 de septiembre de 2017

La orquídea

Me despedí de vos en mayo. Quedamos en vernos en un bar de Corrientes y Acuña de Figueroa. Cada vez que vuelvo a Buenos Aires el alma se me disocia, porque una parte de mí no se marchó nunca.

También me olvido de lo largas que son las cuadras, así que llegué quince minutos tarde. Qué raro caminar solo por esas calles sin Laura. Además, vos me dijiste que el bar se llamaba "La florcita". Qué salame.... se llama "La orquídea" y lo conoce todo el mundo. Un bar que jugó un papel importante en los años gloriosos del tango. Los espíritus de los dioses se sientan a la mesa y los mozos los conocieron a todos. Yo quería machacarlos a preguntas, pero no. Iba a verte a vos.

Mayo gélido, desde Corrientes al 5500 era una tirada. Toda esa parte hasta la calle Pugliese es medio fulera. Caminé a toda hostia, después de todo iba a encontrarme con mi primo hermano, una presencia que había jugado en el puesto de hermano mayor y a quien no veía desde diciembre de 1977.

Entré por fin en el bar y ya me puso en guardia tu frialdad. Qué extraña la memoria de un niño. Yo te recordaba totalmente distinto.

No te reconocí. El tiempo no te había tratado nada bien y tu comportamiento durante el encuentro puso de manifiesto que algo debías tomar, porque estabas totalmente paranoico. Insististe en cambiarte tres veces de mesa. "No quiero que el tipo este esté detrás mío". Cuántos manicomios hacen falta en Buenos Aires.

Traías una carpeta azul y sacaste unas fotos mías de cuando era un pibe chiquito. Se suponía que ibas a darme en el centro del corazón. Pues no. Tus movimientos eran torpes, sin un ápice de cariño.

Te estuve escuchando durante 2 o 3 horas. Nada que destacar. Me llamó la atención que pudieras ganarte la vida como periodista con un ideario y una manera de argumentar tan pobre. Aunque pensándolo bien, hoy cualquiera hace cualquier cosa. Otro signo inequívoco del final de los tiempos.

Te hablé de tu conflicto con Cata y Ernesto. Te dije que me parecías un boludo de marca mayor por no hablarles en los últimos ocho años. La familia está formada por cuatro gatos. La mayor parte murió gaseada. Hay que ser un enfermo para hacer esas cosas con más de cincuenta pirulos.

No te gustó ni mierda lo que te dije mirándote a los ojos. No sabés... lo que más me jode de vos es lo que pueda haber en mí de tu manera de ser. Intransigente, dueño de la verdad absoluta ("es MÍ verdad" decís vos, frío como un témpano). Tuve un shock anafiláctico al verte. No se puede ser así.

Vi en tus ojos las ganas de pegarme un puñetazo mientras te hablaba. Habría dado cualquier cosa porque te decidieras y lo hicieras. Tenía un deseo loco de ajustarte todas las cuentas pendientes. Cagarte a palos y después llevarte a una milonga, emborracharnos y volver a la Agronomía.

Pero no lo hiciste. Yo ya no era el pibe inerme de los setenta. Y tus siete años de diferencia ahora no significaban nada. No te moviste. Solo seguiste vertiendo basura sobre la mesa, elevaste el tono de la voz pero yo te miré tipo "seguí por ahí y te vas a comer dos hostias". Te calmaste entonces.

Pedimos comida. Ni la tocaste. Yo no sabía qué decir.

Salimos. Nevaba en Buenos Aires. Sí. Cada vez que sé de vos nieva en Buenos Aites. Hijo de una gran puta, cómo pude quererte tanto.

Yo iba a agarrar el bondi para volver a lo de Raúl. Me dijiste no sé qué de que ibas a juntar guita para ir a visitar a Alejandro, el hermanastro de tu viejo. Y a mí qué me ne frega. En cuarenta años no fuiste capaz de venir una sola vez a visitarnos a Madrid.

Seguiste hablando solo y en un momento dijiste: "Bueno, chau..." y te alejaste sin un abrazo (que iba a ser el último). Nada. Pedazo de animal.

Lo último que vi fue tu cabeza y tu alma. Totalmente peladas. Yermas.
















De buena mañana

Ajos picaditos para las meigas, cebolla, calabacín, tomate, una punta de cúrcuma, jengibre y pimienta para empezar un día lleno de tareas. Para almorzar, salmón con limón y matizado con eneldo.... mmmmmm... no puedo esperar. Tengo un vino que me trajo Mauricio de Italia. Lo voy a abrir hoy mismo. Y por la noche, farra con los amigos, que cayó Juan desde Miami y hay joda en lo de Alejandro y Aitana. Indio loco, cada vez que viene la lía.

Tristes, abstenerse.


martes, 5 de septiembre de 2017

Mareas

No existe la muerte. Existe el recuerdo de lo que se vivió con intensidad.

Así que pasen cinco, siete años, una sacada, un gancho tuyo concentrando todas las miradas se convertirá en verso, un cuento mío. Un tango que canté camino de playas inalcanzables, una soleá que toqué en noviembre para vos florecerá en líneas, imágenes, construcciones sólidas de tu mano.

Y quieran todos los dioses, algo de este amor, tan loco, tan extremo, tan sin medida, ponga algún día piedras de futura mirada. Que tengas hijos lejos de mí y que tal vez, solo tal vez, se me parezca alguno.

Cuando por fin el tiempo amarillee mi fotografía en blanco y negro con ojos azules, porque me iré mucho antes en busca de suaves médanos, quedarán las lluvias, las risas, las tazas humeantes. El arte antiguo de amar.

Todas las lunas de todos los cielos.

Cuentos de la taberna del ciervo blanco

Bien. Como decíamos ayer... Cuentos de la taberna del ciervo blanco es una breve compilación de cuentos de Arthur C. Clarke. Es un libro delicioso al que regreso de cuando en cuando. Tanto regreso que está prácticamente deshecho.

Clarke era uno de mis héroes de juventud, junto a Bradbury y Asimov. Viviendo aún en Buenos Aires, ya se sabe, los argentinos estamos en el sur del sur y por efecto de la gravedad la sangre se nos agolpa en la cabeza, recuerdo haber soñado con el destino que Clarke eligió para instalarse y escribir: el paraíso de Sri Lanka, antiguo territorio de Ceylán, sus playas con aguas cristalinas.

Siendo un pibe de barrio, recuerdo haberme oído decir "algún día escribiré mirando al mar. En una playa como la que habita Clarke".

En el nombre está todo. Las semillas de lo que puede ser. Cuentos de la taberna del ciervo blanco (el título original no incluye la palabra "taberna") es un título redondo. De tabaco -cierro los ojos y alcanzo a sentir el aroma de Borkum Riff, el tabaco para pipa que me enviaba a comprar mi padre-, interminables pintas de cerveza e historias fascinantes. Marineros de hierro que han sobrevivido a mil tormentas. Que siempre se ponen de pie.

Los seres humanos somos contadores de historias por definición. Nos hemos convertido en animales pensantes escuchando relatos junto al fuego.

Es preciso poner en forma la capacidad de asombro: el mundo está lleno de maravillas.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Veganos del corazón

Veganos del alma. No hablan, no dicen. Se encierran en sí mismos. Nunca sacrificarán nada: ¡ellos primero! Sus necesidades por encima de todo. Caiga quien caiga.

Jamás renunciarán a nada. Lo mío, lo mío y lo mío. Yo hago así las cosas. Desde que el mundo es mundo. Si te gusta, bien y si no... ¡puerta!

Veganos del espíritu: por ahí no. ¿Darle de beber al dolor? No. Nuestra religión no lo permite.

Suelen entregar el corazón a un animal menor, a un ser que puedan dominar. Eso no compromete. Lo otro sí. El animal es un esclavo, jamás podrá decirte lo que realmente piensa de ti. Gracias a Dios que no habla, porque si te dijera cómo te ve te ibas a recontracagar. Destinado a vivir en libertad, es domesticado para que dependa de su dueño hasta en lo más básico.

