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domingo, 4 de julio de 2010

Alemania y España

Ayer se produjo una situación insólita. Alemania jugó un partido contra sí misma, ya que el otro equipo citado para los cuartos de final, Argentina, no compareció. Estaba a miles de kilómetros de allí.

Con un juego ordenado, jugadores físicamente en forma y sin aspavientos, Alemania vuelve a meterse en la pelea por un título mundial. Ayudó mucho la inexistencia de rival. Cuentan las crónicas que en la banda había un tipo bajito con cara de desesperación.

La humillación del 4 a 0, lo de la cura de humildad, lo de un equipo repleto de individualidades sin conciencia de grupo y lo de Messi bajando penosamente a buscar balones una y otra vez para intentar sortear a veinte rivales lo dejamos para otra ocasión.

Se confirma que para dirigir un equipo de fútbol -como para dirigir un equipo de cualquier índole- además de pelotas hace falta tener cerebro.

España sí se metió en semifinales. Por primera vez en su historia. Del Bosque es un tipo incapaz de caer mal. El partido fue regular tirando a malo.

Paraguay dio una lección de aguante y pudo haberse alzado con la victoria. En ningún caso fue menos que España. Conserva ese viejo espíritu orgulloso guaraní que en el siglo XIX les llevó a enfrentarse a las potencias de la Triple Alianza. El mismo orgullo que fue causa de su destrucción. Me gusta su equipo.

España volvió a contar con Villa, el torero asturiano que está en racha. Casillas, el portero, salvó al equipo del desastre.

Todos deseamos que España llegue a lo más alto, aunque para ganar a Alemania tendrá que echar el resto y jugársela. Torres no, faz favor... En un partido de estas características puede pasar cualquier cosa.

Vamos España, todavía!

jueves, 17 de junio de 2010

Ar geeeeeen ti naaaaaaaaa!!!!


¡Partidazo de la albiceleste! Como en los mejores tiempos. Messi calentando motores (impresionante el doble tiro que mordió el palo sin ángulo y acabó en las piernas de Higuaín). ¡Ni Le Corbusier, ni el mismo Niemeyer pudieron siquiera soñar semejante línea...!

Verlo a Maradona era todo un poema. Con esa barba blanca mezcla de Papá Pitufo y gaucho salteño. El viejo Maradona... todo un símbolo de mi generación. El pibe que salió de la villa y que dibujaba cosas imposibles en la cancha. Que puso en pie a una nación entera en 1986 y casi vuelve a repetir la hazaña en 1990. Que cayó y se levantó docenas de veces. Han pasado veinte años!

Aunque a veces alguien de su entorno tendria que recordarle que es mortal -y que como tal también dice y hace boludeces- el Diego fue algo difícil de explicar, que sólo puede darse en un país donde la mitomanía alcanza grados religiosos. Gardel, Perón, Evita, Maradona... El Panteón Nacional.

Ya lo comenté en otro post: si la ensalada de egos que es la selección argentina despierta, podemos ver fútbol de altos vuelos. Ojo en defensa, no están las cosas para andar regalando goles. No miro a nadie...

El Mundial electriza las naciones. Y yo que no tengo tele en casa ando como alma en pena de bar en bar...

1974, Mundial de Alemania. Soy un pibe y voy a cuarto curso. Existía un álbum de figuritas (cromos) que había que conseguir sí o sí para obtener la pelota oficial del campeonato.

Recuerdo un jugador de Zaire (hoy Congo) que no se podía encontrar ni a tiros. Era la figurita difícil. Hasta guita ofrecían... La gente empezó a pensar que se trataba de una leyenda urbana.

MUKOMBO, jugador de Zaire. ¿Qué habrá sido de él...? ¿Habrá sabido alguna vez que, pese a que su selección nunca alcanzó la gloria, él y sólo él estuvo en boca de todo un país?


-Ché... ¿tenés a Mukombo?

-¿Y vos creés que si la tuviera sería para vos...? ¿Vos estás en pedo?

Los nostálgicos pueden pulsar aquí. Este es el álbum de la Copa del Mundo de 1974. Misteriosamente, la página en la que debería aparecer Mukombo ha sido cuidadosamente arrancada. ¿Tendrá algo que ver Mukombo con las profecías de Nostradamus, la caída de las Torres Gemelas, el advenimiento del Anticristo? Mukombo Macumba...

Llevo siete millones de años fuera de mi país, el año pasado fui a Buenos Aires y me pareció estar en Marte, pero cada vez que Argentina juega un Mundial me veo gritando solo en cualquier bar como si me fuera la vida en ello. En el 2006 casi genero un incidente en el bar del pueblo de Castilla en el que vivía. Argentina estaba jugando mal y me puse a putear al aire y en el bar estaba el cura -menudo-, el alcalde y todas las fuerzas vivas. En 1986 estábamos viendo la final en casa de Manuel Picón y de la emoción del tercer y definitivo gol de Argentina me levanté y le di un hombrazo a una biblioteca que saltó por los aires. Estaba como drogado: no sentía dolor, sólo alegría infinita. En 1978 tuvimos que irnos y mi tío Santiago -Dios lo tenga en su gloria- coleccionó para mi hermano Diego (el genio de la familia) y para mí todos los periódicos del Mundial. Día por día. Y luego nos lo envió a nuestro piso de Juan Bautista de Toledo. Vimos la final en una tele alquilada en la calle Hortaleza por 1.150 pesetas al mes. ¡Una ganga!

Gracias muchachos por el partido que hicieron. Invitan a soñar. Cierro los ojos y corro otra vez por la Agronomía.

Todos somos ángeles caídos en este mundo cuadrado, por eso ver al Diego-Fénix abrazado a los pibes después de cada gol es como verlo al Camarón cantando por bulerías en una esquina cualquiera de Cádiz. Como si nunca hubiera muerto. Algo que obviamente no puede, no debe. Simplemente no ocurrió.

miércoles, 16 de junio de 2010

España 0 Suiza 1

Estreno de España en el Mundial de Sudáfrica. Partido penoso. En ningún momento dio España sensación de poderío. Nada que ver con el sabor que dejó en la Eurocopa de 2008. Con un juego aturullado, impreciso y anodino.

El Niño Torres a por uvas...

Es lo que tiene ir de favorito, que aparece una selección discretita como la Suiza y te deja tiritando.

Cuando se trata de los mundiales, sobre España pesa una suerte de maldición. Da la sensación de que siempre es la misma historia: sufrir como condenados para pasar a la segunda fase y marcharse para casa a las primeras de cambio.

No en vano, el puesto más importante que alcanzó España en un Mundial data de 1950. Y se trata de una cuarta posición... En tiempos de Zarra, en el mismo Mundial en que la selección charrúa venció en la final a Brasil por un heroico 2 a 1. El famoso Maracanazo que dio a Uruguay su segunda Copa del Mundo.

Ahora queda Chile -que viene pegando fuerte y sería fantástico que su gente, después del desastre de febrero, tuviera un respiro de alegría- y Honduras.

Mucho tiene que mejorar España si quiere aspirar a un puesto de honor en el campeonato. Pero musho, musho, musho...