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miércoles, 8 de agosto de 2012

Éramos pocos y parió Mario Conde

Circulan por Internet cartas firmadas por anónimos cantando los grandes logros del socialista Hollande en Francia en escasos 2 meses de gobierno. ¿Significa eso que la solución de los problemas de España pasa por volver a un gobierno del PSOE?

No y mil veces no. El PSOE ha gobernado durante los últimos 8 años y tenía en sus manos todos los resortes del poder cuando se fraguó este desastre mayúsculo. Hay que tener la memoria de un pez para no recordar sus estupideces, sus valoraciones totalmente erradas, su negación de la crisis, su Champions League, su optimismo infantil rayando en la imbecilidad congénita. Para rematar la faena, pone al frente de la "renovación" al cerebro gris del gobierno Zapatero, el número 2 del de León, Rubalcaba. Él no tuvo nada que ver con aquello. Si hubiera alguien con dos dedos de frente en el PSOE, TODOS los que participaron en el último gobierno ZP, desde 2008 hasta 2011, deberían desaparecer de la escena política durante varias décadas. Unas largas vacaciones en SIBERIA o en las islas KERGUELÉN.

El PSOE es un partido con un número de incompetentes por metro cuadrado comparable al del PP. Entre ambos partidos no se hace uno. Compárese el nivel de oratoria de los políticos de hoy en día con el de los políticos de los años setenta u ochenta. El fenómeno Gran Hermano ha prendido en estos ganapanes. "Que se jodan...", dice la Fabra, toda una señorita de colegio privado. Y recibe una "amonestación por escrito".

Es como el gobierno de las cajas de ahorros... ¿Cómo se puede poner a políticos a descifrar auditorías e informes contables? Si apenas saben leer y escribir... Es como lo que balbucían azorados Ramoncín o Caco Senante -por sus nombres los conoceréis- acerca de los documentos que firmaban en las juntas de la SGAE, es que "nosotros somos artistas", "es que nos decían que aquello estaba bien y eso era suficiente". Faltaba que dijeran "y poníamos nuestra marca..." Es como situar a un orangután al frente de una orquesta sinfónica.

La gente está harta del bipartidismo tradicional y quiere aire fresco. Si Rosa Díez fuese un poco más hábil capitalizaría ese hartazgo y ya sería alternativa seria. Pero tampoco: se enroca en el tema autonómico y en su rencor hacia sus ex-compañeros de partido. La gente quiere ver cómo los políticos llevan la misma carga de miseria que le regalan a la gente. Los quiere ver viajando en transporte público, sin vacaciones, abarrotando los plenos, cobrando su sueldo dividido por seis, sudando la gota gorda para salir de esta situación. No quiere ver la cara de Montoro partiéndose de risa o a De Guindos hablando con una patata en la boca y llevándose una bofetada tras otra como el PAYASO KRUSTY. No quiere que haya un céntimo más para indemnizaciones destinadas a banqueros chorizos o políticos mediocres como González-Sinde, aunque en su caso es lógico que cobre la indeminzación desoyendo a su propio partido: el único que podía darle trabajo era su amigo Teddy Bautista en la SGAE y ahora se dedica a sus labores en su megachalet junto al de Botín. Es que la cultura es un negoción en este país. En el caso de Bautista y González-Sinde, vivir del arte SÍ que es un arte.

¿Izquierda Unida? ¿Hay que asaltar los supermercados y agredir a las trabajadoras que son una pobres desgraciadas? ¿Por qué no ponerse a pegar tiros en la calle o resucitar a los bandoleros de Sierra Morena? ¿O secuestrar gente en las urbanizaciones de postín y pedir un rescate express? Entonces los de las urbanizaciones se armarían hasta los dientes y podríamos reeditar la Guerra Civil por entregas. ¡Brillante plan! Puestos a agredir a alguien, ¿por qué no agreden a los políticos? Ah, es que ellos también están en el ajo... ¿Quién dirige la estrategia de ese partido?¿Cantinflas?

