La obertura de Tannhäuser es una música poderosa, plena de premoniciones. Como lo es la música de Gustav Mahler. En mi opinión, algunas oberturas de las óperas de Wagner encierran verdaderos tesoros sinfónicos. Tannhäuser es una de mis favoritas y, al parecer, en Alemania se la considera un segundo himno.
Más allá de la eterna discusión sobre la ideología de Wagner -si analizáramos la vida privada de muchos artistas habría más de una decepción-, su música es grandiosa. Destinada a perdurar.
En esta ocasión, uno de los directores de orquesta más importantes del siglo XX, Sir Georg Solti, dirige la Orquesta Sinfónica de Chicago.
Queda la magia.
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martes, 28 de octubre de 2014
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