En el mundo real no duraría ni un segundo.

Como esas viejas rodeadas de perritos mutantes a los que torturan. Sus hijos hace décadas que no quieren saber nada de ellas. A los ridículos cuadrúpedos todavía pueden aplastarlos con sus códigos y sus memeces. Atados con una correa, que no se escapen. Que no salgan de casa.

A imagen y semejanza de sus animales domésticos, ellos tampoco sobreviven en el mundo exterior. Hay que trabajar, comprometerse, dejarse los cojones, levantarse al alba, no dormir si es preciso. ¿Currar? ¿Eso qué es? ¿Arriesgarse a perder? ¿Para qué?

Viven la vida contemplativa. No se sabe qué coño contemplan. Pero ahí están.

Veganos del corazón. Gente light. Tabaco suave. Bebidas sin alcohol. Pagados de sí mismos. Se creen dioses dignos de admiración. ¡De admiración, nada menos! Como si fueran Mozart, Gardel o Nadal.

Que no te roce nada, que nada te hiera. Como si eso fuera posible.

Gente egoísta y hedonista. Que nunca hará nada por nadie. Ni queriendo. Porque no tienen la menor idea de lo que significa hacer algo por otros. En caso de que se relajen y hagan algo por ti, es peor: te pasarán la factura a los diez minutos. Sale más a cuenta hacerlo uno mismo.

Gente que se la pasa viajando, huyendo de sí misma. Sin caer en la cuenta de que son ellos mismos quienes los reciben en los sórdidos aeropuertos.

Que salen de espaldas en las fotos. Que no soportan verse tal como son. Así. De frente. Como la vida, como la muerte. Que viven escondidos, sigilosos, con pasos de felino.

Ceros a la izquierda. Rodeados de otros muchos ceros. Gente aún menos comprometida que ellos, que solo les dicen lo que quieren oír. Nada que llegue a la raíz, nada que tenga un átomo de veracidad. Que duela.

Mutilados del sentimiento. Condenados a la soledad más absoluta. Locos de atar. Con la peor clase de locura. Aquella que no pone nada en marcha. Locura de dejarse morir viendo series de televisión. Hartazgo de vivir antes de empezar a vivir.

Sus gélidos y permanentes silencios provocan la ilusión de algo profundo. Y una mierda. Detrás del mutismo no hay nada. Cuando por fin abren la boca se echa de menos su silencio.

Esfinges sin misterio.

Pasión de milonga


Estudios médicos

Me acaban de enviar estas estadísticas desde La Habana. Después de una temporada entre muertitos vivientes sientan bien. Aprovecho la ocasión para mandar un abrazo fraterno a Leyva, Taby, Jerónimo y todos los capos de la Escuela de Cine de San Antonio. ¡Qué ganas de abrazarlos, hermanazos!

NOTA MÉDICA

En Japón, donde se consumen muy pocas grasas, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

Por otro lado, en Francia, donde se consumen bastantes grasas, también el índice de ataques al corazón es menor al de Inglaterra y Estados Unidos.

En la India, donde apenas se bebe vino tinto, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En España, donde se bebe muchísimo vino tinto y se come demasiado chorizo, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Argelia, donde de apenas se hace el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

En Brasil, donde se hace mucho el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.

CONCLUSIÓN:

¡¡¡Beba, coma, joda y "tire", que parece que lo que mata, es hablar inglés!!!

El mensaje de Ash



Todo cuanto debes saber sobre el futuro está en las palabras de Ash. El resto de las consideraciones quedan anuladas.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Zamba por vos

De todos los barrios de la ciudad, de todas las milongas del mundo, de todas las noches de verano a punto de morir y todas las horas del día tenías que ocupar el mismo espacio.

Hay que sentir el cuchillo, el filo, la hoja de ala dulce y homicida. La herida que aún late. Respirar hondo, reorientar las velas y partir.

Sí. También esto es tango.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Bacalao a la portuguesa

De todas las mujeres con las que he compartido vida, ninguna como Laura Espejo. Tiene un talento natural que resulta muy difícil de describir con fórmulas conocidas. Laura es única.

Su talento para la cocina, qué decir... cualquier cosa que hiciera era de 9,75 para arriba. Recuerdo comidas con amigos en que entraba como en trance media hora antes de la llegada de los comensales -todos muy exigentes- y esas viandas quedaban tres estrellas. O más. Siempre.

La textura de ese brócoli, el punto de esa cebolla caramelizada, esas ensaladas de escarola con naranja y salsa de ajo. Para qué continuar.

Por simple ósmosis, en los siete años largos que compartimos mis habilidades culinarias experimentaron un considerable avance.

Este bacalao a la portuguesa que he preparado para Pablo y para mí en esta maravillosa tarde de final de verano, va por ti Laurinha. Recuerda aquellas doradas que preparé para tus abuelos (con tu permiso, los siento míos, qué gente adorable, los llevo a los dos en el corazón donde quiera que vaya). La abuela llegó a nuestro piso en García de Paredes y ya desde el pasillo advirtió "Ojo con esa cebolla". Ja, ja... tenía razón.

Pero Laura... ah... qué platos, qué mano tenía.... meu Deus do céu!

É para ti! Hay gente que ha escrito libros, tiene montañas de dinero o seis coches aparcados en el garaje pero no sabe hervir agua. ¿Para qué sirve?


viernes, 1 de septiembre de 2017

Los amantes de la luna llena

Según refieren algunas sagas nórdicas hay amantes que solo florecen en luna llena. Se trata de antiguas almas de guerreros que encuentran cuerpos en los que encarnar. Prefieren los ojos de agua. Guerreros que murieron en combate, amazonas de aliento gatuno y sibilino, valientes hasta la saciedad pero que quedaron vagando a las puertas del Valhalla, en tierra de nadie.

Florecen mientras la regordeta bola de queso alcanza su cénit. Cuando la luna comienza a perder su luz argéntea, las almas tornan a su vieja querencia. Espadas, puñales, alabardas, ballestas, dardos de un veneno poderosísimo. Y se convierten en jaguares hambrientos, sedientos de sangre.

Durante el intervalo de plenilunio, los amantes de la luna llena alcanzan a fundir sus almas. Con una intensidad equivalente al dolor que supone romper la mágica aleación cuando Selene inicia el camino hacia la oscuridad. Al intolerable suplicio que implica escuchar a Arjona atado al Palo Mayor. Porque Arjona es error del sistema, mucho antes de que existiera El Sistema. Pantallazo azul. En sus textos y en sus gestos siempre, siempre faltan jugadores. Es de destacar que Arjona salta al campo con cuatro, dos y, a veces, con un solo jugador. Es un entusiasta.

En la breve ventana de luz mortecina los amantes dejan de oír el ruido del mundo y perciben música, huelen néctares, el rumor de los años, regresan duermevelas olvidadas, instantes que ambos llevarán impresos en lo más profundo por toda la Eternidad.

Repiten entonces el viejo rito. Dos mitades de una misma alma que por fin se han encontrado. Desde mucho antes de que Platón soñara El Banquete. Sí. Así es. También yo te buscaba en medio de esta niebla. Yo, con esta persona que soy, tan imposible. Tan apegado a mis genes siberianos, de mis mayores que cazaban tigres a puñetazos o solo con la mirada. Vos, que a duras penas te aguantás a vos misma. Mezquina con los afectos hasta decir basta. No me presentes a nadie que realmente te importe. Me la pela.

Y traman mil planes, a cuál más delirante. Iremos hasta el fin del mundo. Nos amaremos en las playas más bellas. Bailaremos en lo alto del Himalaya. Rescataremos a la tripulación de Shackelton. Penetraremos en el Maelstrom y sobreviviremos para contarlo.