La gente quiere que los políticos dejen de causar problemas en lugar de resolverlos. Quiere que desaparezca el Senado y otras instituciones manifiestamente inútiles. Que dejen de cobrar dietas, usar cochazos y vivir del cuento. La gente quiere que haya la cuarta parte de cargos políticos O MENOS. Y que se dejen de joder con las autonomías y la triplicación de la administración.

Si apareciera alguien mínimante listo, que supiera interpretar lo que quiere la calle e hiciera gestos REALES, como el que hizo Antón Reixa cuando recientemente asumió la presidencia de la denostada SGAE, barrería en las urnas. Recuérdese que el gallego se BAJÓ A SÍ MISMO el sueldo. Su antecesor, el otrora martillo de herejes Bautista que acabó con su cabeza en medio de una bandeja de mierda, cobraba 400.000 eurazos al año. Sin que nadie le pusiera una pistola en la cabeza, Reixa se puso un sueldo de 60.000 euros, es decir, el 15 por ciento de lo que cobraba "Teddy". No rebajas cosméticas como hacen los diputados de este país, que siguen cobrando sueldos y dietas de alivio.

El de "Fai un sol de carallo" declaró que si no pudiera vivir con 60.000 euros sería un cretino. Obvio, en un país donde se quiere cobrar a los vendedores de La Farola 700 euros al año por ir al médico.

Es muy sencillo. 

"Es que mi ideología y mi programa...." Que te calles, gilipollas, tú no tienes ni ideología ni programa, ni nada de nada. Tú improvisas sobre la marcha. Harás lo que te diga Bruselas y te arrodillarás ante los mercados. Dime cuánto vas a bajar los sueldos de los políticos (un 60 o 70 por ciento) empezando por tu propio sueldo. Dime cómo vas a reducir el número de políticos a la mínima expresión. Pero no en 2014. AHORA. YA. Igual que nos aplican la subida del IVA y todos los recortes en un santiamén. No me cuentes que no se puede. HAZLO YA.

Esa clase de gestos quiere la gente. La ideología ya da igual, porque la ideología del partido que logra el poder es siempre la misma: cómo robo lo máximo en el menor tiempo posible. Total, es dinero público.

GESTOS REALES. AHORA. YA. O esto se va a poner muy espeso.

jueves, 14 de junio de 2012

Una ha de helarte el corazón

La miseria del momento actual permite que aflore la verdadera esencia de lo español. Me refiero a la clase política. La gente va por otros derroteros, como nos recuerda Coca-Cola en su anuncio de la Eurocopa (manda huevos, Coca Cola). Esencia que incluso ha sido transmitida, corregida y aumentada allende los mares. Las antiguas colonias han perfeccionado el modelo.

El odio al otro, al diferente, al que piensa distinto. Odio sarraceno. La cosa ya va más allá de la imbecilidad y la mediocridad de nuestra actual clase política. Que si "rescate", que si "tomate", que si Rubalcaba tira un torpedo tras otro a la línea de flotación del actual gobierno como si él -justamente él, Vicepresidente y Ministro del Interior con Zapatero- no tuviera nada que ver con la herencia catastrófica del último gobierno socialista que ahora estamos sufriendo ¿o los desastres que ahora se destapan se fraguan en seis meses?, que si el gallego con su sonrisa etrusca y sus medias mentiras saca de quicio a los líderes europeos y un etcétera kilométrico. Las formas de hacer las cosas. Rosa Dïez: "me recontracago en su alma, es usted un mentiroso patológico ¿por qué no me llama para hacer un gobierno de unidad nacional?" "A ti te voy a llamar", responde el otro. Todo hecho con una diplomacia, un tacto político, un sense of timing a prueba de bombas. Ellos se entretienen mientras reciben sus salarios y sus prebendas y el barco no avanza ni un metro.

Nadie asume responsabilidades por nada. Ahora la gilipollez de la Eurocopa, ¡todos unidos por un ideal! Como si tuviéramos 4 años de edad.

Cualquier cosa antes que remar en la misma dirección y sacar la cabeza del fango. Un gobierno de unidad nacional, ¿para qué si tengo mayoría absoluta?

