domingo, 28 de febrero de 2016

Boludín Pijín

Urdangarín: el hombre que no sabía demasiado.

sábado, 27 de febrero de 2016

Drexler

Encuentro con Jorge Drexler en una velada de guitarras, milongas, tangos y rumbas. En plena sierra de Madrid -donde viví varios años- y con una lumbre gloriosa, mientras nevaba copiosamente. De hecho, logramos salir antes de que aquello se pusiera intransitable...

De repente, recordé un viaje totalmente loco que hice con mis padres y mi hermano Diego (Iri todavía no había nacido). Recién llegados a España. Mi viejo había hecho una exposición en Valladolid y debía transportar los cuadros a Zaragoza. Total que nos fuimos los cuatro en pleno mes de febrero a Valladolid -pasando del colegio. En el camino, antes de atravesar tierras de Soria, aquello se puso más blanco que Doctor Zhivago, la furgoneta patinó y nos quedamos enterrados en la nieve. Estuvimos tirados un tiempo hasta que apareció una cuadrilla de castellanos que bien podrían haber ganado la Guerra Civil ellos solos. "A ver.... vamos a ver...", gritaban y discutían entre sí. A base de pala y hombro sacaron el vehículo y pudimos regresar a Valladolid ya que el paso estaba cerrado. Para nosotros, inconscientes, todo aquello fue una gran aventura. En Buenos Aires nevó por última vez en 1927... aún faltaban 8 años para la muerte de Gardel.

Considero al uruguayo un autor de gran talento. Un tipo fino.

Coincidimos en nuestra incondicional admiración por Chico Buarque y ambos pensamos que su "Construcción" (Construçao) es una de las mejores canciones que existen. Ahí es nada. Qué cosa tan extraña coincidir en ese tema. "Construcción" narra en tres versiones diferentes, jugando con las palabras con gran maestría, la muerte de un albañil que se precipita desde lo alto, que muere de contramano y entorpece el tráfico de un sábado. La gente prescindible, la que no le importa a nadie. En los 70-80, Olga Manzano y Manuel Picón también repararon en ese tema y hacían una versión preciosa.

Del extenso repertorio de Drexler comparto con ustedes "Memoria del cuero". Una canción que me toca especialmente y que dedico a todos los que no somos de ninguna parte y, por tanto, somos ciudadanos del mundo. Como debería ser para todos en esta nueva época de persecuciones, fronteras, refugiados, niños que se pierden en el mar e hijos de una gran puta a los que el sufrimiento humano les importa poco y nada.


jueves, 25 de febrero de 2016

Roberto Bolaño

Sobre su posición política, el escritor chileno comentaba: "no me gusta la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaran los clérigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustó la unanimidad clerical de los trotskistas, y terminé siendo anarquista [...]. Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode muchísimo".

miércoles, 17 de febrero de 2016

Mejor después

Llevaba meses planeando el viaje al Festival de Cosquín. La vida familiar me tenía harto. Trabajaba todo el día sin descanso y sin perspectivas. Apenas podía pagar los gastos... Cuando acaba el mes no quedaba nada y vuelta a empezar. Esa maldita incertidumbre, inventando en el aire.

Pero me encantaba el folklore. El viejo Atahualpa, la Negra, Falú, Zitarrosa. Las zambas, las milongas, ¡las chacareras…! eran mi refugio. El tango no sé… siempre con mala onda. Ese lamento de cornudo irredento.

Todo el año me lo pasaba pensando en el momento de agarrar el coche y salir a la ruta. En casa vivíamos todos apretados: los abuelos, los hijos, el perro. Aquello era un circo. Nos queríamos todos mucho pero, de vez en cuando, era inevitable que surgieran discusiones e intercambios de pareceres por medios no convencionales. La vida familiar, usted ya me entiende...

Los abuelos vivían en una parte más o menos independiente de la casa, pero sus discusiones se oían al detalle. Una pareja que aguanta tantos años se acostumbra a comunicarse de formas que, contempladas por un extraño, resultan inexplicables.

El viejo se levantaba todos los días a las 5:30 e iba a la fábrica, donde le esperaba un gigantesco telar y un ruido infernal. Así todos los días de todos los años, todo por un sueldo miserable. Que conservara la cordura y el autocontrol después de tantos años de machaque cotidiano resultaba más que notable.