¡Cruzaremos el Estrecho de Drake en ceñida! ¡¡Cantaremos a voz en grito cabalgando los Cuarenta Rugientes!!

Los recuerdos de vidas paralelas en universos alejados por océanos de tiempo se agolpan. Globos rojos, amantes locos, barricas del mejor ron, desayunos de quince horas, insomnio d’amore, éxtasis como olas del mar, que no remiten nunca porque siempre hay otra presta a escalar las frías arenas. A ver dónde encontrás a otro que te haga vibrar en esa frecuencia prohibida, que te cuente al oído relatos salvajes en los pasillos de las milongas y vos te conviertas en agua bajo mis manos. Sí. Ya sé. Tuviste mucha suerte con tus amantes anteriores. Siempre la palabra equivocada en el momento menos indicado. Hay que tener talento para cagarla siempre. No cualquiera. ¿Tus otros amantes...? ¿Antes de mí? Andá a cantarle a Gardel. Ya vi la foto del pisapuré. Todavía me estoy riendo.

Herbies. Cómo es posible, si somos de dos generaciones tan distintas... se dicen.

El mundo detiene su órbita. No hay relojes con vida. El capitán Ahab lanza su arpón y golpea en colchón adiposo. La ballena blanca, con la testosterona al revés, deja de vociferar y se hunde para no regresar. Jamás. ¿De dónde sacaste a ese tipo? Patético "homosexual alfa".

Y el capitán se encomendó a todos los Demonios del Averno:

"Ballena blanca, oh Ballena blanca, con el cerebro repleto de grasa,
vete a hablarle en ese tono a tu recontraputísima madre.
Piérdete. Multiplícate por cero. Payaso sin un ápice de gracia.
Ruega a Dios que no te encuentre en la calle, Enculada Ballena Ecuatorial".

¿En qué estábamos...? Ah, sí. El cuento este estilo Juego de Imbéciles para Grandes Intelectos de Ayer y Hoy. Solo faltan dragones. Bueno, acabo de poner una ballena. En fin.

¿Y no hay Enano? Sí. En la tercera temporada. Tiene un pollón enorme y empala a la Ballena. Es un momento cumbre del relato. ¿Pero no era que la Ballena murió de un arponazo? Claro, pero tenía una hermana siamesa, Agustina, con la que engendró otra ballena con la quinta parte de cociente intelectual que la anterior, es decir, cero. Ah. Ahora todo encaja a la perfección. La Ballena Macrocéfala Subnormal, que aposentará sus reales en Ballenato del Rey. Tiene una legión de seguidores en Facebook. ¡Qué edificio fascinante! ¡Qué reloj de precisión! Deus ex Machina.

Cuarenta y dos, sesenta y cinco horas batiendo las mandíbulas en cháchara ininteligible. Haciendo el amor como si el tango aún estuviera por inventarse. Como si la milonga fuera un templo de la amistad y la lealtad.

Pero sabido es que los dioses no soportan que nadie les haga sombra. Mucho menos si se trata de simples mortales.

Cuando la luna se escapa, las almas de los guerreros perdidos regresan al majestuoso salón antesala del Valhalla. Y ya no vuelven a encontrarse, salvo durante doce días al año. Y vaya usted a saber de qué año.

Los colores de sus ojos ya no pertenecen a este mundo, porque la luz que brilla con el doble de intensidad siempre dura la mitad de tiempo. Ese turbio pasado irreal que de algún modo es cierto.

Queda el eco, las huellas abiertas en el mar para futuros amantes. El entrechocar de los aceros.

Y el viento. El viento en las velas.

[x M.K.K.]

Tarde


Solamente ella

Un tangazo. Único. Con letra de Homero Manzi y música de Lucio Demare. Canta el Polaco Goyeneche, el último grande del tango. A los que esta música del Plata nos les guste o no les interese en lo más mínimo, tranquilidad.

El tango no tiene prisa. El tango los espera.




jueves, 31 de agosto de 2017

Un anno d'amore


Ni modo


martes, 29 de agosto de 2017

Ni siquiera la lluvia

En algún
lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa. O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas...

Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.

E.E. Cummings

domingo, 27 de agosto de 2017

Luna y misterio

Caí en la milonga de madrugada. Esa milonga diminuta pero agradable. La noche madrileña invitaba a soñar.

Andrea me vio en la puerta y me llamó con un gesto.

—Che… me encantó lo que escribiste. ¿Milongueras con cara de muerta viviente? ¡¡Esa soy yo…!!— y se largó a reír a mandíbula batiente.

Esta mina se ríe de sí misma. A esta la quiero cerca, pensé.

Ignorando las reglas no escritas de la milonga y a la amiga recién llegada de Londres que me acompañaba, Verónica me sacó a bailar. La falta de carácter no es uno de sus defectos.

—Qué bien cantaste el otro día, pibe— dijo en un susurro, con su mejilla junto a mi boca. Abrazo cerrado. Bien cerrado. Asfixiante.

—Gracias, linda.

Entre tanda y tanda se fueron acercando todas. Ruth, la Bionda Popolare, Anabel, Luz, la otra Verónica, Paloma, Graciela, Blanca. Todas tuvieron palabras amables. Algo las tocó especialmente cuando rompí a cantar la otra noche en Siwa, entre lienzos de mamuts y monquiquis. Valiosas obras de arte popular señaladas por el conocimiento experto de Julito y rescatadas de las basuras que los gatos desechaban. Se habían abierto por fin las compuertas.

“Raro que las milongueras reparen en el canto. Siempre están a la suya. Aquí pasa algo”, me dije, tanteando el mango de mi facón.

Se acercó Paco, tocado pero más entero que muchos.

—¿Y Mauricio? ¿Dónde está?

—Creo que anda medio cansado.

—Dame el teléfono que ahora viene. “Che, Mauricio, vení a Barrio de Tango que hay muchas minas”.

►♫ A las pruebas me remito.

En media hora cayó nomás. Abran cancha que aquí viene el Tigre Rosarino.

No tuve que sacar a nadie. Una a una todas se acercaron hasta mi rincón y me fueron invitando a bailar. Tanda a tanda. Yumba a yumba. Di Sarli, Canaro, Fresedo, D’Arienzo, Troilo y, finalmente, Pugliese. A ella le gustaba especialmente Pugliese. Era capaz de sentar a cualquiera que no estuviera a su nivel cuando sonaba el piano de Don Osvaldo.

—No puedo hacerle esto a Pugliese— decía. Como si fuera alguien de su familia. La famiglia.

Andrea pinchó "En esta noche de luna". Qué hija de puta. Más leña al fuego. Dale que va.

Entonces la vi. Zapatos de tango plateados y falda corta verde. Muy corta. Esos zapatos ya se los conocía. La falda verde mar, mi color favorito. Asimétrica, con un estilo algo paleolítico a lo Betty Mármol, la sugerente esposa de Pablo, el fiel amigo de Pedro Picapiedra. Invitaba a hacer cosas muy, muy primitivas.

Es ella. No puede ser otra. Cierra los ojos y se entrega como ella. Sigue el compás y dibuja voleos con nervio como ella. Se cruza como los ángeles. Sonríe en éxtasis en brazos de otros como ella. Se deja llevar, quién sabe adónde. Hacia mí no, seguro.

¿Qué hacía en Barrio de Tango a las tres de la madrugada? No era una milonga que le gustara especialmente. Pista pequeña. Demasiado calor.

Me olvidé de todo. Había poca luz. Andrea quitó unos focos que parecían propiedad de la Gestapo. Bien.

“Es ella. Y no me da ni cinco de bola”, pensé.

Cuando ya no pude más, me acerqué al Enterrador del Colon Irritable y le pregunté quién era esa mina que se entregaba tanto.

—Creo que se llama Cristina. Es española— dijo el Enterrador.

No puede ser, carajo. Es ella. Aunque era cierto. Tenía los tobillos algo más finos. Como mis propios labios, siempre apretados como un rencor.