Del espíritu de la transición, de los Pactos de la Moncloa, que permitió desbloquear una situación enquistada en condiciones macroeconómicas muy complejas, con ETA asesinando cada tres días y el ejército franquista permanentemente soliviantado, la crisis del petróleo de los años setenta, una inflación del 16 por ciento y una estructura post-autarquía, nada de nada. Eran otros tiempos. Incluso Fraga, a primera vista mucho más rancio que Rajoy, tuvo gestos de grandeza para que el país avanzara.

Un buen garrotazo en la cabeza del contrario (todos los demás) y me quedo tan a gusto. El Cid, Torquemada, la Leyenda Negra, las 5.000 guerras civiles. A arrancarle los ojos al vecino, a galopar hasta que no quede ni playa ni caballo ni nada de nada, unos y otros, sin piedad. No hay prisioneros. Repetid conmigo: EJ-PA-ÑA ¡Bien!


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Derecha e izquierda

¿Cuál es la diferencia entre izquierda y derecha hoy en día? ¿Tiene sentido hablar de modelos alternativos a la dictadura del mercado? ¿Qué perspectivas de futuro tiene la izquierda en la situación en que nos encontramos?

Mientras escribo estas líneas, las bolsas europeas caen por tercer día consecutivo y los gobiernos se arrodillan ante furibundos ataques especulativos. Irlanda, Portugal, Grecia, Italia... pero no sólo ellos: España, Francia, Bélgica, Austria... nadie está a salvo. Cuando los tiburones huelen la sangre atacan e intentan destazar al más débil.

A veinte años de la caída del Muro de Berlín que nos permitió ver qué era lo que había realmente en los países del llamado "socialismo real" -un desastre mayúsculo, tanto es así que después de años de hambre real, mafias de todos los colores, crecimiento negativo de la población y todo un escenario apocalíptico, NADIE en el este, exceptuando cuatro nonagenarios nostálgicos que desfilan el Día de la Victoria en la Plaza Roja, quiere regresar a los días del Imperio Soviético- cabe preguntarse sobre el papel de la izquierda. Porque nuestra izquierda, la izquierda europea, no plantea alternativa revolucionaria alguna, sino que intenta jugar aceptando las reglas del juego democrático.

El "juego democrático" quiere decir aceptar las normas que imponen los mercados que, como queda suficientemente demostrado en estos días, ponen gobiernos de rodillas, los destituyen, condenan al hambre a miles de ciudadanos, los privan de sus medios de subsistencia, de sus casas, etc.

Primera contradicción: si la izquierda de verdad pretende cambiar el orden establecido, aunque sea de forma light, es difícil hacerlo desde el "sí señor" que imponen los poderosos. La libertad no se obtiene con buenas palabras: se conquista a sangre y fuego. Así ha sido y así será por los siglos de los siglos. Ningún esclavo ha logrado la libertad por la bonhomía de su amo, sino que la ha arrancado poniéndole un cuchillo en el cuello a medianoche. Espartacos de la tierra...!

Pero el "mundo civilizado" sabe perfectamente cómo actuar en estos casos. Si los esclavos se emancipan, como ocurrió en Haití, primer país de América Latina que se liberó del yugo europeo, se les condena al aislamiento y se les deja morir lentamente. El resultado es de todos conocido: Haití es hoy el país más pobre del continente.

Llegamos entonces al problema de la izquierda socialdemócrata. ¿En qué se diferencia de la derecha si por definición acepta las reglas del juego? Esas mismas reglas del juego que hacen que la patronal y todos aquellos que tienen en sus manos el grifo del dinero estén esperando a los resultados del próximo 21 de noviembre para cambiar el paso.

Se supone que la izquierda "reparte" mejor los recursos. Pero eso genera el problema de los propios recursos. Para repartir antes habrá que generarlos. Igual arriba que abajo que diría Hermes: es como el abuelo que hace fortuna dejándose la piel, los hijos ociosos y semisubnormales, aplastados por la personalidad patológica de su progenitor, que crecen a la sombra del "gran hombre" y los nietos que terminan por dinamitarlo todo y hundir el imperio familiar ahogándolo en deudas. Asimismo, se supone que la izquierda socialdemócrata es algo más respetuosa con las libertades individuales, sobre todo en el caso de colectivos secularmente tratados con el pie por la Iglesia, las fuerzas vivas y los "biempensantes".