Fogones que invitan a matear… Nunca pude adaptarme a la gran ciudad. Me voy nomás.

Siempre fui un tipo bastante metódico. Había revisado el coche –un Ford A del tiempo de Upa pero que rodaba que daba gloria verlo–, llevaba el equipo de mate (fundamental), unos cuantos sándwiches y un poco de matambre. A qué más.

La mañana era fresca y bien que temblaba el lucero del alba. Después de todo iba a escuchar zambas hasta decir basta.

Subí al viejo Ford, saqué el cebador, aceleré un par de veces como me había enseñado mi viejo y arranqué. Esperé que se calentara un poco el motor y, cual Fangio ciudadano, ¡rumbo a Córdoba! Allá vamos…
No había recorrido ni cincuenta metros cuando veo por el espejo retrovisor que el abuelo sale corriendo de casa a los gritos.

—¡Me voy con vos…! Esperame…

Aflojé la marcha y esperé que se subiera.

—Dale. ¡Arrancá…!— dijo el viejo.

Aquello resultó totalmente inesperado. Años de vida ordenada. Siempre en pareja a todos lados.

—Pero Don Leizer… ¿no le va a decir nada a la abuela?

—No. Arrancá te digo.

—Se va a preocupar...

—Mirá pibe… la vida está llena de interrupciones y desgracias. Vámonos de joda mientras podamos. ¡Prefiero discutir a la vuelta!

viernes, 12 de febrero de 2016

Ezeiza

Mis recuerdos de pibe están estrechamente vinculados a Ezeiza, el aeropuerto internacional de Buenos Aires. Ni Ministro Pistarini ni inventos raros, para mí siempre será Ezeiza.

Años más tarde lo cambiaría por Barajas. Ir a recibir a alguien que venía del otro lado del mundo, alguien que se iba. Horas interminables de despedidas y abrazos. Caty, Roberto, Israel, Teresa, Raúl, Mary, Naúm, Sergio, Carlos, Margarita, Ernesto, Cata, Luis, Jaci. Olga y Manuel subiendo al avión con Tabaré. Corriendo de la mano de mi viejo por las pistas. ¡Se nos van los amigos! Allá bañados en lágrimas, como lloraban los capitanes griegos en la propia Ilíada. A este lado del charco todo para adentro. Un español nunca llora. Aprieta los dientes y mira al frente.

Pablo Iglesias se conmueve ante la gente que no cuenta para nada. Se le atragantan las palabras. Aunque solo fuera por eso, en cuanto tensión humana vale más que todos los políticos profesionales juntos. Aún no sabe que para dirigir el barco hay que ser un robot impasible, sin alma. Optar siempre por el menor de los males. Aprenderá.

El buen gobernante en nuestro mundo actual es un auxiliar administrativo de quienes sí tienen poder de decisión. Programan una máquina, esas mismas que nos permiten comunicarnos con el más allá sentimental, y desmoronan los índices bursátiles a una velocidad desconocida. Su nombre técnico es trading de alta frecuencia. Previamente se han puesto cortos... como si no supieran lo que iba a pasar. Cada punto que bajan los Nikkei, los SP, los Ibex, los Dax incrementan el nivel de dolor de quienes dependen de la gracia de los poderosos para sobrevivir. Cuando se hayan quedado con todo a precio de saldo invertirán el sentido de la marcha. En un atraco con navaja hay más nobleza.

Desde niño, personas centrales en mi vida que se fueron para siempre. Las cartas, con esa magia de letra apresurada y sintaxis corregida. Quince días de ida y quince días de vuelta. Las comunicaciones que envía el Curiosity desde Marte tardan 14 minutos en llegar a la Tierra.

Después la evolución vertiginosa de las telecomunicaciones. Las BBS, Internet, el correo electrónico, Skype, Whatsapp. Este mismo blog, que es una botella al mar y a veces arriba a costas insospechadas. Poder comunicarse de forma instantánea y gratuita con la otra cara del mundo.