Además, cómo iba a reconocerla entre todo ese humo.

Y esa gente.

Tan lejos de los dos.

Fuimos


sábado, 26 de agosto de 2017

Enamorarse y no

Cuando uno
se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Mario Benedetti

Cuatro de copas

Mi querido viejo, el artista Abel Rasskin, me ha dedicado una letra para que le ponga música. En principio iba a ser un tango, pero la veo más en milonga. No sé. Las canciones tienen vida propia.

Qué decir... mi viejo es un tipo único. Todo lo que hace lo hace bien. "Cuatro de copas" hace referencia a nuestro juego nacional, el truco, una especie de mus del Río de la Plata.

¿Cómo? ¿Que tu viejo te dedica un tango-milonga? Pará un cachito... eso no le pasó ni a Gardel. Entre otras cosas porque los padres de los cantores solían estar desaparecidos en combate. Andá a emborracharte ahora mismo!

Un cuatro de copas en el truco no vale nada. Tienes que ser un genio para ganar con cartas como esa. Las cartas que te depara la suerte.

Así llegamos a este país, con un cuatro de copas. Sin dinero, sin familia, sin contactos. Sin nada.

Hoy la familia ha crecido y todos somos razonablemente felices, entre otras cosas, porque no hemos vendido nuestra alma al diablo y conservamos la independencia y la libertad, los valores supremos en nuestra forma de medir las cosas.

Papá, mamá, habéis hecho magia. Y con un cuatro de copas.

Aquí va el texto de la canción y, a continuación, el primer boceto de la música con aire de milonga sureña. En breve la grabaremos con los Rufianes Melancólicos.

Va por ustedes. Por todos los que se la tienen que luchar a diario y la vida les ha repartido un cuatro de copas. Definitivamente, esa es mi gente.


CUATRO DE COPAS

letra: Abel Rasskin

                                                         a mi hijo Martín

Callecita angosta
la del árbol viejo
habitas en la sombra del olvido
y en la voz de quienes son los míos.

Viento del sur nos empuja,
cierra las puertas,
nos hiela el corazón.
A otro mundo. A escolasear con un cuatro de copas.

Pegadito al cordón de la vereda
barquito de papel te llevaste la infancia.
Cuando las aguas se volvieron rojas
te llevaste a los amigos y al vecino soñador.

Y cruzamos el charco
con el amor en los bolsillos.
A escolasear
con un cuatro de copas.

Envueltos en la bruma del río
se fueron los abuelos.

Y fuimos cuatro y fuimos uno
y fuimos cinco. Por las calles de Madrid.

Es tarde de tango
el vino entrador y la guitarra traen aires del sur.
Cuatro de copas. Ya lejano...
Hoy, cuando somos más,
que valga el recuerdo.

►♫ Cuatro de copas. Primer boceto

viernes, 25 de agosto de 2017

Mina de tango comme il faut

Anoche bailé con una mina de tango que tenía una sonrisa que te atravesaba. ¿Una mina que baila gotán y que no para de sonreír? ¿Me habré equivocado de sitio? ¿Dónde está la cara de muerta viviente? ¿Dónde quedó la mirada despectiva, el silencio sepulcral, el no sé ni quién eres?

Pues, sí. Sorpresas te da la vida.

Andrea Venturini me invitó a cantar un tanguito en la milonga del Hondo Bajo Fondo. Fue Nido Gaucho, en la versión original de Di Sarli. Qué tangazo.

Después, cerramos la sesión en el Siwa (calle Ballesta, entre putas y cafishios), el lugar más tanguero que conozco.

Cayó un cantor de Buenos Aires y estuvimos haciendo un mano a mano de tangos y milongas. Como en el viejo barrio. Momentos de gran intensidad poética. Cafetín de Buenos Aires, Malena, Tal vez será su voz, Garúa, Corrientes y Esmeralda, Por una cabeza, ¡Fueron tres años...!

Mi compadre Mauricio no pudo asistir. Acompañó brillantemente Damián a la guitarra y el que suscribe cazó la viola en varias ocasiones.

Logramos que hasta Julio cantara un tango. Qué magia inigualable tiene esta música, por Tutatis.

Rematamos la faena bailando de madrugada. No había ningún "purista pro" en la sala, así que todo fue como la seda. A los puristas pro habría que fletarlos a Marte, su planeta natal. Hablaré personalmente con Elon Musk. Es un tipo con la cabeza bien amueblada, seguro que no pone pegas. Es preciso ensayar con ciertos individuos el proyecto de migración al planeta rojo. Si la cosa va mal siempre pueden quedarse ahí, con su cara de culo perenne. Nadie los echará en falta.

Paloma me acercó en su Twizy hasta mi coche. A la altura de Plaza de España nos detuvo una furgoneta de la Policía Nacional. Se abrió la puerta y vimos seis policías gigantescos, tipo Acción Mutante, con cara de querer entrar en acción, precisamente. Yo iba en la parte de atrás del noble y diminuto vehículo eléctrico. No sé cómo logré entrar. Salir se antojaba mucho más complicado.

El oficial que hacía de jefe preguntó a mi compañera si estaba en condiciones de conducir, ya que nos había visto hacer maniobras raras por Princesa. Lo cierto es que Mártires de Alcalá estaba cortada y mi coche estaba aparcado ahí mismo.

—Sí— respondió ella con su sonrisa luminosa como un sol.

—La verdad es que este coche resulta algo cómico... — dijo el policía.

¡Nos detuvo porque el coche le resultaba gracioso! Estas cosas solo ocurren en España. Por eso, entre otras muchas cosas, es el mejor país del mundo para vivir.

Por cierto, Andrea Venturini es una profesora de tango excelente. Fui a una clase suya y me pareció una persona que sabía lo que hacía, tranquila, humilde y muy didáctica. Las clases son los miércoles en la Milonga del Hondo Bajo Fondo. Hay mucho fantasma en el mundo del tango. Andrea es todo lo contrario. Da gusto asistir a sus clases. Además, como Andrea cree en el ser humano (hay gente así, no es el producto de mi imaginación), las clases son gratuitas. Animo a todos los lectores del blog interesados en el tango a asistir. Si alguien necesita más información, estaré encantado de enviársela.

El local donde se hace la milonga del Hondo Bajo Fondo está cedido por una organización de religiosos seglares que realizan toda clase de labores sociales, a cuál más encomiable. Curas de izquierda, como tiene que ser. Como el maravilloso e inigualable PADRE LLANOS, Dios lo tenga en su gloria!!!

Gente que se deja los cojones por los demás. Hay tanto fachilla suelto por esos campos de Dios que a uno se le empaña el periscopio de vez en cuando.



Pablo es lo más grande

Mi hijo Pablo es un tipo magnífico. Me ve laburando como una bestia parda (como lo que soy) y me sorprende con un plato combinado que está exquisito. Y eso que tiene dieciséis años, la edad de pensar que tu viejo es un error de la naturaleza.
Este pibe no es de este mundo. Un capo total.


miércoles, 23 de agosto de 2017

Non ti sopporto più

Zucchero. Un genio. Davvero!

lunes, 21 de agosto de 2017

Identidad

Mi abuela me llamaba "Martencito". Mi abuelo, "Arelito". Hoy me desperté oyendo esas dos palabras, como si mis abuelos me las susurraran al oído.

Qué gente maravillosa eran mis abuelos. Currantes, sencillos, cariñosos. La mejor gente que uno pueda desear en la vida.

Después he conocido cada "pescao". La gente tiene un miedo atroz a la soledad y no se da cuenta de que, en términos generales, Sartre tenía razón. Sobre todo en esta época en que conocer gente es tan fácil. La facilidad siempre es enemiga de la profundidad. Si la cosa es fácil hay que sospechar que aquí hay gato encerrado. Si es excesivamente fácil, el gato es mastodóntico y te engullirá.