No obstante, la alternancia, aunque sólo sea de las caras, es uno de los elementos positivos de nuestro sistema ¿democrático? Piénsese en Cuba o en la antigua Unión Soviética. Un mismo personaje instalado en lo alto del poder durante décadas. Infalible, inefable, inengendrado, inmutable, esférico... Así Fidel Castro y Stalin, rodeados de pelotas, genuflexos, esclavos, zánganos... Una invitación al "caligulismo", la conversión del Gran Líder en algo aún peor que lo que pretendia combatir: Viva Zapata. Et pourtant... ¿cómo estabilizar una revolución sin la figura del "hombre fuerte"?

Los llamados "indignados", con su más que justificable grito de hastío colectivo, terminan por hacerle el juego a la derecha. La derecha no tiene dudas. "Sabe" lo que hay que hacer. La derecha, encarnada en personajes como Esperanza Aguirre, actúa como en tiempos de Primo de Rivera "senior". "Al alba y con viento de levante..." Cuando fuimos grandes, cuando invadimos PEREJIL.

Sin embargo, para aplicar las recetas tradicionales de la derecha, ¿quién mejor que ellos mismos? Desde un punto de vista teórico incluso estarían mejor dispuestos ante la tentación de la corrupción. No deberían tener tanta necesidad de robar: alguien ya lo hizo por ellos en generaciones anteriores. Digo teórico porque para muestra un botón (el Bigotes, Castellón, el Govern Balear, los sutiles y cultivados espíritus inmobiliarios).

Al fin y al cabo, parece ser que todo es una cuestión de técnicos. Véase Monti o Papademos. Grecia la pensante, Roma la que actuaba y extendía la civilización... qué lejanos quedan esos días. La misma distancia sideral que hay entre Adriano y Berlusconi. Un filósofo y un payaso lascivo desprovisto de cualquier clase de gracia.

Cuando las papas queman, como se dice en mi país natal, se llama a los que saben (¿quiere eso decir acaso que durante el resto del tiempo hemos estado en manos de aficionados bienintencionados? Qué miedo...) Ya no es una cuestión de talante o de ser majete. Un cirujano no es "majete". Sabe que tiene una mínima oportunidad y entra a matar. Entrar, cortar, unir, suturar y salir. Visto y no visto.

El primer gobierno Zapatero lo hizo bien en muchos terrenos y por eso repitió. Pero por entonces todos éramos ricos y los perros se ataban con longanizas. Casi cuatro años más tarde el escenario es radicalmente distinto, casi opuesto.

El segundo gobierno Zapatero ha sido una catástrofe, empezando por negar la crisis, como si la crisis fuese un estado de ánimo. El caudal de ocurrencias, los continuos cambios de rumbo. Y aún así, diríase que nuestro gobierno resulta espectacularmente inteligente y bien preparado si se lo compara con los ejecutivos de Grecia o Italia. En el país de los ciegos, ya se sabe. La cuna de la civilización se convierte en su tumba, cerrando el círculo.

Todas las encuestas -hasta las que maneja el propio PSOE- hablan de una victoria arrolladora del PP el próximo domingo. El programa del PP no es ningún misterio: basta ver lo que están haciendo sus primos en Portugal o en el Reino Unido. Recortes de todos los colores, tasas universitarias por las nubes, "economía de guerra"...

En fin. Derecha e izquierda "democráticas". Ambas sometidas a la prima de riesgo y a las veleidades de Bruselas, que habla veinte idiomas y lanza veinte mensajes diferentes.

Y los problemas siguen ahí. En la propia Europa de los 500 millones de comunitarios hay pobreza, racismo, paro galopante, insolidaridad. El PP nos propone volver a una mentalidad más campesina. Habas contadas. Tanto tengo, tanto gasto. Si sabe gestionar el resto, es decir, todo aquello que hace a las libertades individuales, dispondrá de una oportunidad de oro para homologar la derecha española y convertirla finalmente en un fuerza democrática del siglo XXI (¡por fin!)