Gente que aparece después de tanto tiempo. Como si hubiéramos vivido en planetas distintos. La España a la que llegué con mis padres a finales de los setenta no se parece en nada a la actual. Nos metieron en el euro sin pensar y sin preguntar. El propio proyecto del euro parece ser que no lo pensó nadie. Países que no destacan precisamente por su nivel de imbecilidad colectiva, como es el caso de Dinamarca y el Reino Unido, se mantuvieron al margen. Probadlo vosotros y luego nos contáis. Pues sí. Os contamos.

Nos vemos en dos años. Tres a lo sumo... En cuanto nos instalemos te escribimos y vemos cómo traerte. Lo primero será buscar un trabajo. Antes tengo que saber qué quiero hacer con mi vida. Te llevo conmigo, hermano. Llamame en cuanto llegues. No llorés, loco.

En los bosques de Ezeiza aprendí a andar en bicicleta. Se quedó en casa, esperándome en vano. También a vos desde el recuerdo te vuelvo a ver.


sábado, 6 de febrero de 2016

William Butler Yeats

SAILING TO BYZANTIUM

I
That is no country for old men. The young
In one another's arms, birds in the trees
-Those dying generations - at their songs,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.

II
An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress.
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Bizantium.

III
O sages standing in God's holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.

IV
Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural think,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Bizantium
Of what is past, or passing, or to come.

Profesor Neurus

El profesor Neurus era un personaje de mi infancia. Tenía un ayudante que se llamaba Pucho al que maltrataba continuamente llamándole "retonto" y lindezas por el estilo. Más o menos, como hace el jefecillo de turno con sus subalternos. A Pucho lo salvaba que era un buenazo y que tocaba el bandoneón. Recuerdo un episodio en que cantaba un tango cuya letra solo decía "este que... este que..." También tenía lo suyo.

El ser humano solo sabe librarse del estrés pasándoselo a otro. Es el límite de la evolución.

El bueno de Neurus tenía complejo de genio y gastaba aires de haber descubierto el agua tibia. Un precursor.

Con los años, he ido conociendo muchos Neurus y Neuras. Gente que está del tomate. Muy recomendable el libro que escribió mi ex-alumno y gran amigo Rodrigo Muñoz-Avia, "Psicólogos, psiquiatras y otros enfermos".

"No mires a los ojos de la gente, me dan miedo, siempre mienten...", decía Coppini, que ya se marchó.

Parejas que se dicen toda clase de barbaridades a plena luz del día, delante de todo el mundo (¿para qué mierda siguen juntos si se odian a todas luces?), hijos que tratan a sus padres como si fueran basura sin compactar, amigos instrumentales... en fin.

Qué inocente parece el lejano Neurus en comparación con los locos que andan sueltos. Este que...

Profesión

El saxofonista cubano Paquito D'Rivera era un adolescente cuando conoció a Ernesto Guevara.

—¿Vos a qué te dedicás?— preguntó el comandante.

—Soy músico— respondió Paquito.  

—No, vos no me entendés, lo que quiero decir es en qué trabajás.

jueves, 4 de febrero de 2016

Al otro lado

Tras las paredes de mi casa se ha instalado una simpática y joven pareja. Tienen un hijo pequeño que se llama Adrián, como mi sobrino.

Gracias a las excelentes calidades de construcción que nos ha dejado como legado la burbuja inmobiliaria y a la presunta sordera de mis vecinos, que hablan a gritos, oigo a la perfección todas las andanzas del bueno de Adrián.

—¿Te vas a portar bien? ¡¿Te vas a portar bien...?!— le grita repetitivamente su madre a la hora de la cena, 20:15 UTC.

No. No se va a portar bien. Nunca se va a portar bien. Perded toda esperanza, como dicen los portavoces de esta nuestra fragmentada España. Se portará mal hasta que muráis de agotamiento. Después podéis comenzar a ser amigos.

Ouija de por medio.

lunes, 1 de febrero de 2016

Luis Luchi

Descubro que llevo semanas sin escribir. Qué se yo... estas fechas de alegría oficial, la soledad, los años hijosdeunagranputa. Desde que empecé a escribir el blog no había pasado un mes completo sin apuntar nada. Bueno, ahora ya sí.