¿El infierno? ¿Qué es el infierno me pregunta usted? L'enfer, c'est les Autres !

Bueno. La verdad es que Sartre era un viejo choto. Todo el día escribiendo al lado de Simone de Beauvoir. Qué querés...

La Beauvoir, todo cariño y amor, se encargó de retratar su decadencia con precisión forense -bien, bien francesa- en "La ceremonia del adiós". Au revoir, chéri ! Leerlo es vomitivo.

Hay un tiempo para todo. Para compartir, para estar solo. Mucha gente se desespera ante la soledad y, bien encarada, disfrutando de tu trabajo y oyendo buena música, puede llegar a ser una bendición.

El problema básico no es tanto qué tiene uno. Un amor o decenas (vamos todavía, viejo lobo de mar!). El problema es qué hace uno con lo que tiene. Una relación amorosa puede llegar a convertirse en una tumba de cemento fresco. La idea del sacrificio está desterrada de la vida actual y, créame, sin sentido del sacrificio una relación sentimental está condenada al desastre. Después el papeleo, me llevo mis cosas. Siendo tío hay una ley no escrita por la que si la cosa va mal te tienes que ir tú, no ella.

Me alquilo un trastero. Me hago amigo del tipo del trastero. Me quedo a vivir en el puto trastero. Qué chupi. Me apetece tanto como pegarme un tiro en el pie.

¿El infierno....? ¿Pregunta usted por el infierno...?




domingo, 20 de agosto de 2017

Terror

Occidente no sabe cómo parar esto, entre otras cosas, porque nadie sabe cómo hacerlo.

Nuestras sociedades son abiertas, democráticas. Europa tiene un modelo de convivencia que no existe en otras partes del mundo. En nuestro territorio viven personas de credos religiosos muy diversos y a todo el mundo se le deja existir en paz. En otras naciones de la "Alianza de civilizaciones", las cosas son distintas. Los coptos de Egipto, una minoría numéricamente importante, experimentan a diario qué significa ser cristiano en el mundo musulmán.

El salvaje atentado de Barcelona es respondido con un minuto de silencio, un silencio de rabia, pero también de impotencia porque, aunque nos cueste admitirlo, no existe forma de ganar esta guerra.

Algunos pensarán que sí existe, pero eso exigiría renunciar a nuestras señas de identidad como europeos y regresar a tiempos oscuros.

El terror ha encontrado una forma de atentar prácticamente gratuita. Cualquiera puede llevar a cabo un acto terrorista que queda en la retina. Los soldados pueden ser menores de edad. Nuestro sistema jurídico ni siquiera está preparado para contemplar estas posibilidades: la realidad va por delante. Cualquiera y en cualquier momento. El terror perfecto.

Cuando ocurrió la matanza de Atocha, de la que me salvé por los pelos, el terrorismo yihadista acabó indirectamente con ETA. Era imposible superar aquello. Trece años después nuestro umbral de tolerancia al terror se ha vuelto más permisivo. Niza, Londres, París, Barcelona. La matanza de Atocha provocó la mayor manifestación de la historia de España. Hoy nos conformamos con un "tweet" y un crespón negro digital. ¿Qué nos hará reaccionar nuevamente? ¿Un artefacto nuclear? ¿Una crisis bacteriológica? ¿Los muertos han de contarse por millares o centenares de millares?

Por cada atentado que efectivamente ocurre hay otros muchos que se evitan antes de que sucedan. Nuestras fuerzas de seguridad y nuestros servicios de inteligencia trabajan incansablemente, pero no pueden llegar a todo, porque llegar a todo supondría poner cámaras y micrófonos en cada casa, instaurar un régimen de orden y mano dura.

El propio atentado de las Ramblas de Barcelona y Cambrils fue fruto de la improvisación. La suerte jugó a favor esta vez y las bombonas que preparaban en Tarragona estallaron antes de tiempo.

Se están dando las condiciones perfectas para un gobierno estilo Le Pen y los terroristas lo saben. Saben que cuanto peor, mejor. Saben que pueden cambiar gobiernos e influir decisivamente en la voluntad popular, como sucedió en 2004 tras la matanza de Atocha.

Históricamente, el pueblo alemán ha sido un pueblo culto que ha dado a la humanidad frutos de altura inigualable en todos los campos. Pensamiento, literatura, ciencia, medicina, música, tecnología. La lista de nombres de primera fila es prácticamente infinita.

¿Cuál es la gota que colma el vaso? ¿Qué hace que una sociedad culta y avanzada se transforme en una bestia sedienta de sangre y busque a "otro" para hacerle pagar todas sus desgracias? ¿Cómo un país como Alemania llegó a enviar al combate a niños de 12 años enrolados en la Hitlerjugend? Niños que hicieron pagar un precio altísimo a las tropas soviéticas que tomaron Berlín, porque luchaban de manera despiadada.

Lo que ocurrió durante los años de la Alemania nazi -solo fueron doce años y medio. Felipe González gobernó durante más tiempo- no puede excusarse de manera alguna, pero sí puede intentarse conocer el proceso que desembocó en aquel aquelarre. Aquella orgía de sangre en la que un humilde cabo que ni siquiera había nacido en Alemania dirigió el país con mano de hierro y lo convirtió en una ópera de Wagner.

¿Se puede tratar como basura a un pueblo orgulloso de manera indefinida y no esperar reacción alguna?

Inglaterra, no Alemania, incluye en su escudo la divisa NEMO ME IMPUNE LACESSIT. Es el león británico quien clama NADIE ME HIERE IMPUNEMENTE. Y así ha actuado Inglaterra cada vez que alguien ha osado "importunarla". A zarpazo limpio.

Sin embargo, fueron las potencias centrales quienes perdieron la Primera Guerra Mundial. En el caso del Imperio Austrohúngaro, la derrota supuso su disolución. Es el mundo de ayer que tan magistralmente retrata Stefan Zweig en su obra.

Alemania siguió existiendo, pero en condiciones más que precarias. A la revolución espartaquista de comienzos del 19 y el consiguiente caos, siguieron las consecuencias del Tratado de Versalles. La deuda de guerra impuesta por las potencias vencedoras era virtualmente impagable y Alemania perdió todo su imperio colonial al tiempo que las partes productivas de su territorio, como es el caso de la cuenca del Ruhr o el Sarre, fueron ocupadas por tropas extranjeras para cobrar dichas deudas (que terminaron de pagarse en octubre de 2010).

Los años veinte fueron un desastre. Cuando las democracias son débiles los tiburones económicos se ceban con ellas. Todos los procesos hiperinflacionarios comparten características similares. Los tiburones actúan igual que lo hacen los fondos de inversión que apuestan en corto y solo sueltan la presa cuando esta ha muerto. Nadie está a salvo. Países, empresas, materias primas, divisas, lo que sea. El Banco Popular era el buque insignia del Opus Dei, la ultrísima-ultraderecha. No hay nada más a la derecha. Da igual, si los tiburones huelen la sangre irán a por el animal enfermo. Y no dejarán ni los huesos. "Son las leyes de la evolución, solo los más fuertes sobreviven", como gustaban recordar los propios nazis.

La República de Weimar apenas podía responder a la situación, no sabía qué hacer ni cómo manejar el caos.

La crisis del 29 fue la puntilla. Y el resto es historia. Nadie creyó que aquello fuera posible y, sin embargo, ocurrió. Apareció un partido fuerte, capitaneado por un iluminado. Las fronteras se cerraron, se saltó a la torera la imposición de Versalles de mantener un ejército testimonial y, lo más importante: se buscó un chivo expiatorio, alguien a quien culpar de todos los males que aquejaban a Alemania. Y funcionó. Vaya si funcionó. Porque incluso los alemanes más reticentes se dejaron arrastrar por la marea de entusiasmo nacional que invadió las calles del país desde enero de 1933. Uno a uno, Hitler recuperó todos los territorios continentales perdidos en 1918. El imperio de ultramar, convertido en un sueño continental, lo recuperaría mediante el concepto de Lebensraum. Puso la máquina de imprimir billetes al rojo vivo e ideó una política de obras públicas que mejoró las cifras de paro nacional. Volkswagen, Autobahnen, vacaciones en el Mediterráneo italiano. Ya en 1935 se aprobaron las leyes raciales de Nüremberg y no pasó nada. El odio funciona. El odio vende.

