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domingo, 9 de septiembre de 2012

Dónde está el dinero

Que yo recuerde, he pagado religiosamente mis impuestos desde que estalló la crisis de finales 2007 (antes también. Sólo hay dos realidades cuya existencia resulta incontestable: la Muerte y Hacienda). Los directos y los indirectos. Con precisión suiza me han presentado al cobro todos los recibos de la administración (local, autonómica y nacional). Como ese momento coincidió con mi ruinosa separación -desde el punto de vista económico- lo recuerdo como si fuera ayer.

En el mismo caso supongo que se encuentran muchos millones de españoles. Me refiero al caso de pagar impuestos, con respecto a lo de las separaciones, no cabe preocuparse: todo llega. La frágil ilusión del amor para toda la vida hoy resulta más frágil que nunca. El mejor amigo del hombre no es el perro, sino el abogado. Aunque sólo sea para poder decirle a la parte contraria: "HÁBLALO CON MI ABOGADO".

Los ayuntamientos, las 17 autonomías y el Estado han seguido recaudando como de costumbre, si bien los gravámenes relacionados con el ladrillo han sufrido un batacazo enorme. Se supone que ahora no tienen ni un céntimo, es decir, han seguido cobrando al sufrido ciudadano pero sus arcas están vacías y el país necesita ser "rescatado". Lo de "como siempre" es una broma macabra. En un solo año, el ayuntamiento que me cobra los recibos de mi casa actualmente ocupada por mi ex pareja y su nuevo consorte ha subido los impuestos municipales en torno al 15 por ciento (¡igual que los sueldos de este país...!).

Si han seguido cobrando todos los impuestos e incluso los han aumentado muy por encima del IPC, ¿por qué antes alcanzaba y ahora no? ¿Toda su economía estaba montada sobre los tejemanejes del negocio inmobiliario? Si exceptuamos las ruinosas radiales de peaje que se supone constituyen inversiones privadas, no veo muchas más carreteras que en 2006. ¿Acaso el Estado y las corporaciones locales han estado jugando a la bolsa con el dinero de nuestros impuestos? ¿dónde está la pasta? ¿Alguien va a contestar esta pregunta? ¿Alguien va a responder penalmente por haber endeudado al país hasta extremos insoportables y generar este desastre de proporciones colosales?

Obviamente, no. Nos quedaríamos sin políticos.

martes, 10 de enero de 2012

Gente cabal

Izquierdas, derechas... da igual. Lo importante es que la gente tenga palabra. Palabra de caballero, de caballero español. Que genere confianza.

Por sus actos los conoceréis. Mariano Rajoy Brey, a la sazón Presidente del Gobierno del Reino de España nos explica lo que implica subir impuestos. Es decir, nos explica lo que ocurrirá una vez que ponga en práctica sus propias medidas. Insólito.

martes, 5 de abril de 2011

La próxima revolución

Predice un cataclismo económico y una revolución social en EE UU. Pero no es el polémico y a veces abiertamente demagogo director de cine Michael Moore. Ni el predicador televisivo Glenn Beck, insignia mediática del movimiento conservador estadounidense del Tea Party. Ni, más cercanamente, Niño Becerra, el catedrático que vaticina el cataclismo de la economía española cada año y cada año lo aplaza. Se trata de Paul B. Farrell, un prestigioso columnista de The Wall Street Journal, el diario financiero por excelencia nada sospechoso de sensacionalismo. Y esta semana ha lanzado un aviso ciertamente preocupante aunque con argumentos y cifras mucho más contundentes que la de los otros teóricos apocalípticos citados.

"O los ricos comienzan a pagar impuestos o se enfrentarán a una revolución"
. Con ese provocativo arranque, Farell, que trabajó para Morgan Stanley, advierte en su columna que la brecha entre el 1% de los "súper ricos" y el 99% restante de la población en EE UU no había sido tan grande desde la Gran Depresión de 1929, y que solo el "engaño" o el "espejismo" que lanza esta clase privilegiada desde sus diversas tribunas, ya sean políticas o mediáticas, impiden a la gente darse cuenta de que estamos a punto de vivir otro colapso como el de hace casi un siglo. Y concluye que o los ricos vuelven a pagar los impuestos que les corresponden por su nivel de riqueza u Occidente se enfrentará a una revuelta social como las que se están viviendo en el norte de África

Farrell señala que, tras el estallido de la crisis financiera en 2008 y la intervención del Estado para salvar el sistema, Estados Unidos vive ahora de la falsa esperanza que le transmiten los súper ricos, las "estadísticas del Gobierno que tratan de exagerar la recuperación" o los mensajes sobre un nuevo mercado alcista de Wall Street.

