sábado, 2 de mayo de 2009

Viejo poeta

Llegan noticias del sur. El hincha de Nacional remonta la crisis que nos tenía en vilo. Los efectos de la poesía son de largo alcance. Nos pone en contacto con alguien lejano, que se parece a nosotros, alguien que llegó al mundo tras fusiones imposibles de cuerpos mezclándose en otros cuerpos: junto al mar en otoño. Siempre.
A veces me gustaría encontrarme con el joven que fui, hablar con calma del mundo, contarle cómo veo las cosas... En un patio árabe de una ciudad andaluza, como cuando respiré las calles de Sevilla de madrugada. Pero no puedo. El hombre que soy es todo lo que queda de él.

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene
lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar
cada vez más nosotros
y menos el azar

Mario Benedetti

1 comentario:

Anónimo dijo...

Conocí a Benedetti en la universidad, en un atento, henchido, auditorio de ojos emocionados que acompañaban sus labios, verso a verso, golpe a golpe de música uruguaya. Intentábamos todos no salvarnos, no salvarnos nunca, no salvarnos en esa sala, no salvarnos en las aulas, en las calles, en los besos. No salvarnos en la vida que está porvenir, con y sin pasado. Nos colgábamos de las palabras como torpes trapecistas de acordes a cotidianos, y acabaron colgándose ellas de nosotros hasta hacer que pasear en un jardín botánico tenga que ser a solas, no vaya a ser que descubramos, que nuestro amor es un niño muerto. Porque nosotros lo matamos.