Solo tras la derrota de Stalingrado el pueblo alemán empezó a despertar del sueño. Desde el 30 de enero de 1933 hasta el 2 de febrero de 1943, silencio. Salvo claro está una minoría de alemanes disidentes que pagaron con sus vidas. Durante 10 años todo fueron victorias. Y a nadie le importó la situación de los que sufrían. Se repetía el esquema de las sociedades primitivas: se sacrifica a cuchillo a una serie de víctimas propiciatorias bien identificadas y los dioses "hacen llover". Ante situaciones desesperadas se requiere una solución mágica. Está inscrito en nuestro ADN. Nadie se sustrajo al influjo de aquella magia negra. No fue solo el Volk alemán. No. Fueron Martin Heidegger, Ernst Jünger, Carl Schmitt, Wilhem Furwängler o Herbert von Karajan. Los espíritus más exquisitos: nazis convencidos. Como la Wunderkind del régimen, Leni Riefenstahl.

El triunfo de la voluntad. Las ideas más locas de Nieztsche hechas realidad. A veces pasa desapercibido que desde enero de 1933 hasta el momento en que Alemania invade Polonia transcurren poco más de seis años y medio. Y el país pasa de ser un caos perfecto a convertirse en un puño de hierro que golpea inmisericorde, con uno de los ejércitos mas avanzados del mundo. El espíritu humano es así. En cortísimos plazos de tiempo puede avanzar lo indecible y el combustible preferido para esta clase de procesos es el odio, el deseo de aplastar a otros. La ciencia nunca avanzó tanto como en los años de la Segunda Guerra Mundial. En tiempos de paz se cría grasa. La máquina funciona perfectamente aceitada si está en guerra, si odia día y noche.

El esquema se repite con precisión matemática. Grecia es puesta de rodillas. Aparece Amanecer Dorado y logra una cuota de presencia nacional importante.

¿Cuál es el factor que lleva a un partido marginal con un ideario irracional y alimentado por el odio puro a convertirse en alternativa real de poder?

En mi opinión, se trata de una combinación de diversos factores pero hay un elemento fundamental que aparece siempre en todos los procesos de radicalización extrema: el miedo cerval, primario.

En los primeros discursos de Hitler, este hace gala de un desprecio absoluto por el sistema de partidos: los odia a todos por igual. Grita como un enegúmeno que ninguno ha sabido resolver los problemas del pueblo alemán. Y el auditorio aúlla enfervorecido. Promete acabar con todos ellos, sin excepción. Y eso mismo hizo.

Para intentar parar la amenaza terrorista, Europa debería renunciar a todo eso que la convierte en un lugar único, tolerante y de fronteras abiertas. Debería convertirse en un estado policial. Y retrocederíamos décadas.

Los signos externos están ahí. Brexit, Trump, Le Pen, Viktor Orban, Amanecer Dorado.

Los cisnes negros. Nadie cree que eso sea posible. Pero ocurre.

¿Cuántos minutos de silencio nos separan del monstruo? ¿Cuál es la siguiente jugada?
















jueves, 17 de agosto de 2017

Margot

miércoles, 16 de agosto de 2017

Fecalismo

El reputado periódico El País está perdiendo facultades. En su edición de hoy, 16 de agosto de 2017, publica en portada un artículo intitulado "Los mojitos de las playas, nido de bacterias fecales".

Líbreme el cielo de poner en duda la autenticidad de semejante aseveración. Pero, ¿acaso no es menos cierto que el fecalismo también campea a sus anchas en el otrora Mare Nostrum, cuna de la civilización que, de seguir por este camino, pronto le quitará  la exclusividad al Mar Muerto? ¿Y qué decir de las monstruosas aglomeraciones en los arenales misturados en turbio contubernio con toda clase de sustancias orgánicas e inorgánicas, plásticos, colillas, tampax, pañales? Sugiero incorporar restos de hospital a las playas, ya que es lo único que uno podría echar de menos si se pusiera a catalogar aquello.

¿Podemos engullir paellas en la alegre compañía de hooligangs tatuados hasta en los párpados por un precio cerrado de 8,75 euros y estar completamente seguros de que la materia fecal no se oculta tras los diminutos cangrejos de piscifactoría y las chirlas de Lidl?

¿Acaso la definición de materia fecal no debería extenderse a ciertos bípedos implumes que se empeñan en venir año tras año a la Piel de Toro, páramo de Quijotes, tierra de conejos y hacen todo aquello que jamás se les ocurriría hacer en sus tristes, grises y patéticos países?

En las etapas evolutivas del ser humano se ha producido un paso de "lo sucio" a "lo limpio". Eso nos ha permitido alargar considerablemente la esperanza de vida. Todo iba bien hasta que apareció el turismo de masas. Una horda de borrachos, amorfos y vociferantes seres capaces de colapsar las redes de aguas negras. Las de la paciencia y las de la mera convivencia.

El turismo de masas es al descubrimiento del viaje lo que Juego de Tontos a la historia de la literatura.

En buena hora España se ha convertido en un destino turístico de todo a 100. Nuestro país vale para bastante más que esta vocación, este destino fecal. Y fatal a fe mía...!

El País se equivoca. Intoxica al pueblo español. Los mojitos de la playa no son el principal nido de bacterias fecales.

Que también.

¿Apetece un mojito...? (Foto © Augusto Khágate)






martes, 15 de agosto de 2017

¿Qué está superado?

Oigo a menudo que el debate entre izquierda y derecha es algo superado, del pasado. No es cierto. Tenemos tecnología y conocimiento de sobra y sin embargo el mundo sigue muy mal repartido.

Se puede tener dinero y ser de derechas. Es comprensible. Tienes un montón de dinero y no estás dispuesto a compartirlo. Natural. Muy humano. Además, eres muy religioso y piensas que un Dios justo y bondadoso te premiará en la otra vida por haber sido un cabrón egoísta y avaro. La falta de oxígeno en el cerebro causa estragos.

Pero ¿qué decir del que no tiene nada y es de derechas? Un pobre diablo que defiende las ideas y las propiedades del amo.

La explicación es de carácter teológico. En su infinita sabiduría, Dios creó al pobre de derechas porque en este mundo tiene que haber de todo.

Lo que no se dice no existe

Sí. Así es. En este mundo repleto hasta los topes, inclemente, de marchantes de hombres y almas. De máquinas que se han instalado en las tripas, ingenios mecánicos que bombean sangre al cerebro, a los músculos, al centro del diafragma.

Si no dices las cosas se desvanecen en el aire. Mueren antes de nacer. La única posibilidad de Dios es el lenguaje.

Hay que despertar a quien duerme a nuestro lado, abrazar con desesperación, jurar que la vida no pudo ser antes o después.

Mentirle y mentirte si es preciso. Decirle que lo es todo, que te pegarás un tiro en la sien si le llega a pasar algo, que nunca pudiste imaginar que existiera un ser que te completara de aquella manera. Porque los individuos tomados de uno en uno no son nada. Menos que nada.

Solo aquello que se dice puede llegar a ser. Porque mañana podrías viajar y no regresar. Ir a ese hotel de cinco estrellas que arderá hasta los cimientos. Encontrar la muerte en una esquina, a plena luz del día. Repetir la pelea con aquel marinero portugués cuya navaja esquivaste de milagro. Morir de contramano entorpeciendo el tráfico.

Y entonces de nada te valdrá llorar a mares. Nadie estará para escucharte cuando la angustia trepe por tu garganta y no te deje dormir nunca más.