Y regresamos, pues. Como decía un nica loco que conocí en las selvas infinitas.

Para regresar, Luchi, que siempre vuelve. Tengo un recuerdo formidable de Luis Luchi, poeta porteño amigo de mi viejo, compañero de los años de plomo. De escasa estatura, bigote tanguero y caminar lento. Un corazón enorme. Excesivo. Esa clase de personas que siempre te hacen sentir bien.

Mi casa paterna era frecuentada por personajes variopintos que vivían fuera de la realidad (a saber qué carajo es la realidad...), la sonrisa pintada en la cara. Tipos pierna.

Luchi siempre estaba dispuesto a compartir sus últimos poemas. Yo era chico, pero lo admiraba y su presencia me conmovía. Viejo Luchi... ¡Luchín! como le decía mi viejo y lo abrazaba.

Luis vivía en Barcelona, más parecida a Buenos Aires que Madrid. Decía que al final de la rambla Colón señalaba Parque Chas. Recuerdo una noche muy lejana en que vino a cenar con Irene, su compañera, su puntal, que evitaba que aquel ser frágil se deshiciera en el aire. Como le ocurría a Celaya, a Onetti, a tantos otros.

Una mina que arrodilla mis arrestos de varón.

¿Cómo explicar la fragilidad de quien ha visto y ha soñado tanto día y noche?

Irene trabajaba en el hospital. Otra forma de negociar a diario con el dolor. En esa gente no había maldad. No tenían nada de tanto compartir.

—Venite a Barcelona...— me decía Irene. —En el hospital hay un médico que descubrió el tango y dejó la medicina... ¡se pasa las noches tocando el bandoneón en el cabaré! Mucho ojito con el gotán, pibe.

Entonces Luchi se levantó sin decir nada, fue a la cocina y trajo su cartera. Sacó un librito amarillo que se caía a trozos y me lo entregó como un tesoro: un cancionero de tangos de antes de la década infame. Con dibujitos.

—Me acompaña desde siempre. Es para vos...

Y aquí está el libro, conmigo. Sobrevivió a toda clase de separaciones —mi especialidad—, divorcios, barcos que se cruzan en la noche (más bien, colisionan), diferencias irreconciliables, caracteres improbables, quilombos de todos los colores, soledades, círculos hacia la nada.

Estás. Aquí está conmigo, ¡viejo poeta! Esa gente que, sin proponérselo, te marca para siempre, que no sabe que sus actos, sus palabras, se multiplican, crecen.

Como el cuadro que colgué en el salón de casa que, cuando mi hijo no está, es el salón más solitario del mundo. Pero está el cuadro que Pedro Gaeta —otro prócer maestro de vida, que nunca se casó porque "se debía al amor" (¡qué imagen para un gotán!) Me debo al amor...— le hizo a Luchi. Así que los dos me acompañan, aquí, en el culo del mundo. A veces repodrido de tanta soledad y a veces más contento que perro con dos colas. Lo mío es no estar. Estar siempre al revés de como estoy. Quién me entiende. Yo no, desde luego.

Barcelona. Verano de 1993.

Irene había fallecido, pobrecita. No llegué a tiempo de darle un abrazo. Yo había viajado para ver a Ribalta: un imbécil integral. Perdí el tiempo de lo lindo, pero justo antes de volver a Madrid me acerqué a ver a Luchi. ¿Dónde vivía? En el Nou de la Rambla, en medio de todo el quilombo, las putas, los malotes. Cómo no...

Lo llamé y le di un alegrón al viejo.—¡Venite, querido...! Me encantará verte. Y ahí me fui, con mi maleta llena de cosas raras.

Luis se había juntado con una escritora y traductora. Como referí, el piso estaba situado en el cogollo del conflicto permanente. Pero en su interior reinaba una extraña paz. Alicatada hasta el techo de libros. ¡Ediciones de Losada! Todas las ediciones de Losada... Qué bien me hacían sentir esos libros. Como en casa.

Una charla maravillosa sobre la vida, el arte, la literatura. El sacerdocio de la soledad, de los que aspiran a hablar con Dios.