"Sigan soñando", apunta Farrell, que avisa de que el 93% de lo que se oye acerca de los mercados, las finanzas y la economía "son conjeturas, ilusiones y mentiras con el único fin de manipular en la toma de decisiones para sacar el dinero de los bolsillos" de la gente. "Ellos se enriquecen diciendo mentiras sobre los valores. Odian las normas de la SEC [regulador de la Bolsa de EE UU] que les obligan a decir la verdad". Y pone un dato como ejemplo: en los últimos 10 años, el 20% de los fondos de pensiones de los trabajadores -10 billones de dólares- se ha esfumado en Wall Street.

Apoyado en otros testimonios, el columnista establece un paralelismo entre las revoluciones como las que han ocurrido en Egipto, y las que están por venir en los países desarrollados. Ambas serán impulsadas por los jóvenes, las mayores víctimas de la crisis, condenados a un desempleo crónico. "Los jóvenes van a ser los más doloridos cuando los gobiernos traten de reequilibrar sus presupuestos. Se elevarán los impuestos de los trabajadores y caerá el gasto de educación (...) mientras que los recortes fiscales para ricos siguen intocables"."¿Cuánto tiempo resta para que el resto de los países ricos estalle como Egipto?", se pregunta.

El análisis de Farrell no es aislado. En Estados Unidos se está formando una creciente corriente de opinión que denuncia que la crisis se ha cerrado en falso, que la recuperación económica que vende la Administración Obama no es sino un maquillaje estadístico y que cuando toque pagar la factura del rescate del sistema financiero mediante más impuestos para la clase media y recortes sociales, se desvelará la verdadera gravedad de la situación.

Una de las abanderadas de esta teoría es Arianna Huffington, la editora que acaba de hacerse multimillonaria tras la venta de su portal de noticias online a AOL. Pese a que su actitud personal no sea muy ejemplarizante (se vanagloria públicamente de no pagar a la mayoría de sus periodistas), su opinión es muy crítica hacia el sistema. "Se está madurando la América del Tercer Mundo. Washington se apresuró al rescate de Wall Street, pero se olvidó de Main Street (la calle principal, metáfora para expresar a la gente común en EE UU). Uno de cada cinco estadounidenses es desempleado o subempleado. Una de cada nueve familias no tiene un saldo mínimo en sus tarjetas de crédito. Una de cada ocho hipotecas está en mora o ejecución hipotecaria. Uno de cada ocho estadounidenses vive con cupones de alimentos. La movilidad social hacia arriba siempre ha estado en el centro del sueño americano. Y esa promesa se ha roto. El sueño americano se está convirtiendo en una pesadilla. Y pronto va a implosionar", asegura.

El magnífico documental Inside Job, ganador del último Oscar, también ha desperezado muchas conciencias, sobre todo las de aquellos que confiaron en que con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca se cambiarían las reglas del juego, se restablecerían los controles y la regulación sobre el sistema financiero y se pondría coto a la "avaricia de Wall Street"como prometió el ahora presidente durante la campaña electoral. Pero como denuncia la cinta, las tímidas reformas que inició están varadas en las comisiones del Congreso o han sido bloqueadas por el poderoso lobby financiero que controla no solo la esfera política sino la académica para hacer valer su falso mensaje.

Inside Job deja en evidencia también que Obama no solo no ha perseguido a los "avaros" que provocaron el desastre con productos financieros tóxicos como las subprimes o los CDO, sino que ha puesto al mando de su equipo económico a algunos de sus más señeros representantes, que participaron o, al menos no quisieron ver el inmenso fraude que se estaba fraguando, y fueron reclutados por el anterior presidente, George W. Bush, para diseñar el rescate a costa del contribuyente y sin pedir responsabilidad alguna a sus causantes. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, Timothy Geithner, secretario del Tesoro, o Lawrence Summers director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca, están entre ellos.

El capitalismo refundado de rostro social con el que se presentaba Obama en las primeras reuniones del G-20 tras al estallido la crisis sigue teniendo el mismo perfil injusto e inmisericorde en EE UU: récord de desahucios en 2010 y récord de bonus para los ejecutivos de las agencias de calificación como Moody's o Standard & Poor's, que avalaron los productos financieros basados en las hipotecas basuras precipitando el desastre financiero. También fuera de las fronteras de la primera potencial mundial hay una creciente corriente en la misma dirección y que tiene en ¡Indignaos! (Destino), del francés de origen alemán Stèphane Hessel, uno de sus puntos de ignición. En España, el testigo lo ha cogido, entre otros, el escritor y pensador José Luis Sampedro.