Llevarse las palabras de cariño, de entrega sin límites a la tumba. Soltarlas a destiempo, decírselas a un animal, a un desconocido que no volverás a ver ni en sueños. Arrastrándote por las milongas para ver si alcanzas a reconocerme entre todo ese humo y esa gente.

No hablar cuando es preciso, cuando el futuro del Universo depende de una sola palabra.

Ese es el verdadero infierno.

jueves, 10 de agosto de 2017

Una república hermana se desangra

En el mes de agosto de 1939, hace ahora 78 años, el mundo se sorprendía ante un pacto de no agresión firmado por dos potencias que se odiaban a muerte. Se trataba del pacto germano-soviético que suscribieron Hitler y Stalin, enemigos irreconciliables. Al primero, el pacto le otorgaba carta blanca para invadir Polonia y, al segundo, le compraba tiempo para reorganizar sus propias tropas, descabezadas por las salvajes purgas de los años 30.
La izquierda de todo el mundo, vertebrada en torno a los partidos comunistas de Occidente, guardó un espeso silencio ante este tratado. De un día para otro, la crítica feroz de la Alemania nazi, que ya había aprobado las leyes de Nüremberg y se había anexionado Austria, Checoslovaquia y diversos territorios en disputa, desapareció del ideario de los partidos progresistas como por arte de magia. Había que seguir los dictados de Moscú.
Hoy, agosto de 2017, la izquierda calla ante lo que sucede en Venezuela.
¿Qué significa ser de izquierdas? ¿Se puede permanecer en silencio ante los continuos atropellos a los derechos humanos denunciados, entre otros organismos, por la ONU o la propia Amnistía Internacional? ¿Resulta admisible cambiar continuamente las reglas del juego democrático cuando los resultados son adversos? ¿En nombre de qué ideales pueden tolerarse presos políticos en el año 2017? ¿La estrepitosa caída del bloque soviético no enseñó nada sobre lo que significan los regímenes totalitarios de partido único y economía estatalizada?
Venezuela se desangra. Su economía es un desastre sin paliativos. La población soporta a diario la carencia de suministros básicos y de medicinas. Asimismo, el nivel de violencia cotidiana genera tal cantidad de muertes al año que sitúan al país en niveles de guerra civil.
¿Ser de izquierdas supone permanecer callado cuando los que cometen crímenes son los tuyos? Entonces estamos dando por bueno el mantra de la mafia. “Sí, es cierto, son unos hijos de puta… pero son NUESTROS HIJOS DE PUTA”.
No. No se puede ser tan cínico. Se supone que la izquierda tiene un componente ético del cual carece la derecha, una preocupación por los más débiles, por aquellos que no le interesan a nadie.
Hoy en día no resulta tan sencillo cometer atrocidades y que queden impunes. No es la misma situación que se dio en los años 40 en los campos de concentración. Existe Internet y los teléfonos móviles. La reciente primavera árabe dio buena muestra de lo que significan los modernos medios de comunicación en manos de una población enardecida. Cuando vemos en los medios de todo el mundo a patrullas de motoristas golpeando salvajemente a muchachos que difícilmente superan los 20 años, que no parecen ser “miembros de la oligarquía”, no hacen falta más explicaciones. Eso no puede ser. Y punto.
Nunca he entendido aquello de "mis muertos son distintos de los tuyos". Es obvio que la Alemania nazi provocó los sufrimientos de la Segunda Guerra mundial pero, ¿hacía falta bombardear Dresde cuando no era un objetivo militar? Cien mil muertos de un lado se parecen terriblemente a cien mil muertos en el otro bando.
Dejando a un lado la talla intelectual del supuesto conductor de esta ¿revolución popular? que no admite comparación alguna con personajes como Robespierre, Lenin o el propio Fidel, ¿qué pretende el régimen bolivariano? ¿Crear una Corea del Norte en América del Sur?
Los partidos comunistas de Europa se desmarcaron de los dictados de Moscú creando la vía del eurocomunismo, apostando por respetar el juego democrático. En ese orden de cosas, Santiago Carrillo participó en la transición democrática y posibilitó alcanzar pactos con las fuerzas vencedoras de la Guerra Civil española.
Venezuela es un país maravilloso, de arraigada tradición democrática. En los años posteriores a la Segunda Guerra  arribaron europeos de todas las nacionalidades (italianos, españoles y portugueses, principalmente, pero también alemanes, checos, holandeses, polacos, judíos de distintas naciones, etc.). Durante los años 70 y 80, llegaron perseguidos de las dictaduras del Cono Sur, aquellas que hicieron conocer el término desaparecido en el mundo entero. Todos ellos fueron recibidos con los brazos abiertos y se incorporaron a la vida académica, cultural y económica del país.
Es imposible cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo, porque es grotesco. Ningún intelectual de izquierdas –bien alimentado y acostumbrado a las garantías democráticas– podría adaptarse a vivir allí. Porque, entre otras cosas, en un régimen de partido único hay que cerrar la boca permanentemente. No hay voces críticas, porque acaban en el gulag.
Hay que cerrar la boca como cuando Hitler y Stalin decidieron darse un abrazo.
¿Se puede ser intelectual y no ser crítico? Eso no es un intelectual, sino un genuflexo paniaguado.
La izquierda no puede ser esto. La izquierda no le revienta la cabeza a los pibes universitarios. Eso no es izquierda. Es simplemente una dictadura más.

sábado, 5 de agosto de 2017

Olivia

Ella vino al mundo. ¿Te acordás, hermano, cómo nos quisimos siempre? Esos años de incertidumbre, de hacerse. Juntos.

El salón de tu nueva casa. Poner el corazón sobre la mesa y tu guitarra, la misma que atravesó décadas. Como si fuera el hilo invisible. Mano a mano, los dos.

De madrugada mandaste la foto de Olivita. Su primera foto. Un Buenos Aires invernal, paisaje de agosto. Recordé la foto de Naúm junto al sillón. Cómo lo echo de menos al loco.

Tan lejos de casa tuvimos que reconstruir la familia de cero, con los restos del naufragio. Y tu viejo era el tío mayor, el que conocía la vida y la gente. Alguien a quien escuchar y tomar nota. Porque sabía que el compendio de las pasiones humanas es reducido, repetitivo y predecible. Un prodigio de sentido común.

Vos, hermano querido, hermano del alma, siempre regalando luz. Siempre la mano tendida, sonriente, presto al abrazo.

No he conocido a nadie como vos, que haya transitado los caminos más oscuros, los infiernos más temidos y sea tan buena gente. Que se dé así.

Cuando nos despedimos en Ezeiza no pude darme la vuelta. Vos sabés. Esta distancia hija de puta. La terrible idea de no volver a verte. Y eso que tenemos la edad de Naúm cuando nos conocimos. ¿Estaremos empezando?

Si hay alguien que merezca toda la felicidad del mundo sos vos, Raulito querido. Y cuando uno te ve así, radiante, abrazado a ella, piensa que todo es posible, que hasta los sueños pueden ser.

Hasta la justicia divina.




viernes, 4 de agosto de 2017

Por culpas que nunca tuvimos

El Polaco canta Romance de Barrio.

Sí. Es más fácil renegar y partir que vivir sin olvidar.

Manzi. Poetazo.

lunes, 31 de julio de 2017

Jeanne

Se ha marchado discretamente, como la gran dama que era, Jeanne Moreau. Una intérprete como pocas, que enamoraba a la cámara. Musa de incontables directores de primera fila. Truffaut, Louis Malle, Antonioni, Elia Kazan, Wenders, Buñuel... ahí es nada.

Orson Welles, otro "principiante", llegó a calificarla como "la mejor actriz del mundo".

Había algo en ella de paloma de ciudad perdida entre la gente. Algo turbio y desolado que invitaba a abrazarla y a no hacer preguntas. Mejor así. Siempre pueden contestarte.