Terminamos bebiendo ginebra en el Molino y, a pesar de mi reiterados ruegos, insistió en pagar la cuenta. Él, que vivía del aire. Sacó un billete de 2.000 pesetas y sentenció: de ninguna manera, sos mi invitado.

Los amigos del barrio en Buenos Aires mantienen viva su memoria. Los Garrido, el propio Gaeta, otros muchos. Esas cosas que pasan en mi país natal. Seguir viviendo para que otros vivan. Vivir para y de los amigos. Cortázar sabe de qué hablo.

¡Gracias por todo, viejo Luchi! Un abrazo enorme.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Votar

¿Hay que votar? Para alguien como el que suscribe, que nació allende los mares, la posibilidad de votar cada cuatro años tiene un significado especial. En la historia de mi país los periodos de democracia constituyen una anomalía y la tentación autoritaria siempre está ahí. Grandes ventajas de pertenecer a la periferia extrema: el proyecto de país te lo diseñan desde otra parte. Décadas y más décadas "infames".

Imagino que para quienes vivieron el franquismo y sus simulacros de votación, la democracia sigue siendo un valor a defender.

En cualquier caso, confieso que es la primera vez en mi vida que me planteo no votar. Los dos partidos tradicionales, PP y PSOE, no hay por donde cogerlos (sic). La derecha no tiene entrañas. Si hay que quitarle la respiración asistida a un anciano porque el aparatito gasta mucha electricidad se desenchufa y santas pascuas. El caso es que cuadren las cuentas. Total, a ellos qué les importa. En casa les espera el servicio.

El PSOE. Después de la que liaron hace cuatro años... Ahora nos van a salvar. Dalo por hecho.

Los partidos "nuevos". Ciudadanos y sus chicas de diseño. La marca blanca del PP.

Podemos y el personaje que pusieron por unas horas al frente de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. Apuesto a que tienen más en la chistera.

Izquierda Unida. El viejo partido que no supo leer el clamor de la calle el 15M. De gente recia, como abrazo de minero. Gente que no sabe lo que son los campos de golf ni los viajes de placer. Que se levanta cuando aún no han puesto las calles. Que aguanta lo insoportable. Que vive en barrios humildes y que cuando hace falta son los primeros en echar una mano. Gente digna.

La izquierda de toda la vida, confusa y confundida, atónita ante el éxito de Podemos.

Hay que estar con los perdedores. Hay que votar con el corazón, porque con la cabeza se prescinde de lo que sobra. De la grasa, de los débiles. De los que no producen más que gastos. Porque no sirven, no pagan impuestos. La cabeza es así. Te aparta de las cosas y de las personas. La cabeza calcula y no descansa nunca. Esto me conviene, esto no. Tanto tienes, tanto vales.

El partido de Rosa Díez de cuyo nombre no me acuerdo (el partido YO SOY ESA supongo que se llamaba, porque ya no se va a llamar más).

En fin.

Pero podría ser peor. Al menos nadie baila cumbias como Macri. Un importante avance para la Humanidad.

Y nuestros políticos no son Donald Trump o Marine Le Pen. De momento.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Nuevas tecnologías


domingo, 6 de diciembre de 2015

Música y pensamiento

Radio Clásica, la antigua Radio 2, forma parte indisoluble de mi vida. Recuerdo con verdadera pasión momentos muy especiales que grababa en cassettes, rotulaba con esmero (¡qué magia tenían las cintas!) y pasaban a formar parte de mi archivo. Durante mis años de estudiante no podía permitirme grandes dispendios. "Ô long carême des études", que decía Louis Aragon.

Pero ahí estaba Radio Clásica. Zimmerman, Pavarotti, Ígor Markévich, Ivo Pogorelich, Anne-Sophie Mutter... tantos intérpretes maravillosos. La posibilidad de descubrir nuevos mundos sonoros de la mano de Pepe Iges en Ars Sonora. Los programas inmortales de Cifu, a quien echo tanto de menos. Momentos inolvidables.

Al conocer los costes que suponía mantener abierta Radio Clásica/2, se atribuye a Felipe González la siguiente frase: "resultaría más barato comprar un tocadiscos y una colección de discos a cada oyente que seguir pagando lo que cuesta la emisora". Es posible. La mal llamada "música clasica" no goza del fervor popular. Recuerdo que algunos cálculos durante los años 80/90 hablaban de unos 200.000 oyentes. Al mismo tiempo, en términos discográficos, el mundo de la música clásica no alcanza el 10 por ciento del total de las ventas. Todo. Desde Palestrina hasta Messiaen y más allá.