Desde la sección de mercados del periódico de referencia de Wall Street, a Farrell no le tiembla el pulso al hacer un llamamiento a que la gente despierte ante "el espejismo de los súper ricos que está destruyendo el sueño americano para el resto de nosotros". "Los súper ricos no se preocupan por usted" exhorta a sus lectores, porque viven al margen de la crisis, a lo sumo se preocupan "en abstracto" por el bienestar del país, envueltos en una burbuja en la que "disfrutan de vacaciones en los mejores resorts, de los mejores profesores de pilates, el mejor masajista, los mejores cirujanos y las mejores escuelas privadas para sus hijos". "Y nada de lo que se escriba va afectarles". Y acaba: "No digan que no fueron advertido. Tienen tiempo para preparar la revolución que se avecina, la depresión".

miércoles, 19 de mayo de 2010

Subida de impuestos

Bueno, parece que en la Moncloa leen atentamente este blog. Ahora ZP anuncia subida de impuestos para "aquellos que realmente tienen más". Vale, José Luis. De acuerdo. Con horas de retraso, pero lo damos por válido. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Sigamos por ese camino. Aunque el problema no está tanto en controlar a los que tienen nóminas, como bien apunta mi amigo Manuel de la Pascua, sino a los que teniendo el oro y el moro no aparecen en ninguna. Los que tienen sus reales a buen recaudo en paraísos fiscales. Al parecer, cierto alto cargo del PP con el riñón forrado de titanio figuraba como empleado en una tienda de fotocopias. Esa clase de cosas. O las "manos fuertes", los que especulan con toda clase de ventajas, distorsionando la percepción del concepto de valor. Los titulares de SICAVs, los que juegan con las cartas marcadas...

Ahora queda la supresión de los altos cargos que sobran, los asesores, los amiguetes, los favores recibidos creo habértelos pagado, la bajada drástica de sueldos de los altos funcionarios y la cuestión de las dietas. Así se podrá aligerar el yugo que pesa sobre la clase obrera. Todos somos niños yunteros.

Después viene lo de la cuenta de gastos de la familia real y, llegado el caso, el referéndum sobre el sentido de su propia existencia a estas alturas del partido. Podemos hacerlo por Internet para gastar menos. Ah... perdón. Olvidaba que el poder es divino y sólo Dios puede darlo o quitarlo. Qué cabeza la mía. El pueblo -todos nosotros- no debe osar pensar en estas cuestiones. Es indigno. El pueblo es tonto. Necesita protección, cobijo. Es un huérfano borderline, hijo y nieto de huérfanos, en la Inglaterra de la Revolución Industrial. Los epsilones de Huxley son aún más inteligentes.

Es como Kar-El, que desciende de Jor-El, y terminaría convirtiéndose en Superman, gloria y ornato del extinto Krypton. Claro. Ahora lo entiendo y veo absolutamente justificado pagar entre todos las cuentas de la Familia Elegida. Quién sabe si entre sus filas tenemos a un futuro superhéroe con superpoderes. Pero, un momento. ¿Y Letizia? Aunque cambió la "c" de su nombre por una "z" como símbolo de divinidad tengo entendido que es humana... ¿Cómo conciliar lo divino con lo humano? ¿La realidad con el deseo? ¿Pueden darse los ayuntamientos entre seres divinos y humanos? ¿Entre semidivinidades y humanillos? Y ¿en qué categoría entran los humanos divorciados? Contemplados desde la luz que ilumina nuestros pasos ¿acaso equivalen a ninfas, centauros, sátiros, hadas...? Es todo tan confuso...

Mira, ante la duda, lo mejor es dejar las cosas como están y seguir financiando regatas, viajes, palacios, gastos de representación, cochazos... vamos, lo que haga falta. Como los galeones cargados de oro siguen viniendo de América a diario qué problema hay... Además, hoy es la final de la Copa del Rey y el príncipe es del Atleti, un equipo humano, demasiado humano.

Pepelu, te doy estos consejillos completamente gratis. Esto de decir cualquier cosa y que el gobierno lo haga sin más, le hace sentir a uno powerful. Claro que también te hace pensar en el nivel mental de las gentes que están en el puente de mando del país. Hoy dicen una cosa, mañana la contraria, en el mismo día un vicepresidente contradice al Number One, que a su vez le enmienda la plana a un ministro, y así pasan los días. ¡A partir de ahora, la lengua oficial de España será el sueco! ¡Declaremos la guerra a Freedonia!

Dale candela. Intenta equilibrar la balanza. Luego hablamos de los bancos y de la fiesta en sesión continua. De los fondos de inversión y de las empresas españolas.

Pon a Díaz Ferrán como Ministro de Transportes. Oblígale a viajar en Air Comet. Todos los días de su vida.

Creo que el poder se me está subiendo a la cabeza.

Si ahora no... ¿cuándo?