Madame Moreau, ma belle, es un privilegio que usted forme parte de mi vida.

Vous êtes éternelle.

En 1976, Jeanne Moreau dirigió "Lumière", con música del insuperable Astor Piazzolla. Por si fuera poco, era tanguera... Una música para despedirse. Para no regresar. Jamais.



domingo, 30 de julio de 2017

Colores de la tarde

Esta tarde suena a Benny Carter y su magnífica versión de "Things Ain't What They Used To Be".

Con ustedes, Mr. Carter, todo un gentleman del saxo alto!


No amarás

Hay una película del polaco Krzysztof Kieslowski que se llama "No amarás" (originalmente, "Krótki film o milosci").

Se estrenó en 1988 y, después de todos estos años, me sigue conmoviendo profundamente. Se trata de cine de verdad, sin subterfugios, directamente a lo esencial. En tiempos de imbecilidad catódica es algo anacrónico, lo sé. No hay efectos especiales, a nadie le cortan la cabeza y no aparecen perros de dos metros. Una decepción total para el consumidor compulsivo de basura.

Volvamos a lo que importa. Toda la película me parece magnífica, con diálogos de una altura superior y una carga filosófica sobre la existencia y los otros realmente notable. Hay una escena que me destruye: el protagonista contemplándose a sí mismo al mirar por su telescopio, el único nexo con el mundo real, la vara mágica que le permite inmiscuirse en las vidas ajenas.

En 1988 tenía aproximadamente la edad del protagonista. El mundo era nuevo, aunque ya estaba algo cansado. De haber soñado tanto día y noche.

Desde mi faro -hoy el mar amaneció en calma- os la recomiendo.




sábado, 29 de julio de 2017

Tania

Mi amiga Tania vive en Managua. La conocí en un curso que di en 2011 en el Centro Cultural de España, un lugar al que tengo mucho cariño y que he visitado en varias ocasiones.

Managua fue, junto con Córdoba, Madrid, Santiago de Chile, México DF, Lima, Salvador de Bahía, Santo Domingo y San Salvador, uno de los centros del proyecto Artenet, un proyecto de cooperación realizado en colaboración con la AECID y los gobiernos locales.

Los recuerdos que atesoro de aquel proyecto son innumerables, como incontable es el número de personas que colaboraron en él. Gente de ley, recia, la mejor gente que uno pueda encontrar.
Se trataba de crear unidades de acción para que los nuestros, los que hablamos, pensamos y soñamos en español, no creyeran que la única forma de salir adelante era emigrar, algo difícil de asumir para una persona joven que vive día a día las limitaciones que le impone su patria y es sometida al bombardeo constante de opciones, a cual más apetecible, vía los crueles medios de comunicación de nuestro tiempo.

Tania es arquitecta y, a mi modo de ver, representa lo mejor de nuestra mejor juventud, la que puede cambiar las cosas. No solo trabaja incansablemente en toda clase de proyectos de arquitectura, sino que da clases hasta caer rendida y siempre está dispuesta a enrolarse en proyectos solidarios. Son precisamente las Tanias de Latinoamérica las que pueden darle la vuelta al continente como un calcetín.

Para empezar, nuestra tierra sigue siendo machista y muy atrasada. Todavía pervive la imagen del caudillo, el hombre omnisciente y todopoderoso. Así nos va. No es preciso ser un lince para ver que las sociedades en las que la calidad de vida está por encima de la media hace tiempo que se han desmarcado de este modelo patriarcal.

El proyecto Artenet-Autoempleo Digital se creó en 2005. En aquella época en España los perros se ataban con longanizas y logré que hasta la SGAE -para lograr fondos para la cooperación uno hace extraños amigos- pusiera dinero e instalaciones.

A partir de 2008, las cosas en España experimentaron un cambio radical. Eso ya es historia. Aparecieron nuevos partidos y siguen los mismos en el poder. Blesa, Rato, Rita, Bárcenas, Ignacio González... para qué seguir. Lampedusa se quedó corto.

A pesar del tiempo transcurrido, rara es la semana que no me escribe algún participante del proyecto desde Chile, Perú, Nicaragua o Cuba para comentarme cómo le va con su pequeña start-up o qué ideas tiene para el futuro. Y no oculto que esas cartas me emocionan muchísimo.

Nuestra gente tiene todo para triunfar y no tiene por qué emigrar a EEUU o a Europa para vivir una cultura diferente, separados de sus afectos y donde siempre serán "los de fuera". Otra cosa es venir a formarse, a colaborar de igual a igual o a buscar aliados.

Hay que confiar en nuestras posibilidades. Si Wenceslao Casares le pudo colocar Patagon al Santander (todavía se acordarán de él en el banco rojo. Bueno, donde las dan las toman. Hoy la Botín se hace con el Popular por un euro y ayer su padre compraba el hoy denominado Openbank por mucho más) es que cualquier latinoamericano puede llegar con ideas y realidades a cualquier parte.

Confiar en nosotros, en nuestro patrimonio común, nuestro idioma, tener el descaro suficiente para pensar que si no se ha hecho antes razón de más para intentarlo y trabajar como un poseso. Inteligencia colectiva, colaboración en red, intercambio de bienes y servicios mediante modelos alternativos, trasvase de conocimiento.

Dentro de 10 años, ¿cuántas empresas supuestamente eternas sufrirán el mismo proceso que acaba de destruir el Banco Popular? A mi modo de ver, no solo se trata de una gestión deplorable por parte de sus responsables, es todo el modelo de negocio el que quedó superado. ¿Cuántos bancos lograrán sobrevivir a las Fintechs? El BBVA parece haber captado el mensaje. ¿Cuántas empresas superarán el efecto Amazon, que genera disrupción en todo lo que toca? ¿Qué sentido tiene tener un coche en propiedad si cada vez que te apetezca o lo necesites puedes conducir un Tesla o un Model 3 y dejarlo en cualquier parte que ya se ocuparán de la ITV, el impuesto de circulación, las averías, recargar el "tanque" y un largo etcétera? ¿Para qué tener las cosas en propiedad si se puede pagar por su uso estricto?

Si tienes un ordenador/computadora y puedes acceder a la red tienes un cóctel Molotov que se rellena solo de combustible. Las empresas lo saben, la gente no se conforma con cualquier cosa y tarda 20 segundos en marcharse a la competencia. Que se lo pregunten al Banco Popular.

Tania, Jader, Bárbara, Martín, Rodrigo, Jairo, José Ángel, Laura, Sonia, Ernesto, Jacobo, León, Tomás, Francisco, Nuria, Santos, Carmen, Sergio, Bernando... hasta Carlinhos Brown que acogió el proyecto en su escuela Pracatum.

El futuro de América Latina está en sus manos. Que emigre Rita... que los europeos y los norteamericanos aprendan a limpiar sus casas. No es tan difícil. Hay muchos tutoriales en Youtube. Si ponen atención les quedará de maravilla.

Tania, como buena nica, además de arquitecta es poeta. Los nicaragüenses -en tierra de volcanes y poetas- no pueden evitarlo. Único lugar del mundo en el que he estado y donde la gente se despedía de una fiesta o de una conversación apasionante diciendo "me voy a un recital de poesía". Otro deporte nacional muy renombrado es clavar cuchillos por la espalda, pero hay que reconocer que lo hacen con mucho arte. En cuanto uno se da la vuelta, lo fusilan. Una vez que se comprende el juego resulta muy divertido. ¡Hablemos mal de alguien!

Ella me dijo que compra pocos libros y que termina prestándolos. Pero no para de leer. Siempre que tiene tiempo libre va a las bibliotecas porque, según me confesó, siente pena por los libros, tan solitos, en prisión incomunicada. Tania visita las bibliotecas de Managua, la ciudad donde las calles tienen nombres imposibles, la ciudad dispersa, donde los frutos y los amores son violentamente dulces, para que los libros puedan salir al patio y estirar las piernas.

Finalmente.