Hoy en día, la gente puede acceder al conocimiento de tantas formas... ¿significa eso que tenemos una sociedad más culta, que en los cafés se discute apasionadamente como en tiempos entre partidarios de Brahms y fanáticos de Wagner? Nada de eso. El nivel es cada vez más bajo, amenazando con alcanzar magnitudes negativas.

El acceso a todo se traduce en nada. Porque el bombardeo es incesante y resulta imposible fijar la atención entre tanto "guasap", email, noticia de última hora, etc. No hay criterio a la hora de decidir qué es realmente importante y qué cosas tienen una importancia relativa o ninguna importancia.

La forja de un criterio propio es el destino de toda educación, pero al poder en manos de mercaderes no le interesa que los ciudadanos tengan criterio propio. Es mucho mejor drogarlos con basura. La basura es adictiva y vendrán a por más.

Hay un programa en Radio Clásica que me parece especialmente luminoso. Se trata de "Música y pensamiento", dirigido y presentado por Mercedes Menchero. Desde aquí declaro mi amor incondicional por su voz, su cadencia, su saber hacer. ¿Puede uno enamorarse de una voz? A fe mía que sí. En caso de desamor la separación se simplifica sobremanera.

Las relaciones entre Ilustración, pensadores como Kant, reyes como Federico II de Prusia, escritores como Dostoievski y la música, la gran música. Contado con sabrosos detalles y un ritmo ciertamente hipnótico. ¡Bravo! Nombres inmortales, gigantes que aún empequeñecen más las naderías de esta era televisiva, con el insulto por bandera y cien imbéciles por banda.

Por las noches, cuando la casa está en silencio, es tan agradable escuchar estos programas. Doña Mercedes, un trabajo de primera. Mil gracias. El relato de la muerte del hijo pequeño de Dostoievski y su posterior transformación en el "hermano bueno" de los inmortales Karamazov... qué decir. Sin palabras.

Gracias al podcast, podemos oír estas maravillas una y otra vez, e incluso podemos descargarlas en mp3 para nuestro archivo.

El oro está ahí. Solo hay que educar la mirada. A por ello.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-pensamiento/

viernes, 4 de diciembre de 2015

Marcela y Raúl

Hoy se casan Raúl y Marcela. Mi querido hermano Raúl. Una persona especial, única, capaz de crear vida donde otros siegan y plantan piedras. Alguien digno de llamarse ser humano. Por si fuera poco, un músico electroacústico de primera clase, cuya obra está destinada a perdurar.

Me envían fotos desde un Buenos Aires en puertas del verano. Se los ve muy felices. A Marcela le gusta el tango, a mí también. No necesita más credenciales.

Volver a creer. Después de haber visto los hilos, toda la maquinaria. Ahí es nada.

Marcela, Raúl, queridísimos, toda la felicidad del mundo. Los mejores vientos para esta singladura. Un abrazo infinito de fogatas y guitarras junto al mar.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Allen cumple 80

Según el señor Woody Allen, la ventaja de ser inteligente es que se puede fingir ser imbécil, mientras que al revés es imposible.

viernes, 13 de noviembre de 2015

A ninguna parte

Ayer. El viaje a ninguna parte. Una película que gana con el tiempo y me produce una ternura infinita. Un retrato de la verdad del arte, de vivir contracorriente. Haciendo aquello que uno siente porque no sabe, porque no puede hacer otra cosa. Solo sabe dar su corazón.

Todos tan jóvenes. Éramos tan jóvenes. Esos caminos de Castilla profunda, intentando ganar un día para la función. Los aldeanos yéndose a las primeras de cambio. Porque han de pedirse un café o una copa de anís. El fantasma del hambre en los años de posguerra, el yugo y las flechas.