¿Y la izquierda? Al rincón a pensar... Es el momento de reorganizar fuerzas y reelaborar el mensaje. Hace falta una nueva estrategia. Nueva de verdad. Un retorno a la ideología de base, a la protección de quienes realmente lo necesitan, pero no con un modelo de subvenciones a la vagancia o a los productos infames como ocurre con el cine español de los últimos años que, salvo contadísimas excepciones, es un insulto comparado con las obras de Víctor Erice, Berlanga o Bardem, sino educando y generando oportunidades para que la gente pueda caminar por sus propios medios. Y hacer acto de contrición (hay que ir ambientándose con el nuevo vocabulario del Opus gubernamental) por todo lo que se ha hecho mal, que es mucho y muy variado. Rubalcaba sería un presidente de lujo para España, pero lo será justamente porque nunca llegará a serlo.

Como trabajador autónomo que paga sus impuestos y que tiene derecho a pegarse un tiro en la boca cuando no encuentra trabajo nunca he entendido ese mecanismo por el cual ciertos trabajadores tienen derecho a un subsidio a cambio de no hacer nada útil, ni siquiera para ellos mismos. Sospecho que nuestro 20 por ciento de paro es más estructural que coyuntural. Lo que se ha hecho hasta ahora no sirve, no funciona. Hay que intentar otra cosa.

¿Significa esto que el domingo votaré a la derecha? ANTES MUERTO. El corazón es superior a la cabeza. Al igual que Rhett Butler en Lo que el viento se llevó, hay que estar con el perdedor. Es una cuestión de vocación.

martes, 14 de junio de 2011

Rubalcaba

He aquí una carta al director publicada en El País con fecha de hoy. Está firmada por Mauro Hernández (Profesor de Historia Económica, UNED). Creo que expresa perfectamente lo que sentimos muchos: la necesidad de valentía política por parte de un PSOE agonizante. El propio Zapatero la tuvo en 2004, sacando las tropas de Irak y planteando medidas sociales de gran impacto. Ahora, todas las miradas se dirigen hacia Rubalcaba. Un mal movimiento o la parálisis bien pueden hundir a la ¿izquierda? por mucho tiempo.

Es sabido que Alfredo Pérez Rubalcaba fue velocista en su juventud, y obtuvo un subcampeonato de España en los 100 metros, con una marca de 11,2, más que respetable para el año 1975. Con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en un corredor de fondo de la política española. Pero ¿y si guardara aún dentro la explosividad y la audacia del velocista?

Dada la situación actual del PSOE, a las puertas de una muerte electoral más que anunciada (algunos hasta publican a diario las esquelas, quizá algo anticipadamente), tal vez sea el momento de un golpe de audacia.

El más evidente sería hacer suyas una parte de las reivindicaciones de los miles de ciudadanos indignados que en las últimas semanas han tomado las plazas de ciudades, pueblos y barrios, y en concreto aquellas que afectan a la esfera en la que se ha desenvuelto Pérez Rubalcaba desde hace muchos años: la política.

Entiendo que alguna de las reformas de la Ley Electoral que proponen los llamados indignados -distritos electorales más amplios que primen la representación proporcional al voto real, voto en blanco traducible en escaños vacíos, listas abiertas, exclusión legal de los imputados por corrupción- son razonables, posibles y saludables.

Y más saludable aún sería que las hicieran suyas alguno de los grandes partidos, demostrando de paso que el compromiso con la profundización en la democracia no es solo cosa del Movimiento 15-M.

A mi entender hay réditos electorales y políticos para quien decida tomar (en serio) ese camino, y así lo muestra el ascenso de UPyD. Es más, si yo fuera Rajoy también me plantearía esa jugada, aunque dudo de que sea capaz de convencer al PP, y menos con el horizonte de una victoria electoral que esperan arrolladora.

Zapatero dio en su momento muestras de audacia recogiendo el sentir del movimiento del no a la guerra y ordenando retirar las tropas españolas de Irak. ¿Habrá llegado la hora de la audacia para Rubalcaba?