Actores únicos, irrepetibles. Fernando Fernán-Gómez intentando teatralizar una escena de cine. Tremendo. Juan Diego, el ex-divisionario Maldonado, que en realidad se apellida Conejo. Fantástico. Llegan a Madrid y la pensión no acepta cómicos. No hace demasiado tampoco los querían en los camposantos.

Laura del Sol. Abrázame fuerte. Como si no fuéramos a separarnos nunca. La Juani, para comerla a besos.

Hay que ser de una pasta especial para dedicarse al teatro. Compitiendo con el cine, el fútbol y toda clase de espectáculos que comprometen poco y nada lo más íntimo.

Raúl Fraire, viejo y querido amigo, que ya se fue. Como Manuel, hace ya más de veinte años. Los recuerdo todos los días.

Las habitaciones desconchadas de las pensiones, donde se masca una humedad que se instala en los huesos. "Cómicos.... Apagar la luz, coño". Caminar por el campo, arrastrando maletas. El frío, el frío castellano. Las relaciones humanas desesperadas, atadas con un cordel. La necesidad de amar para decir yo estuve ahí. Le importo a alguien.

Pepe Sacristán y su discurso a los mozos del pueblo. A lo Mercader de Venecia pero en castellano. Soberbio hasta las lágrimas.

Y la metahistoria. Nada fue realmente así. No hubo éxitos, ni aplausos interminables. Ni premios ni reconocimiento emocionado de los pares. No hubo nada. Todo lo soñaste. Lo soñamos juntos.

Y sin embargo.




miércoles, 11 de noviembre de 2015

España

España tiene estas cosas. De repente, en pleno otoño, días de gloria. Entre otras miles de cosas, por eso adoro este país, que también es el mío. Hoy es mi santo, San Martín. Un tipo estupendo.

Por la tarde voy a ensayar con mis amigos y después, la copa de rigor en el Gene. Mis amigos son gente de barrio, como el que suscribe. Son gente de ley. Mucha calle... como dice Javi. Hablamos el mismo idioma.

Seguimos navegando. Suena "Pájaros de barro" en la radio. Ole. Aunque los primeros versos me recuerdan una canción de Lluis Llach que me gustaba mucho en mi adolescencia. Manolo...

En pos de mi destino, cortamos el agua. Han aparecido extrañas algas flotando por estribor. Renovamos la esperanza.

Maybe this time.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Gotán

¿El tango? ¿Preguntás por el tango? Tranquilo pibe. Si vivís lo suficiente, el tango te espera.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Nadie es imposible

Personas que se adoran hasta el punto de separarse para siempre.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Aprendiendo a vivir se nos va la vida

Día de gloria. Mis dos hijos a mi vera. Charla agradable y sesión de cine compartida: El tercer hombre, que Iván no había visto. Qué maravilla... cada plano, cada frase, cada gesto. Una obra de arte que calienta el alma. Además, siempre tengo la impresión de volver a oír a mi abuela con ese acento austríaco... Abuela querida, siempre derramando cariño a manos llenas.

Hay que volver al cine clásico, a la literatura. A las obras de arte con mayúsculas, en medio de este ruido ensordecedor.

En un receso de la película, breve diálogo con mi hijo Pablo, el pequeño, que vive la etapa de adolescencia EN TODO SU ESPLENDOR y a mí me pilla un poco con el pie cambiado. Cansado de tanta guerra. Como Teresa Batista, oh Jorge Amado que me salvaste la vida a los 25 años aquella tarde en Gibraltar, pero sin las indudables ventajas del trópico.

Aprovechando que lo tenía a tiro en algún momento, surgió. Que si no me llama nunca, que si patatín... Ya se sabe, viejo querido, "un padre puede con 10 hijos y 10 hijos no pueden con un padre".

—Es que pasas completamente de mí— no puedo dejar de superponer la imagen de ese oso que me abrazaba a todas horas. Los cientos de miles de impertinencias, los desplantes, las barbaridades que osé decirle a mis viejos vienen ahora a visitarme. Things change... pero qué desfase más extraño se produce entre el tiempo cronológico y el tiempo afectivo en el alma de un padre.

—No. No es cierto, papá.

—¿Ah, no...?— alcanzo a decir con un mortecino rayo de esperanza.

—No. No paso de ti. Paso de todo el mundo.

OLE MI NIÑO.